..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.147, Viernes, 27 de octubre del 2006

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Che y Camilo amistad ejemplar 2

Continuamos presentando estos testimonios del General de Brigada William Gálvez, una de las voces más autorizadas para regalarnos estas anécdotas del Señor de la Vanguardia y del Guerrillero Heroico:

- Camilo, vos no podés seguir así... Tené bien claro que lo que quiere Fidel no es tumbar a Batista para ponerse él... Fidel aspira a hacer una verdadera Revolución, y sólo no la podrá hacer... Necesitará de mucha gente que piense corno él. -Le insiste Che con inconfundible entonación sureña.

- Bueno, yo estoy y estaré con él siempre... Por su ejemplo desde el Moncada y por todo lo que supe de Fidel, es que juré unírmele en México y luego, por lo que hemos vivido desde que desembarcamos, he aprendido bajo su dirección a ser más, revolucionario... Haré todo lo que pueda, te lo prometo. -Respondió Camilo con el típico lenguaje de nuestra tierra.

- Yo estoy seguro de que vos tenés condiciones para ser mucho más útil a la Revolución... Por eso tenés que modificar tu comportamiento.

Cierto día me dijo Camilo: --A partir de ese momento Che se convirtió en mi profesor y mi mejor amigo.

De esta manera recuerdo más o menos que Camilo me contó aquella conversación suya con Che, quien a decir de él ya tenía un sólido prestigio y llamaba la atención de todos en los picachos de la Sierra Maestra, por sus extraordinarias condiciones y peculiaridades, entre ellas, hasta la de su hablar, común de los argentinos.

Es por esta razón que los cubanos que lo conocen en el exilio lo bautizan Che, sin imaginar que esa sencilla sílaba, en pocos años, se pronunciaría con la mayor devoción y admiración por todos los hombres progresistas de la humanidad, de la misma forma en que para los enemigos significaría temor.

De carácter la mayor parte de las veces seco, mirada escrutadora, reflexivo, de expresión aguda e inquisitiva, sonrisa infrecuente; parco en palabras y lisonjas, domina con maestría y sutileza la ironía, que clava como dardo a sus merecedores, y utiliza en broma con sus allegados.

Para sus compañeros y amigos, la más absoluta fidelidad y franqueza; para el desconocido, el recelo y la oportuna advertencia; implacable en el combate, generoso con el vencido. Para todos, la verdad como punta de lanza. Poseedor de una férrea voluntad, le permite vencer los azarosos obstáculos que el terrible padecer asmático le crea durante toda su vida.

Estas facetas, y su notable inteligencia, le permiten valorar, quizás primero que otros, las condiciones excepcionales de conductor y formador existentes en Fidel. Todo ello le va a permitir, bajo su dirección, convertirse para el mundo en El Guerrillero Heroico.

Su idiosincrasia es distinta y en varios sentidos opuestos a la criolla y a la jocosidad de la mayoría de los cubanos, de la que Camilo es la más auténtica personificación. Sin embargo, a no ser la sequedad de su carácter, el dominio de la ironía, su infrecuente sonrisa y la parquedad en el hablar, las demás cualidades de Che, eran también inherentes en Camilo, sólo que su manera de manifestarlas era en ocasiones muy diferente. Si a todo esto unimos la extraordinaria calidad humana que acompañaba a los dos, encontraremos sobradas razones para esa ejemplar amistad.

Así, el argentino aparta a un lado su seco carácter para tratarlo y ayudar en su formación como dirigente revolucionario; a su vez, Camilo va modificando su comportamiento para hacerse merecedor de su amistad y maestría, que lo condujeron --partiendo también como Che, de la enseñanza y del ejemplo personal del Comandante en Jefe-- a ser "indiscutiblemente en el más brillante de todos los guerrilleros".

Pero aunque Camilo modificó su comportamiento, no dejó de seguir haciendo bromas, sólo que lo adelante fue más selectivo, siendo Che uno de sus principales blancos, y éste, lejos de contrariarse las aceptaba, tal como lo hace un padre con su hijo, el hermano mayor con el pequeño, en fin, de una persona que siente un gran cariño por la otra.

Siempre he dicho que nunca he podido determinar cuál de los dos sentía mayor respeto, admiración y cariño hacia el otro.

Por lo regular escuchamos de la extremada rigidez de Che con respeto a la disciplina y en general, con su trato con los demás. De igual forma se habla de las constantes jaranas y bromas de Camilo de su perenne sonrisa, y no debemos olvidar que todos los extremos suelen ser malos. Es por eso que hay que tener presente que ambos sabían comportarse en cada momento como las circunstancias lo exigían. En realidad Che era tan agradable y jaranero como el que más cuando compartía con sus amigos y seres queridos, sólo que sus bromas solían ser más sutiles, muchas veces vinculadas con una fina ironía que manejaba con verdadero talento. Prueba de ese rasgo un tanto oculto de su carácter, es su misma amistad con Camilo.

Por su parte, Camilo era tan rígido en exigir disciplina como lo fuera Che y como lo son todos nuestros jefes. Nuestros jefes mambises también lo fueron. No se concibe un jefe, y menos si es militar, que no sea exigente. De lo que sí estamos convencidos es de que en esa exigencia nunca hubo, ni hay, injusticias ni abusos. De la misma forma que Camilo nunca hizo uso de sus bromas con nadie que no fuera conocido, y ninguna de ellas estuvo jamás emponzoñada por la burla hiriente y bochornosa.

Las valoraciones escritas de Che sobre Camilo son varias y conocidas. Señalaremos algunas de ellas, de las cuales me viene a la mente su angustia cuando se libró el segundo combate de Pino del agua, al suponer que su compañero y amigo hubiese muerto en la acción:

“… oíamos unos gritos que nos llenaban de angustia y que decían más o menos: --Ahí va la ametralladora de Camilo--, mientras tiraban una ráfaga; junto con la ametralladora trípode perdida (por otro rebelde), Camilo (al tratar de rescatarla) había dejado su gorra que tenía su nombre... y los guardias se mofaban de nosotros en esa forma. Intuíamos que algo había pasado, pero no se pudo hacer contacto durante todo el día con las tropas instaladas al otro lado..."

La siguiente nota es desde la Sierra Maestra, cuando su amigo y su ex subalterno operaba en los llanos del Cauto:

“(A Camilo)

Pobre diablo:

Recibí tus noticias cuando me disponía a salir a tu región: a meter en un zapato al ( ). Tengo autorización del gigante (1) para ello. No vayas a Camagüey todavía. Te diré que pensaba proponerle, si fracasaba la huelga, organizar una columna invasora de 20 hombres y dejarte varado en la zona, pero como te anticipaste por escrito, le propondré que sean 2 columnitas con sus correspondientes comandantes. Por la zona puedes hacer lo que te venga en gana, pero no te arriesgues mucho para ver el final de la fiesta que me parece esta próxima.

Además te mando este pequeño recuerdo de una noche en la Otilia.

He aprendido en libros viejos
donde tratan del destino
que no se llega muy lejos
si yo voy detrás, cretino.

M.I.O.

Te alcanzo pronto, prepare tabacos, besitos a todos

CHE / abril 12 / 11:05”

Podemos apreciar que, además de lo simpático del mensaje, queda clara la preocupación por el compañero y amigo, al decirle: “…no te arriesgues mucho para ver el final de la fiesta que me parece esta próxima”.

[1] Camilo solía llamarle a Fidel gigante, no sólo por su estatura, decía él que además por serlo en sus ideas revolucionarias.

CONTINUARÁ


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