..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.147, Viernes, 27 de octubre del 2006

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Los pobres nos hablan
Un acercamiento a la cultura de los pobres.

Por Jorge Peñaloza

Un texto que estoy segura despertará el debate:

Algo dirán…

Los expulsados, los excluidos,
los explotados, los exhibidos,
los no explicados, los extinguidos,
los no explorados, los exprimidos,
los penetrados, los perseguidos,
Los postergados y los perdidos,
los pateados, prostituidos,
los persignados y los prohibidos.
Las amarradas y adormecidas,
las afectadas, las absorbidas,
las apagadas, las abstraídas,
las abusadas y aborrecidas.
Las rematadas, las retenidas,
las repudiadas, restituidas,
las reservadas, retransmitidas,
las refugiadas y reabsorbidas.
Algo dirán…
los desollados, los deprimidos,
los descalzados, los divididos,
los derrotados, desatendidos,
los derramados, los detenidos,
los anegados, los abducidos,
abaratados y no atendidos,
los no apañados, los adheridos,
anestesiados y no asumidos.
Algo dirán…
Las ignoradas, las invadidas,
las iletradas, las inhibidas,
las incendiadas, las impedidas,
las infectadas, las influidas,
las desechadas, desinstruidas,
despilfarradas y decaídas,
desenraizadas y descosidas,
desperadas y desnutridas.
Algo dirán…
(“ALGO DIRAN”, Pedro Guerra, España.)

SURGIMIENTO DE UNA PREGUNTA

Hace varios años, durante la revolución sandinista, escuchamos de la espiritualidad nicaragüense, la misa campesina . En una de sus canciones, denominada “Vamos a la milpa” , uno de sus versos expresaba lo siguiente:

“La comunión no es un rito, intrascendente y banal,
es compromiso y vivencia, toma de conciencia de la cristiandad,
es comulgar con la lucha de la colectividad.
Es decir yo soy cristiano y conmigo hermano
voz podés contar”

¿Por qué hablar de “toma conciencia” sobre el mundo de los pobres en este momento histórico en el cual nos encontramos? La conciencia es ese elemento que nos permite descubrir, quienes somos, de dónde venimos, y nos ayuda a la vez, a vislumbrar hacia donde queremos ir. Además no podremos entender este tiempo en el cual nos encontramos, si no lo pensamos desde el contexto de vida de los pobres.

Hacemos énfasis en preguntarnos esto en forma colectiva y no particular, pues pensamos que esta conciencia no surge en una nebulosa, que alejada de la realidad en la cual están inmersos millones de hombres y mujeres de nuestro pueblo, puede llegar a tener la suprema claridad del horizonte que se busca, por si sola. Esa es la razón por la cual antes que nada hemos colocado esa poesía de Pedro Guerra, dónde no solo se manifiestan los rostros de quienes por ser pobres, han sido excluidos(as) y marginados(as) hasta el presente, por esta sociedad egoísta y capitalista, que solamente ha pensado en mantener los privilegios de unas cúpulas elitescas, sino que además nos deja entrever que algo nos están expresando con sus vidas, algo que todavía no hemos querido o no nos hemos detenido a escuchar. Por eso, antes que nada debemos dar oídos a sus voces. Es desde ese punto donde el “pan de los pobres”, es decir la sabiduría que surge desde esta realidad, adquirirá un sabor más cercano a nuestras vidas. Si queremos ser parte de este proceso revolucionario, para poder comulgar con la lucha de esa colectividad que marcha, debemos antes que todo, sentirnos parte de ella, en el proceso histórico que estamos viviendo. Es lo que Cesar Vallejo como poeta del pueblo peruano, en su poesía “Ágape” nos hace descubrir:

“Hoy no ha venido nadie a preguntar;
ni me han pedido en esta tarde nada.
No he visto ni una flor de cementerio
en tan alegre procesión de luces.
¡Perdóname, Señor: qué poco he muerto!
En esta tarde todos, todos pasan
sin preguntarme ni pedirme nada.
Y no sé qué se olvidan y se queda
mal en mis manos, como cosa ajena.
He salido a la puerta,
y me da ganas de gritar a todos:
¡Si echan de menos algo, aquí se queda!
Porque en todas las tardes de esta vida,
yo no sé con qué puertas dan a un rostro,
y algo ajeno se toma el alma mía.
Hoy no ha venido nadie;
y hoy he muerto qué poco en esta tarde!”

Morir, sembrarse, según Vallejo, visto desde el mundo de los pobres, no significa aniquilarse, anularse, sino más bien dar de lo nuestro para que las y los demás puedan vivir, existir y ser. Es descubrir que lo que tenemos, lo que poseemos, no nos pertenece, sino que somos administradoras y administradores de lo está bajo nuestra responsabilidad. Es lo mismo que entendemos por “conciencia solidaria”. Es similar a lo que expresaba la canción a la cual hicimos referencia anteriormente, cuando manifestaba que, tener “conciencia cristiana” desde esta realidad, significa que “conmigo hermano, tú puedes contar”. Es estar dispuestas y dispuestos a dar y recibir, compartir. Solo desde los pobres se puede entender esta dimensión de amor.

Pero, ¿Cómo surge esa conciencia? Ante todo hay que afirmar que ella no brota en abstracto. Es fruto de la continua relación con los y las demás y de un irse descubriendo por medio de esa relación y en la situación concreta en la cual se experimenta. En esta oportunidad, a propósito de este tema, vamos a trabajar sobre la realidad vista desde el mundo de los pobres. Para esto nos vamos a poyar en el libro “Escuchemos a los pobres” del padre Federico Carrasquilla , quien nos ofrece desde su visión antropológica un acercamiento a esta realidad. Específicamente abordaremos el capitulo tercero y como en otras oportunidades intentaremos acercarlo a nuestra realidad concreta que estamos viviendo.

1. ¿POR QUÉ HABLAR DEL MUNDO DE LOS POBRES?

Federico Carrasquilla parte de la afirmación de que el ser humano no se puede entender si no se le sitúa en realidades concretas, como por ejemplo, lugar donde nació, parientes, el país en que vive, la cultura heredada, las experiencias que ha tenido, etc.

Según su visión el trabajo en el medio popular exige tener claro que los pobres tienen una manera especial de mirar la existencia, por ejemplo la enfermedad es un mal para cualquier persona, pero no es lo mismo enfrentarla cuando se es rico y se tienen medios económicos para afrontarla, que cuando se es pobre y se carecen de ellos. De allí que, según él, se trate de observar como lo material, influencia en gran medida la visión del mundo y los valores de la persona. Esto debe tenerse en cuenta por parte de quienes, aún no proviniendo del mundo pobre, se encuentran trabajando en este medio, apoyando el proceso revolucionario.

2. CARACTERÍSTICAS DEL MUNDO DEL POBRE:

Antes de presentar las características que observa en el mundo de los pobres, este autor realiza sobre ellas las siguientes acotaciones:

• Ellas siempre estarán presentes en la existencia de los pobres, aunque no siempre de la misma manera. La vida no es un blanco-negro, sino que tiene matices con los cuales se va presentando, por lo cual hay que estar muy atentos, para no quedarnos en la superficialidad.

• Esas características se viven como valores (como algo significativo que contribuyen al crecimiento de la persona) y como antivalores (como algo que impide el desarrollo de la persona). Son dos posibilidades de las características que no se pueden separar y que son, según Carrasquilla, como las dos caras de la misma moneda y que solo los pobres, por si mismos, pueden potenciar y neutralizar.

• Es importante resaltar que todas las características que se enunciarán a continuación tocan todas las dimensiones en la existencia humana. En ellas se observa que lo más importante es la persona misma, con una actitud frente a la realidad, donde el ser humano es visto como un ser en relación, y su percepción del espacio y el tiempo es captada de una forma particular.

Veamos entonces estas características:

1. El sentido de la gratuidad y de la fiesta:

Según Carrasquilla la gratuidad es la actitud que permite llegar al otro, como persona, sin estar mediatizada la relación por el hacer o el tener del otro. Continúa afirmando que la gratuidad está unida esencialmente a las carencias materiales, pues el pobre, al no tener bienes materiales que mediaticen la relación, descubre existencialmente que lo único que posee es su persona y es ésta la que ofrece. Hay un dilema implícito y subyacente en la relación: lo que vale es mi persona en si misma o no es posible la relación. Los pobres en su relación se dan tal cual son. No están mirando los títulos o las posesiones. En este momento me recuerdo de mi suegro, hombre del campo que expresaba cuando conocía a alguien: “Soy Rafael Álvarez, puede tratarme con toda confianza”.

Unido a lo anterior está el sentido de la fiesta, que en el pobre es la expresión de que la vida y la persona, son más importantes que los bienes materiales. Por eso, según Federico, aún en las peores condiciones, los pobres hacen fiesta y encuentran motivos de fiesta, y en la celebración misma gastan no solo lo que pueden, sino más de lo que puede. Lo importante es la vida, las personas, aunque el gasto de la fiesta acarree una carga difícil de llevar. La vida sin celebración se convertiría en monótona. Hay una expresión en el pueblo dominicano que me parece que refleja un poco lo que queremos afirmar: “El pueblo dominicano de cualquier cosa hace un can (una fiesta)”.

Según Carrasquilla la gratuidad como valor aparece en el pobre en la absolutización que hace de la persona por encima de sus condiciones materiales, porque pone lo material al servicio de la persona. El sentido de la fiesta está en la capacidad de gozo y de alegría, por encima de las condiciones materiales.

Los antivalores en este caso, se producen al no valorar las consecuencias de conductas exageradas que más bien hacen daño a las personas.

2. La aceptación de la realidad:

La aceptación de la realidad es la actitud que lleva a acoger la realidad como se presenta, sin ponerle condiciones. Para que esto se de es preciso que no se parta de ninguna posesión, ni material, ni intelectual, ni espiritual. Según Federico, toda posesión impide la aceptación de la realidad tal cual sea. Para aceptar la realidad se necesita una actitud de pobre. Una persona de clase alta o media puede sufrir más viviendo en un medio pobre, que los mismos pobres, porque ve la realidad con las “ideas” y los deberes, que le han impuesto su clase y su cultura.

Según este autor, la aceptación de la realidad es uno de los valores más grandes de los pobres, porque les permite asumir las cosas tal y como les vienen e impide que situaciones tan duras, tan opresoras como las que tienen que asumir a diario, no les hagan perder el ánimo, ni los depriman o enloquezcan, cuando vistas de otra forma, no sería para menos.

El antivalor que surge de esta característica es que se caiga en la pasividad y la resignación. Sobre esto hay que estar muy atentos y no hay que confundir aceptación con resignación. La primera apunta hacia la pasividad y dejarse llevar. La segunda es más activa y busca enfrentar esa situación como un reto a superar.

3. El sentido del otro:

En esta visión la relación con las y los demás no viene determinada tampoco por el tener o el hacer, sino simplemente por lo que se es. Solo la actitud de pobre permite una relación interpersonal. Quien lo tiene todo piensa que no necesita de nadie. Las riquezas materiales pueden ser un obstáculo para las relaciones interpersonales, sino se ponen al servicio de los demás. Muchas veces descubrimos en el mundo de los pobres una capacidad mayor de compartir, de solidaridad, que muy poco se ve en otros espacios sociales. Aquí hay que tener también en cuenta el sentido religioso y la relación del pueblo con Dios en cuanto percibirlo y sentirlo como el amigo, el otro, que nos apoya en la lucha y en medio de las dificultades.

Como antivalor se manifiesta en una incapacidad de definirse y confrontarse con el otro, con los demás, sobre todo en situaciones conflictivas. Esto aparece como una dificultad para decir no, dificultad para comprender las negativas que se interpreta algunas veces como rechazo. Además en el caso religioso, el querer ver a Dios como el que lo resuelve todo y se cae en una especie de fatalismo y en una actitud pasiva.

4. La obstinación:

La obstinación en la existencia de los pobres es la expresión de la fuerza de la vida que empuja a vencer todas las carencias y que surge desde las mismas privaciones por las que se atraviesa. Según Federico, las carencias proporcionan fuerza y constancia para conseguir vivir y superar las dificultades que se tienen.

Como valor la obstinación les sirve a los pobres para apreciar que la vida es más fuerte que la muerte, que las carencias peden ser y son desafíos, retos para no dejarse vencer por la adversidad.

Como antivalor se presenta en la terquedad. En la insistencia en situaciones que no tienen salida pero que a ellos les parecen como posibles.

5. Sentido de lo concreto y lo inmediato:

Es la percepción propia que se tiene desde el mundo de los pobres del espacio y el tiempo. En cuanto al espacio, los pobres se centran en lo concreto, en lo que pueden percibir con los sentidos y con respecto al tiempo, es la comprensión y valoración de lo que tiene en el presente: como no tiene nada, o muy poco, afirma Federico, que se aferra a lo que tiene en el presente.

Según él los pobres solo entienden de hechos, de cosas concretas y les cuesta hacer abstracción. Como tiene pocas opciones a escoger, los pobres saben que lo que va llegando lo tienen que aprovechar, porque no se está seguro de que lleguen otras oportunidades. Es la primacía de los hechos sobre la reflexión.

Como antivalor está la poca capacidad a planificar, a programar, a ver más allá de lo que se les presenta. En este punto es importante que revisemos lo de la “memoria histórica”, para poderla ir generando en medio de la población. Sobre todo a que se presta, por el olvido, a ser manipulada, principalmente por parte de quienes hasta el presente han engañado y chantajeado al pueblo. Sobre este aspecto hay que trabajar muy fino.

3. CONSECUENCIAS DE ESTA MANERA DE MIRAR AL MUNDO DE LOS POBRES.

Carrasquilla presenta tres consecuencias de asumir este tipo de visión:

1. La existencia de una cultura del pobre

Según él las características que se acaban de enumerar configuran toda una cultura.
“Haciendo un brevísimo análisis de lo que es la cultura, decimos que el hombre vive su existencia, como un hacerse y el resultado de ese hacerse del hombre, constituye la cultura, que comprende el lenguaje, la literatura, el mundo simbólico, las costumbres, las creencias, etc., es decir, todo lo que le permite al hombre expresar su existencia. Además, como el hombre vive esencialmente en comunidad, se dice que la cultura es colectiva.

Partiendo de esta descripción hay que aceptar que el pobre tiene una cultura, propia peculiar producto del hacerse en medio de las carencias de bienes materiales y que le dan una manera de expresarse con sus valores y antivalores.

Ante todo hay que reconocer la cultura del pobre (subrayado nuestro). Lo que no se hace en la mayoría de losa casos, porque la opresión principal y quizás la más grande inclusive peor que la económica que sufre el pobre, es el desconocimiento y el rechazo de su cultura. De ahí que una de las cosas más importantes en el trabajo con el pobre, es el reconocer y recuperar su cultura, su manera de vivir y de pensar. El pobre tiene una manera de mirar el mundo que es propia de él y diferente a la del rico. Por eso las cosas, los acontecimientos, no significan lo mismo para el pobre que para el rico”.

Para quienes estamos viviendo y trabajando en el medio popular estos elementos señalados por Federico Carrasquilla, son sumamente importantes, ya que nos permiten hacer realidad lo que en nuestra Constitución se habla como la “democracia participativa y protagónica”. Esto no será posible si no asumimos que el pueblo tiene que ser actor y gestor principal en su propia historia y debemos luchar por enfrentar todo lo que se oponga en esta línea.

2. Esta visión del pobre implica un nuevo proyecto pedagógico.

Si se acepta lo anterior debe estructurarse un nuevo proyecto pedagógico que:

• Apoye para que los pobres asuman su condición de pobres, para que se descubran sus valores.
• Acepte y estimule que el pobre diga su palabra, porque esta es el “vehículo” de sus valores, y la mejor manera de manifestar su identidad. Por eso el mayor aporte de los agentes externos al mundo de los pobres es, según el mismo Federico, escuchar al pobre, dejar que él se exprese, que “diga su palabra”.
• Propicie que los pobres, por si mismos, descubran los aspectos destructores de su cultura para que luchen contra ellos. Si se hace esto desde afuera, lo que se hará es aplastar más esta cultura.
• Es importante que esto parta desde la vida y la realidad de los pobres.
• Es primordial que se redescubran y se vivan los valores que parten desde el mundo de los pobres: la solidaridad, la unión, la fraternidad, apoyo mutuo, la colaboración, etc.
• Debemos sacar de nuestra mente el ver la vida y el pensamiento de los pobres como si fueran unos minusválidos, que no saben pensar por sí solos. Como hemos visto, el pueblo tiene su propia manera de pensar y ver esta realidad que está viviendo. Sobre eso hay que trabajar con más profundidad.

La revolución Bolivariana nos ha permitido escuchar a la perfección lo que el propio pueblo siente acerca de de este proceso y del Presidente. Escuchemos algunas de sus expresiones:

• “Chávez es el hombre que nos ha sacado adelante”.
• “Con Chávez hoy es mas fácil entrar en la universidad y pueden estudiar mas las personas de bajo recursos, aunque hay que revisar algunas cositas que no están andando bien.”
• “Chávez representa la revolución y el cambio en Venezuela”
• “He aprendido lo que no había podido hacer en mi vida”
• “Antes estaba ciega, pero ahora no, ahora yo veo, yo leo y me defiendo más y no me meten gato por liebre”
• “¿Dónde se ha visto que un presidente le haya dado el poder al pueblo? Nunca antes.”
• “El ha dado la cara por su pueblo”
• “Hoy tenemos palabra, antes no”
• “Mire, ese hombre después de Bolívar, es nuestro segundo libertador”

Sería una lista interminable si nos pusiéramos aquí a redactarla. Lo importante es que nos pongamos atentos a lo que nuestro pueblo va expresando. El tiene su sabiduría.


3. Necesidad de elaborar un nuevo proyecto de sociedad desde los pobres.

Todo lo anteriormente señalado nos implica la necesidad de trabajar por organizar la sociedad en función de los valores presentados desde el mundo de los pobres, ya que estos son los auténticamente humanos. Según este autor en el cual nos hemos apoyado, este nuevo proyecto de sociedad es un proyecto construido desde la solidaridad y la fraternidad, donde las personas son valoradas por lo que son, no por lo que tienen. Siempre se había luchado por visiones hechas desde el mundo de los ricos. Poco, o casi nada se pensó para que los pobres, que son la mayoría de nuestros pueblos fueran los protagonistas y nadie había creído en sus valores. Federico Carrasquilla, cita a propósito de esto el libro del Eclesiástico:

“La sabiduría vale más que la fuerza, pero la sabiduría del hombre pobre es desconocida y no se le presta atención a sus palabras”.

El futuro está en construir un mundo desde los pobres, partiendo de sus valores y teniendo como objetivo el eliminar en todos los pueblos la destrucción (los elementos que propician) que ocasiona la pobreza.

La revolución bolivariana busca responder a este planteamiento. No se puede entender nuestra revolución si no se parte desde este punto. Lo demás serán meros retoques a una situación a la cual no se quiere cambiar. Esto es un proceso que estamos construyendo colectivamente y necesita de una revisión continua. Corremos el peligro de que la gran cantidad de recursos económicos con que cuenta hoy el Estado y que están comenzando a llegar a la población por medio de las Misiones Sociales, queden dispersos en el camino, cuando no se tienen claros estos criterios. Por algo está insistiendo el Presidente Chávez dentro de las siete líneas estratégicas propuestas para los próximos años en esta dirección, y ha colocado como primera el desarrollo de una ética bolivariana, socialista y moralista . El sabe como parte del pueblo a qué nos estamos enfrentando. El esta al corriente que ese elemento utilizado de forma descontrolada e indiscriminada, se puede convertir en un antivalor y nos va a generar más bien destrucción al propio proceso revolucionario. Sobre eso nos invita a estar pendientes, ya que al respecto existe mucha tentación y corrupción por parte de muchos que se dicen revolucionarios.

Finalmente es bueno señalar, desde el punto de vista cristiano que es por los pobres por quien opta Jesús y desde donde parte para anunciar la construcción del Reino de Dios. Y aunque la revolución bolivariana no podemos afirmar que sea ya el Reino de Dios, sin embargo encontramos en ella muchos elementos que nos apuntan en este sentido. Podríamos afirmar, viendo en este horizonte, que desde allí, desde esa realidad, queremos construir este Reino tal como Jesús nos lo presentó y fue entendido con suma claridad por parte de los pobres. Habrá muchos obstáculos, pero el reto está planteado.


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