..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.147, Viernes, 27 de octubre del 2006

 

Dounreay, el otro Chernoby: El desconocido desastre nuclear inglés
Por George Monbiot

La Nación

Dounreay es una de las plantas nucleares más antiguas de Gran Bretaña. Una explosión hace 19 años en un pozo submarino desató un desastre ecológico hasta hoy poco conocido. El periodista George Monbiot está decidido a cambiar esta indiferencia.

Un informe sugiere que las entidades a cargo de limpiar el complejo nuclear de Dounreay se han rendido. Dounreay no puede ser descontaminado. Los desechos nucleares proveniente de la planta durarán mientras los metales fósiles continúen radiactivos.

El mes pasado, Dounreay recibió una multa de casi cuatro millones de dólares por derramar desechos radiactivos. El año pasado, sus reguladores informaron que 250 fallas de seguridad se habían sucedido desde 1999.

Otro informe muestra que el desecho fósil estaba siendo almacenado en tarros de pintura. Un ex empleado afirmó que muestras de los tanques de vertidos radiactivos fueron recolectados con una bota de goma colgando en la punta de una cuerda, debido a que el equipo original se oxidó.

Antes de que el primer reactor en Dounreay estuviera terminado, sus operadores, la Autoridad de Energía Atómica (Ukaea, por sus siglas en inglés), taladraron un túnel debajo del fondo del mar, por el cual descargaría sus desechos líquidos, que comenzó a funcionar en 1959.

En 1977, la estructura explotó, desparramando partículas calientes. Ukaea se limitó a emitir un comunicado titulado “Incidente menor en instalación de desechos sólidos”. La palabra “explosión” no se mencionó.

Toda la historia

La historia completa no emergió hasta 1995. La cavidad había sido utilizada para desechos que variaban desde guantes de goma hasta residuos fósiles. Un cálculo sugiere que alrededor de 2,2 kilos de plutonio y 81 kilos de uranio-235 también fueron vertidos ahí. El sistema de fiscalización no era eficaz. Algunos de los desechos nunca fueron registrados y algunos de los registros desaparecieron.

En 1998, el diario “London Guardian” descubrió que una segunda cavidad había sido perforada y que aún estaba siendo utilizada a pesar de que los inspectores del Gobierno estaban exigiendo que se clausurara.

Aunque ha estado fuera de uso desde la explosión en 1977, la Ukaea comenzó a sellar la primera cavidad subterránea recién hace unas semanas. Ahora debe construir robots que puedan remover los contenidos. Aislarlo y limpiarlo costará 340 millones de dólares y el trabajo durará hasta 2025. Pero este es el menor de los problemas que enfrenta Dounreay.

En teoría, sólo los líquidos que se drenan de la capa superior de los tanques de contención de las aguas de desechos de Dounreay fluirían por este túnel. Pero no se asentaron adecuadamente.

En conjunto con el líquido, es posible que miles de pedazos de barras de combustible también hayan sido eliminados. Ahora hay una columna de partículas radiactivas en el fondo del mar que se expande por cientos de kilómetros.

El público sabía poco de esto hasta 1997, cuando dos fragmentos fueron encontrados en la playa de Sandside. Sesenta y ocho partículas han sido detectadas hasta la fecha, pero el dueño de la playa, Geoffrey Minter, afirma que esto representa sólo una pequeña fracción de la contaminación.

En 2003, un tribunal escocés falló que la Ukaea no había cumplido con cuidar a los habitantes locales al permitir que se liberaran las partículas al medio ambiente. Pero Minter señala que aun después del fallo el trabajo de detección de partículas y su eliminación de la playa ha sido inadecuado.

El Grupo de Asesoría sobre partículas de Dounreay acaba de enviar un informe a la Agencia mediante el cual sugiere que la mejor manera de eliminar las partículas del fondo del mar es con buzos. Esta sugerencia refleja desesperación. De los cientos de miles de partículas que están en el fondo del mar, los buzos de la Ukaea han logrado remover sólo 900 desde 1983. Una descontaminación completa usando filtros, señala la Ukaea, costaría alrededor de 132 mil millones de dólares, lo que equivale a decir que es imposible.

The Guardian




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