..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.139, Viernes, 1 de septiembre del 2006

Libro de visitas

 

Reportes desde Seul

Me iba sabiendo
Por Edgardo Civallero

Con este trabajo culminaba nuestro querido amigo y extraordinario corresponsal, Edgardo Civallero, los reportes de su participación en el Congreso IFLA en Seúl… Incluimos, además su “comentario entre sesiones” Y los invitamos, muy especialmente, a dar lectura a toda la saga de envíos de Edgardo en su blog, la “Bitácora de un bibliotecario” , pues resulta de muy especial interés para los bibliotecarios latinoamericanos:

"Revolvía con mis palillos la mezcla de arroz y verduras picantes que me sirvieron en aquella simpática fonda, situada en un rincón aislado de mi barrio, en un curioso callejón zigzagueante. Revolvía el arroz, y cerraba, dentro de mi cabeza, el tiempo de Congreso que hoy acaba de finalizar."
[Seúl, 24-08-2006]

La participación de colegas en la programación de hoy fue escasa, dado que hoy como ayer tuvieron lugar las visitas guiadas, en las que yo no participe porque no me gusta que me lleven de la mano a ningún lado, y porque tengo la posibilidad de visitar todo lo que quiera durante la próxima semana, días en los que continuaré deambulando (un poco mas libre de compromisos) por Seúl.

Mientras levantaba algunas verduras de mi plato de kimchi, recordaba mis pasos durante la jornada. Pase casi toda la mañana en una reunión que organizo la FAIFE (Core Activity de la IFLA que ya presente en una entrada anterior) acerca del rol de las bibliotecas en el acceso a información sobre SIDA/HIV. En realidad, tal rol es claro, pero parece ser que las bibliotecas necesitan tomar conciencia de que su misión no es solo ordenar libros en forma bonita en estantes estables o crear hermosas bases de datos y paginas web, sino proporcionar un servicio a sus usuarios, un servicio útil, que sea de valor para los destinatarios. Las bibliotecas parecen olvidar, realmente, algo en lo que, desde estas páginas, siempre hago hincapié: el poder de la información que conservan entre sus manos. El poder para proteger la salud, el poder para hacer respetar los derechos, el poder para establecer diferencias entre ignorancia y educación, entre odio y comprensión. Un poder inmenso, que muy pocas aprovechan.

Tras el debate escaso, pero con buenas participaciones, centradas en la idea que acabo de expresar y con toda la mañana ya ocupada, me dirigí a la sesión de clausura, en donde me enteré a través del periódico del Congreso (IFLA Express) que la Asociación Lituana de Bibliotecarios había retirado la propuesta de Resolución presentada hace un tiempo (en relación a Cuba). Por ende, supuse que las colegas cubanas también habían hecho lo propio. Además, durante la sesión se presento la ciudad en la que tendremos el encuentro el año que viene (Durban, Sudáfrica) y se anuncio que Milán será la sede para el 2009. Oímos algo de música sudafricana, nos enteramos de los premios al mejor póster (Un estudio sobre el uso de bibliotecas publicas por indigentes en Taipei, Taiwán, presentado por Sheue-Fang Song y Hui-Tzu Hung) y a la mejor newsletter/boletín virtual de las Secciones de IFLA (la Sección de Bibliotecas Escolares y Centros de Recursos, vean su ultimo numero) y presencie el momento en el cual se aclamaba a la cubana Martha Terry como Miembro Honorario de IFLA.

Martha, en un acto que me deleito, dio su discurso en español pidiendo que los que quisieran comprenderla se pusieran sus auriculares de traducción. Sus palabras presentaron en breve la historia de la bibliotecología cubana y todo el esfuerzo que hacen los colegas de aquella isla para salir adelante a pesar de las adversidades.

Y finalmente, dio su discurso el presidente de IFLA, Alex Byrne, cerrando el Congreso. Nos recordó los buenos momentos (sociales) vividos, y recalco un par de ideas rescatables de todas las sesiones: conocimiento indígena, biblioteca digital, bibliotecas por la tolerancia y la paz (recordando la situación de guerra del Líbano) y comunicación este-oeste. Nada más.

Seguía comiendo mi arroz con verduras en aquella fonda, mientras pensaba que ya se había acabado aquel Congreso, el primero de mi lista durante mi viaje.Y pensé, con una sonrisa triste e irónica, que otro año más me había ocurrido lo mismo: me iba tan vacío como había llegado.

Me iba sabiendo que son muchos los que tienen los ojos y las bocas vendadas, son muchos los que ven solo su realidad, son muchos los que no se ponen a pensarla desde otros ángulos y nos fuerzan a aceptar el de ellos.

Me iba sabiendo que en mi universo latinoamericano son muchas las que se pelean por el honor de "ser más", son muchas las que acaparan puestos y viajes y distinciones sin hacer nada para ganárselo ni beneficiar a nadie, son muchas las envidias y las divisiones y poca la actividad y la lucha.

Me iba sabiendo que los pocos que gritamos en voz alta dentro de estas estructuras somos considerados "loquitos" o "izquierdistas" o "especiales" y somos dignos de compasión y olvido. Me iba sabiendo que todo esto seguía siendo la misma “m”, un año más. Pero frente a aquel plato casi vacío de comida coreana, con la mirada perdida en los granos de arroz empapado en salsa, pensé que, al fin y al cabo, no me iba tan vacío. Me iba con un montón de amistades e ideas nuevas, ganadas en buena lid en pasillos y callejones, en charlas de amanecida o tardecitas cansadas. Me iba sabiendo, mejor que antes, que mi trabajo y mi lucha valen la pena. Sabiendo quien soy, donde estoy parado, que quiero y que no quiero definitivamente. Sabiendo hacia donde quiero ir, hacia donde debo apuntar mis armas para evitar desperdiciar energía. Sabiendo que hay que hacer, que no hay que hacer, que se puede y que no se puede desarrollar... Sabiendo a quien puedo tener a mi lado y a quien no podré tener jamás, por muchos puentes que intente tender. Sabiendo que mi esfuerzo vale la pena, día a día, porque hago lo que creo y creo en lo que hago.

Quizás profesionalmente este encuentro haya servido para darme cuenta de la pobreza y la división de mi mundo latino. Pero personalmente me ha dado motivos para seguir luchando por su unión y desarrollo, y me ha dado fuerzas para continuar trabajando y creciendo como bibliotecario, una palabra que repetí en voz baja muchas veces, mientras volvía a mi hotel por los callejones, y que nunca -nunca- me había sonado tan linda, tan modesta pero a la vez tan poderosa: "Bibliotecario".

Con esta entrada finaliza el reporte de actividades del 72 Congreso IFLA de Seúl. El día viernes tendrán lugar las sesiones de los Comités de cada Sección, un tema burocrático que no describiré. Por ende, aquí finaliza el relato del Encuentro, pero no el de mi viaje, y mucho menos el de mi estancia en Seúl. Me quedan 38 días de travesía y varios encuentros y congresos profesionales en los que participare en Centroamérica, así que los invito a continuar a mi lado, especialmente porque durante los próximos días, además de reflejar en mis escritos aspectos de la realidad de Seúl que hasta ahora no pude reflejar (bibliotecas, museos, escuelas, universidades, política, vida social), incluiré las traducciones de algunos documentos valiosos que he obtenido en estos días, y algunas ideas y datos que pueden ser de utilidad para muchas/os colegas.

Desde estas costas bañadas por el mar de la China, les envío un fuerte abrazo.

[Fuente: http://bitacoradeunbibliotecario.blogspot.com/ ]


agosto 23, 2006
Un comentario entre sesiones

Me escribe mi compañera, Sara Plaza, desde España... Sara ha tenido que leer, en los mails que le escribo, toda mi rabia, mi frustración y mi furia en cuanto a los contenidos promovidos en el Congreso de IFLA, puntos que no anoto aquí, en el weblog, porque hasta ahora no he tenido tiempo (Sara ha cumplido magistralmente su rol de contención emocional, jajajaja). Pero de aquí en más pretendo incluirlos, para que conozcan, a la vez que los hechos prácticos, mis pensamientos en torno a los mismos, que son los de muchos otros colegas que están por estos ámbitos.

Sara, quizás sin comprender mucho mi rabia en mis mails (ella es maestra, no bibliotecaria) se puso a leer el discurso inaugural de Kim Dae-jung. Y casi muerde el monitor de su computadora. Y entendió muchas de las cosas que le escribí, y que aun no les he contado a ustedes por respeto.

Lean algunas de sus apreciaciones, en torno a algunos párrafos del discurso del "Premio Nóbel de la Paz" (que a mí, personalmente, me puso verde de indignación):

"[...] Hoy en día, sin embargo, los individuos del mundo, sin importar cuan pobres sean, pueden acceder a cualquier conocimiento e información que necesiten visitando bibliotecas vía Internet, tales como las del Congreso de los EE.UU. o la Nacional de Corea. Todo lo que necesitan es una simple computadora personal [...]"
Leo como algunas mujeres tienen que prostituirse para dar de comer a sus hijos, y como este tipo pretende solucionarlo todo con una computadora, y quiero morder la pantalla de indignación...

"[...] La economía de nuestros tiempos ya no depende de recursos visibles y bienes capitalistas, sino en conocimiento e información intangibles. Por ende, los países e individuos pobres pueden crear bienestar a través de contactos activos y el uso de conocimiento e información. Por primera vez en la historia, el mundo ofrece a los pobres una oportunidad invaluable para incrementar sus propiedades y lograr una movilidad hacia arriba [...]"
(Esto es una apología del verticalismo y el capitalismo) No me lo puedo creer... ¿Este señor no sabe de los millones de pobres a los que empresas internacionales tienen trabajando hoy en día como "recursos visibles"? ¿"Contactos activos" no se referirá al tacto de un arma en las manos, claro? Porque otros miles de jóvenes las están empuñando en guerras promovidas por los intereses de esas mismas empresas...

"[...] Las medidas en contra del terrorismo deben ir acompañadas por corazones caritativos mostrando a los pobres el camino para hallar esperanza en su vida diaria, así pueden resistir la tentación de caer en el terrorismo [...]"
¿En serio dijo esto? ¿Y dónde se le quedó hablar de la justicia? ¿caridad? ¿corazones caritativos? ¿resistir la tentación del terrorismo? Pero es una barbaridad... ¿Encontrar esperanza en su vida diaria? ¿se da cuenta que a esa vida les hemos condenado nosotros y nuestro desarrollo? ¿qué esperanza, la de dejar de ser pobres gracias a los corazones caritativos y las bibliotecas digitales?
Nooooooooo, te juro Edgardo, que estoy alucinando en colores... Y esa frase "la tentación del terrorismo" ¿la tentación? ¿la tentación de la prostitución supongo que diría también? Caramba... qué importancia tienen las palabras y que poquita cuenta nos damos de lo que decimos... “

Como ven, ya desde su inauguración, este Congreso carga una tremenda dosis de hipocresía, de olvido, de confusión. A estas alturas del Encuentro, y luego de oír muchas conferencias, muchos debates y muchas opiniones personales intercambiadas en pasillos y cenas, me doy cuenta (como ya lo hice el año pasado, en Escandinavia) que todos estos encuentros conducen únicamente a buscar la forma mas adecuada de empujar a los pobres para que se suban lo más rápido posible al carro tecnológico de los ricos, un carro que estos ricos no piensan abandonar porque se sienten muy bien en el (obviamente). Evidentemente, no se van bajar de él para esperar a que los pobres rezagados se suban, así que lo que hacen es empujar a duras penas a los pobres para que se plieguen al gran concierto "desarrollado" y así no sentirse tan culpables.

El gran problema es que, si bien muchos colegas "pobres" persiguen esa zanahoria, la realidad es otra: nuestras economías no nos permiten subirnos al carro, nuestras necesidades son otras y no pasan por la tecnología de avanzada (que nos deslumbra mucho pero que no nos es útil) y nuestras estructuras bibliotecarias son débiles.

Y sí, colegas, aquí es donde he descubierto que las estructuras de nuestra profesión en casi toda América Latina están podridas por dentro, podridas por la desunión y la envidia. Los conflictos de intereses, los celos profesionales, las "vacas sagradas" jubiladas y pensionadas ocupando espacios (y acaparando atención y "cartel") que deberían ser ocupados por gente joven en plena actividad, los resentimientos, las limitaciones mentales, la ignorancia... Todo eso veo a diario, y todo eso me asquea mucho y me lleva a comprender por qué seguimos donde estamos, por qué no avanzamos...

Y me lleva a comprender porque sigo recibiendo mails preguntándome de dónde saco plata para viajar tanto y como hago para obtener subvenciones (en vez de preguntarme si estoy bien, si puedo ayudarlos en algo...). Esos mails me repugnan, me asquean, me revuelven las tripas, me dan náuseas... Ya que estoy escribiendo un texto personal, permítanme terminarlo contándoles como logro viajar... así aquellos que creen que las cosas me caen del cielo pueden aprovechar y seguir mis pasos.

Trabajo como un animal.

Ese es todo el secreto. Además de mi trabajo free-lancer, además de mi trabajo de investigación y de docencia, escribo por horas todos los días, leo mucho, estudio idiomas, y produzco semanalmente uno o dos artículos, que se convertirán en publicaciones o propuestas para conferencias. Asimismo, preparo contenidos para talleres, investigo, contacto organizaciones en todo el mundo, despacho miles de mails mensuales escritos al menos en 5 lenguas y que me llevan su tiempo de redacción, mantengo varios blogs, expongo mis ideas, las discuto, crezco... El trabajo me ocupa 365 días al año. Y los resultados -esos que provocan la sana o insana envidia de muchos/as- son los que se ven. Si, son bonitos. Pero nadie conoce el nivel de esfuerzo, de cansancio y de estrés que cuestan estos resultados tan "bonitos".

Quizás debamos comenzar a mirarnos un poquito en el espejo, a empezar a solucionar nuestros problemas internos, a empezar a tomar iniciativas (especialmente los jóvenes) desoyendo el canto de las "sirenas sagradas" de nuestros países. Quizás debamos solucionar nuestros inconvenientes y luego revisar nuestros problemas, los de nuestras bibliotecas y nuestros usuarios, y comenzar a tomar, de lo que brinda el concierto internacional, lo que más nos sirva para nuestras propias necesidades. Es asqueroso ver como algunos pretenden solucionar nuestros dramas con una biblioteca digital o con alfabetización informacional cuando no han visto nuestras calles, plagadas de niños que aun no saben leer y que jamás en la vida tendrán la oportunidad de una computadora. Y es triste que muchas colegas ("importantes") se plieguen a tales directivas.

Esas colegas son las mismas que, en este momento, mientras yo gasto 3000 wones para contarles lo que pasa aquí y me preparo para las próximas conferencias, están paseando por Seoul, comiendo comida cara y tomando taxis de 14000 wones para un trayecto que en el metro vale 1000. Así es la vida. En esas manos exquisitas,
-que siguen escuchando, impasibles y sonrientes, discursos como los que erizaron la piel de mi compañera y la mía propia- están los destinos de nuestra profesión.
Confío en que hagamos algo al respecto.

Un inmenso abrazo...

Imágenes tomadas de las páginas de IFLA Express


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