..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.139, Viernes, 1 de septiembre del 2006

 

La CIA contra las bibliotecas cubanas / El complot se desinfló (english)
Por Jean-Guy Allard

A la CIA, que creía poder usar el reciente Congreso Mundial de IFLA (Federación Internacional de Asociaciones Bibliotecarias) de Seúl, Corea, para agredir una vez más a Cuba, el tiro le salió por la culata.

Mientras la resolución introducida a través de las maquinaciones de su agente Robert Kent ni pudo ser presentada, por su total irregularidad, el evento sirvió a los bibliotecarios de Cuba para reforzar notablemente sus relaciones con otras naciones — especialmente de Europa del Este — al concertar, con varias asociaciones, proyectos de intercambio y de visitas.

“Creo que ha salido muy fortalecida la imagen profesional de Cuba”, ha expresado Eliades Acosta, Director de la Biblioteca Nacional José Martí, al señalar que las relaciones internacionales de las bibliotecas de la Isla están entrando en una nueva etapa.

En el marco del Plan Bush de anexión, ampliado en julio con un “anexo secreto”, Estados Unidos se gasta anualmente sumas millonarias para dañar la imagen de Cuba y en los años recientes frecuentemente ha recurrido con este objetivo al tema de las llamadas “bibliotecas independientes”, conformadas por una reducida red de colaboradores remunerados de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

En Seúl, el evento anual de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios (IFLA) reunió una vez más a miles de bibliotecarios del mundo y numerosas delegaciones aprovecharon la oportunidad para expresar su solidaridad con la representación cubana, compuesta por siete profesionales de prestigio y experiencia y presidida por la Dra. Martha Terry.

En el anterior Congreso Mundial de Oslo, en Noruega, la ofensiva de Robert Kent, un “bibliotecario neoyorquino reciclado en agente por la CIA, se había convertido en una espectacular derrota. Abandonado por sus últimos reclutas, se había quedado excluido de los podium.

El agente norteamericano -sorprendido en La Habana, hace unos años, cuando trataba de ubicar equipos de espionaje en la residencia de un importante dirigente- pretendía sin embargo disponer de sólidos “apoyos de Europa del Este”. Sin embargo, esta “conexión” se reveló limitada a individuos tales como el checo “Stanley” Kalkus, un agente de la inteligencia militar norteamericana quien, en los años 70, fue Director de la biblioteca de la US Navy, en Washington.

Desde marzo último, Kent anunciaba una nueva ofensiva. En las semanas que precedieron el congreso mundial, logró laboriosamente engañar a dos asociaciones nacionales de esa misma región para que apadrinaran una resolución que él mismo redactó. "Kent es tan burdo políticamente que ni respeta la inteligencia de la gente. Como en Oslo, fabricó un texto de resolución y se los mandó", recuerda Acosta.
A pocos días del congreso, sin embargo, uno de estos dos patrocinadores, la Asociación Nacional de Bibliotecarios de Lituania, al darse cuenta de la maniobra engañosa, retiró su apoyo a la moción, quitándole el número mínimo de sponsors (2) para su presentación de acuerdo con los estatutos de IFLA.

Así que Kent se apareció en Seúl, con su sempiterno pantalón estrujado, su inseparable maletín verde y una resolución sin legitimidad.

Lamentablemente, en esa maniobra, el norteamericano se beneficiaba de un procedimiento irregular, que violando precedentes de IFLA, le facilitó presentar su documento sin pasar por el standing comité correspondiente, en una fecha muy cercana al congreso anual de Corea.

En Seúl, en un primer encuentro con la delegación cubana, que protestó por el procedimiento empleado, un funcionario de IFLA se negó a retirar la resolución a pesar de su carácter ilegal en relación con las reglas establecidas.

Mientras tanto, el ambiente del congreso se revelaba muy desfavorable a Kent. “América Latina, África, Asia, los propios funcionarios de IFLA… los polacos, los checos, los rusos, los chinos diciendo que iban a apoyar a Cuba…”, cuenta el director de la Biblioteca Nacional cubana, a partir de los mensajes que enviaban los miembros de la delegación.

“La delegación cubana sostuvo una importante reunión con la American Librarians Asociation (ALA), cuya nueva presidenta, Leslie Burger, nos dijo que aceptaba la invitación de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI) para visitar Cuba. Se tuvo un encuentro con la nueva presidenta de IFLA, la alemana Claudia Lux, quien fue muy respetuosa y muy comprensiva”.

La propia Vice presidenta de la asociación de bibliotecarios lituanos sostuvo un encuentro muy cordial con la delegación cubana.

Precisa Acosta: “Se les ha dicho: vengan a Cuba, vean las realidades por si mismos, vayan a las mal llamadas “bibliotecas independientes”, vayan a las nuestras y… ¡saquen sus propias conclusiones!.”

El 22 de agosto, se produjo la reunión con el ejecutivo de IFLA, solicitada por Cuba. En ese encuentro “se le dio la razón a Cuba” y se anunció que la resolución de Kent, con su único apoyo, NO podía ser presentada al plenario final, por no cumplir los parámetros exigidos.

Al éxito ante las maniobras de Kent, se sumaron además, para la delegación cubana, numerosas manifestaciones de respeto y de amistad, cuando a la respetada bibliotecaria cubana Dra. Marta Terry, se le otorgó la condición de miembro de honor de IFLA. Margarita Pobea, especialista del MINSAP, añadió al prestigio de Cuba la presentación en plenaria de una ponencia sobre la lucha contra el SIDA en la isla.
“IFLA ha actuado en Seúl de manera responsable y constructiva. Los enemigos de la Revolución saben que no se puede atacar impunemente a Cuba”, concluyó el Director de la Biblioteca Nacional, añadiendo con humor: “El Sr. Kent no tiene un centímetro de piel libre de moretones”.

Tan decisivo fue el fracaso del agente norteamericano que uno de sus más ruidosos apoyos, el periodista Walter Skold, quien mantenía un sitio web muy agresivo contra Cuba, anunció al enterarse del fracaso que se retiraba definitivamente del debate.

Unas semanas atrás, la Administración Bush, en otro inútil esfuerzo para desprestigiar a Cuba, introdujo de conferencista en el congreso nacional de los bibliotecarios norteamericanos, a Madeleine Albright, el lúgubre halcón de la era Clinton que ha sido recuperado del cesto, para la guerra sucia contra la Isla. El congreso era el primero a tener lugar en Nueva Orleáns, la ciudad donde 1 800 ciudadanos, principalmente negros, murieron hace exactamente un año, por la genocida negligencia de un gobierno que pretende enseñar a Cuba, atacando a sus instituciones, el respeto a los derechos humanos.

Enviado por su autor

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english version

THE CIA AGAINST CUBAN LIBRARIES
The deflated plot
BY JEAN-GUY ALLARD

THE CIA’s plan to use the recent World Congress of the International Federation of Library Associations (IFLA) in Seoul, Korea to assault Cuba has once again backfired.

While the resolution introduced via the machinations of agent Robert Kent could not be presented, due to its complete irregularity, the event allowed Cuban libraries to notably strengthen their relations with other nations —especially with Eastern Europe— by arranging exchange projects and visits with various associations.

“I believe that the professional image of Cuba has emerged much fortified,” affirmed Eliades Acosta, director of the José Martí National Library, upon stating that the international relations of the island’s libraries are entering a new stage.

In the framework of the Bush annexation plan, expanded in July with a “secret appendix,” the United States is spending millions every year to damage the image of Cuba and in recent years, has resorted to the theme of the so-called “independent libraries,” made up of a small network of paid collaborators at the U.S. Interests Section in Havana.

At the annual IFLA event in Seoul once again thousands of librarians from around the world and many delegations took advantage of the opportunity to express their solidarity with the Cuban representation, composed of seven prestigious and experienced professionals and headed up by Dr. Martha Terry.

In the previous World Congress in Oslo, Norway, the offensive of Robert Kent, a New York librarian recycled into a CIA agent, was turned into a spectacular defeat. Abandoned by his latest recruits, he was left excluded from the podium.

The U.S. agent —surprised in Havana a few years ago attempting to plant espionage equipment in the residence of an important leader— hoped to have the solid “support of Eastern Europe.” However this “connection” was actually confined to individuals such as Czech “Stanley” Kalkus, a U.S. military intelligence agent who was director of the U.S. Navy library in Washington in the 70s.

Last March, Kent announced a new offensive. In the weeks preceding the world congress, he was able to trick two national associations in that same region into sponsoring a resolution that he had drafted.

"Kent is so politically coarse that he doesn’t even respect people’s intelligence. Like in Oslo, he wrote up some resolution and sent it to them," recalls Acosta.

However, a few days before the congress, having realized the deceptive maneuver, one of the two sponsors, the National Librarians Association of Lithuania, retracted its support for the motion, leaving it short of the minimum required sponsors (2) for its presentation according to IFLA statutes.

So, Kent appeared in Seoul, with his perennial pressed pants, his inseparable green briefcase and a resolution without legitimacy.

Lamentably, in this maneuver the United States took advantage of an irregular process which, by violating IFLA precedents, allowed the document to be presented without passing through the corresponding standing committee, at a date very close to the annual congress in Korea.

In Seoul, in the first meeting with the Cuban delegation, which protested regarding the process used, an IFLA functionary refused to throw out the resolution despite its illegal nature in relation to the established rules.

Meanwhile, the environment of the congress was very unfavorable to Kent. “Latin America, Africa, Asia, IFLA officials, the Poles, Czechs, Russians and Chinese said that they would support Cuba…” sending messages to that effect to members of the Cuban delegation,” recalled the director of Cuba’s national library.

“The Cuban delegation held an important meeting with the American Librarians Association (ALA), whose new president, Leslie Burger, accepted the invitation of the Cuban Libraries Association (ASCUBI) to visit the island. We also met with the new IFLA president Claudia Lux of Germany, who was very respectful and understanding.”

Even the vice-president of the Lithuanian library association had a very cordial encounter with the Cuban delegation.

Acosta said, “I told them: come to Cuba, see for yourself, go to the falsely named Independent libraries, come to ours and… draw your own conclusions!”

On the August 22 a meeting was held with the executive body of IFLA, requested by Cuba. On that occasion “its members decided in favor of Cuba” and announced that Kent’s resolution, with only one supporter, could not be presented in the final general meeting because it did not fulfill the requirements.

In addition to the victory against Kent’s maneuvers, the Cuban delegation enjoyed numerous displays of respect and friendship when Cuban librarian Marta Terry PhD. was named an honorary member of IFLA. MINSAP specialist Margarita Pobea, adding to the prestige of Cuba, delivered a presentation during the plenary session regarding the fight against AIDS on the island.

“The IFLA has acted in Seoul in a responsible and constructive manner. The enemies of the Revolution know that they cannot attack Cuba with impunity,” said the director of the National Library, and added with humor: “Mr. Kent took quite a beating.”

The failure of the U.S. agent was so decisive that on learning of it, one of his most fervent supporters, journalist Walter Skold, who has an aggressively anti-Cuba website, announced that the debate was definitively put to rest.

A few weeks earlier, in another useless effort to discredit Cuba, the Bush administration sent Madeleine Albright, war hawk of the Clinton era recovered from the waste bin for the dirty war against the island as a speaker at the National Congress of American Libraries.

The congress was the first to take place in New Orleans, the city where 1,800 citizens, mostly of African-American decent, died exactly one year ago, due to the negligence of a government that wants to teach Cuba, by attacking its institutions, how to respect human rights.




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