..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.140, Viernes, 8 de septiembre del 2006

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Homenaje a Federico García Lorca
Por Jesús Dueñas Becerra

El Ballet Nacional de Cuba, que dirige la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, llevó los días 19 y 20 de agosto a la sala "García Lorca" del Gran Teatro de La Habana un espectáculo de lujo, en homenaje a esa figura emblemática de las letras iberoamericanas en el aniversario setenta de su fallecimiento.

El programa artístico incluyó Tablada, con coreografía de Juan Carlos Santamaría; Majísimo, con coreografía de Jorge García; el pas de deux del tercer acto de Don Quijote, con coreografía de la eximia ballerina sobre la original de Marius Petipa y la versión de Anatole Obukov; y Bodas de sangre, con coreografía de Antonio Gades y libreto de Alfredo Mañas sobre la obra homónima del genial escritor, poeta y dramaturgo español.

En Tablada, la primera solista Verónica Corveas y el corifeo José Losada, muy bien secundados por el cuerpo de baile, convencieron al auditorio de que la "(...) sangre (hispana) corre por (sus) venas (...) en un abrazo de oscuro silencio", porque según Don Fernando Ortiz la sangre española, al igual que la africana, es uno de los condimentos esenciales del ajiaco multi-étnico-cultural que alimenta la personalidad básica del cubano.

Majísimo fue el contexto idóneo para que los primeros bailarines Anette Delgado y Rómel Frómeta dieran pruebas fehacientes de que no sólo dominan la técnica balletística, sino también el difícil arte de la interpretación, mientras que, en el pas de deux de Don Quijote, la bailarina principal Yolanda Correa y el primer solista Taras Domitro demostraron ante un público culto y exigente cuánto han crecido... y seguirán creciendo desde los puntos de vista artístico, humano y espiritual.

En Bodas de sangre, los primeros bailarines Hayna Gutiérrez y Víctor Gilí, así como el bailarín principal Javier Torres, lograron crear el clima de tensión emocional que genera la presencia de Tanatos, cuya sombra letal se cierne sobre los personajes garcialorquianos y los marca con ese fatalismo dramatúrgico que configura su trágica existencia.

El impecable desempeño técnico-interpretativo de Víctor Gílí deja en el espectador una pregunta... al parecer sin respuesta: ¿es un bailarín devenido actor o un actor devenido bailarín? La respuesta habría que buscarla en la herencia genética y artística legada al destacado bailarín por sus progenitores: Josefina Méndez, una de las cuatro joyas del ballet cubano, y el finado Carlos Gilí, figura cimera de las artes escénicas caribeñas.

No cabe duda alguna de que el espíritu de Federico García Lorca iluminó a los jóvenes valores del Ballet Nacional de Cuba que le rindieron sentido homenaje de recordación a quien es, por derecho propio, uno de los imprescindibles de la cultura universal.

Enviado por su autor

 




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