..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.140, Viernes, 8 de septiembre del 2006

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Entrevista a Daniel Díaz Torres: De un pueblo de maravillas al Edén
Por Cecilia Crespo, colaboradora especial

“Camino al Edén”, la más reciente coproducción del ICAIC y del Canal español Antena 3 se encuentra en etapa de postproducción, por lo que se acerca cada vez mas a las salas de estreno de todo el país. A propósito del acontecimiento, su principal responsable, el conocido realizador Daniel Díaz Torres accedió a exponernos detalles de la cinta, sus impresiones y retos asumidos al dirigirla, además de comentarnos que nos propone luego de este drama con trágico desenlace.

El filme consta de dos partes, la primera “Camino al Edén” y la segunda “El Edén perdido”, dirigida por el realizador español Manuel Estudillo, aunque ninguna específicamente depende de la otra porque se pueden ver de forma independiente, ambas se complementan. La primera historia se desarrolla en el interior del país en el 1896 y la segunda se ubica a principios de la década del treinta, ambos períodos de efervescencia revolucionaria de la historia de Cuba. Los dos filmes han utilizado el formato súper 16mm, muy empleado en la actualidad y están concebidos como telefilmes. Todo comienza cuando la guerra comienza a extenderse por toda la Isla debido a la Invasión cuando el matrimonio español de Leonor y Cándido arriban a la finca el Edén junto a su criada Natividad. Entre sentimientos encontrados y típicas situaciones humanas se desarrolla el filme que comienzan a evidenciarse al enviudar Leonor, y aceptar al viejo Don Antonio, importante propietario de la región para esconder su embarazo de un mambí al que cuidó junto a Natividad. Pero lo más interesante llega cuando descubre el triangulo amoroso en el que se encuentra inmersa junto a su criada y al mambí y decide entregar a este a las autoridades españolas. La guerra llega a la zona donde está ubicado el Edén, Don Antonio y Leonor huyen disfrazados de campesinos españoles humildes. Son descubiertos por una tropa mambisa, la que ahorca a Don Antonio. Después de oír la historia de Leonor contada a su favor sobre Gonzalo, el mambí, la vida le ajusta cuentas favorables a Leonor, cuando para redimirse de todo lo hecho se queda en el ejército como enfermera, donde llega a convertirse en la célebre Flor de Manicuripe.

“Aunque no es un filme sobre la guerra de independencia esta se trata de una forma intimista en la vida de los tres personajes protagónicos, una española, su criada y un mambí. Es básicamente sobre los sentimientos humanos y puede percibirse como una historia de amor aunque también se nos presenta con otras aristas como la lealtad, la traición y la manera en que estas confluyen en las personas en momentos extremos de tomar decisiones difíciles y controvertidas como el de aquella violenta guerra. El tema bélico es abordado desde la personal perspectiva de cada personaje. Quise lograr que se entendiera la psicología y el interior de cada uno, y a su vez creo que estos son el reflejo de las contradicciones y hasta de la profunda incomprensión cultural entre cubanos y europeos. Camino al Edén, consta de un prólogo y un epílogo narrados en medio de la Crisis de Octubre. El guión, de Arturo Infante, tuvo su principal inspiración en un pasaje de un libro escrito por el General Enrique Loynaz del Castillo donde aparece un personaje semejante en ciertos elementos a nuestra protagonista aunque también se indagó y se investigó en otras fuentes.”

¿Cuáles fueron los principales retos que tuvo que asumir al dirigir una película con estas características?

“Creo que el mayor de todos fue el tiempo récord en que tuvimos que hacerla, de solamente seis llamados a pesar de ser una producción de época. Esto unido a la lejanía de las locaciones, los poblados de Ceiba del Agua y el Guayabal en provincia Habana complicaba más las cosas. A veces erróneamente se piensa que hacer cine para la televisión es más sencillo, cámara en mano y a filmar, pero no es tan fácil aquí trabajamos con mucho rigor sobre todo en los planos generales. Se trató de conservar la atmósfera característica de los lugares, en lo que la fotografía y la dirección de arte jugaron papeles fundamentales al igual que al recrear la época. Nuestra cinematografía cuenta con cintas como Lucía, Cecilia y El Siglo de las luces, significativos ejemplos en el tratamiento de estos aspectos, logrados satisfactoriamente al nivel de producciones extranjeras. Películas como estas marcan una pauta que de alguna manera nos comprometen a no defraudar a nuestras tradiciones cinematográficas. Lograr que un filme con estas peculiaridades quede convincente sin quedar encartonada siempre aterra a cualquier realizador.

¿Qué destacaría fundamentalmente?

Uno de los aspectos a destacar es, sin dudas, la dirección de fotografía de Raúl Pérez Ureta, sobre todo en el resultado logrado en los interiores iluminados con velas que ofrecen una gran autenticidad y cierto clima dramático. Algo novedoso que propone la cinta es la Cuba colonial que muestra, la rural, tan poco conocida y tan diferente a las recurrentes Plaza de la Catedral y a San Carlos de la Cabaña. Fue muy difícil encontrar una casa con las características necesarias, creo que es una de las pocas que aun quedan en todo el territorio nacional. La película va del drama a la tragedia, algo muy diferente a lo que he hecho en mi trayectoria cinematográfica donde inciden comedias, algunas costumbristas y otras con matices dramáticos. Esta termina a niveles trágicos y paradójicos. Buscamos dejar una inquietud en el espectador al mostrar como la historia puede brindarnos segundas oportunidades reflexionando junto a las difíciles situaciones del personaje protagónico. Las relaciones íntimas entre los personajes, toda ese emocionante conflicto en el que se desenvuelven fue mi principal inspiración y motivación a la hora de emprender el filme por lo que considero que es uno de los aspectos principales. Esto unido al desempeño actoral y a las fabulosas locaciones con las que contamos.Ojalá que a la hora de filmarlo se haya logrado lo que deseé transmitir y lo que estaba presente en el guión.

¿Cómo fue la elección de los actores?

En cuanto a la selección del elenco probé a seis o siete para el personaje de Natividad hasta que Limara Meneses, recientemente vista en El Benny, dio con lo que necesitaba, al igual con Lieter Ledesma que se desempeña como Gonzalo sometido a varias horas de maquillaje. Con algunos había trabajado y de otros tenía referencias de sus anteriores trabajos. En el caso de Pilar Punzano, la española que interpreta a Leonor al no conocerla me dejé llevar por la parte foránea del equipo y me solo puedo decir que me siento realmente satisfecho con las actuaciones de todos sin olvidar a los personajes secundarios como los que estuvieron a cargo de Álvaro de Luna, Mario Guerra y Fernando Echevarría.

¿Que podría comentarme acerca de sus perspectivas inmediatas?

El próximo proyecto que tengo entre manos es una comedia sobre un pueblo aledaño a una base de cohetes en plena Crisis de Octubre. Aspiro a transmitir todo el espíritu de maravillosa locura que se vivía en aquellos años.El guión lo escribí a seis manos junto a Eduardo del Llano y a Francisco García. Se llamará Lisanka como su protagonista una joven tractorista con características muy específicas.




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