..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.141, Viernes, 15 de septiembre del 2006

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DOSSIER_Hedor en las cloacas periodísticas de Miami

En uno de los comentarios en defensa de estos periodistas corruptos, otro de la “panda” decía, aproximadamente, que “ya en la Mesa Redonda habían hablado de ello hace muchos días”. ¿Adivinos nuestros admirados panelistas, o conocedores de lo que se esconde “Detrás de la fachada” miamense? Parafraseando a la querida locutora Consuelito Vidal en el conocido programa humorístico cubano… ¡¡miren para acá!!:

Hedor en las cloacas periodísticas de Miami
Por Randy Alonso Falcón

TODO se sabía hace tiempo, aunque algunos ahora se den por sorprendidos. La noticia fue anticipada semanas atrás por El Duende de Miami, quien alertaba sobre la posibilidad de que se desatara un escándalo en los medios de comunicación locales por la aparición de una lista de periodistas de Miami al servicio del gobierno. La sacrosanta objetividad y la cacareada independencia de que se ufanaba la prensa y algunos «periodistas» miameros podría quedar al desnudo con las revelaciones.

Una investigación lanzada por The Miami Herald sobre el uso de los fondos federales norteamericanos para los planes contra Cuba destapó finalmente la cloaca periodística. A manos de reporteros de ese medio norteamericano llegó una lista de una docena de periodistas de medios privados del sur de la Florida, que eran pagados por el gobierno de Estados Unidos, a través de su Oficina de Transmisiones hacia Cuba, para hacer propaganda anticubana por medio de las infames y desacreditadas Radio y TV Martí.

Las denuncias sobre las plumas y voces pagadas, hechas una y otra vez en la Mesa Redonda y otros medios cubanos, mostraron su valía. Quienes gastaban tinta y se llenaban la boca hablando de «libre opinión» y atacando al «periodismo oficialista cubano», han resultado ser no más que simples asalariados de Washington en su guerra sucia contra Cuba. Desde el «analista experto en poner petardos en cines» Carlos Alberto Montaner, el mismo que desde Madrid le disputaba a Mas Canosa el liderazgo de la industria de la contrarrevolución; hasta el afiebrado columnista del Herald, Pablo Alfonso; desde la furibunda vocinglera del terrorismo anticubano Ninoska Pérez Castellón; hasta el director de noticias del Canal 41, el antro televisivo de la mafia de Miami, aparecen en el selecto listado de quienes recibieron miles de dólares del gobierno norteamericano.

Uno de los más conspicuos asalariados, con 11 400 dólares en nómina, es el presentador de un noticiero de una pequeña televisora por cable, quien recientemente trató de armar su show anticubano en Argentina durante la visita de Fidel. Allí, el provocador, con apellido de ave de mal agüero, fue petrificado por la interrogante que le lanzó el Comandante: “¿A ti quién te paga…?”. La respuesta entonces y ahora es fácil de adivinar.

La revelación de The Miami Herald ha causado revuelo en los medios periodísticos norteamericanos y de otras partes del mundo, a la vez que han hecho recordar el caso del reportero Amstrong Williams, a quien el gobierno de Bush le pagó fuertes sumas por propagandizar su ley de reformas de la educación en su programa de televisión transmitido de costa a costa. Expertos estadounidenses se cuestionan la credibilidad de esta docena de reporteros para cubrir objetivamente cuestiones claves de la política de Estados Unidos hacia Cuba, la cual permanece la mayor parte del tiempo secuestrada por las presiones políticas y mediáticas de Miami.

La hipocresía y el mercenarismo hacen estallar, por su endeblez, los supuestos valores del periodismo norteamericano, subordinado realmente al poder del capital. El Nuevo Herald, temiendo ahondar su desprestigio, se vio obligado a despedir a dos periodistas de plantilla y una colaboradora, que estaban en la lista negra. La cadena televisiva Univisión parece dispuesta a aplicar similar medida a un mediocre comentarista deportivo de su filial en la Florida, también involucrado en el escándalo. Mas otros medios salpicados por los acontecimientos parecen no darse por enterados.

En defensa de los periodistas oficialistas de la maquinaria anticubana de Washington ha salido el congresista Lincoln Díaz-Balart, quien entre otras cosas dijo que «…alegar que hay falta de profesionalismo y objetividad en Radio y TV Martí es incierto e injusto».

Un informe de este año del Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA) muestra, sin embargo, que «Radio y TV Martí se caracterizan casi completamente por la programación propagandística de baja calidad, la mala administración y la sorprendente incapacidad para lograr sus propósitos de llegar a la audiencia de la isla de Cuba». El reporte también señalaba: «…la empresa completa es en realidad poco menos que una desacreditada expoliación del tesoro y una maquinaria propagandística de la derecha radical de la comunidad cubana de Miami, así como una fuente de empleo para los ideólogos desempleados enemigos de La Habana».

Pese a la incompetencia, la corrupción, el descrédito y el despilfarro de estas emisoras anticubanas, ambas siguen recibiendo jugosos aportes del erario público norteamericano al amparo de la obsesiva política de Washington. Este año se han beneficiado con 37 millones de dólares de presupuesto, a lo que se ha sumado la adquisición de un nuevo avión para las injerencistas e ilegales transmisiones televisivas. Una parte significativa de los recursos, como ya se conoce, se dedica a alquilar analistas para defender la absurda e irracional política contra Cuba.

La docena de mercenarios de la prensa denunciados en Miami no son los únicos de esa ciudad. Algunos más pueden ser revelados. Otros podrán sumarse, al amparo de los nuevos millones aprobados para estos fines por el Plan Bush.

En Cuba, como sabemos, también hay mercenarios de la pluma que forman parte del aparato propagandístico del imperio. Tras las revelaciones de estos días, tales almas vendidas al diablo rumian el rencor de recibir solo migajas mientras sus «colegas» en Miami se estaban haciendo de miles. Roma recluta y paga… pero desprecia.

http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2006-09-10/hedor-en-las-cloacas-
periodisticas-de-miami/


Destapan a periodistas corruptos
Revelan lista de reporteros y columnistas de Florida que han estado en "nómina" gubernamental para hablar contra Cuba

DE LA REDACCION

Entre los periodistas pagados para actuar contra Cuba figura Carlos Alberto Montaner, colaborador del diario conservador español ABC, quien recientemente criticó a Andrés Manuel López Obrador por comportarse "como si fuera Francisco I. Madero" Foto Imagen tomada de Internet

Miami, 8 de septiembre. La carrera de diez periodistas del sur de Florida se vio cuestionada al ser revelado este viernes que han estado durante años en la "nómina" de la Oficina de Difusión sobre Cuba del gobierno estadunidense.

La empresa Miami Herald Media Company, responsable de la publicación de los diarios The Miami Herald y El Nuevo Herald, ordenó el despido de tres de sus más prominentes periodistas luego de descubrir que desde hace varios años han recibido pagos de esa dependencia del Departamento de Estado, tal como lo ha denunciado desde hace varios años el gobierno cubano.

Además de dos reporteros de planta y una reportera colaboradora (free lance), en la lista de pagos hechos por la administración del presidente George W. Bush se encuentra el colaborador del diario conservador español ABC, Carlos Alberto Montaner -también presidente de una agrupación denominada Unión Liberal Cubana-, quien apenas el primero de septiembre pasado publicó un artículo de opinión en el que criticó al ex candidato presidencial perredista, Andrés Manuel López Obrador, por "comportarse como si fuera Francisco I. Madero".

Con este escándalo de retribuciones especiales del gobierno estadunidense a periodistas llega a tres el número de casos que en el último año quedan al descubierto en Estados Unidos.

El primero fue conocido a finales de 2005: se trató de un popular columnista llamado Armstrong Williams, quien cobró decenas de miles de dólares por escribir favorablemente sobre un programa educativo para niños impulsado desde Washington; el segundo, que fue financiado por el Departamento de Defensa, tuvo el propósito de que una compañía de relaciones públicas lograra la inserción de reportajes favorables en medios iraquíes.

Los tres reporteros que cobraron las mayores sumas de dinero por colaborar con las emisoras anticastristas con sede en Miami, Radio Martí y Tv Martí, cubrían asuntos relacionados con Cuba y los cubano-estadunidenses para El Nuevo Herald, el periódico en español de mayor tiraje en el sur de la península.

Los periodistas que llegaron a cobrar las más altas cantidades son Pablo Alfonso, un reportero veterano del Herald y columnista de la publicación, quien tenía asignada la cobertura permanente de las noticias relacionadas con Cuba y que acumuló pagos por unos 175 mil dólares desde 2001.

Le sigue en la lista Olga Connor, otra veterana que en calidad de colaboradora del matutino se encargaba de la información cultural cubana, quien cobró 71 mil dólares en los pasados cinco años.

En tercer lugar se encuentra Wilfredo Cancio Isla, ex responsable en el Herald de la redacción de noticias sobre la comunidad de ascendencia cubana en Miami, quien cobró 15 mil dólares entre 2001 y 2006.

Ninguno de los tres reporteros cesados aceptó este viernes hablar ante la prensa sobre su caso, pero el presidente de la empresa con sede en Miami, Jesús Díaz Jr., dijo que el hecho de que los reporteros hayan aceptado estar en la nómina del gobierno estadunidense "violó la sagrada confianza" que existe entre los periodistas y su público.

"Ni siquiera la sola apariencia de que la objetividad o la integridad han quedado comprometidas es algo perdonable en esta profesión", dijo Díaz.

"No creo, personalmente, que la integridad y la objetividad pueden ser garantizadas si alguno de nuestros reporteros recibe compensaciones monetarias de alguna entidad sobre la que pueda cubrir, especialmente si es una institución gubernamental", puntualizó el directivo.

Los pagos a los reporteros fueron descubiertos por periodistas del diario en inglés de la empresa, The Miami Herald, que obtuvieron los datos mediante una petición hecha con base en la Ley de Libertad de Información, que facilita el acceso a documentos gubernamentales.

Otros de los periodistas que recibieron pagos de la Oficina de Difusión sobre Cuba fueron la directora de la sección de opinión del Diario de las Américas, Helen Aguirre Ferré, y el reportero y columnista de la misma publicación Ariel Remos.

También están en la lista Miguel Cossío, director de noticias del Canal 41 de la televisión local; Juan Manuel Cao, reportero de la televisora afiliada a Univisión, responsable de los asuntos vinculados a la comunidad de origen cubano en Florida, y Ninoska Pérez, ex vocera de la Fundación Nacional Cubano-Americana, quien funge actualmente como locutora de Radio Mambí, una emisora comercial de Miami conocida por sus posiciones anticastristas.

Al ser interrogado sobre las razones por las que los periodistas estaban en nómina, el director de la Oficina de Difusión sobre Cuba, Pedro Roig, dijo que la intención fue mejorar la calidad de sus servicios informativos sobre Cuba y la comunidad de Florida mediante la contratación de profesionistas formados en Estados Unidos.

Voceros de Radio y Tv Martí informaron, de su lado, que otros periodistas que han colaborado con las emisoras han recibido pagos como compensación por su tiempo.

Juan Manuel Cao, quien cobró 11 mil 400 dólares este año por sus colaboraciones con Tv Martí, fue enviado a Argentina en julio para reportar sobre la cumbre del Mercosur a la que asistió el presidente Fidel Castro.

Uno de sus despachos cobró relevancia en Miami luego de que intentó presionar a Castro con preguntas sobre la negativa del gobierno cubano a permitir la salida de la isla de Hilda Molina, integrante de una organización disidente, quien había solicitado autorización para visitar a su hija en el país sudamericano.

Durante el intercambio de palabras, el mandatario le espetó:

-¿Quién te paga?

-Nadie me paga por hacer preguntas; ése es mi trabajo -respondió Cao.

http://www.jornada.unam.mx/2006/09/09/044n1soc.php


Conmoción en la comunidad por despidos de periodistas
Por RUI FERREIRA

El despido de dos reporteros y una colaboradora de El Nuevo Herald el jueves provocó una conmoción ayer en la comunidad exiliada --desde suscriptores hasta congresistas-- que inundó la redacción de El Nuevo Herald con llamadas telefónicas y mensajes electrónicos que tenían un elevado tono de crítica hacia la decisión de cesantear a los tres periodistas.

''Es cierto que no es sano que quien se ocupe de divulgar el acontecer de una sociedad, ente, institución, organización, reciba recursos de ésta o de su contrincante, adversario o enemigo. Pero ¿debe ser eso así en el caso de la lucha contra el gobierno cubano? No lo sé'', escribió el lector José Hernández en un mensaje electrónico.

En su opinión, ``de acuerdo con esta visión del problema, ningún cubano o venezolano o colombiano que ejerciera como periodista acá debería escribir sobre lo que acontece en sus lugares de origen, ya que todos están en la edad ideal de recibir subsidios de esta sociedad. Colegios gratuitos para sus hijos, bibliotecas públicas, protección de sus derechos humanos y los beneficios que vienen de vivir en un país desarrollado''.

''Periodistas agudos, profesionales e inteligentes, que ejercen su profesión dentro de un compromiso personal apegado a la moral cristiana y que, además, han dado nombre, imagen y realce a un medio, no se merecen un trato público tan deplorable. Eso pudiera ser cobarde'', concluyó Hernández.

La aplastante mayoría de los lectores que contactaron el periódico revelaron que contemplaban la posibilidad de suspender la suscripción de El Nuevo Herald al considerar que el despido de los tres periodistas de alguna manera favorece al gobierno cubano.

''Creo que esta muestra de complicidad con el gobierno comunista de Cuba les causará la pérdida de muchos lectores, entre los que me incluyo'', opinó en un fax el doctor José I. Acosta.

Los despidos también tuvieron resonancia en el Capitolio de la nación.

''Es un asunto muy serio. Primero, porque los periodistas despedidos son muy respetados. Segundo, porque alegar que hay falta de profesionalismo y objetividad en Radio y TV Martí es incierto e injusto. Y tercero, porque existe la duda sobre si esto fue una petición del régimen cubano a la nueva empresa matriz del Herald'', dijo a El Nuevo Herald el congresista republicano Lincoln Díaz-Balart.

El jueves, la gerencia de El Nuevo Herald, tras ser informada que el columnista Pablo Alfonso, el reportero Wilfredo Cancio y la colaboradora Olga Connor integraban una lista de pagos efectuados por la Oficina de Transmisiones Hacia Cuba --que controla a Radio y TV Martí--, decidió despedir a los dos primeros y poner término a la relación contractual con la tercera.

Según el director ejecutivo de The Miami Herald, Tom Fiedler, la gerencia de El Nuevo Herald fue informada de que los tres constaban en esa lista ''tan pronto nos dimos cuenta''. La información le fue comunicada al director de El Nuevo Herald, Humberto Castelló, y a los tres involucrados se les pidió sólo un comentario sobre los pagos de la entidad del gobierno federal.

''El jueves, a las 2:15 p.m., recibí en mi oficina al editor de noticias locales de The Miami Herald, Manny García, quién me informó que, tras una investigación de dos años en Radio Martí, recibieron informaciones de que dos periodistas nuestros, Alfonso y Cancio, tenían programas en la emisora y recibían contribuciones del gobierno federal. Para mí fue primera noticia que ambos tuvieran una relación contractual con la emisora gubernamental, ya que ninguno de ellos me lo había informado'', explicó Castelló.

Ante la noticia y la evidencia que ''me fue mostrada, papel en mano, mi reacción fue de desconcierto. Le pedí a García un tiempo razonable para conversar con mis reporteros y darles mi opinión [a García y The Miami Herald] que me estaban cuestionando sobre el asunto. Antes de hablar con ellos [los reporteros], conversé con el editor general y presidente de The Miami Herald y El Nuevo Herald, Jesús Díaz, y la vicepresidenta de Recursos Humanos, Elissa Vanaver, para expresarles mi consternación y decirles que ambos [los reporteros] habían violado el código de ética de nuestro periódico. Nuestra decisión fue separarles inmediatamente de la empresa'', añadió Castelló.

Preguntado sobre cómo se sintió, en el fuero personal, con la decisión que hubo de tomar, teniendo en cuenta la estima que profesa hacia los dos reporteros, el director de El Nuevo Herald dijo que fue dolorosa.

''Sentí un gran dolor al tener que despedir a dos excelentes periodistas, honrados y probados, y que admitieron desconocer, ingenuamente, que hubiera un conflicto de interés al recibir un pago por sus contribuciones a Radio y TV Martí, con el interés principal de informar a los cubanos. Sin embargo, su desconocimiento de nuestra política interna, por olvido o ignorancia, en su afán de ayudar a la información de los cubanos, no los exime de haber violado nuestros códigos de ética'', dijo.

Según Fiedler, la investigación del periódico a su cargo comenzó hace tiempo. ''Hace dos años pedimos que nos dejaran tener acceso a toda esta documentación. Cuando llegó, sobre el 15 de agosto, tuvimos que confrontar datos de por lo menos los últimos cinco años. Las indicaciones en las hojas de papel no venían juntas, sino que aparecían en una hoja, después en otra, y hubo que cruzar todos esos datos. Cuando se descubrió los nombres de gente de El Nuevo Herald, se le comunicó de inmediato'', explicó Fiedler.

Según el director ejecutivo de The Miami Herald, el reportaje de ayer firmado por el reportero Oscar Corral es parte ''de una más amplia investigación sobre cómo se gastan fondos federales en programa dirigidos a Cuba'', incluyendo los entregados a entidades del exilio cubano.

Cuestionado sobre si hubo una intención premeditada para perjudicar a El Nuevo Herald con la publicación del reportaje en cuestión, como han sugerido cartas, mensajes de lectores y comentarios recogidos en emisoras radicales, Fiedler dijo:

''No entiendo la pregunta. Si en ese listado apareciera alguien de nuestra redacción, hubiéramos publicado eso. La cuestión es que nuestro código de ética [de The Miami Herald Media Company] establece claramente que no se puede recibir ninguna remuneración de alguien o algo sobre lo cual se escribe'', declaró.

Pero para Phil Peters, el vicepresidente y director del programa sobre Cuba del Lexington Institute, un centro de análisis en Arlington, Virginia, hay que considerar otras aristas.

''Por el artículo en cuestión me he quedado sin saber qué es lo que exactamente ellos hicieron [en Radio y TV Martí], no se explica bien eso. Pero yo no veo nada malo en que Radio Martí le pague a alguien por su tiempo, digamos una vez a la semana, para que vaya a la emisora a dar sus opiniones'', dijo Peters, quien en el pasado ha criticado a la emisora gubernamental estadounidense.

En general, Peters lamentó los despidos.

''Es penoso porque son dos tremendos periodistas, de los mejores que hay cubriendo el tema de Cuba. Pero también entiendo que los editores del periódico puedan tener problemas con eso'', añadió.

A los nombres de los tres periodistas de El Nuevo Herald, el reportaje de The Miami Herald añadió otros siete.

Entre ellos el de Omar Claro, un reportero de deportes de Univision-Canal 23. Ayer, al informar sobre este asunto en el noticiero de las 6 p.m., el presentador Guillermo Benítez dijo, escuetamente, que ``en lo que a nuestra estación respecta, la gerencia está analizando la situación para tomar la decisión correspondiente''.

El reportero Joaquim Utset contribuyó a esta información.

Cortesía del Abogado José Pertierra


Los peligros que acechan al periodismo
Editorial de La Jornada

El periodismo de paga es uno de los principales peligros que acosan actualmente a los medios, ya que implica proporcionar a la sociedad información sesgada.

Uno de los pilares fundamentales del periodismo y de los medios informativos es la credibilidad, la cual se sustenta en la confianza del lector, que a su vez deriva de la independencia y libertad de los profesionales de la información para tratar y ofrecer las noticias. Es por ello que cuando surge una situación que afecta esta característica esencial, los responsables de diarios y otros medios informativos buscan atajar de inmediato el problema, ya que en ello va su supervivencia. En los días recientes, la directiva del periódico Miami Herald tuvo que despedir a tres periodistas de su subsidiario El Nuevo Herald, el diario en español de mayor circulación en Florida, que habían puesto en riesgo su credibilidad al aceptar dinero del gobierno de Estados Unidos para apoyar su política anticastrista en Cuba, pagos contrarios a la ética periodística.

Este escándalo involucra en total a 10 periodistas de Miami, donde reside buena parte del exilio cubano: además de los tres trabajadores de El Nuevo Herald, figuran empleados de la cadena Univisión, de Canal 41, del Diario Las Américas y Telemundo, quienes aceptaron jugosas sumas de dinero por trabajar en las emisoras anticastristas Radio y Tv Martí, que transmiten sus señales a Cuba, aunque no pueden hacerlo en territorio estadunidense, debido a las leyes locales contra la propaganda. Como señaló la directiva del Miami Herald, los despidos obedecen a un conflicto de interés y a asuntos de ética que no permitían "garantizar la objetividad" del diario.

Por un lado, la medida busca depurar a este medio de elementos que ponían en duda la honestidad del rotativo, así como recuperar su credibilidad a los ojos del lector. En ese contexto hay que señalar que uno de los más graves riesgos que puede enfrentar un diario es ver en entredicho su reputación por tener plumas comprometidas, dinero de por medio, por intereses específicos, ya que tales relaciones perjudican directamente el principio de imparcialidad que deben observar los medios y son las que permiten cuestionar su integridad y credibilidad. Así, es fundamental que los diarios y los periodistas se distancien del poder, ya sea político o económico, para preservar su pensamiento crítico, sin el cual no existiría el periodismo de calidad.

Sin embargo, la injerencia gubernamental no es la única amenaza a la labor periodística: el enorme poder de seducción del capital privado y de los criterios editoriales estrictamente comerciales constituyen otro peligro que pone en riesgo la credibilidad y la calidad de los medios informativos. Algunos directivos y editores han optado por sacrificar la información de problemas nodales del país y el mundo para ofrecer contenidos más comerciales, con el pretexto de que la gente prefiere leer noticias sobre deportes, entretenimiento, cocina y otros temas de menor relevancia, en vez de notas sobre los conflictos en Afganistán e Irak, por ejemplo. Tal actitud es una renuncia a la misión del periodismo, que consiste en informar a la gente con veracidad y objetividad sobre los asuntos de mayor trascendencia en el país y el mundo, para que las personas puedan estar adecuadamente informadas: se trata de educar y dotar a la gente de los elementos que le permitan tomar las mejores decisiones respecto de temas relevantes y formarse criterios con base en datos verídicos y no en versiones interesadas.

En suma, como lo sabemos bien en México y como lo podemos constatar con el caso de los periodistas de Miami, el periodismo de paga es uno de los principales peligros que acosan actualmente a los medios, ya que implica proporcionar a la sociedad información sesgada por decir lo menos. Y una sociedad mal informada, es una sociedad susceptible de manipulación por parte de intereses ajenos a las noticias.

http://www.elperiodicodemexico.com/nota.php?sec=Exclusivas-Articulos&id=29166


Conflicto de intereses en pagos a periodistas locales
OSCAR CORRAL
The Miami Herald

Al menos 10 influyentes periodistas del sur de la Florida, entre ellos tres de El Nuevo Herald, recibieron con regularidad pagos del gobierno federal por comparecer en programas de radio y televisión en Radio y TV Martí, dos medios cuyo fin es socavar el gobierno comunista de Fidel Castro. Los pagos totalizaron miles de dólares durante varios años.

Los dos que más pagos recibieron fueron reporteros veteranos y una colaboradora de El Nuevo Herald, publicado por la matriz corporativa de The Miami Herald.

Pablo Alfonso, quien reporta sobre Cuba y escribe una columna de opinión, recibió casi $175,000 desde el 2001 por conducir programas en Radio y TV Martí.

La reportera independiente de El Nuevo Olga Connor recibió unos $71,000, y el reportero Wilfredo Cancio Isla, quien cubre temas relacionados con la comunidad exiliada y políticos, recibió casi $15,000 en los últimos cinco años.

Alfonso y Cancio fueron despedidos inmediatamente después de que The Miami Herald cuestionó a los editores del diario en español sobre esos pagos.

La relación de Connor con el rotativo como reportera fue terminada también.

Alfonso y Cancio no quisieron hacer comentarios.

No se pudo contactar a Connor para escuchar los suyos.

Jesús Díaz Jr., presidente y editor de The Miami Herald Media Co., que también supervisa las operaciones de El Nuevo Herald, se manifestó decepcionado y declaró que esos pagos recibidos violaron ''la sagrada confianza'' entre los periodistas y el público.

''Ni siquiera la apariencia de que la objetividad o integridad de alguien pueda haberse visto comprometida se puede tolerar en nuestro trabajo'', comentó Díaz. ``Personalmente, no creo que podamos garantizar la objetividad ni integridad si alguno de nuestros reporteros o reporteras reciben compensación monetaria de cualquier entidad que hayan cubierto, pero especialmente si se trata de una agencia de gobierno''.

Otros reporteros que recibieron pagos de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, que opera Radio y TV Martí son: Helen Aguirre Ferré, editora de la página de opiniones del Diario Las Américas; el columnista y reportero Ariel Remos; Miguel Cossío, director de noticias del Canal 41; y el columnista sindicado Carlos Alberto Montaner, cuyas opiniones se publican en El Nuevo Herald y en The Miami Herald.

Radio y TV Martí son programas del gobierno de EEUU y creados para promover la democracia y libertad en Cuba.

Su programación no puede transmitirse dentro de EEUU debido a leyes contra la propagandística.

Este año, Radio y TV Martí han recibido $37 millones.

Los pagos fueron descubiertos en documentos obtenidos recientemente por The Miami Herald tras una solicitud, el 15 de agosto, amparada en la Ley de Libertad de Información.

Pedro Roig, director de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba desde el 2003, declaró que ha tratado de mejorar la calidad de las noticias, entre otras cosas, contratando a más periodistas exiliados cubanos.

Según Roig, es la responsabilidad de cada uno adherirse a su propia ética y sus normas.

''Los consideramos buenos periodistas, y los que se formaron dentro de ese sistema y salieron de Cuba, se adaptaron y les fue bien'', señaló Roig. ``En realidad, me siento muy satisfecho''.

Expertos en ética periodística consideraron que los pagos mencionados son un conflicto fundamental de intereses.

Esas violaciones horadan la credibilidad de los reporteros para cubrir objetivamente cuestiones claves que afectan la política de EEUU hacia Cuba, consideraron.

Iván Román, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, declaró que los pagos de TV y Radio Martí plantean un claro conflicto de intereses para los periodistas.

''Definitivamente, esa línea no la deben cruzar los periodistas'', subrayó Román, ex periodista de El Nuevo Herald. ``Es obvio que el medio tiene una agenda específica. Si ellos cubren asuntos cubanos, se puede percibir un conflicto''.

Humberto Castelló, director ejecutivo de El Nuevo Herald, declaró que no estaba al tanto de que el gobierno federal les estuviera pagando a los tres periodistas.

''Lamento mucho que ellos no me hayan informado'', aseguró Castelló. ``Discutimos la situación con ellos y fueron cesanteados de inmediato''.

Los periodistas mencionados se cuentan entre los más populares del sur de la Florida, y muchos reportaban para sus organizaciones respectivas sobre asuntos relacionados con Radio y TV Martí.

Juan Manuel Cao, un reportero del Canal 41 que recibió $11,400 de TV Martí este año, fue noticia en julio cuando confrontó a Fidel Castro en Argentina, presionando al gobernante cubano para que explicara por qué su gobierno no le ha permitido a la conocida médico y disidente Hilda Molina que salga de la isla para visitar a su hijo en Argentina.

Durante la discusión, Castro le preguntó abiertamente a Cao si alguien le estaba pagando para que hiciera esa pregunta.

El gobierno cubano ha repetido por mucho tiempo que algunos periodistas de medios en español del sur de la Florida reciben pagos del gobierno federal de EEUU.

''No hay nada sospechoso en esto'', aseguró Cao. ``Yo lo haría de gratis. Pero las regulaciones no lo permiten. Cobro simbólicamente, por debajo de los precios de mercado''.

Ferré, editora de la página de opiniones del Diario Las Américas, recibió $4,325 entre el 2001 y el 2005. Subrayó que esos pagos no comprometieron su integridad periodística. Le pagaron por comparecer en programas de TV Martí, y amplió que nunca limitaron su punto de vista.

''A los invitados se les paga por el tiempo que emplean para salir en el programa'', explicó.

Expertos en ética indicaron que es común la compensación a periodistas por parte de otros organismos de información, pero no por el gobierno, basado en los principios de la Primera Enmienda, que respaldan una prensa independiente.

''Este es un caso obvio, para libros de texto'', declaró Jon Roosenraad, profesor de Periodismo de la Universidad de la Florida.

'Es exactamente como si un reportero de negocios trabajara también a tiempo parcial como agente [de relaciones públicas] para una compañía local en sus horas extra, y que regresara a su periódico al día siguiente y escribiera sobre `su' compañía'', agregó.

Los pagos totales desde el 2001 abarcan desde $1,550 a Ninoska Pérez-Castellón, locutora de Radio Mambí, hasta $174,753 a Alfonso, de El Nuevo Herald.

Esos pagos, que fluctúan entre $75 y $100 por comparecencia, fueron para actuar como presentadores o simplemente invitados en programas producidos por el gobierno.

En la revisión por parte de The Miami Herald de docenas de artículos de periodistas de El Nuevo Herald, incluyendo varios sobre TV o Radio Martí, no se encontraron casos en los que reporteros o columnistas hubieran revelado que recibieron pagos.

Dos expertos en ética comparan esto con el caso de Armstrong Williams en el 2005, cuando se reveló que el gobierno de Bush le había pagado al prominente analista por promover su ley de reformas de educación en su programa de televisión transmitido de costa a costa.

Los redactores Jasmine Kripalani, Luisa Yanez, Casey Woods y Alfonso Chardy contribuyeron a este reportaje.

http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/local/15465964.htm

***

Versión en inglés

10 Miami journalists take U.S. pay
At least 10 local journalists accepted U.S. government pay for programs on Radio Martí or TV Martí. El Nuevo Herald fired two of them Thursday for conflict of interest.

BY OSCAR CORRAL

AT LEAST 10: The list of local journalists includes El Nuevo Herald's columnist Pablo Alfonso, freelancer Olga Connor, and staff reporter Wilfredo Cancio.
The journalists' response
El Nuevo Herald | Pablo Alfonso's column
Blog | Oscar Corral's Miami's Cuban Connection

At least 10 South Florida journalists, including three from El Nuevo Herald, received regular payments from the U.S. government for programs on Radio Martí and TV Martí, two broadcasters aimed at undermining the communist government of Fidel Castro. The payments totaled thousands of dollars over several years.

Those who were paid the most were veteran reporters and a freelance contributor for El Nuevo Herald, the Spanish-language newspaper published by the corporate parent of The Miami Herald. Pablo Alfonso, who reports on Cuba and writes an opinion column, was paid almost $175,000 since 2001 to host shows on Radio Martí and TV Martí. El Nuevo Herald freelance reporter Olga Connor, who writes about Cuban culture, received about $71,000, and staff reporter Wilfredo Cancio Isla, who covers the Cuban exile community and politics, was paid almost $15,000 in the last five years.

Alfonso and Cancio were dismissed after The Miami Herald questioned editors at El Nuevo Herald about the payments. Connor's freelance relationship with the newspaper also was severed.

Alfonso and Cancio declined to comment. Connor was unavailable for comment.

Jesús Díaz Jr., president of the Miami Herald Media Co. and publisher of both newspapers, expressed disappointment, saying the payments violated a ''sacred trust'' between journalists and the public.

''Even the appearance that your objectivity or integrity might have been impaired is something we can't condone, not in our business,'' Díaz said. ``I personally don't believe that integrity and objectivity can be assured if any of our reporters receive monetary compensation from any entity that he or she may cover or have covered, but particularly if it's a government agency.''

Other journalists receiving payments from the U.S. Office of Cuba Broadcasting, which runs Radio and TV Martí, included: Diario Las Americas opinion page editor Helen Aguirre Ferre and reporter/columnist Ariel Remos; Channel 41 news director Miguel Cossio; and syndicated columnist Carlos Alberto Montaner, whose opinions appear in the pages of El Nuevo Herald and The Miami Herald.

GOVERNMENT PROJECT

Radio and TV Martí are U.S. government programs created to promote democracy and freedom in Cuba. Their programming cannot be broadcast within the United States because of anti-propaganda laws. Radio and TV Martí have received $37 million this year.

The payments to journalists were discovered in documents recently obtained by The Miami Herald as a result of a federal Freedom of Information Request filed on Aug. 15.

OWN RESPONSIBILITY

Pedro Roig, the director of the Office of Cuba Broadcasting since 2003, said he has sought to improve the quality of news by, among other things, hiring more Cuban exile journalists as contractors. He said it's each journalist's responsibility to adhere to their own ethics and rules.

''We consider them to be good journalists, and people who were formed inside that system who got out [of Cuba] and adapted and made good,'' Roig said. ``In reality, I feel very satisfied.''

Journalism ethics experts called the payments a fundamental conflict of interest. Such violations undermine the credibility of reporters to objectively cover key issues affecting U.S. policy toward Cuba, they said.

Iván Román, executive director of the National Association of Hispanic Journalists, said the payments from TV and Radio Martí posed a clear conflict of interest.

''It's definitely a line that journalists shouldn't be crossing,'' said Román, a former El Nuevo Herald journalist. ``It's clear the medium has a particular agenda. If they cover Cuban issues, it could be seen as a conflict.''

El Nuevo Herald Executive Editor Humberto Castelló said he hadn't been aware that the three writers were being paid by the federal government.

''I lament very much that I had not been informed before by them,'' Castelló said. ``We discussed the situation with them and they were both dismissed immediately.''

POPULAR FIGURES

The journalists involved are among the most popular in South Florida, and many were reporting on issues involving Radio or TV Martí for their news organizations.

Channel 41 reporter Juan Manuel Cao, who received $11,400 this year from TV Martí, made news in July when he confronted Castro during an appearance in Argentina by pressing the Cuban leader to explain why his government had not allowed a well-known doctor and dissident, Hilda Molina, to leave the island to visit her son in Argentina.

During the exchange, Castro openly questioned Cao if anyone was paying him to ask that question. The Cuban government has long contended that some South Florida Spanish-language journalists were on the federal payroll.

''There is nothing suspect in this,'' Cao said. ``I would do it for free. But the regulations don't allow it. I charge symbolically, below market prices.''

DEFENDS ROLE

Ferre, the opinion page editor for Diario las Americas, was paid $4,325 from 2001 to 2005. She said the payments did not compromise her journalistic integrity. She was paid to be a guest on TV Martí shows and said her point of view was never suppressed.

''Guests are being paid for their time that they have to take in order to be able to accommodate the program,'' she said.

Ethicists say that it's common for journalists to be compensated by other media outlets but not by the government, built on principles that espouse an independent press.

''This is such an obvious textbook case,'' said University of Florida journalism professor Jon Roosenraad. 'This is exactly like a business reporter during the day going out and moonlighting as a PR [public relations] person for a local company at night and then going back to the paper the next day and writing about `his' company.''

Total payouts since 2001 range from $1,550 to Radio Mambi commentator Ninoska Perez-Castellón to $174,753 for El Nuevo Herald's Alfonso, the government payment records show. The payments -- which range from $75 to $100 per appearance -- are to host or appear on the government-produced shows.

The Miami Herald's review of dozens of articles by the El Nuevo Herald journalists -- including several about TV Martí or Radio Martí -- found no instance in which the reporters or columnists disclosed that they had received payment.

Two ethics experts compared it to the case of Armstrong Williams in 2005, when it was revealed that the Bush administration had paid the prominent pundit to promote its education policy, No Child Left Behind, on his nationally syndicated television show.

Herald staff writers Jasmine Kripalani, Luisa Yanez, Casey Woods and Alfonso Chardy contributed to this report.


Un escándalo que emplaza a la Corte de Atlanta
Por Haroldo Romero Pérez

A sólo un mes de que la Corte de Apelaciones de Atlanta bendijo el fraude judicial de Miami donde fueron condenados los cinco luchadores antiterroristas cubanos, esa decisión ha sido totalmente descalificada por un nuevo escándalo, esta vez mediático, destapado la pasada semana en la citada urbe floridana.

ANTECEDENTES

Como se conoce, el nueve del reciente agosto una mayoría de jueces de la Corte de Atlanta, a solicitud de la Fiscalía (el Gobierno), y mediante una decisión inusual en el sistema judicial de los Estados Unidos de América, dio marcha atrás a su anterior veredicto de anular el juicio de Miami, adoptado de modo unánime exactamente un año atrás por los tres magistrados de ese propio Tribunal originalmente designados para dictaminar sobre las impugnaciones hechas por la Defensa contra el proceso miamense.

Aquella ética y digna decisión del 2005 se fundamentó, entre otros hechos irrebatibles, en que la extensa cobertura de los medios, antes y durante el juicio, estuvo prejuiciada contra los acusados, lo que de acuerdo con la Ley estadounidense es causa suficiente para la anulación del proceso, pues en tales circunstancias no puede garantizarse el jurado imparcial y el juicio justo que, para todo acusado, exige la propia Constitución de los Estados Unidos.

EL ÚLTIMO ESCÁNDALO DE MIAMI

El nuevo escándalo se inició al divulgarse este viernes en Miami los resultados de una investigación en la cual se revela que, violando regulaciones establecidas en Estados Unidos, un grupo de conocidos periodistas anticubanos de medios privados del sur de la Florida eran también pagados por la Oficina de Transmisiones hacia Cuba que dirige el Gobierno de aquel país, para hacer propaganda anticubana.

Expertos estadounidenses han calificado la conducta de los involucrados como “un conflicto fundamental de intereses”. “Definitivamente, esa línea no la deben cruzar los periodistas”, afirmó en torno al caso Iván Román, director ejecutivo de la norteamericana Asociación Nacional de Periodistas Hispanos.

Ante la gravedad del asunto, hasta El Nuevo Herald, principal vocero de la extrema derecha cubanoamericana (léase mafia terrorista), se vio obligado a despedir de inmediato a varios de sus periodistas implicados.

VÍNCULO PLUMÍFEROS-FRAUDE CONTRA LOS CINCO

Ahora se descubre que los prejuicios contra Cuba imperantes en Miami, y que impidieron a los antiterroristas cubanos recibir justicia en esa ciudad, son generados también por periodistas contratados por el Gobierno de Estados Unidos para imponer, por medios fraudulentos, su agenda anticubana. La imputación también se sustenta con ejemplos específicos en el caso de los Cinco.

Wilfredo Cancio Isla es uno de los mercenarios de la pluma en El Nuevo Herald que recibió pagos del presupuesto federal estadounidense por sus servicios “profesionales”. Entre sus artículos en ese diario pueden citarse los titulados La Fiscalía teme que Cuba controle el juicio a los espías, y Califican a los espías de “protectores” de EE.UU., publicados respectivamente el 19 de abril y el 1 de junio del 2001, en pleno juicio, cuando aún el jurado no se había pronunciado sobre la inocencia o culpabilidad de los acusados. Pero este plumífero, entre otras manipulaciones, induce a pensar que son culpables, al calificarlos de “espías”, en lugar de “presuntos espías”, como corresponde hacer a la prensa cuando actúa responsablemente.

OPINA EL PRESIDENTE BUSH

El pasado año hubo en aquel país un escándalo similar que conmocionó a toda la nación, cuando se descubrió que el comentarista conservador Armstrong Willliams recibió del Departamento de Educación una paga de 240 mil dólares por promover políticas de esa entidad gubernamental a través de su labor periodística en medios privados. El suceso, igualmente calificado como un “conflicto fundamental de intereses”, alcanzó tal repercusión que incidió, según trascendidos, en el relevo del titular de la cartera, Rod Paige, sustituido a raíz del escándalo.

George W. Bush admitió entonces que el caso representaba una utilización impropia de fondos públicos; y reclamó de los funcionarios gubernamentales –en público, según lo reportado- una “relación independiente entre la Administración y la prensa”.

LA PRIMERA INTERROGANTE

De las tantas reflexiones que puede suscitar lo visto, cabe priorizar una: ¿admite el sistema judicial de los Estados Unidos de América, como un procedimiento válido ética y legalmente, que el Gobierno de ese país utilice fondos públicos con el fin de crear un ambiente hostil contra un acusado, con el fin de lograr que sea condenado? Adelanto una opinión: creo que, al menos en teoría, no.

http://www.trabajadores.cubaweb.cu/


El cordero asalariado de Estados Unidos y de algunos más
Patricio Montesinos
2006-09-13

Cuántos salarios tendrá el terrorista Carlos Alberto Montaner y de qué gobiernos o instituciones, además de Estados Unidos, recibirá dinero para atacar a Cuba, son dos de las incógnitas que saltan a la luz pública, luego del autotitulado periodista y escritor verse implicado en una nueva trama que convulsa a la escandalosa ciudad norteamericana de Miami.

Montaner apareció en un listado de denominados periodistas que reciben salarios del régimen de Washington para difamar de Cuba y agredir a la Isla, divulgado la pasada semana por los diarios El Nuevo Herald y The Miami Herald, ambos de la Florida, lo que ha generado en Miami el ultimo culebrón de este verano.

Los referidos cotidianos revelaron que Montaner, junto a otros 9 autodenominados analistas, colaboran cotidianamente con la ilegal y anticubana Radio y Televisión Martí, que desde hace casi 20 años los regímenes de turno de Estados Unidos financian abiertamente.

Pero evidentemente el citado terrorista de origen cubano no sólo es un asalariado de la Casa Blanca, por medio de Radio Televisión Martí, si se toman en cuenta sus históricos y estrechos vínculos con la norteamericana Agencia Central de Inteligencia (CIA), y con la mafiosa Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA).

Como es bien conocido Montaner, con residencia en Madrid, fue uno de los progenitores de la ahora deprimida Fundación Hispano Cubano, un apéndice de la FNCA en España, la cual recibió todo el apoyo y abundante respaldo monetario del derrotado gobierno derechista del presidente José Maria Aznar.

Desde entonces, el autotitulado escritor se pasea libremente por las calles de Madrid, escribe en cuanta publicación anticubana existe en España, y lo peor aún es que continúa engordando sus cuentas bancarias merced los contribuyentes de esa nación ibérica.

Según denuncias hechas públicas en España, la organización Unión Liberal Cubana, que dice encabezar Montaner, es uno de los grupos autitulados anticastristas que financia el actual gobierno autónomo de la comunidad de Madrid, presidido por la aznarista Esperanza Aguirre.

Tampoco es un secreto para nadie las buenas relaciones que mantienen Montaner y Aguirre, quien es una asidua visitante de Miami, donde, por cierto, se reúne con los directivos de la FNCA e incluso recibe de regalos cuadros “pintados” por el terrorista Luis Posada Carriles, acorde con revelaciones de los medios de prensa españoles.

El más reciente culebrón de Miami apenas acaba de comenzar, y un nuevo capitulo podría escenificarse en Madrid si se destapa la caja de Pandora de Montaner.

Cortesía del Abogado José Pertierra


Los pagos de emisoras federales a periodistas son una práctica común

GERARDO REYES y JOAQUIM UTSET / El Nuevo Herald
WASHINGTON

El pago a periodistas en Estados Unidos por su participación en medios gubernamentales es una práctica común que se ha venido haciendo con prestigiosas figuras de la prensa nacional e internacional, y no exclusivamente con reporteros cubanoamericanos.

Así lo indicaron a El Nuevo Herald voceros de Broadcasting Board of Governors (BBG), la entidad federal bajo la cual funcionan radioemisoras y estaciones de televisión del gobierno federal, así como varios periodistas estadounidenses que han recibido los pagos.

Larry Hart, el vocero de BBG, lamentó que el periódico The Miami Herald hubiera omitido ese importante aspecto en la información sobre el conflicto de intereses de 10 reporteros de Miami que recibieron pagos de Radio y TV Martí. Dos de estos reporteros y una colaboradora fueron despedidos el jueves de El Nuevo Herald.

''Durante décadas, por muchos, muchos años, algunos de los más respetables periodistas en el país han recibido pagos por participar en programas de Voz de América'', explicó Hart. ``El artículo [de The Miami Herald] da la apariencia de que esto es algo que sólo ha hecho Radio o TV Martí, y que ellos están necesariamente pagando para que [los reporteros] digan ciertas cosas o tengan ciertos puntos de vista''.

Joseph D. O'Connell, director de relaciones públicas del Buró Internacional de Transmisiones, explicó que por lo menos cuatro programas de la radioemisora oficial Voice of America (VOA, por sus siglas en inglés) pagan entre $100 y $150 por sesión a periodistas invitados para hablar de temas de actualidad cada semana.

''Yo creo que todos aceptan los pagos y esto se hace desde comienzo de los años ochenta'', afirmó O'Connell. ''VOA es como Times Square, o los periodistas vienen aquí o nosotros vamos a donde ellos están. Imagínese en 65 años toda la gente que ha pasado por aquí'', agregó.

VOA fue fundada en 1942.

La nota de primera página en The Miami Herald firmada por Oscar Corral, y a la que contribuyeron otros cuatro reporteros de ese diario, señaló que al menos 10 influyentes periodistas del sur de la Florida, entre ellos dos de El Nuevo Herald, recibieron con regularidad pagos de Radio y TV Martí.

Sin embargo, el artículo no explicó que se trata de una modalidad mucho más amplia y extendida entre otros periodistas de Estados Unidos, tanto en forma habitual como esporádica.

''`El artículo del Miami Herald da la impresión de que esto es algo terriblemente malo e inusual'', dijo Hart.

Ante las afirmaciones de que ésta es una práctica común, Tom Fiedler, el director ejecutivo de The Miami Herald, explicó ayer que ello no justifica los pagos.

''Es contrario para la mayoría de los periodistas aceptar dinero o cualquier cosa de valor del gobierno aunque haya instancias en las que esto ha ocurrido'', afirmó Fiedler. ''A cualquier periodista que lo haya hecho se le debe pedir una explicación pública'', agregó.

En cuanto al artículo, Fiedler respondió que el objetivo del mismo era Radio y TV Martí, no VOA.

Los reporteros de El Nuevo Herald Pablo Alfonso y Wilfredo Cancio, quienes cubrían temas de Cuba, fueron despedidos el pasado jueves luego de que sus superiores consideraron que habían violado el código de ética de la empresa, el cual prohíbe recibir dineros o dádivas de fuentes gubernamentales. Alfonso, columnista del diario en español, colaboraba regularmente con programas de Radio y TV Martí, mientras que Cancio intervenía en un programa semanal de Radio Martí. La colaboradora de El Nuevo Herald Olga Connor también fue desvinculada del periódico.

Según la publicación, desde el 2001, Alfonso recibió $175,000 y Cancio $15,000.

Hart citó como ejemplos de periodistas que han recibido pagos por su participación, en forma habitual o intermitente, en programas de VOA, a Tom M. DeFrank, el jefe de la oficina en Washington del New York Daily News; Georgie Anne Geyer, columnista sindicada que publica en 120 periódicos; David Lightman, jefe del buró en Washington del periódico Hartford Courant de Connecticut y Helle Dale, ex directora de las páginas de opiniones de The Washington Times.

''Yo no veo nada malo en eso, consideraría un insulto que me dijeran que por recibir $100, cambio mi manera de pensar'', dijo Geyer. ''La clave está en que los jefes lo sepan'' agregó.

Por su parte, DeFrank reconoció que desde hace más de un década ha estado participando en programas de VOA.

''No veo un conflicto, Voice of America no tiene el control editorial de este programa, lo único que hace es emitirlo al mundo'', expresó DeFrank. ``Los pagos son una minucia... me gusta hacer el programa, lo del pago es sólo una banalidad''.

Lightman aseguró que su participación en los programas de VOA no acarrea un conflicto de intereses.

''No cubro el Departamento de Estado ni el Pentágono ni ninguna agencia gubernamental'', indicó Lightman, quien participa ocasionalmente en el programa dominical Issues in the news. ``Segundo, me pagan muy poco, y lo que me pagan es por que soy un profesional y me remuneran por mi tiempo. En general, no cubro los temas de los que hablamos''.

La página digital de VOA describe Issues in the News (Temas en las noticias) como un programa en el que ``tres prominentes periodistas de Washington de medios de comunicación impresos, agencias y audiovisuales discuten las principales historias de la semana en el mundo y el país''.

También reciben pagos los periodistas que participan en el programa Press Conference USA (Conferencia de prensa Estados Unidos), Encounter (Encuentro) y Talk to America (Habla con América), explicó O'Connell.

''Lo hacemos [los pagos] porque consideramos que los periodistas son profesionales que enriquecen nuestros programas'', explicó O'Connell. ''Y ellos pueden comentar lo que quieran, si alguien trata de decirles lo que tienen que decir o lo que no deben decir los invitados, desaparece, esa persona no podrá repetir eso porque se va de aquí'', agregó.

A raíz de la publicación de The Miami Herald, el columnista del diario The New York Sun, Josh Gerstein, citó a otro colaborador habitual de VOA quien recibe pagos como moderador de Issues in the News. Se trata de Martin Schram, columnista de Scripps Howard.

Schram admitió a Gerstein que para él ha sido un dilema interno el tema de trabajar para el gobierno.

''Yo, y creo que otros periodistas que han hecho este programa durante 40 ó 30 años, se han planteado la misma cosa'', afirmó Schram.

Schram comentó a Gerstein que, de ordinario, dona el dinero a asociaciones de caridad, pero que no sería realista esperar que reporteros con experiencia aparezcan gratuitamente en el programa, semana tras semana.

Sin embargo, Schram marcó una diferencia entre VOA y Radio Martí, argumentando que la emisora dirigida a Cuba ``tiene como propósito final sacar a Castro, y son muy ideológicos y ellos lo han reconocido. Nunca trabajaría para ellos''.

Antes de la fundación de Radio Martí en 1985, las transmisiones en español de VOA eran considerada subversivas por el régimen de Fidel Castro y sus oyentes tenían que seguirlas en secreto o clandestinamente.

Tanto Radio y TV Martí, como VOA, dependen de la misma autoridad federal, la BBG, y oficialmente comparten los mismos principios de transmitir ''informaciones verídicas y objetivas'', según la página digital de la Oficina de Transmisiones a Cuba.

La Voz de América en español también cuenta con el programa Foro Interamericano en el que participan corresponsales extranjeros en Washington que reciben pagos por su intervención. O'Connell expresó que no sabía si ésta era una práctica fija o esporádica.

Además de la remuneración a periodistas invitados, VOA paga regularmente a colaboradores (stringers) en Estados Unidos que a su vez trabajan como stringers para conocidas agencias de noticias en este país, agregó O'Connell.

O'Connell prefirió no sumnistrar más nombres de periodistas que han recibido pagos de VOA porque al menos dos de ellos llamaron para reclamar porque sus nombres fueron entregados a El Nuevo Herald.

''No puedo dar más nombres por cuestión de cortesía'', explicó O'Connell.

Acogiéndose a la ley de acceso a la información, El Nuevo Herald presentó una petición formal para que BBG entregue la lista de los periodistas que han recibido pagos de VOA, lo cual es información pública.

De acuerdo con Hart, en la década de 1980 recibieron honorarios de VOA el legendario Hugh Sidey, corresponsal de la revista Time en la Casa Blanca; Haynes Johnson, de The Washington Post, y Marquis Childs, el jefe de la oficina en Washington del St. Louis Post Dispatch.

Para Al Tompkins, profesor del Poynter Institute y coautor de un manual de ética periodística, la remuneración a profesionales independientes en VOA es ''ligeramente menos preocupante'' que los casos de Radio y TV Martí, pero es ``el mismo conflicto''.

''El código de ética de la Sociedad de Periodistas Profesionales dice que uno debe evitar conflictos de interés que puedan ser reales o que puedan ser percibidos como tales'', agregó.

Iván Román, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, consideró que en el caso de VOA no existe un conflicto de interés porque los periodistas que allí colaboran no reportan en sus medios sobre esa agencia, pero sí representa un problema ético porque hay una remuneración económica.

Román agregó que la nota de The Miami Herald y las contribuciones de periodistas a VOA han revivido el debate sobre la relación de los periodistas con el gobierno y la necesidad de especificar en los códigos de ética qué es lo incorrecto.

''Sabemos que nadie se vende por $100'', agregó.

El periodista de El Nuevo Herald Joaquim Utset contribuyó a esta información desde Miami.

Cortesía del Abogado José Pertierra


Come mai la Repubblica, pur avendo un corrispondente a Miami, buca le notizie da Miami?

di Gennaro Carotenuto

Gentile direttore de La Repubblica, Ezio Mauro,
i giornali di tutto il mondo riportano una notizia che la Repubblica, il quotidiano che lei dirige, mi risulta bucare completamente. Almeno nove giornalisti di tutti i più importanti media della Florida, sono stati licenziati in tronco perché è stato dimostrato che prendevano migliaia e a volte centinaia di migliaia di dollari dal governo degli Stati Uniti per confezionare notizie false e tendenziose su Cuba.

I coinvolti sono tutti nomi molto noti, e la cosa è gravissima non tanto rispetto a Cuba ma per quello che rappresenta un fatto così grave per la libertà di stampa del mondo. Se ad un paese -Cuba- dove da decenni vige una stretta censura informativa si replica con la sistematica manipolazione e falsificazione dell'informazione su quello stesso paese -cosa che per altro tutti i più seri latinoamericanisti denunciano da decenni- è purtroppo la libera stampa ad uscire con le ossa rotte.

Almena una delle persone coinvolte nello scandalo, Carlos Alberto Montaner, è una sorta di madonna pellegrina dell'anticastrismo militante, più volte citato anche dal suo giornale come un'autorità morale e un combattente per la libertà a Cuba, una penna prestigiosa nota su tutti i maggiori quotidiani mondiali, dallo stesso Miami Herald al quotidiano conservatore (già franchista) spagnolo ABC. Sulla recente malattia di Castro ha pubblicato articoli con titoli come "Il cancro renderà giustizia", che riecheggia da vicino -per chiunque abbia orecchio per le cose latinoamericane- quel "Viva il cancro" con il quale a Buenos Aires gli omologhi argentini di Montaner accolsero mezzo secolo fa la malattia e la morte di Eva Duarte de Perón. Almeno dall'85, come ricorda citando le fonti, un gustoso articolo di Raúl Gómez, Montaner propone in maniera ossessiva ai lettori dell'autorevole Miami Herald notizie -false e tendenziose- sul "cancro di Castro", sui cancri di Castro, una decina e in ogni parte del corpo, e gli augura -per 21 anni consecutivi- una sequenza interminabile di malattie e più d'una volta descrive perfino i preparativi del funerale.

Solo adesso, che sappiamo ufficialmente "chi paga" Montaner, possiamo capire con quali coperture ed appoggi, personaggi di tale spessore e grossolanità abbiano potuto trovare ascolto in tutto il mondo e costruire immagini e carriere. E bisognerà ammettere -visto che adesso è conclamato- che se è dovere del cronista verificare le notizie, a volte possono risultare verificate anche le denunce di parte cubana. Quel governo, infatti, da decenni denuncia che Montaner è tutt'altro che un paladino dei diritti umani, ma solo un agente della CIA in servizio permanente effettivo, vicinissimo ai terroristi internazionali Luís Posada Carriles e Orlando Bosch, rei confessi, ma né pentiti né puniti, di crimini che hanno causato la morte di centinaia di persone tra le quali il cittadino italiano Fabio di Celmo.

Non posso sapere, caro direttore, se continueranno ad offrire al suo giornale articoli di Montaner come se fossero le opinioni del Dalai Lama, ma dopo questo scandalo (sono sicuro che le sue letture vadano oltre La Repubblica e quindi ne sia al corrente) è avvisato sulla credibilità di simili personaggi. Uno scandalo così grave come quello scoppiato a Miami testimonia l'improcrastinabilità, l'urgenza vera, di una diversa e più multilaterale lettura su quanto sta avvenendo non solo a Cuba, ma anche in Venezuela, Bolivia, Argentina e in tutta l'America Latina progressista, e in paesi chiave come il Messico, anche da parte del suo giornale.

Bel paese gli Stati Uniti. Media su posizioni anticastriste sbattono fuori le proprie firme più prestigiose per essere state più realiste del re, ed essersi arricchite inventando a pagamento null'altro che quello che in fondo i lettori di quegli stessi media volevano sentirsi dire. Evidentemente lo scandalo emerso è la punta dell'iceberg ed è da sperare che non sia coinvolto anche il giornalismo europeo ed italiano dopo che lo scorso anno anche l'associazione "Reporter senza Frontiere" fu costretta ad ammettere di essere finanziata dalla stessa CIA.

Da noi l'Agente Betulla (alias Renato Farina) ha continuato a lavorare come niente fosse, e Giuliano Ferrara fa un vanto dell'essere (stato?) pagato della CIA. Sono sicuro che il suo giornale, che ha sempre avuto un atteggiamento intransigente verso le commistioni tra informazione e servizi segreti, e che ha pagato spesso prezzi alti, come il caso Bonino-D'Avanzo ha dimostrato, abbia gli anticorpi per non essere toccato da tali infiltrazioni.

Quello che mi lascia stupito però -mi consenta e chiudo- è che il suo giornale mi risulta avere un corrispondente dall'America Latina che afferma che il miglior posto per coprire i fatti latinoamericani sia proprio Miami (precisamente il News Café, al numero 800 dell'Ocean Drive di Miami Beach, tel. +1 305 5386397). Lì, all'aperto di fronte alla spiaggia (come racconta il suo stesso corrispondente dall'America Latina, Omero Ciai), si riunisce il fior fiore del mondo dei media della Florida.

Cortesia Miranda Vallero


Report: U.S. paid many other journalists
U.S. officials have paid nationally known journalists to come on Voice of America radio for years, El Nuevo Herald reports in a story published today.

BY CASEY WOODS

Nationally and internationally known journalists for English-language newspapers and magazines have ''for many, many years'' received payment from the U.S. government to appear on Voice of America radio programs, El Nuevo Herald reports in today's edition.

Among them have been a nationally syndicated columnist, a former opinion page director for The Washington Times and the Washington bureau chief for the Hartford Courant of Connecticut.

The El Nuevo Herald article followed a Miami Herald article published Friday that disclosed that at least 10 South Florida journalists, including three from El Nuevo Herald, have been regularly paid by the U.S. government to participate in programs on Radio and TV Martí.

Spokesmen for the Broadcasting Board of Governors, the federal entity that oversees the federal government's television and radio stations, told El Nuevo Herald that such payments did not pose a conflict of interest.

''For decades, for many, many years, some of the most respectable journalists in the country have received payments to participate in programs of the Voice of America,'' one of the spokesmen, Larry Hart, told El Nuevo Herald.

Radio and TV Martí were created by the U.S. government to promote U.S.-style democracy in Cuba by bringing news, entertainment and information meant to help undermine the communist government of Fidel Castro.

Since 2001, El Nuevo Herald staff reporter Pablo Alfonso, who wrote an opinion column and covered Cuba, was paid almost $175,000 to host programs on Radio and TV Martí. In the same period, staff writer Wilfredo Cancio, who covered the Cuban exile community and politics, received almost $15,000.

Olga Connor, an El Nuevo Herald freelance reporter who wrote about Cuban culture, received about $71,000.

Both Alfonso and Cancio were dismissed, and Connor's relationship with The Miami Herald was terminated.

ON THE DEFENSE

In today's El Nuevo Herald article, written by reporters Gerardo Reyes and Joaquim Utset, several national journalists defended taking payments from the government for hosting or taking part in Voice of America shows.

''I do not cover the State Department or the Pentagon or any governmental agency,'' David Lightman, the Hartford Courant's Washington bureau chief, told El Nuevo Herald. ``Second, they pay me very little, and they pay me because I am a professional and they remunerate me for my time. In general, I do not cover the topics we're talking about.''

Lightman said he occasionally participates in the Voice of America program Issues in the News.

Other journalists who acknowledged payments from Voice of America programs included Tom M. DeFrank, head of the New York Daily News' Washington office; Helle Dale, a former director of the opinion pages of The Washington Times; and Georgie Anne Geyer, a nationally syndicated columnist who appears in 120 publications, El Nuevo Herald reported.

Miami Herald executive editor Tom Fiedler said in a separate interview that accepting such payments violates widely accepted standards of journalistic ethics.

`NOT COMMON PRACTICE'

''Even though other journalists may have accepted payments from other government agencies such as the Voice of America, it is certainly not common practice nor accepted as proper among most journalists,'' Fiedler said.

``I was surprised at the Hartford Courant's Washington bureau chief because he is clearly in the position to assign reporters to cover stories about Washington, to cover the very government he is taking payments from.

''That is exactly why this practice is frowned upon by the great majority of journalists and journalism ethicists,'' Fiedler said.




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