..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.141, Viernes, 15 de septiembre del 2006

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Actuar es sentir
Por Jesús Dueñas Becerra y Emma Almeda Marchese

“(…) Mujer (…) artista es el realce
del entusiasmo y la grandeza”.

José Martí.

Hedy Villegas, primerísima actriz de la compañía teatral “Rita Montaner”, nos revela algunos “secretos” que compartiremos con los lectores de LIBRÍNSULA para que conozcan cómo la también directora asistente de Mefisto Teatro percibe y siente las artes escénicas, fuente inagotable de ética, humanismo y espiritualidad, no sólo para el actor, sino también para el público, porque si bien el teatro, como manifestación cultural, refleja la realidad, crea otra “realidad” en la mente y en el alma del artista y el espectador.

Hace sólo unos meses, nuestra entrevistada tuvo una destacada participación en la obra Escándalo en la trapa, de José Ramón Brene, que subió a las tablas de la capitalina sala “El Sótano”, con dirección y puesta en escena de Tony Díaz. En ese contexto dramatúrgico, la carismática actriz desempeñó el papel de la anciana moribunda Enriqueta Faber, infeliz mujer que a principios del siglo XIX, en la oriental villa de Baracoa (Cuba), cumplió diez años de injusta condena por adoptar la personalidad y ejercer la profesión de su difunto esposo, el médico francés Enrique Faber.

Sin más dilación, dejemos que sea Hedy Villegas quien nos hable de su vida, no sólo como actriz, sino también como mujer cubana de hoy y de siempre.

Periodistas (P): ¿Podría hacer una síntesis de su fructífera trayectoria en el teatro cubano?

Hedy Villegas (HV): “Con mucho gusto. Tengo 43 años de vida artística, de entrega en cuerpo, mente y alma al arte de las tablas. Comencé mi carrera como actriz en una época en que el teatro “viajaba” a los más apartados lugares de la geografía insular. Posteriormente, me integré a la compañía “Bertold Brecht”, y por último, a la “Rita Montaner”, donde llevo más de un cuarto de siglo. Ese excelente colectivo teatral ha dejado una impronta en mi personalidad artística (…), no sólo porque ha sido una verdadera escuela, tanto para mí como para todo actor o actriz que ha tenido el privilegio de pertenecer a él, sino también me ha permitido establecer una relación estrecha y fluida con grandes maestros de la dramaturgia cubana contemporánea, que mucho han influido en mi formación desde todo punto de vista”.

P: ¿Cómo definiría Hedy Villegas su profesión?

HV: “Actuar es transmitirle al público las vivencias, pensamientos, emociones y sentimientos sobre los cuales se estructura el universo psicológico y espiritual del personaje que el actor o actriz interpreta; es hacer partícipe al espectador de algo que se sabe, se tiene; es descubrir, contagiar, convencer; es mucho más que dominar la técnica dramatúrgica y el lenguaje teatral; es sentir, que no es otra cosa que liberar tu yo artístico, para entregar en escena lo mejor y más puro de ti, no sólo como actriz, sino también como ser humano; es vivir, amar y respetar lo que haces… con naturalidad”.

P: A los lectores de LIBRÍNSULA les agradaría que caracterizara a Enriqueta Faber, su personaje en Escándalo…

“Escándalo… es una obra bella, hermosa, una enérgica denuncia a la discriminación y la exclusión de que ha sido víctima la mujer en la historia de la humanidad (…), por el solo hecho de haber nacido mujer. Tony Díaz es un director artístico único e irrepetible, con gran experiencia en el medio, que crea las condiciones ideales para que los actores y actrices puedan trabajar, crear y aportarle algo de su propia cosecha al personaje que interpretan. Disfruté, como no son capaces de imaginar, la construcción y el diseño del personaje de Enriqueta Faber, ya anciana, sobre todo la escena en que ella, próxima a ‘seguir viaje’, pide perdón por ser mujer (…), pero ¿por qué pedir perdón si Dios me hizo mujer? Quien debe pedir perdón es esa sociedad decadente, donde la doble moral, el machismo, el doble discurso y la falsa religión mediatizan la existencia de hombres y mujeres; esa sociedad injusta que fue capaz de condenar a una mujer inocente, por el ‘gravísimo pecado’ de ser mujer”.

P: ¿Podría considerarse esa pieza de José Ramón Brene como una obra feminista o reivindicatoria de los derechos de la mujer?

HV: “Voy a contestar esa pregunta con apoyo en el criterio de Lilian Sucel, quien escribió las notas al programa, hizo la versión dramatúrgica y asesoró la puesta en escena de Escándalo…: Podría percibirse así, ‘(…) pero ese sería, en todo caso, un pensamiento limitado. El montaje hecho por Tony Díaz explora las posibilidades de un texto polisémico e ilumina espacios para una comprensión, si no completa, quizás diferente a la que propone esa historia, perteneciente a un pasado verídico’. Escándalo… es una denuncia contra las lacras sociales y humanas sobre las que se edifica una sociedad clasista, que condena al otro diferente por incurrir en supuestos vicios, que sólo los poderosos pueden cometer con total impunidad, sin que las leyes, sólo diseñadas para castigar a los ‘excluidos’ y ‘excluibles’, los juzguen y sentencien (…) como lo que en realidad son: enemigos de la humanidad desposeída, del progreso social y de la libertad de pensamiento y de espíritu”.

P: ¿Cómo percibe el futuro de la mujer en el teatro cubano?

HV: “Desde mi punto de vista, el futuro de la mujer en el teatro cubano es promisorio, ya que, en los últimos 47 años y mucho antes, se ha producido un giro de 1800. El papel desempeñado por el actor en la escena caribeña era preponderante, como consecuencia de la posición maniquea (damita joven, criadita con suerte, mujer seducida y abandonada), que los clásicos de la literatura universal les asignaban a las actrices, pero ahora la mujer (sin subestimar, nada más lejos de la realidad, a nuestros queridos y admirados colegas), es quien marcha a la vanguardia, no sólo en el medio teatral y artístico en general, sino también en otros contextos profesionales u ocupacionales, donde las féminas desempeñan una función decisiva. En la mayor de las Antillas, hay artistas de talla internacional: Alicia Alonso, Rosita Fornés, María de los Ángeles Santana, Esther Borja (…) y muchas más, que harían interminable esta entrevista. Por consiguiente, no me cabe la menor duda de que el futuro de la mujer en el teatro caribeño va por muy buen camino, y por ende, goza de una salud envidiable”.

P: ¿Desearía enviarles algún mensaje a los jóvenes que se inician en el apasionante campo de las artes escénicas?

HV: “Que amen el arte de las tablas con todas las fuerzas de su ser, porque esa manifestación artística les exige a quienes la cultivan entregarse a ella en cuerpo, mente y espíritu, darlo todo, y darlo con amor, sin esperar nada a cambio, sólo la satisfacción del deber cumplido y el sincero aplauso del público”.

P: Le damos las más expresivas gracias a la primerísima actriz Hedy Villegas, no sólo por concedernos esta entrevista, sino también por impartirnos una clase magistral de actuación... con marcado enfoque ético-humanista.




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