..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.141, Viernes, 15 de septiembre del 2006

Libro de visitas

 

Sensible y emotiva entrega de Isabel Santos y Rafael Solís, sobre la impronta del Che en La Higuera: De la guerrilla a la leyenda
Por Omar Vázquez

La seriedad de la investigación previa a la filmación y la sensibilidad y entrega de los realizadores ante un tema conmovedor se palpan desde las primeras imágenes del documental San Ernesto nace en La Higuera, primera obra como directora de la actriz Isabel Santos y el reconocido director de fotografía Rafael Solís, cuya premiere en el Cine 23 y 12, sobrecogió a los espectadores. […]

La película logra plasmar, con notable aliento poético, cómo entre los pobladores bolivianos de Valle Grande, ha crecido el mito guevariano, alimentado en estos últimos tiempos por las personas que lo conocieron, muchos de ellos testimoniantes, que impactan con sus relatos.

Liuba María Hevia presta su hermosa voz y Lucía Huergo su música, dándonos una interpretación severa y dramática y, al mismo tiempo conmovedora, de Elegía triunfal, que nos legó Ada Elba Pérez, obra que ayuda a realzar el logrado presupuesto del filme.

Irma Rosado, Erlik Arteaga, Susana Osireaga y otros pobladores de Valle Grande, La Higuera y Pucará, consideran al Che más vivo que nunca. Hay otros muchos e interesantes testimonios que enriquecen el documental y que por su valor no se pueden glosar en unas pocas líneas, como los del periodista y senador Antonio Peredo, la luchadora Loyola Guzmán y Evo Morales, actual presidente de Bolivia.

Para los realizadores, uno de los momentos más difíciles fue entrevistar a uno de los captores del guerrillero, el entonces oficial Gary Prado. "Fue duro escucharlo y ver que entre las fotos que él exhibe hay una imagen suya junto a una estampa del Che", confesó la destacada actriz y codirectora del filme.

Según contó en una entrevista a propósito del estreno del documental, la Santos confesó: "Nunca se me ocurrió ponerme detrás de las cámaras. Eso surgió con los años y con la curiosidad del actor por conocer, con las preguntas: ¿Por qué pones esa luz aquí? ¿Por qué ese encuadre? ¿Por qué ese ritmo? Eso siempre me ha interesado desde la primera película que hice. Cuando llegué a Valle Grande y sentí la presencia del Che, tuve una necesidad inmensa de tener una cámara en la mano, y a la vez una incertidumbre: ¿Podría volver a este punto de la geografía boliviana?"

Pudo regresar y junto a Solís, ha regalado una página vibrante a la documentalística cubana de nuestros días.

Foto: Isabel Santos y Rafael Solís, realizadores del documental.

http://granma.co.cu/2006/09/11/cultura/artic01.html


**

Ada Elba Pérez (1961-1992)
Instructora de artes plástica

Datos biográficos: Nació en Jarahueca, comunidad del municipio espirituano de Yaguajay, el 20 de septiembre de 1961, interrumpió el nivel secundario para cursar estudios en la Escuela Elemental de Arte de Santa Clara, que luego concluye en la ENA al graduarse en la manifestación de Artes Plásticas. Durante cuatro años prestó Servicio Social en la Isla de la Juventud y en 1984 comienza a trabajar como instructora en la Casa de la Cultura del antiguo regional Plaza de la capital, sin desatender sus inquietudes literarias y musicales. Dominaba la guitarra, el piano y el canto, componía canciones e incursionó en la crítica literaria.
Entre sus poemarios publicados en vida o póstumamente figuran: Identidad, de 1986; Apremios, de 1990, Premio "Luis Rogelio Nogueras"; Acecho en el ritual, de 1992 y La cara en el cristal, de 1994.
Su cancionero para niños devino un aporte de considerable importancia a la literatura en estas edades, que dejó títulos como El cangrejo Alejo, Ana la campana, El trencito y la hormiga, Señor arcoiris, El tonto de papel, La luna aburrida y El vendedor de asombros; asimismo compuso para adultos La guayabita madura, El sitio de los ángeles, Tonadas para el camino, Elegía triunfal -dedicada a los cubanos caídos en otras tierras- y Siembra sembrador, que le valió el Premio "Abril", en 1990.
Un trágico accidente la privó de la vida el 14 de julio de 1992 cuando apenas contaba con 31 años de edad.
• Premio "Abril", en 1990.
• Premio "Luis Rogelio Nogueras", en 1990.

http://www.cubaliteraria.com/autor/ficha.php?Id=852

San Ernesto de La Higuera y la eternidad
Por Arleen Rodríguez Derivet

EN uno de los costados de la entrada a la escuelita de La Higuera, donde fue asesinado el Che el 9 de octubre de 1967, alguien escribió: «Por esta puerta salió un hombre a la eternidad».

El pasado viernes, en la sala de 23 y 12, se estrenó una singular crónica cinematográfica de ese viaje a la eternidad: San Ernesto nace en La Higuera, ópera prima como directora de la excelente actriz Isabel Santos, junto a su compañero, Rafael Solís, probado director de fotografía del cine cubano y uno de los creadores de ese monumento a la colaboración internacionalista médica que es Montaña de luz.

Como no conozco la ruta de exhibición que tendrá el documental y no entendí la escasez de comentarios en la prensa que padeció su premiere, me atrevo a compartir con lectores de JR, las palabras que me provocaron sus imágenes, su música, su sorprendente belleza, su indudable valor testimonial, su capacidad para llevarnos de las reflexiones a las emociones y finalmente a la plenitud que suponen todos los descubrimientos duros o sublimes, de tan propios o humanos.

Mientras vivía inmersa en el intenso y emotivo proceso de su creación, Isabel me dijo varias veces que en su documental no estaba «el Che de los cubanos». No la entendí hasta verlo terminado.

Efectivamente, allí nadie verá al Che guerrillero, ni al Che ministro, ni al Che compañero, ni siquiera a ese Che «gente llana y difícil» del cada día, que describió magistralmente el poeta para que el afán perfeccionista del hombre no nos distanciara demasiado del ser humano que en definitiva fue Ernesto Guevara para sus más cercanos contemporáneos.

Ahora comprendo que Isabel quería prevenirme para el desgarramiento insoslayable que puede provocar en cualquiera de nosotros, tan hijos del Che como los que él engendró, enfrentarnos no solo a las más duras imágenes de su muerte física, sino a una versión mística de su sobrevida.

Ese Che alimentado por el pan, los dulces, las bebidas locales y las velas de los más pobres habitantes de Vallegrande y de La Higuera, no es el rostro más fotogénico y fotografiado del planeta, es una imagen sagrada, un ícono; no es un símbolo de ideas terrenales, es un alma: «el almita del Che».

Y es un gran desafío a la dimensión exacta, concreta del héroe visto, oído, leído por todos los privilegiados compatriotas cubanos del Che que, desde niños, seguimos los rastros de su paso por la vida para cumplir aquella promesa de ser como él.

Claro, que el más grande de los desafíos lo deben haber enfrentado sus realizadores, al escoger la opción de darle voz e imagen a uno de sus captores y quién sabe a cuál de los que contribuyeron al rapto de sus guerrilleros huesos, mintiendo o callando durante 30 años la verdad del lugar donde los escondieron.

El paso a la eternidad tiene esos riesgos y en todo caso, nada como la eternidad misma para abofetear a los cobardes, no ahora, a propósito del documental, sino desde hace 39 años, los mismos que tenía el Che cuando ellos creyeron que era posible desaparecerlo. Nada menos.

Por el respeto, la admiración y el profundo amor que sé que unió a todos los que hicieron posible este documental —desde la idea y las preguntas de Isabel, el ojo experto de Solís y del resto del equipo de filmación, hasta la música conmovedora y conmovida que nos trae de vuelta a la nunca ida Ada Elba de la mano de Lucía Huergo y Liuba María Hevia— cuando los autores me preguntaron qué me parecía San Ernesto nace en La Higuera, les dije que era un poema cinematográfico.

Y eso es lo que quiero repetir ahora a los lectores de JR. No se pierdan la oportunidad de la emoción, la reflexión y hasta las sorpresas que puede depararles esta obra si están dispuestos a recibirla con los ojos, los oídos y el alma abiertos a esta versión tan humilde, tan boliviana, pero sin dudas tan legítima como todas las versiones del tránsito permanente del Che hacia la eternidad.

http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2006-09-10/san-ernesto-de-la-higuera-
y-la-eternidad/

 




© Biblioteca Nacional "José Martí" Ave. Independencia y 20 de Mayo. Plaza de la Revolución.
Apartado Postal 6881. La Habana. Cuba. Teléfonos: (537) 555442 - 49 / Fax: 8812463 / 335938