..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.141, Viernes, 15 de septiembre del 2006
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Montaner & Gang: Cómo corromper al periodismo y venderse al mejor postor, sin dejar de sermonear a los demás.
Por Angel de la Guardia

Tras la revelación en Miami de que diez de los más connotados periodistas y contribuyentes del “Nuevo Herald” eran simples amanuenses asalariados del gobierno de los Estados Unidos en su ya larga guerra contra Cuba, la bola de nieve ha venido creciendo y amenaza a otros medios noticiosos, incluso, más allá de las fronteras yanquis. Y es lógico: la cogioca no respeta ámbitos geográficos.

Lo que se pide a los lacayos de la pluma a cambio de otorgar, de buena gana, el acceso a las partes pudendas por chequecitos de $75 y $100 USD son dos cosas relativamente fáciles de conceder, cuando no hay vergüenza: se trata, no más, de hablar horrores de la isla e ir pavimentando con las piedritas de sus articulitos el soñado camino de los bombazos y los desembarcos de marines.

Vale la pena reconstruir el itinerario secreto de las indicaciones recibidas por esta decena de mercenarios, lo cual no será difícil cuando revisemos los archivos del “Nuevo Herald”, siempre y cuando se mantengan disponibles, lo cual me permito poner en duda. Estoy seguro que descubriremos, por ejemplo, una extraña unanimidad de enfoques y temas, una sintomática repetición de adjetivos, un sincronizado ataque concertado contra los blancos cubanos marcados por los mamporreros de las agencias de inteligencia y desestabilización norteamericanas. Todo, por supuesto muy espontáneo, patriótico, preñado de santo celo libertario y democrático, sin esperar ni pedir más retribución que el beso de la Patria agradecida sobre la calva de Alfonso, la peluca rubia de Olga Connor o la cara de guante de Juan Manuel Cao, el mercenario de Buenos Aires que nunca fue.

Recuerdo los infundios sobre un supuesto “acoso” contra la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana debidos a la pluma alquilada de Pablo Alfonso, ayer “un respetado especialista” en el inside cubano, hoy una apestada marioneta de la que sus colegas se apartan prudencialmente, por si “eso” se pega. Ya sabemos que los temas de sus escritos eran bajados cada mes en el plan de trabajo remitido por ciertos oficiales CIA u otros funcionarios gubernamentales, probablemente al estilo de Adrián Monk. Las preguntas de rigor serían:

-¿Para qué difundir semejantes mentiras?

- ¿Qué se persigue cuando agentes gubernamentales ventrílocuos sientan sobre sus rodillas a gentuza como Alfonso y les piden mover la boca para decir tal sarta de barbaridades?

-¿Se pretende, acaso, arrastrar a la opinión pública norteamericana y mundial a compartir posiciones artificialmente creadas de hostilidad hacia Cuba, que apoyarían la adopción de acciones más drásticas, llegando hasta una agresión militar?

Ahora nos vienen con justificaciones quejumbrosas y mea culpas ridículos, según las cuales todo lo que se haga por destruir a la Revolución está justificado. Olvidan decir que ellos han demostrado que, tocarse con una tierrita de casi $200 mil USD, como en el caso de Alfonso, justificaría, eventualmente, cualquier cosa, desde volar un avión civil en pleno vuelo, lo cual ya hicieron en 1976, hasta coser con alambre la boca de maestros y alfabetizadores en El Escambray, antes de matarlos, lo cual ya también hicieron en los 60 las bandas organizadas por la CIA, que, curiosamente, justificaban de esta misma manera sus crímenes.

Ahora vienen a decirnos que “los pagos de emisoras federales a periodistas son una práctica común, desde comienzo de los 80”, los mismos que nos la pelaron antes con el sonsonete de la “sacrosanta independencia de la prensa libre”; los que se rasgaban las vestiduras, como vírgenes vestales ofendidas por el roce de una magnolia, pontificando sobre la independencia de las opiniones en el capitalismo.

Ahora se baja Carlos Alberto Montaner, con candor desgarrador, liberal de mentiritas a sueldo de un gobierno neoconservador, como el de Bush, muriéndose de asombro al “descubrir” su nombre en la lista de los corruptos, como si jamás hubiese cosechado lechugas con la guataca en el huerto imperial. Este ex agente de la CIA, terrorista agachón en Cuba, viene ahora a matarnos de la risa con el bolero de que “jamás hubiese aceptado condicionamientos ni sugerencias” en lo que escribe, como si a estas alturas, a una hetaira veterana alguien tuviese que indicarle las mejores posiciones para propiciar que sus clientes habituales terminen satisfechos.

Ahora se baja Charles Albert con el tupe de que lo que hacía, aunque éticamente reprobable, dejaba de serlo pues no era por los billetes del yanqui (que por cierto, en su caso concreto, nadie ha determinado todavía el monto del tumbe), sino para “romper el bloqueo informativo que sufren en Cuba”. Nada, que es el primer caso en la larga historia humana en que un mercachifle que se forra a costilla de todos, norteamericanos y cubanos, exige todavía que le demos las gracias y le levantemos un monumentito, porque sumándose al bloqueo contra Cuba ha ayudado a romperlo.

Y para terminar, como si este festival de la jeta broncínea no fuese suficiente, Montaner cierra su defensa con la declaración altisonante de que, aunque le pague el yanqui los treinta dineros de la infamia,… “escribe para el pueblo cubano”. De campeonato, mamá: apaga y vámonos.

Alejandro ArmengolColofón de este affaire, que apenas comienza y ya depara nuevos chapoteos en la sentina del exilio cubano, el más corrupto desde la Revolución francesa y la Vendee, han desaparecido las opciones para opinar en los blogs que Alejandro Armengol y Rui Ferreira mantenían en las páginas electrónicas del “Nuevo Herald”, y ha aterrizado un espeso silencio sobre el siempre locuaz Norberto Fuentes y el blog que “El Mundo” de España le mantenía.


Norberto Fuentes

Nada, otra lección más de democracia, libertad de expresión, libre acceso a la información, independencia de criterio, prensa libre, mundo libre y cuantas zarandajas más imaginan los candorosos freedom fighters al servicio de amo del Norte, si de sermonearnos se trata.

En fin, más de lo mismo, tanto que ya dan náuseas.

Y mientras tanto, el pueblo cubano real, los millones de la isla y la parte decente del exilio, aún los que no comparten nuestro proyecto, estamos asomándonos a este patético carnaval de inmundicias, viendo rodar a los adalides etéreos envueltos en los harapos morales de una codicia insaciable y una vileza deleznable. Y así quieren mandarnos, perdón,… liberarnos.

¡Pasen señores, pasen: disfruten el circo de los refocilamientos patrióticos, de las salpicaduras en pro del pueblo cubano, de los sobornos pro-democracia!

¡No se atormente con el futuro, no se preocupe por la Patria, no recuerde esas tonterías moralistas que le enseñaron de niño!

¡Entierre a Martí, salpique Usted también, piense en lo melodioso que suenan unas monedillas en el bolsillo!

¡Hágase demócrata con Montaner, entone las notas gloriosas de “La Chambelona”, robe hasta los clavos de Cristo si de liberar a los cubanos se trata!

¡Pasen, señores, pasen: disfruten en vivo y en directo el tsunami que viene, y recen por las almas de los pecadores, por muy cara é palo que hayan sido!






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