..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.142, Viernes, 22 de septiembre del 2006

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DOSSIER_Crece lista de periodistas mercenarios

Ya suman 13 los "profesionales" del periodismo implicados en el escándalo de recibir pagos del gobierno de los Estados Unidos por sus "contribuciones" para la guerra sucia contra Cuba.

Se puede apostar con toda seguridad que en los próximos días irán apareciendo nuevas revelaciones de nombres que han violado la confianza del público porque están, dineros de por medio, al servicio de la política anticubana de la mafia terrorista de Miami.

 

Alejandro ArmengolLista de periodistas mercenarios crece en Miami

Nuevos nombres se suman en Miami al escándalo de periodistas pagados por el gobierno de Estados Unidos para hacer la guerra sucia contra Cuba

DEISY FRANCIS MEXIDOR

Nuevos nombres se suman en Miami al escándalo de periodistas pagados por el gobierno de Estados Unidos para hacer la guerra sucia contra Cuba.

Ahora no son 10 los implicados en el bochornoso suceso. "Ya son reconocidos 13", se precisó en la Mesa Redonda de anoche, dedicada a analizar el tema: La mafia terrorista de Miami, la política anticubana y sus voceros.

Entre los nombres que pasaron a la ya extensa lista está el de Alejandro Armengol, de El Nuevo Herald, quien asumió que "sí nos pagaron"; Andrés Reinaldo, comentarista y uno de los editores del propio rotativo y Oscar Haza, actual vocero de la ultraderecha miamense, personaje que desde que se destapó la batahola el pasado 8 de septiembre, ha sustentado una mentira tras la otra.

Lo ocurrido evidencia el doble rasero que en estas cuestiones se tiene por allá, porque se trata de Cuba y de promover la descabellada política del presidente George W. Bush.

Los especialistas rebatieron los intentos por crear la confusión al alegar que en El Herald hay agentes cubanos o que el libelo sirve a los intereses de la Isla. "Todo eso es ridículo y además, una gran mentira que trata de evitar todo el debate ético que se mueve alrededor del hecho", precisaron.

Por su parte la noticia ha tenido una gran repercusión en los más variados medios de prensa tanto dentro como fuera del territorio estadounidense. La mayoría de los artículos publicados reflejan el efecto muy negativo para estos "profesionales" y, por consiguiente, para el andamiaje de la política anticubana en la Florida.

No es pura coincidencia que los mismos asalariados, hubiesen sido los que crearon las condiciones de intimidación en Miami alrededor de los Cinco antiterroristas cubanos. Sus créditos respaldaron muchos de los trabajos publicados en aquella ciudad del sur para fomentar la tormenta perfecta de prejuicios que tanto hemos denunciado y que fue elemento esencial para condenar a nuestros hermanos.

La olla de Pandora que se destapó en Miami continúa dando luces: demuestra que el imperio sigue pagando a las plumas y a sus voceros, dispuestos a defender a cualquier precio la política anticubana, mientras mantiene injustamente en sus cárceles a hombres que luchan contra el terrorismo.

Fuente: Granma


Estampas miamenses: corrupción en la prensa
Jorge Gómez Barata

Miami es una ciudad fracturada: paraíso turístico, puente de Estados Unidos con América Latina, asiento de laboriosas comunidades y antro de mafias latinas, entre las que prevalece la de origen cubano, dedicada al negocio del anticastrismo.

El perdón a Orlando Bosch y las conspiraciones para exonerar a Luis Posada Carriles, son indicadores del clima imperante en una ciudad a la que puede llegarse en una embarcación secuestrada y la única en los Estados Unidos donde las personas decentes son obligadas a convivir con participantes en el asesinato de Orlando Letelier, con artífices de la voladura de un avión de pasajeros en pleno vuelo y con elementos ligados al asesinato de John F. Kennedy.

El hecho de que ahora, en esa localidad se acuse de corruptos a connotados voceros de la contrarrevolución, no significa que el Miami Herald se haya vuelto un pilar de la honradez, sino que se revelan entretelones del proceso que convirtió a la paradisíaca urbe en base para la ejecución de una política criminal que sólo puede realizarse en la ilegalidad.

Aunque voluminosa, lo menos significativo en la política norteamericana hacía Cuba es la propaganda. Las mentiras tienen piernas cortas y las palabras no matan. No existe ningún incidente y ninguna desgracia en Cuba que se pueda atribuir a alguna campaña norteamericana y muchos menos a Radio Televisión Martí.

Al concentrar en Miami a los personeros de la tiranía que huían de Cuba y a las oleadas de emigrantes que abandonaron la Isla, la CIA la convirtió en cuartel de las huestes con que planeaba derrotar a la Revolución, originándose una simbiosis entre la política oficial de Estados Unidos y la contrarrevolución de origen cubano que aun perdura.

La opción de derrotar a la revolución por medios violentos mediante un esfuerzo conducido por la CIA desde Estados Unidos, implicó el reclutamiento, de miles de hombres cuyo entrenamiento y organización requirió de una gigantesca infraestructura que incluyó decenas de firmas comerciales, de bienes raíces, bancos, bufetes, empresas de transporte, embarcaciones y aviones para las actividades piratas, aeropuertos y campos de entrenamiento.

Fueron los jefes contrarrevolucionarios cubanos quienes, por encargo de la CIA y con fondos del gobierno, montaron aquella poderosa infraestructura de propiedades, negocios y licencias registradas a sus nombres que heredaron automáticamente y disfrutan después de haber lavado su origen hasta lograr un blanqueado perfecto.

Aquel empeño subversivo requirió además de entidades “políticas” que proporcionaran un manto que ocultara las acciones y los propósitos reales para lo cual se auspició el florecimiento de cientos de organizaciones contrarrevolucionarias que, cambiando de denominaciones y estilos, así como de formas para obtener dinero, llegan hasta hoy.

Como parte de aquellas operaciones, se formó la impresionante red de emisoras radiales, periódicos y revistas y canales de televisión que en Miami, a lo largo de 48 años se ha dedicado a la propaganda contrarrevolucionaria, más como una necesidad de la elite para reforzar su control ideológico sobre la comunidad cubana y la ciudad que como instrumento para causar daño a Cuba.

Ese conglomerado de medios masivos hispanos que supuestamente operara contra Cuba, asume costos multimillonarios y es servido por una plantilla de cientos de profesionales del periodismo, mayoritariamente formados en Cuba, que constituyen una impresionante batería de propagandistas asalariados, dedicados exclusivamente a la labor ideológica, no contra los habitantes de la Isla que no los escuchan, no los leen y nos los ven, sino hacía la comunidad cubana en Miami.

El poder en Miami se forma por una combinación de autoritarismo político, un dominio económico ejercido al estilo mafioso, un clima de violencia que sin contención ni limite actúa contra instituciones y personas, corrupción que afecta a la burocracia, la policía y la administración de justicia y el terrorismo ideológico que excluye la libertad de expresión y penaliza la opinión política estigmatizándola como disidencia inaceptable.

Los políticos venales, la radio y la prensa cubana de Miami, con brillantes excepciones, la elite contrarrevolucionaria y el Herald son la misma cosa y ninguno pudiera levantar la voz contra otro, entre otras cosas porque se saben demasiado unos a otros. Radio y TV Martí son otra cosa. Muchos en Miami no lo saben porque Mas Canosa se llevó el secreto a la tumba. La ignorancia perdió a los que intentaron nadar en dos aguas. Un día les contaré.

(Fuente: Argenpress/Rebelión)

Montaner sigue siendo el más importante del lote. Y cuando Luis Ortega reconoce que él no es santo de su devoción por algo será, miren que este viejo si ha visto todo tipo de camajanes en su larga vida... los dos artículos siguientes son muy reveladores.

Carlos Alberto MontanerEn defensa de los mártires del periodismo

LUÍS ORTEGA

Hay que simpatizar con Carlos Alberto Montaner cuando se siente ofendido por las cosas que se han publicado y se han dicho sobre su relación con Radio y TV Martí. Pero, además, hay que extrañarse, o tal vez sorprenderse, de su último y doloroso artículo, el pasado domingo, en el cual protesta por la supuesta difamación de que ha sido víctima. En rigor, no tiene por qué sentirse tan mal ni tan calumniado. No ha habido tal difamación. El Publisher del Miami Herald llamado Jesús Díaz Jr., ha sido amable y consecuente con él. Ha aceptado la explicación de que Montaner no escribe para el Herald sino para una agencia llamada Firma Press. Es decir, el periódico le paga a la agencia, y la agencia le paga a Montaner. Luego entonces, Montaner no es un columnista del Herald con un sueldo agradable, que le viene por trasmano, de parte de la agencia, sino alguien que no tiene nada que ver con el escándalo y por consiguiente tiene motivos para sentirse feliz. ¿Por qué entonces se siente tan amargado y triste? Debe darle las gracias al Publisher, que ha sido generoso y comprensivo. Ha salido bien del escándalo.

La agencia Firma Press fue, sin duda, un buen invento. Yo me imagino que la agencia consiste en una secretaria part time que copia los artículos de Montaner y los manda a sesenta periódicos en español y a otros sesenta diarios en inglés, debidamente traducidos, y estos, o bien los echan al cesto o, tal vez, alguna vez los publican para rellenar un espacio. Supongo que no pagan nada. El sistema de Montaner debe ser tan bueno que estoy pensando seriamente imitarlo. Es brillante. Alguna vez, hace muchos años, creo que Montaner me aconsejó que hiciera algo parecido. Quiero dejar constancia de que le agradezco el consejo. Fue una bendición del cielo que Montaner tuviera esa idea de la agencia. De otro modo, el Publisher del Herald no habría tenido más remedio que sacarlo de la empresa. Sería interesante que Montaner dijera cuánto le paga la agencia por cada artículo que publica en el Herald. Para redondear la cosa, Montaner debiera publicar algunos datos financieros sobre su agencia (?)

Yo no veo, tampoco, por qué Montaner se siente tan mal con lo que ha ocurrido. Lleva muchos años, tal vez más de veinte, colaborando en Radio Martí y la misteriosa TV Martí. No hay que olvidar que Jorge Mas Canosa inventó esas transmisiones para poner a comer a algunos cubanos amigos suyos. Algunos recibieron desde hace años, sueldos de hasta cien mil dólares. Fue maravilloso. Ya no se trataba de comer sino de hartarse. Montaner, para poner las cosas claras, debe decirle a su público cuántos miles y miles de dólares ha ganado en veinte años escribiendo cositas interesantes para Radio Martí y la bendita TV Martí. Ese último artículo debió haberlo dedicado a darle las gracias al Publisher del Herald que ha sido generoso con él al no dejarlo en la calle. Eso habría sido terrible, sobre todo teniendo en cuenta que el hombre ha tenido serios problemas del corazón.

En serio, yo lamento lo que ha ocurrido. No por Montaner, que no es santo de mi devoción, sino por los otros que han pagado los platos rotos. Después de darle la mano a Montaner, para salvarlo, el Publisher debiera hacer lo mismo con los otros. No es justo salvar a uno y hundir a los otros.

Por si el Publisher no lo sabe, porque es joven, debo informarle que los escándalos en la comunidad cubana empezaron cuando un patriota cubano le exigió cincuenta mil dólares a un enviado de Washington, en la pobre isla, a cambio de oponerse al gobierno de Castro y marchar heroicamente al exilio para participar en la famosa contrarevolución que estaban organizando y que terminó en un relajo en Bahía de Cochinos. Esto de Montaner es nada comparado con todas las infamias que han cometido los cubanos durante esos 47 años de vergüenza y horror. El Herald, en realidad, ha hecho bien en sacudirse un poco del fango que le estaba cayendo arriba. Recuerden siempre que a Radio Martí la mandaron para Miami para quitarse de arriba el mal olor de los escándalos que estaban dando en Washington, D.C.


GEORGE BUSH FINANCIA LA “DISIDENCIA” Y LA PRENSA ANTICUBANAS

Varios periodistas pagos por Washington publican y mienten en medios argentinos

Se sabe que Miami es la capital mundial de la gusanería, la mafia y los núcleos terroristas que traman atentados contra Cuba. Y se sabía que muchos periodistas estaban pagos para hablar mal de la isla. Ahora está certificado por el propio Miami Herald.

EMILIO MARÍN

El 8 de setiembre último fue un mal día para los periodistas pagos por el Departamento de Estado para armar campañas contra la revolución cubana. Es que el Miami Herald, cabeza de esa instrumentación política, debió admitir que tras la desclasificación de documentación gubernalmental invocando la ley de Libertad de Información había descubierto que tres periodistas de su redacción cobraban en doble ventanilla. Una del diario y otra de George Bush.

Esos periodistas escribían habitualmente “sobre” Cuba (en rigor “contra”) y uno de ellos, Pablo Alfonso, era el especialista en el tema, por encima de otros como Andrés Oppenheimer que tienen a Fidel Castro como pesadilla. Alfonso había percibido desde 2001 unos 175.000 dólares para participar de Radio y TV Martí, creaciones de Ronald Reagan para irradiar ilegalmente propaganda hacia la isla. Como ésta se defiende e interfiere esas malas ondas, las autoridades estadounidense están emitiendo desde un avión espía C-130, luego que en mayo de 2004 la “Comisión de Ayuda a una Cuba Libre” reforzara el presupuesto intervencionista.

Otros dos hombres de prensa involucrados en el escándalo son Wilfredo Cancio Isla, que cobró 15.000 dólares y Olga Connor, que embolsilló 71.000.

Por ahora las revelaciones del Miami Herald no salpicaron a Oppenheimer, uno de los más virulentos y frustrado autor en 1993 del best seller “La hora final de Castro”. ¿Será que él cobra de un solo lado o bien la desclasificación no fue tan profunda y completa?

Como en toda cosa sucedida en Miami que tenga que ver con Cuba, quedan cosas por averiguar. Quizás los tres periodistas, ahora despedidos, argumenten que el propio diario está financiado en buena medida por la publicidad del gobierno y sus agencias, amén de las empresas de los exiliados anticastristas y su núcleo más violento, la Fundación Nacional Cubano-Americana de Jorge Mas Santos. Y esto es políticamente cierto pues el medio realiza todos los años las Conferencias de las Américas con los sectores más reaccionarios del continente, comenzando por el jefe de turno del Comando Sud del Ejército. El Miami Herald tuvo esa iniciativa buscando que el Alca fijara su capital en Miami, antes de su estrepitoso fracaso en Mar del Plata.

“¿Y a tí quien te paga?”

Además del trío perteneciente a ese periódico, la noticia publicada el 8 de setiembre último incluyó a otros siete periodistas a sueldo de la Casa Blanca, entre ellos Helen Aguirre Ferré, editora de la página de opinión de El Diario de las Américas; Miguel Cossio, director de noticias del Canal 41 de Miami, Juan Manuel Cao, de ese mismo canal, y Carlos Alberto Montaner, exiliado cubano y vicepresidente de la Federación Internacional Liberal.

De este lote el más importante es Montaner, del que nos ocuparemos luego. Cao es el supuesto periodista independiente que provocó a Fidel Castro el 21 de julio en la XXX Cumbre del Mercosur, gritándole sobre el caso de la médica contrarrevolucionaria Hilda Molina.

A raíz de esa acción, el reportero miamense fue invitado a los programas de periodistas argentinos alineados contra Cuba, entre ellos Hora Clave de Mariano Grondona, La Cornisa de Luis Majul y Desde el Llano de Joaquín Morales Solá. Fue tratado casi como un héroe y juró que era un periodista “independiente”.

“La Nación”, en nota de su enviado especial a Córdoba Jorge Elías –habitual participante de las conferencias anticubanas organizadas por el proestadounidense Centro Argentino para el Desarrollo y la Apertura de Latinoamérica-, se regodeó con el escandalete (“Le preguntaron por la médica y explotó de ira; El líder cubano increpó a un periodista”, 22/7).

En esa crónica se puede leer: “hasta que Juan Manuel Cao, del canal 51 (sic) de Miami, lanzó: ´Señor Castro, ¿cuándo va a permitir a la doctora Hilda Molina salir de Cuba y ver a su familia? Castro alzó la voz: ´¿Quién eres?´ ´¡Soy cubano, soy cubano!´, fue la respuesta. Entre gritos y forcejeos, siguió el diálogo: ´Dime quién te paga a ti para que hagas estos escándalos´.

Un lector desapasionado tendrá que convenir que el presidente cubano estaba en lo cierto cuando lo interrogó al provocador sobre quién le pagaba la actuación. Hasta Clarín, socio de “La Nación” en Cimeco, al comentar el escándalo de las revelaciones de Miami y traer a colación el incidente de Cao, comentó que Castro “estaba por lo visto muy bien informado” (9/9).

Cuando se destapó el cobro irregular, la agencia AP reporteó a Cao y éste reivindicó lo actuado contra Cuba. “Yo lo haría gratis –acotó- pero las regulaciones no lo permiten. Cobro simbólicamente, por debajo de los precios de mercado”.

Los amigos argentinos

Si un ilustre desconocido como Cao tuvo tanto espacio en los medios locales durante la reciente Cumbre del Mercosur, mucho más tuvo y tiene Montaner, columnista habitual de “La Nación” (entre fines de 2003 y 2006 publicó allí 50 notas).

Su postura a favor de EEUU surge de todos sus artículos. En uno, titulado “Dos destinos frente a frente”, del 6 de noviembre de 2005, apenas finalizada la Cumbre marplatense, sostuvo: “en la IV Cumbre de las Américas se enfrentan dos modelos, el que impulsa el populismo colectivista que ya demostró su fracaso a lo largo del siglo XX, y el del comercio libre, el mercado y la sensatez económica, las claves del éxito chileno”.

Montaner había venido a Buenos Aires en junio de ese año a presentar su libro anticastrista y antichavista, “La libertad y sus enemigos”. Lo presentó en el Sheraton Hotel con sus amigos Bernardo Neustadt, Marcos Aguinis y Ricardo López Murphy, que –especialmente el primero- aún defiende al dictador Jorge R. Videla.

En esa ocasión el residente en Madrid fue invitado a los programas de TV ya citados y al de Marcelo Longobardi en América. Hay que tomar nota de la nula independencia política de esos periodistas locales auspiciados por “las siguientes empresas” privatizadas y bancos, como dicen sus generosas pautas publicitarias.

Lo de Montaner es de una chatura intelectual y mendacidad notables. En una columna publicada en la “tribuna de doctrina” el 20 de diciembre de 2004 para presionar contra el gobierno de Néstor Kirchner, aseguró: “como millones de cubanos, Hilda Molina había perdido todas sus ilusiones con el comunismo, pero tal vez le repugnaban aún más los injertos de tejidos de fetos en los cerebros de extranjeros enfermos de Parkinson que pagaban en dólares por el dudoso tratamiento. Cuando en el Ciren necesitaban tejidos con urgencia, en algún centro de ginecología se engañaba a mujeres embarazadas, haciéndoles creer que el hijo que llevaban en el vientre tenía alguna grave malformación, para practicarle un aborto que proporcionara de inmediato ese material. La doctora Molina se negó a condonar semejante monstruosidad”.

Dicho sea de paso, ese texto revela que los informes falsos de Molina no sólo envenenan las relaciones argentino-cubanas sino también dan material para la justificación del bloqueo contra Cuba.

¿De dónde salen los fondos para pagar a periodistas como los de Miami, y algunos de sus amigos de Buenos Aires? El 6 de mayo de 2004 se conoció el primer informe de la “Comisión de Ayuda a una Cuba Libre”, bajo jefatura del secretario de Estado. Allí se pautó un gasto de 59 millones de dólares en los siguientes dos años para derribar el gobierno de la isla. De esa suma, 36 millones serían destinados “a aumentar la ayuda a los disidentes” y otros 18 millones “para mejorar las transmisiones de Radio y Televisión Martí”.

Esas sumas quedaron empequeñecidas con el segundo informe de la Comisión, divulgado el 10 de julio último. En vez de 59 millones la cifra se estiró a 82. El informe prevé “fondos adicionales por 20 millones de dólares anuales para la oposición cubana desde el año fiscal 2009 hasta el fin del gobierno de Castro”. Caleb McCarry, a cargo de la “transición” para Cuba, recordó que “EEUU también colabora con unos 10 millones de dólares para la Radio y TV Martí”.

Miami es una cloaca y también huelen mal algunas redacciones y estudios en Buenos Aires.

Tomado de: www.laarena.com.ar




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