..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.142, Viernes, 22 de septiembre del 2006

 

Bush al mundo: Continuaremos haciendo nuestras propias reglas
Por Max J. Castro

El que aún tenía esperanzas de que bajo la actual administración Estados Unidos pudiera comenzar a dar los pasos para llevar de nuevo a este país a las filas de las naciones respetuosas de la ley debe haberse sentido muy decepcionado la semana pasada cuando un impenitente Presidente George W. Bush dijo al país y al mundo que su gobierno continuaría realizando los mismo hechos que han desatado la indignación internacional.

Primero el Presidente confirmó los peores temores de los norteamericanos preocupados por la estatura moral e imagen internacional de su país cuando admitió la existencia de cárceles secretas de la CIA en otros países, donde los detenidos han sido mantenidos durante un período de tiempo ignorado, sin notificar al Comité Internacional de la Cruz Roja, e interrogados con el uso de medios que violan el derecho internacional. En Europa, donde se encuentran algunas de las prisiones secretas, la práctica ha provocado una gran indignación y una investigación oficial. Aún antes de los hechos más recientes, 77 por ciento de los europeos desaprobaban el manejo por parte del Presidente de la política internacional, según una encuesta del Fondo Alemán de Estados Unidos. El reconocimiento de Bush ha avergonzado a varios países donde están las instalaciones secretas. Brinda credibilidad adicional a la opinión de que Estados Unidos es un país que preconiza los derechos humanos mientras los viola flagrantemente.

En segundo lugar, después de anunciar que las prisiones clandestinas han sido vaciadas, Bush declaró que no iban a ser desmanteladas y que serían usadas en el futro según fuera necesario. Es más, el presidente dijo que los prisioneros de esas cárceles secretas habían sido trasladados a Guantánamo --otro hueco negro de ilegalidad-- en espera de juicio, con lo que afirmó el uso continuado de la base naval en Cuba, a pesar de los repetidos llamados a su cierre por parte de aliados tan leales como los británicos.

Tercero, en respuesta a la decisión del Tribunal Supremo de prohibir los militares tribunales por violar el derecho internacional y la Constitución norteamericana, la administración Bush está pidiendo esencialmente al Congreso que desconozca al Tribunal y apruebe una versión ligeramente mejorada de los mismos tribunales militares que fueron considerados deficientes. Bajo las reglas de estos propuestos tribunales arbitrarios, un acusado puede ser condenado y ejecutado sobre la base de evidencia desconocida por él o por su abogado. La injusticia de tales juicios es tan evidente que el plan provocó propuestas de un número de miembros republicanos del Congreso.

Cuarto, mientras el Pentágono anunciaba reglas para interrogatorios que acercarían a los militares al cumplimiento de las Convenciones de Ginebra, la administración anunció que la CIA estaría exenta de las restricciones que serán adoptadas por las fuerzas armadas. Por tanto, mientras que proclama abiertamente que Estados Unidos no ha practicado ni practicará la tortura, Bush dejó abierto un resquicio para el uso de técnicas que, según cualquier definición responsable, constituyen actos de tortura, así como otras que violan las convenciones internacionales en contra de otras formas de abuso a prisioneros.

La desvergonzada declaración de la administración de que Estados Unidos seguirá siendo en efecto una nación delincuente está motivada en parte por un burdo cálculo político, basado en una visión asombrosamente cínica del pueblo norteamericano: la creencia de que los electores en noviembre recompensarán al partido político que esté dispuesto a realizar las acciones más draconianas en nombre de la seguridad, independientemente de sus implicaciones morales, legales o diplomáticas. A fin de obtener la conformidad del pueblo norteamericano, la administración está usando el quinto aniversario del 11/9 para avivar temores, revivir el recuerdo de un decidido George Bush parado sobre un montón de escombros en Manhattan y para vilipendiar a los demócratas como apaciguadores de terroristas.

Con su aventura iraquí y su ilegal “guerra al terrorismo”, la administración Bush ha hecho un incalculable daño a largo plazo a Estados Unidos. Ahora, busca una ganancia política a corto plazo, amenaza aumentar el daño e institucionalizar los métodos y prácticas que le han hecho ganar el descrédito en todo el mundo a Estados Unidos.

http://www.progresosemanal.com/index.php?progreso=Max_Castro&otherweek=





© Biblioteca Nacional "José Martí" Ave. Independencia y 20 de Mayo. Plaza de la Revolución.
Apartado Postal 6881. La Habana. Cuba. Teléfonos: (537) 555442 - 49 / Fax: 8812463 / 335938