..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.142, Viernes, 22 de septiembre del 2006

 

Detenidos en el tiempo
Por Eduardo Dimas

La Conferencia de Prensa del señor Thomas Shannon, secretario adjunto para Asuntos Hemisféricos, sigue dando que hablar dentro de Cuba. La impresión de varios observadores locales es la misma: el señor Shannon y, por extensión el Departamento de Estado –Condoleezza Rice incluida--, no saben absolutamente nada de lo que ocurre en Cuba. Están muy mal informados o, tal vez, no quieren saber, por aquello de que son ellos los que “hacen la realidad”.

No conocen siquiera que la sustitución provisional o definitiva del presidente Fidel Castro por Raúl Castro es totalmente constitucional, pues el ministro de las Fuerzas Armadas ocupa el cargo de vicepresidente primero del Consejo de Estado y que ambos fueron elegidos por las vías democráticas que existen en Cuba.

Y esos observadores esperan, no sin ironía, que la creación de una “misión especial” dentro de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para Cuba y Venezuela, y la designación de un experimentado agente al frente de ella, les permita mejorar el nivel de información y reconocer, de una vez por todas, el fracaso de una política desatinada y absurda. Criticada incluso por algunos que, en su momento, la implementaron, como es el caso de William Rogers, ex subsecdretario de estado, o de Wayne Smith, el primer jefe de la Oficina de Intereses en Cuba.

Todos coinciden en que se trata en un problema de “fuentes”. Al parecer, para seguir recibiendo sus salarios, estas les dicen lo que los oídos del gobierno norteamericano quieren escuchar, y no los ponen en conocimiento de una realidad llena de matices y contradicciones, salvo en un aspecto: la inmensa mayoría de los cubanos quieren que su nación siga siendo independiente y soberana, no la estrella 51 de la bandera norteamericana ni una neocolonia como fue Cuba hasta 1959.

Entretanto, en Miami, las cosas parecen haberse detenido en ese año, por lo menos para los antiguos batistianos y algunos de sus descendientes, ahora ciudadanos norteamericanos. Según sus declaraciones, pretenden que todo vuelva a ser como era antes del triunfo de la Revolución, aspiran a recuperar sus propiedades mal habidas y, lo que es peor, todavía les duele haber perdido el poder en una lucha revolucionaria del pueblo, a pesar del apoyo del gobierno de turno de los Estados Unidos. No saben que es imposible darle marcha atrás a 47 años de la historia de un país.

Pero, como siempre, ser contrarrevolucionario en Miami es un gran negocio, a costa de los contribuyentes estadounidenses y el visto bueno de las autoridades. Sobre todo ahora, que hay un bocado de 80 millones de dólares destinados a esos grupos y –muy poco va llegar-- a sus mercenarios en la Isla. Las declaraciones no pueden ser más altisonantes: Rodolfo Frómeta, el jefe de los llamados Comandos F-4, anunció que tenía comandos en Venezuela y Paraguay entrenándose para invadir a Cuba. Se dice, no me crean, que está montando una lavandería en la “sagüecera” (South West) de Miami para lo cual está recogiendo dinero en nombre de la libertad de Cuba.

Ramón Saúl Sánchez quiere crear una flotilla para venir a Cuba. Ya se lastimó un dedo en una de esas provocaciones. Diego Suárez, del Consejo para Liberación de Cuba, pidió, en un programa de televisión, el envío de los marines a Cuba y, expresó su decisión de venir “detrás de ellos”. Orlando Bosch, en una entrevista al periódico La Vanguardia de España dice que si tuviera oportunidad haría el doble de lo que hizo. Es decir, cometería el doble de crímenes.

Las cosas llegaron a un nivel tal, que al gobierno de W. Bush no le quedó otro remedio que mandar al senador Mel Martínez a Miami, para comunicar a todos esos personajes que la solución “no es enviar los marines a Cuba”. Y, aunque no lo dijo, en el Pentágono hay muchos que conocen el precio impagable de esa acción. Mel (Melquiades es su verdadero nombre), debería ocuparse también por ver las listas de los personajes que cobran por las mal llamadas Radio Martí y TV Martí, que muy pocos escuchan y nadie ve, que se llevarán parte del presupuesto aprobado para la “transición democrática en Cuba”.

Y así, hablando como los locos, llegamos a que la empresa Bacardí, comenzó a comercializar el ron Havana Club en Miami, producido en Puerto Rico, a un precio de 20 dólares la botella, al apropiarse de una marca que no le pertenece, en virtud de la ley 211, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos.

Dicha ley establece que el gobierno de Estados Unidos no reconoce marcas y patentes nacionalizadas en Cuba por la Revolución. Mel Martínez fue uno de los propulsores de esa legislación cuando todavía no era senador, sino secretario de vivienda y desarrollo urbano (HUD por sus siglas en ingles). Cabe señalar que Estados Unidos es el país que más demandas ha establecido en la Organización Mundial de Comercio por el uso indebido de patentes y marcas.

No obstante, lo más interesante sigue siendo la situación de Posada Carriles y sus cofrades, Santiago Alvarez, Osvaldo Mitat y Robert Ferro que, no por gusto, tienen los mismos abogados. Hasta ahora, 6 países se han negado a recibir a Posada en calidad de refugiado. En tres de ellos (El Salvador, Honduras y Guatemala) el terrorista, perdón, el “luchador anticastrista”, actuó siguiendo las orientaciones del gobierno de los Estados Unidos. Un hecho que ha llamado la atención de la prensa fue la detención de Ernesto Abreu, quien se acogió a la Quinta Enmienda. Sin embargo, todos los demás testigos, tripulantes de la nave Santrina, lo han hecho y no han sido detenidos.

Al parecer el juez encargado del caso, desea estar seguro de la forma en que Posada entró a los Estados Unidos o, tal vez, demorar lo más posible la estancia de este en prisión o esperar para tomar una decisión. Pero, ahí están las declaraciones de Gilberto Abascal, confidente del FBI, y uno de los tripulantes de la nave Santrina, propiedad de Santiago Alvarez, en el viaje en que fueron a buscar a Posada Carriles a Cancún, México. Por cierto, a Abascal le están haciendo la vida imposible, a pesar de que está bajo la protección del FBI. Primero fue una riña en un parqueo por la que tiene que ir a juicio. Después su auto fue baleado en la zona de Los Ranchos, en el mismo Miami. ¿Aviso, intento de asesinarlo?

El colmo, es que los abogados de Santiago Alvarez y Osvaldo Mitat quieren que los jurados en el juicio a estos dos terroristas sean de Miami, en vez de personas oriundas del lugar donde van a ser juzgados. De todos modos, en un gesto que da la medida de quién es, Lincoln Díaz-Balart dijo en un programa televisivo de Miami “tener un profundo afecto a Posada, Alvarez y Mitat”, pero no se atrevió a pedir públicamente su libertad (¿lo estará haciendo en privado?). Así andan las cosas.

Como apuntara el abogado José Pertierra, sería muy cínico que el gobierno de Estados Unidos liberara a Posada Carriles. Yo agregaría que sería la mejor expresión de la capacidad de chantaje que tienen esos grupos de contrarrevolucionarios cubanos que han actuado a las órdenes de la CIA y de otras agencias y saben demasiados secretos de los diferentes gobiernos, en especial de los de Reagan y Bush padre y de cómo el terrorismo de estado ha sido una constante en la política hacia Cuba.

Estos fueron algunos de los temas más importantes tratados en la Mesa Redonda del pasado 30 de agosto, bajo el título “Miami: la Mafia Terrorista y la Política Anticubana”, que contó con la presencia de periodistas habituales del programa y llamadas telefónicas a José Pertierra y Francisco Aruca en Estados Unidos. De todo lo anterior cabría pensar en dos posibilidades:

La primera es que existen grupos dentro del FBI, especialmente en la Florida, pero protegidos desde más arriba, que se oponen o están en contradicción con la política de la Administración de W. Bush y actúan en consecuencia. La segunda, que el gobierno está tratando de controlar a la derecha cubana en Miami. Les esta diciendo que las cosas tienen sus límites. Que ellos obedecen las órdenes de Washington, y no deben salirse de determinadas líneas establecidas. De todos modos resulta un forcejeo interesante, que puede sacar a relucir muchos trapos sucios escondidos en el camino por destruir la Revolución Cubana.

http://www.progresosemanal.com/index.php?progreso=eduardo_dimas&otherweek
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