..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.142, Viernes, 22 de septiembre del 2006

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Restricciones de Bush obligan a más de 300 universidades a cancelar intercambios con Cuba (english)
Por ROSE ANA DUEÑAS

Estudiantes de Chapel Hill y American University, en su actividad de despedida en La Habana, junto con profesores y directivos cubanos, en mayo de este añoAl mismo tiempo que el gobierno norteamericano sigue reprimiendo el intercambio entre estudiantes y educadores de EE.UU. y Cuba, propone cínicamente gastar 10 millones de dólares para lo que refiere como "educación e intercambios".

Foto: Estudiantes de Chapel Hill y American University, en su actividad de despedida en La Habana, junto con profesores y directivos cubanos, en mayo de este año.

Los dos elementos —la represión y el dinero— son parte del mismo plan del gobierno de Bush para derrocar a la Revolución cubana y acabar con todos sus logros, incluso en la educación. La administración ha aprobado 80 millones para este fin bajo las propuestas de la llamada Comisión para Asistencia a una Cuba Libre.

Ese Plan Bush incluiría 10 millones para "la educación e intercambios" según el capítulo II, emitido en julio pasado. Dice, en un párrafo breve, que ese dinero es para "capacitación en la Isla desde terceros países", y "becas para estudiantes económicamente desfavorecidos, identificados por entidades independientes y no gubernamentales y organizaciones cívicas de universidades norteamericanas y de terceros países". Es que quieren dictaminar a los cubanos sobre cómo educar a sus estudiantes preferiblemente en escuelas no cubanas, por maestros no cubanos y usando materiales no cubanos, porque, según el informe, los manuales cubanos "son ideológicamente chuecos" y hace falta que sean "retirados". Y no dice nada más sobre adónde van a parar esos 10 millones.

SIGUE EL BLOQUEO DE INTERCAMBIO

Mientras se presenta como defensor de la democracia y la educación con tales absurdas propuestas, el gobierno norteamericano sigue endureciendo las restricciones de estudiantes y académicos para viajar a Cuba, al igual que todos los viajes, y ha bloqueado casi todas las visitas a EE.UU. para los académicos cubanos.

Desde octubre del 2005 hasta la fecha, el gobierno estadounidense solo ha otorgado dos visas de entrada a académicos cubanos para visitar el país, explica Milagros Martínez, de la vicerrectoría de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Habana. En marzo de este año, a 65 académicos —la delegación cubana entera— les fueron denegadas visas para ir a la conferencia de la Asociación de Estudios de América Latina (LASA, por sus siglas en inglés). "Se puede decir categóricamente que ese intercambio está congelado", comenta Milagros.

Y para que jóvenes norteamericanos estudien en Cuba, tienen que estar matriculados en un programa de intercambio académico que posea una "licencia" para viajar de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro norteamericano. Las medidas aprobadas por Bush en junio del 2004 fijaron nuevos requisitos mucho más estrictos: el programa tiene que ser por un mínimo de 10 semanas; un empleado permanente de la Universidad a tiempo completo tiene que acompañar a los estudiantes, y estos tienen que estar matriculados en una carrera de la misma Universidad, y el curso que estudian en Cuba constituye un requisito para graduarse. También restringe la cantidad del dinero que gasta la Universidad en Cuba y cómo lo gasta, entre otras.

Para la mayoría de las instituciones, cumplir con esos requisitos hizo que no fuera viable mantener sus programas, y más de 300 universidades tuvieron que cancelar su intercambio con Cuba, según el profesor John W. Cotman, de Howard University.

Para el año escolar 2003-2004, antes de las nuevas restricciones, había 296 estudiantes norteamericanos participando en programas de intercambio, en la Universidad de La Habana, explica Mayra Heydrich, profesora de Microbiología y coordinadora de estos programas. Este semestre, solo 41 estudiantes norteamericanos —32 de pregrado y 9 de posgrado— de cuatro universidades participan en ellos, y en la primavera se esperan unos 30 más de tres universidades, apunta la profesora.

"Indudablemente, yo no noto que haya una apertura en esa dirección, ni un plan que propicie intercambio", comenta. "Tenemos intercambio con Canadá, Europa, otros países; hacemos doctorados, maestrías y diplomados conjuntos y experimentos. Nada sería mejor que un intercambio fluido con el país ubicado a 90 millas de nosotros".

Los estudiantes están de acuerdo.

"El intercambio académico es de vital importancia, es absolutamente necesario", afirma Laura Fielder, quien realiza su doctorado en Literatura Hispana en la Universidad de North Carolina, Chapel Hill, y fue la responsable del grupo de 14 estudiantes de ese centro que estudiaron en La Habana en la primavera de este año. "Los estudiantes tienen que formar sus propios criterios, tienen que poder ver las cosas con sus propios ojos. Muchos norteamericanos simplemente no saben nada sobre Cuba".

Jake Patoski, de 20 años, es de Austin, Texas, y estudia Relaciones Internacionales, particularmente, el medio ambiente en los países en desarrollo, en American University, en Washington D.C. "Los textos que había leído solo me confundieron más. En Estados Unidos en los últimos 50 años, ha habido un especie de velo sobre Cuba".

DEMANDA CONTRA EL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE

Ante estos ataques contra la libertad académica, más de 450 profesores y académicos en 45 estados formaron la Coalición de Emergencia para Defender los Viajes Educacionales (ECDET). El grupo y los demandantes individuales Cotman, Wayne Smith, de la Universidad Johns Hopkins, y Jessica Kamen y Adnan Ahmad —ambos estudiantes en la Johns Hopkins— presentaron una demanda de juicio contra el Departamento del Tesoro en junio pasado, exigiendo que las nuevas restricciones sean retiradas.

El abogado de la Coalición, Robert L. Muse, dice que espera una respuesta del gobierno, temprano, en este otoño.

"Está claro que las restricciones del 2004 violan las bien establecidas libertades académicas", dice el grupo en un comunicado sobre la demanda. "La Primera Enmienda de la Constitución protege la libertad académica, que ha sido definida por los tribunales como el derecho de los educadores de decidir, sin interferencia por el Gobierno federal, cuáles son los cursos que dan, cómo los dan, quiénes los dan y quiénes pueden matricularse en ellos".

tomado de http://www.granma.cubaweb.cu/2006/09/19/nacional/artic01.html

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english version

Bush’s restrictions have forced more than 300 universities to cancel their
exchange programs with Cuba
BY ROSE ANA DUEÑAS

AS the U.S. government continues to choke off exchange between U.S. and Cuban students and educators, it is cynically proposing to spend $10 million for what it refers to as “education and exchanges.”

Those two elements — repression and money — are part of the same plan by the Bush government to overthrow the Cuban Revolution and destroy its achievements, including in education. To that end, the administration has approved a budget of $80 million to pay for the proposals of the so-called Commission for Assistance to a Free Cuba.

The $10 million that the “Bush Plan” would include for “education and exchanges,” according to a brief paragraph in its second edition, issued in July, would pay for “on-island university training from third countries” and “scholarships for economically disadvantaged students from Cuba, identified by independent non-governmental entities and civic organizations, at U.S. and third country universities.” That is, they want to dictate to the Cuban people how to educate their students – preferably in non-Cuban schools and using non-Cuban teachers and materials – because, according to the report, Cuban textbooks are “ideologically skewed” and need to be “withdrawn.” And it says nothing more about what those $10 million would be spent on.

THE BLOCKADE AGAINST EXCHANGE CONTINUES

While it presents itself as a champion of democracy and education with such absurd proposals, the U.S. government has continued to increase restrictions on travel to Cuba by students and academics – as well as travel in general – and has stopped almost all visits by Cuban academics to the United States.

>From October 2005 to date, the U.S. government has granted only two entry visas to Cuban scholars to visit the country, explains Milagros Martínez, of the vice president’s office for international relations at the University of Havana. In March of this year, for example, 65 Cuban academics – the entire delegation from the island – were denied U.S. visas to attend the Latin American Studies Association conference. “You could say categorically that such exchange has been frozen,” she commented.

And for young people from the United States to study in Cuba, they must be enrolled in an academic exchange program that has a travel “license” from the Treasury Department’s Office of Foreign Assets Control (OFAC), and the measures approved by Bush in June 2004 set strict requirements: the program must be for a minimum of 10 weeks; a permanent, full-time employee of the university must accompany the students; the students must be enrolled full-time in the same university; and for graduate students, the class in Cuba has to be toward their degree. There are also restrictions on how much money universities can spend in Cuba and how it is spent, among others.

Complying with those requirements was not feasible for the overwhelming majority of universities, and more than 300 had to cancel their exchange programs with Cuba, according to Professor John W. Cotman of Howard University.

For the 2003-2004 school year, before the new restrictions went into place, there were 296 U.S. students participating in exchange programs, explains

Mayra Heydrich, a microbiology professor and coordinator of these semester programs at the University of Havana. This semester, fall of 2006, only 41 U.S. young people from the United States – 32 undergraduate and nine graduate students – from four universities are participating, and in the spring another 30 from three universities are expected, Heydrich notes.

“Unquestionably, I do not see any opening in that direction, or any plan that would bring about exchange,” she comments. “We have exchange with Canada, Europe and other countries; we do joint doctorates and master’s programs and experiments together, and we share material. Nothing would be better than a fluid exchange with the country only 90 miles away.”

The students agree.

“Academic exchange is vital; it is absolutely necessary,” affirms Laura Fielder, a graduate student in Hispanic Literature at the University of North Carolina Chapel Hill who was the advisor for 14 students who came for the spring 2006 semester. “It’s essential for students to form their own opinions; they have to be able to see things with their own eyes. A lot of Americans just don’t know anything about Cuba.”

Jake Patoski, 20, is from Austin, Texas and studies international relations, particularly environmental issues in developing countries, at the American University in Washington D.C, one of nine from that school who came in the spring. “The articles I read just confused me more – in the United States, there’s been this veil over Cuba for the last 50 years,” he commented.

LAWSUIT AGAINST THE U.S. GOVERNMENT

In response to these attacks on academic freedom, more than 450 professors and scholars in 45 states formed the Emergency Coalition to Defend Educational Travel. The group and four individual plaintiffs — Cotman, Wayne Smith of Johns Hopkins University, and Jessica Kamen and Adnan Ahmad (both students at Johns Hopkins) — filed a lawsuit against the U.S. Treasury Department in June, demanding that the new restrictions be removed immediately. The coalition’s lawyer, Robert L. Muse, says that expects a response from the government early this fall.

The “2004 restrictions clearly violate well-established academic freedoms,” the coalition said in a press release announcing the lawsuit. “The First Amendment to the Constitution protects academic freedom, which the courts have defined as the right of educators to decide, without any interference from the federal government, which courses will be taught, how they will be taught, who will teach them, and who can take them.”




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