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 La Cuba-Miami de ficción
por Max Lesnik
Soñar no cuesta nada pero a veces puede resultar bastante caro para algunos, como es el caso de un segmento bien caracterizado de la comunidad cubana residente en Estados Unidos que han hecho de la ciudad de Miami una especie de republiquita bananera, cuyos personeros al mando se hacen vanas ilusiones por trasladar algún día a la isla todo el corrupto andamiaje que han montado acá, en este territorio ajeno del sur del Estado de La Florida.
Esta Cuba-Miami de ficción es una variopinta mezcla de los vicios y defectos de la Cuba de ayer, con los más negativos ejemplos de lo peor de la sociedad norteamericana. Intolerancia política, corrupción en el manejo de la cosa pública, impunidad para los grandes culpables de cualquier delito, si es que tienen abundante dinero o influencia para no ir a la cárcel, encierro siempre reservado para los más desheredados de la sociedad.
Es así y no de otra manera como se nos presenta -ante el resto de la nación y el mundo- a quienes vivimos en esta patria portátil que han montado en Miami una cuadrilla de pícaros, que vestidos de patriotas, sueñan con un retorno imposible a un pasado de oprobio y vergüenza que los cubanos de la isla han de rechazar con dignidad.
Una Cuba-Miami donde los terroristas como Luis Posada Carriles son exaltados como héroes. Una Cuba-Miami en la que políticos corruptos son electos y reelectos sin importar su mala condición humana. Una Cuba-Miami en la que la política, los negocios, los principales medios de comunicación de la ciudad están en manos de lo peor y donde lo mejor de la sociedad vive sufriendo la desventura de contemplar cómo aquellos, los corruptos, se imponen sobre los más, que son los honrados.
Esa Cuba-Miami, sueño calenturiento de una noche cubana de verano, a la Cuba verdadera, la de allá, no llegarán jamás. ¿Una pesadilla para qué?
Este comentario fue publicado en Réplica de Radio-Miami.
Fuente: WDS
Boletin Por Cuba (Año 5 Número 60)
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