..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4, Nro. 205, Viernes, 7 de diciembre del 2007

Los facinantes archivos personales
Por María del Rosario Díaz

Sumergirse en la vida de una persona suele producir a quien lo hace una curiosidad e interés no exentos de recato, porque necesariamente pueden develarse intimidades sobre todo cuando no se tiene con esa persona relaciones familiares, de amistad o amorosas. Esas sensaciones siempre son causadas por el sugerente abanico de pensamientos, sueños, aspiraciones, sentimientos, necesidades y actividades vertidos en un archivo personal. Bellotto (1998) compara la intrusión de otras personas en un repositorio de documentos tan especiales, como un acto de indiscrecióninherente a todo ser humano cuando se trata de penetrar en la privacidad de sus semejantes más allá de lo permitido por el contacto estrictamente social . Los archiveros e investigadores que han trabajado con ellos confiesan la fascinación que ejercen los papeles personales, embrujo que las más de las ocasiones se transforma en vicio, identificados por esos documentos que recogen la vida y la obra de una persona, sobre todo si fue/es un pilar importante de la existencia de un país.

La documentación generada por un individuo a lo largo de su vida y de acuerdo a sus necesidades e intereses vitales y profesionales, corresponde a un archivo personal que nace con particularidades propias. Desde sus orígenes tiene valor permanente y su naturaleza es privada, por ello son aplicables para todo el fondo las disposiciones del derecho de autor y las restricciones para su acceso y consulta pública.

Considerados materiales especiales, parte de determinados fondos o colecciones no integrantes de verdaderos archivos, entre otros criterios de clasificación, ha tenido que transcurrir mucho tiempo, hasta alrededor de los años 90 del siglo XX, para que diferentes autores y escuelas comenzaran a interesarse por los archivos personales. Fue, sobre todo, tras la consolidación de la Archivística como ciencia que se produjo la definitiva separación de métodos de trabajo bibliotecológicos de los puramente archivísticos.

Un archivo personal es aquel conjunto de documentos en cualquier soporte y tipo documental que genera y acumula un individuo en calidad de persona natural o física, de acuerdo a sus actividades y necesidades de cualquier género, a lo largo de su vida o durante un período de esta, con fines utilitarios.

Diferentes autores plantean que los archivos personales son los grandes desconocidos dentro de la Archivística, no han sido analizados profundamente y es poca la información que se tiene de ellos en textos y manuales . Ubicados jurídicamente dentro de la esfera de lo privado y por ello poco accesibles a la consulta pública, interdisciplinarios por excelencia, posibilitando los más diversos abordajes y miradas, los archivos personales, no merecieron hasta hace dos o tres décadas atrás la debida atención y poco o ningún respeto a su existencia, búsqueda, divulgación y organización e igualmente no han sido objeto de investigación, como podría y debería ser.

Las diferentes actividades realizadas a lo largo de su existencia  por el formador de un archivo personal, sus procesos de creación, sus intereses y sus necesidades informativas  convierten al repositorio en un medio de trabajo y no en un fin en sí mismo. Se encuentra, por tanto, determinado por esas actividades, procesos creativos y necesidades concretados en documentos referidos a la vida privada y a las diversas relaciones sociales, profesionales y de cualquier tipo que reflejan claramente el vínculo del individuo con el espacio circundante y con el tiempo que le tocó vivir.

Este tipo de archivos deshace el mito archivístico relacionado con la objetividad y la imparcialidad de los documentos de archivo: ellos son una especie de “reino” de las contradicciones, de trasgresiones, de lo inesperado y de perplejidades.

Se distinguen por presentar, entre otras características, una tipología documental acorde con las actividades que realizó el titular durante su vida, por eso son interdisciplinarios y tienen una amplia variedad de formas y soportes: correspondencia, obra, documentos personales, notas, libros, recortes de prensa, postales, sellos, medallas, monedas, planos, mapas, dibujos, fotografías, partituras musicales, películas, microfichas, registros sonoros y electrónicos, entre otros. A partir de los documentos de esos archivos personales se puede reconstruir la época en que el formador hizo su obra, las circunstancias históricas y sociales que primaron durante su vida personal y profesional.

Múltiples elementos desconocidos del quehacer de un autor han podido ser establecidos gracias a la aparición de datos, fechas o nombres encontrados en la correspondencia, en diarios personales o en otros documentos; la puesta en escena de obras teatrales, danzarias, musicales y la publicación de originales inéditos y de ediciones críticas de obras literarias, musicales o de otro tipo, han sido posibles gracias a la conservación e investigación en los fondos de personalidades de la cultura o de la ciencia. Generan desde su origen derechos de autor. Su carácter privado hace que en muchas ocasiones sean poco accesibles a la consulta pública, sobre todo cuando no media la autorización del formador o de sus herederos y también no suelen formar parte de otros sistemas archivísticos. Otro aspecto muy importante de los mismos radica en su valor patrimonial, que los convierte además de memoria, de fuente de información y de evidencia, en parte indisoluble del patrimonio histórico-cultural de la nación.

Las bibliotecas y otras instituciones de información han sido los lugares escogidos por muchas figuras públicas para depositar sus archivos personales. Los fondos de archivos personales atesorados en las bibliotecas en ocasiones se consideran colecciones y no verdaderos archivos, a pesar de su génesis.

Las bibliotecas nacionales atesoran archivos personales de importantes figuras de la vida cultural, política y científica. Algunos ejemplos pueden observarse en la Biblioteca Nacional de Francia, que guarda –entre otros- el fondo del escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias; la Biblioteca Nacional de Chile preserva en su Archivo del Escritor el repositorio de Gabriela Mistral , que ha tomado gran actualidad e importancia en el mes de agosto de este 2007, con la segunda entrega a esta institución del otro fondo, preservado en Estados Unidos hasta su muerte por su secretaria Doris Dana . En la Biblioteca Nacional de España, durante la última década del siglo XX, cobró especial importancia el interés por la adquisición de los archivos personales, en particular la del archivo de Jorge Guillén supuso un nuevo planteamiento institucional con el procesamiento de este tipo de fondos . En fecha reciente fue creado en la Biblioteca Nacional de Argentina el Archivo Histórico Gregorio Selser, que atesora y procesa, entre otros, valiosos fondos archivísticos personales. Los tres primeros archivos que se habilitarán a la consulta pública son los fondos del ex presidente Arturo Frondizi, del crítico literario Luis Emilio Soto y del poeta César Tiempo.

La Biblioteca Nacional José Martí preserva fondos de figuras de la ciencia y la cultura como Fernando Ortiz, José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Roberto Fernández Retamar, Lisandro Otero, Antonio Bachiller y Morales, Vidal Morales y Morales, Álvaro Reinoso, Néstor Ponce de León, Manuel Pérez Beato, René Lufriú y Cintio Vitier. El fondo personal de Julio Lobo conserva además una colección de documentos de Napoleón Bonaparte.

Los archivos personales irrumpen con fuerza en el panorama documental contemporáneo como parte muy importante del patrimonio histórico-cultural de cada nación, aunque todavía  queda mucho camino por recorrer para situarlos en el mismo nivel que el resto de los fondos y colecciones archivísticas y  bibliotecarias.

Notas

1 Bellotto, Heloísa Liberalli. “Arquivos pessoais em face da teoria arquivística tradicional: debatendo Terry Cook”. Estudos Históricos, Rio de Janeiro, no. 21, 1998, p. 2 http://www.cpdoc.fgv.br/revista/arq/246.pdf Consultado el 20 de diciembre de 2006.

3 Rosell León, Yorbelis. Archivos personales: los grandes desconocidos. Propuesta para una metodología de procesamiento. Tesis de Diploma.  Universidad de La Habana, Facultad de Comunicación, 2005.p. 9. Hernández Quintana, Ania R. “Esbozo de las bases teóricas y metodológicas de normalización archivística y su proyección en Cuba”. Primera parte. Ciencias de la Información, vol. 34, no.1 abril 2003, p. 9

6 http://www.dibam.cl/biblioteca_nacional/archivo_escritor.htm Consultado el  13 de octubre de 2007.

7 “Legado de Gabriela Mistral estará en la Biblioteca Nacional”. Tele Trece en Internet
http://www.teletrece.canal13.cl/t13/html/Secciones/Reporteros/312853.html “El legado de Mistral pasa a Chile”. La Jornada http://www.jornada.unam.mx/ultimes/2007/08/16/ . Legado de Mistral llegó a territorio chileno Chile.com http://www.chile.com/tpl/articulo/decalle/ver.tpl?cod_articulo=91696 Consultado el 14 de agosto de 2007

8 Biblioteca Nacional de España. Colección de Manuscritos y Archivos Personales. www.bne.es/esp/colecciones/manuscritos.htm [en línea] consultada el 18 de julio de 2006.  

10  http://www.bnjm.cu/bnjm/espanol/colecciones/colecciones_frame.htm   Consultado el 13 de octubre de 2006





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