..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4, Nro. 205, Viernes, 7 de diciembre del 2007

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A 106 años del natalicio de Pablo de la Torriente Brau y 22 de la fundación de la editorial que lleva su nombre

Pablo es uno de los más altos exponentes del periodismo cubano en este siglo. Su obra periodística es el  antecedente más directo  del género testimonial. Sus crónicas, reportajes y entrevistas renovaron el lenguaje de este medio de comunicación, expresando de un modo muy personal y con  matiz de profunda humanidad sus vivencias  vinculadas al devenir histórico de su tiempo.

Pablo de la Torriente Brau, junto a otros grandes de la Historia de Cuba y del mundo
Por Roberto Pérez Betancourt/Servicio Especial de la AIN **

El 12 de diciembre de 1901, nació Pablo de la Torriente Brau, y en otro diciembre, el 19 de 1936, dejó la Tierra y se fue a vivir junto a otros grandes de la historia, entre quienes trascienden el tiempo, esos que moran en cualquier sitio y a todas horas, los inmortales.

En la hermana isla caribeña de Puerto Rico vio Pablo la luz primera, y en Cuba, a los 19 años de edad, estrenó sus letras periodísticas, que lo llevarían a un desempeño intenso del quehacer reporteril, testimonial y narrativo.

Innovador de una prosa fresca y popular, decidora de verdades insoportables para los desgobernantes de la república mediatizada, que los norteamericanos habían fundado en 1902 en la mayor de las Antillas, su vida fue un constante alternar entre aulas de estudio y sitios de batallas.

La calle fue su gran escenario de combate contra la politiquería y la tiranía pro imperialista de Gerardo Machado.

Organizó protestas y manifestaciones, asistió a congresos y fundó organizaciones y periódicos revolucionarios, fue herido y encarcelado varias veces por luchar al lado de los humildes, trotó montañas y anduvo en el llano, denunciando con afiladas letras la explotación que padecían campesinos y obreros, reflejada con magistral autenticidad en su testimonio: "Tierra o Sangre".

En el referido trabajo periodístico, Pablo no solo recogió la consigna de los más de cinco mil hombres del guantanamero Realengo 18 enfrentados a la voracidad de geófagos que intentaban desalojarlos, también plasmó los sentimientos y el valor de quienes aspiraban a labrar en paz las tierras pertenecientes a ellos por razón e historia.

Y escribió Pablo entonces: "¡Que tenga mucho cuidado el que quiera subir a las lomas en son de guerra, porque detrás de un indomable caguairán un hombre con un rifle puede hacerle frente a diez, sin miedo a las balas, y al paso por las cañadas una sola ametralladora puede acabar con mil hombres!".

Las observaciones del periodista tendrían una repercusión trascendental en la ulterior lucha guerrillera en las montañas cubanas, cuando el presidente cubano Fidel Castro reconoció: "Los escritos de Pablo de la Torriente Brau ejercieron influencia en nosotros, en especial lo que escribió sobre el Realengo 18.

"Porque nosotros creíamos que sí, que un hombre con un fusil en esas montañas podía resistir no sólo a 10 hombres, sino a 100 hombres".

También fue el recio combatiente un humorista profundo, autor de cuentos y novelas, tanto hizo y dejó en su breve existencia de 35 años, que su obra ha servido de inspiración a centenares de autores.

En la biografía intensa de este cronista especial otros han hallado sustancia para el elogio y el aplauso a la valentía, porque, sobre todo, Pablo fue Hombre con mayúscula, que se fue a vivir sus últimos días en la intensidad de la guerra civil española, donde alternó la pluma como corresponsal de varias publicaciones latinas y norteamericanas con el fusil en defensa de la República.

Allí, mientras combatía, las balas fascistas, más que abatirlo, lo transportaron a la inmortalidad el 19 de diciembre de hace 70 años, en un sitio llamado Majadahonda, durante la heroica defensa de Madrid. Desde entonces, el inmenso Pablo no ha cesado de pelear.

Tomado de: http://www.cadenagramonte.cubaweb.cu/historia


Carta de Pablo de la Torriente a Rubén Martínez Villena.

Querido Rubén:

Estamos en el Presidio, en la Isla de Pinos, después de haber pasado antes por La Cabaña y por El Príncipe, y ya todos vamos en la busca del sexto mes de prisión.

En donde quiera que hemos estado, en las conversaciones con los compañeros de prisión, muchas veces tu nombre ha sido recordado con cariño por todos, y hemos deplorado sentido tu larga ausencia, y nos dio alegría el saber que habías mejorado, y los contratiempos de tu salud.

La otra noche, sentados en el patio del penal, el contraste de una de estas inverosímiles noches nuestras de diciembre, con las que contemplarás tú en ese invierno tan rudo, nos trajo una vez más tu recuerdo y se nos ocurrió mandarte unas líneas firmadas por todos tus camaradas compañeros y amigos que quedan actualmente aquí.

Ojalá que ellas puedan mostrarte toda la simpatía y el afecto con que siempre evocamos tu nombre y que cuando te lleguen estés en una acelerada mejoría.

Aureliano Sánchez Arango, Manuel Garza, Antonio González Muñoz, Miguel Montero, Guillermo Estrada, César Vilar, Zacarías Lara, Gabriel Barceló, Pablo de la Torriente-Brau.

9/12/31

 Tomado dehttp://www.patriagrande.net/cuba 


La amistad entre Pablo de la Torriente y Miguel Hernández (fragmentos)
Por Ramón Fernández Palmeral

Referencias de Miguel sobre Pablo:

Miguel escribió a Josefina Manresa en carta 26-11-1936, en esta carta le dice que había sido nombrado comisario-político (...) ahora comisario de guerra. Juan Guerrero Zamora, anota (1990,39) que Miguel no llegó a tanto, sino que fue comisario agregado a Pablo de la Torriente.

....En la entrevista que le hizo Nicolás Guillén a Miguel en Valencia,  con motivo del II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, publicada en la revista cubana Mediodía (25-10-1937), dijo Miguel sobre Pablo de la Torriente «...que el sentido de humor de Pablo era verdaderamente irresistible».

....En la reseña de lo que dijo Miguel en el homenaje que se le dio en el Ateneo de Alicante, se publicó  en el diario «Nuestra Bandera», del día 22 de agosto de 1937. Tomado del libro de Vicente Ramos y Manuel Molina, Miguel Hernández en Alicante, Colección  Ifach,Alicante, 1976,p.44:

....«Cinco meses estuve con el Campesino. He tenido grandes compañeros en su tropa: el Algabeño, Pablo de la Torriente, José Aliaga (...) A primeros de febrero marché a Andalucía con el comandante Carisa (sic). [Debe decir: Carlos (Vittorio Vidali)...».

....En la obra de teatro Pastor de la muerte, es un drama en cuatro actos, con rasgos biográficos posiblemente de la experiencia de cuando Miguel y Pablo estuvieron reclutando a campesinos de Castilla en el frente de Guadarrama,  crea un personaje llamado El Cubano, y donde Pablo dio cuenta en carta del 10 de octubre de 1936 (cuya fragmento recogeremos más adelante). Tomo la cita[[1] ] de un especialista en el teatro de Miguel, la de Jesucristo Riquelme: 

....«Los personajes, como dijimos, son trasuntos directos (incluso con sus nombres) de héroes o amigos en la batalla. El Cubano es Pablo de la Torriente; José, el capitán José Aliaga; el Campesino, Valentín González; el Comandante, el comandante Carlos (Carlos Contreras) y Pedro, probablemente, Pedro Martínez Cartón»... 

....Josefina Manresa estaba al tanto de cada paso de Miguel, porque le escribía  constantemente, ella cuenta en Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández (1980,164), escribe:

....«Otra tengo en la mano [se refiere a una fotografía] que está en compañía de dos amigos y tres dedicatorias al dorso: “Al amigo Miguel Hernández. Juan Arroyo. Recuerdo de nuestra amistad y de nuestra despedida a Torriente [se refiere a Pablo de la] (...) Barcelona, 3 de enero de 1936. El año está equivocado, era en 1937».

....En la foto reproducida en el mencionado libro de Josefina se ve a Miguel escoltado por Juan Arroyo  a su derecha y a Antonio Aparicio a su izquierda, con cazadora y jersey blanco de los llamados de cuello de cisne.

....Pablo de la Torriente fue herido el día 18 de diciembre, en plena batalla de Majadahonda, y murió el 19, siete días después de cumplir los 35.   Miguel asiste al entierro, y según anota José Luis Ferris (2002,356), Pablo vestía la zamarra de piel de cordero que Miguel [Hernández] le había regalado semanas antes. Delante de su fosa, posiblemente en Barcelona, el poeta leyó la «Elegía segunda» escrita en su recuerdo», que luego se incluiría en el libro Vientos del pueblo, (1937): empieza con el primer serventesio:

«Me quedaré en España compañero»
me dijiste con gesto enamorado.
Y al fin sin tu edificio tronante de guerrero
en la hierba de Espa ña te has quedado.

(Miguel Hernández)

Tomado de:  http://www.orihueladigital.es/orihuela/puntos 

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Palabras de Pablo de la Torriente Brau.

«No tengo nunca miedo de escribir lo que pienso, con vistas al presente ni al futuro, porque mi pensamiento no tiene dos filos ni dos intenciones. Le basta con tener un solo filo bien poderoso y tajante que le brinda la interna y firme convicción de mis actos. No me importa nada equivocarme en política porque sólo no se equivoca el que no labora, el que no lucha.»

Tomado de http://www.centropablo.cult.cu/pablo/cartas.htm

En su libro Viento de pueblo, el gran poeta Miguel Hernández incluyó este poema dedicado al cubano, su amigo y compañero de lucha.



.............ELEGÍA SEGUNDA
A Pablo de la Torriente, comisario político

"Me quedaré en España, compañero",
me dijiste con gesto enamorado.
Y al fin sin tu edificio trotante de guerrero
en la hierba de España te has quedado.

Nadie llora a tu lado:
desde el soldado al duro comandante,
todos te ven, te cercan y te atienden
con ojos de granito amenazante,
con cejas incendiadas que todo el cielo encienden.

Valentín el volcán, que si llora algún día
será con unas lágrimas de hierro,
se viste emocionado de alegría
para robustecer el río de tu entierro.

Como el yunque que pierde su martillo,
Manuel Moral se calla
colérico y sencillo.

Y hay muchos capitanes y muchos comisarios
quitándote pedazos de metralla,
poniéndote trofeos funerarios.

Ya no hablarás de vivos y de muertos,
ya disfrutas la muerte del héroe, ya la vida
que no te verá en las calles ni en los puertos
pasar como una ráfaga garrida.

Pablo de la Torriente,
has quedado en España
y en mi alma caído:
nunca se pondrá el sol sobre tu frente,
heredará tu altura la montaña
y tu valor el toro del bramido.

De una forma vestida de preclara
has perdido las plumas y los besos,
con el sol español puesto en la cara
y el de Cuba en los huesos.

Pasad ante el cubano generoso,
hombres de su Brigada,
con el fusil furioso,
las botas iracundas y la mano crispada.

Miradlo sonriendo a los terrones
y exigiendo venganza bajo sus dientes mudos
a nuestros más floridos batallones
y a sus varones como rayos rudos.

Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan.
No temáis que se extinga su sangre sin objeto,
porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan
aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.

Artículo publicado en Bohemia junio 1936 página 11 y 59 por Pablo de la Torriente Brau.





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