..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4, Nro.158, Viernes, 12 de enero del 2007

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Los expedientes secretos de John Lennon
Por Silvio González*

A principios de los años 70 del siglo pasado, el FBI llegó a la conclusión de que John Winston Lennon era  peligroso porque simpatizaba con causas izquierdistas, pero sólo después de costosas batallas legales los servicios estadounidenses autorizaron la desclasificación de esos archivos. Un ex director del FBI, J. Edgar Hoover, escribía en un memorando clasificado en febrero de 1972 que Lennon tiene ideas revolucionarias, no sólo por sus entrevistas con marxistas, sino también por el contenido subversivo de algunas e sus canciones.

De esa forma se coronó con el éxito la lucha llevada a cabo durante casi 30 años por amigos y familiares del cantante para que se hiciera justicia.

Estos expedientes son un compendio de más de 300 hojas de  informes donde lo único que no se reveló fue el nombre del gobierno extranjero que aportó la mayor parte de la información secreta y que sin duda fue Gran Bretaña.

Los documentos demuestran también que ningún órgano represivo pudo encontrar evidencia alguna para incriminarlo.

Un ex director del FBI, J. Edgar Hoover, escribía en un memorando clasificado en febrero de 1972 que Lennon tiene ideas revolucionarias, no sólo por sus entrevistas con marxistas, sino también por el contenido subversivo de algunas de sus canciones.

Ya en ese momento, el FBI y la Administración de Richard Nixon estaban buscando cualquier pretexto para revocarle la visa de inmigrante que se le había otorgado y deportarlo a su natal Gran Bretaña.

En aquellos años, John Lennon era conocido por millones de seguidores de los Beatles y todo el mundo sabía de su rechazo a la Guerra en Vietnam, que se pronunciaba públicamente contra la presencia británica en Irlanda del Norte y en ocasiones incluso hacía donaciones para apoyar causas progresistas. No era necesario gastar un centavo de los contribuyentes norteamericanos para descubrir cosas tan banales.

Esas eran en lo fundamental también las conclusiones de los informes confidenciales que durante un cuarto de siglo el FBI estaba renuente a dar a la publicidad, porque, según aseguraba, podían provocar represalias diplomáticas, económicas y militares contra los EE.UU.

En 1983, el Departamento de Justicia argumentaba que entregar a la opinión pública esa información podía hasta invitar a un ataque contra territorio estadounidense por parte de desconocidos.

La verdad histórica es que tanto Hoover, como Nixon, lo persiguieron por su tremenda popularidad entre los votantes jóvenes norteamericanos y por su abierta oposición al conflicto en Vietnam, lo cual lo convertía en un peligro potencial para las aspiraciones reeleccionistas de este último en la campaña de 1972.

El entonces senador Strom Thurmon reconoció este hecho cuando escribió un memorando secreto a la Casa Blanca donde solicitaba la inmediata deportación del matrimonio Lennon como una contramedida estratégica, para que no dañara las pretensiones del posteriormente impugnado Presidente Nixon, por el conocido escándalo de Watergate.

Un destacado historiador de la Universidad de California,  profesor Jon Wiener, fue uno de los primeros en demandar que se desclasificaran los archivos y publicó todas las tribulaciones  sufridas en dos voluminosos libros.

El mismo decía en una reciente conferencia de prensa que esta denuncia descubre lo que el FBI y cuatro presidentes norteamericanos intentaron ocultar.

Esos documentos parecen el trabajo de un principiante en la labor de contrainteligencia, ya que se basaban fundamentalmente en informaciones de fuentes públicas mal organizadas.

Por ejemplo, mencionan una entrevista que el cantautor dio a la publicación RED MOLE en 1970, donde mencionó sus antecedentes proletarios y su simpatía por los oprimidos.

Otra información relata que firmó una petición de apoyo al Príncipe Sihanouk en los momentos en que Cambodia era bombardeada salvajemente por los estadounidenses.

Aunque lo cierto es que el esfuerzo investigativo británico era realmente fútil, el que hacía la contrainteligencia estadounidense bordeaba en el ridículo. El Profesor Wiener pudo comprobar que el FBI  no contaba con detalles tan elementales, como la dirección particular del investigado en Nueva York.

Hasta hicieron la payasada de sacar un afiche para su búsqueda y captura donde utilizaron una foto de otro cantante de rock llamado David Peel, que en lo único que se le parecía era en el pelo largo.

El ex oficial disidente del MI5 David Shayler aseguró hace poco que él personalmente tuvo en sus manos un expediente secreto que ese servicio llevaba contra el ex Beatle, lo cual indica que aún quedan otros documentos ocultos sobre este tema.

Lo cierto es que se trata de una historia un tanto escondida  hasta por la propia prensa estadounidense, que nos revela en toda su magnitud el universo paranoico de los más importantes funcionarios de aquel país y el tenebroso manto de silencio que los distintos gobiernos norteamericanos arrojaron sobre este espinoso asunto para ocultarles la verdad a sus propios ciudadanos.

Es el relato de cómo se trató injustamente de destruir a una figura que fue, y sigue siendo, un verdadero paradigma para varias generaciones.

*El autor es Jefe del Departamento de Difusión de Prensa Latina

http://www.insurgente.org/modules.php?name=News&file=article&sid=8148





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