..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4, Nro.158, Viernes, 12 de enero del 2007

 

Tenían razón
Por Emilio Paz

Lamento decirle "Ya se lo dijeron", querido lector, pero la verdad es que se lo dijeron.

Fidel Castro "no tiene cáncer del estómago", dijo el Vice Presidente de Cuba, Carlos Lage, a periodistas en Bolivia el 8 de agosto, mientras asistía a la apertura de la Asamblea Constitucional.

"Fidel no tiene cáncer. Yo estoy bien informado", dijo el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en Caracas el 15 de diciembre.

"Los funcionarios cubanos nos han dicho que la enfermedad [de Fidel] no es cáncer y que no es terminal", dijo el Representante Jeff Flake (Republicano de Arizona) a la Associated Press el 17 de diciembre, cuando él y otros nueve legisladores norteamericanos completaban una visita a La Habana.

Por cierto, el remache vino de una fuente muy fidedigna, el Dr. José Luis García Sabrido, jefe de cirugía en el Hospital General Gregorio Marañón de Madrid.

"Él no tiene cáncer", dijo el galeno el 26 de diciembre en una conferencia de prensa en Madrid, tras regresar de La Habana, donde había examinado personalmente al líder cubano. "Puedo decirles que el Presidente Castro no sufre de ninguna enfermedad maligna. Es un proceso benigno que ha tenido una serie de complicaciones".

La firme declaración del cirujano fue un tapaboca propinado a un número de funcionarios de gobierno norteamericano, en su mayoría anónimos, que habían regado el rumor del "C" desde que Castro fuera operado a fines de julio. Ya el 15 de diciembre, John Negroponte, director nacional de inteligencia, decía que Castro estaba desahuciado y canceroso.

Pero Lage había dicho la verdad. Chávez dijo la verdad. Y los funcionarios cubanos que se entrevistaron con los congresistas norteamericanos -- entre ellos el Canciller Felipe Pérez Roque y el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón -- también habían dicho la verdad. ¿Por qué no? Tienen que mantener sus reputaciones y no hubieran ganado nada con mentir.

Debo decir que la selección de un doctor europeo independiente y experto, alguien que aplicó un estetoscopio al pecho de Castro, examinó al presidente y leyó sus radiografías e historial clínico, fue una idea genial. Nadie podía acusar a García Sabrido de ser inepto o un portavoz del Partido Comunista de Cuba.

Cierto, el doctor dijo solamente que Castro no tenía cierta dolencia. No dijo qué dolencia aflige a Castro. Pero el respeto a la confidencialidad es parte de la relación entre todo doctor y paciente y no debe echársele en cara a García Sabrido.

Personalmente, yo me inclino hacia la teoría de que Castro tiene diverticulosis, pequeños sacos que sobresalen del intestino grande y que a veces sangran y se infectan, causando una condición llamada diverticulitis. La mayor parte de los ancianos tienen diverticulosis, que es un proceso benigno y que puede ser controlado con ejercicio y una dieta estricta. La diverticulitis requiere intervención quirúrgica, que probablemente fue lo que ocurrió con Castro.

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