..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4, Nro.160, Viernes, 26 de enero del 2007

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Socialismo Del Siglo XXI: Más Experiencias Que Recetas
Por Jorge Gómez Barata

Aunque en coyunturas específicas, pueden funcionar, las coaliciones de partidos políticos recuerdan la unidad de las papas dentro de un saco de papas.

Entre las peculiaridades negativas del socialismo real, estuvo la confusión institucional a que condujo la apresurada y artificial creación de partidos gobernantes en los países de Europa Oriental y la duplicación de funciones que solaparon y a la larga, dificultaron la labor de estados, gobiernos y partidos que no son sólo categorías sociopolíticas sino estructuras de poder y participación.  

Tal vez las peculiaridades de la revolución soviética en la que el partido bolchevique no alcanzó el poder directamente, sino que logró el derrocamiento del Gobierno Provisional por medio de la transferencia del poder a los Soviets, convertidos en órganos paralelos del poder estatal, introdujo las primeras confusiones.  

Desde entonces, hasta el fin de sus días, en la Unión Soviética se sostuvo una dualidad en la que coexistieron órganos de poder estatal y de gobierno virtualmente formales, reservándose la máxima jerarquía estatal y política, al partido que se habituó a ejercerla a través de un aparato, que además de controlar al gobierno, prácticamente lo suplantaba.  

Tal vez para evitar esas confusiones que a la larga tuvieron desastrosas consecuencias, Lenin nunca ocupó cargo alguno en el partido, asumiendo su jerarquía de máximo dirigente de la revolución, la sociedad y el Estado, desde la función de Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, es decir, jefe del gobierno.

Mientras Lenin vivió, el partido ejerció las funciones de dirección política y artífice de la unidad del pueblo por medio de sus militantes, presentes en el aparato gubernamental, los sindicatos, las organizaciones sociales y todos los estamentos y órganos de la sociedad y con directivas por medio de las que orientaba la participación popular.

Incluso, con las deformaciones introducidas por Stalin que creó un aparato partidista en el que, virtualmente reprodujo al gobierno y funcionaba paralelo al mismo, durante años en la Unión Soviética, de donde era originario, mal que bien, el esquema funcionó.  

Lo que constituyó un verdadero desastre fue el trasplante de aquella práctica a los países de Europa Oriental, en los que se implantó el modelo soviético y en los cuales nunca hubo nada parecido a la revolución, a Lenin, ni al partido bolchevique.

La instauración de un orden socialista importado desde la Unión Soviética, incluyó la fusión de los diferentes partidos políticos bajo el supuesto de que la unidad orgánica sería suficiente para articular una unidad ideológica, conceptual y programática.

Existen otras experiencias como las de China y Vietnam, en las que tuvo lugar el crecimiento del partido que había encabezado la revolución que, no sin conflictos y traumas, asumieron de un modo más coherente las responsabilidades de conductores de la sociedad y el Estado, llegando incluso a encabezar las reformas económicas de corte aperturista.

En Cuba dos organizaciones revolucionarias, el Movimiento 26 de Julio y el Directorio revolucionario 13 de Marzo y un partido, el Socialista Popular, afrontaron la difícil decisión de disolverse para permitir la creación de una entidad única, proceso conducido personalmente por Fidel y Raúl que transitó por acciones que permitieron una amplia participación del pueblo.

La Venezuela Bolivariana, urgida de  agrupar y unir al pueblo e integrar a todas las fuerzas interesadas en el cambio y el progreso, mediante una amplia plataforma, aborda creadoramente la tarea histórica de dar forma orgánica y soldar en un haz a las voluntades y la conciencia política.

Es ese empeño puede contar con muchas experiencias, mas con ninguna receta. La unidad es la esencia del pensamiento bolivariano y la herencia más preciada de su revolución.

Enviado por su autor





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