..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4, Nro.160, Viernes, 26 de enero del 2007

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Pensamientos que resumen la igualdad de ideales entre dos grandes hombres: José Martí y Víctor Hugo.
Por Zoila Oro

Nuestra compañera Zoila Oro, ferviente martiana, ha encontrado similitudes entre el pensamiento de nuestro Héroe Nacional y el del gran escritor Víctor Hugo, e inicia esa selección con el ideario de ambos sobre la mujer. Hermoso homenaje el de esta bibliotecaria:

LA MUJER VISTA POR JOSÉ MARTÍ

INTRODUCCIÓN

“No hay gozo como honrar”
Frase pronunciada por José Martí en carta
al Sr. Director de La Opinión Nacional desde Nueva York, el 15 de abril de 1882.

Obras Completas T. 15 pág. 265

Yo he gozado al querer honrar a estos dos hombres universales: José Martí y Víctor Hugo  al realizar el trabajo  comparativo teniendo en cuenta la igualdad de ideales respecto al amor, a la mujer, la educación, a la niñez, cómo están unidos en el amor a la justicia, a la patria, la lucha infatigable de Martí en defensa de los pobres de la tierra, y Víctor Hugo en contra de la miseria, vocablo que pronuncio 235 veces en su obra cumbre “Los Miserables” (miseria, miserias, miserables) unas veces refiriéndose a las miserias económicas, otras a las del alma.

Martí fue un hombre que vivió como pensó, tal como predicó así actúo. Desde que juró de niño, al ver un “esclavo muerto colgado a un ceibo del monte lavar con su sangre el crimen”, desde que en “yugo y estrella” manifiesta: “Dame el yugo, oh mi madre, de manera que puesto en él de pie, luzca en mi frente mejor la estrella que ilumina y mata”, hasta que en carta a Manuel mercado el 18 de mayo de 1895, días antes de morir escribe “Sé desaparecer, pero  no desaparecerá mi pensamiento...”

 Todos los textos que he escogido fueron seleccionados de las Obras Completas

Como Martí, Víctor Hugo amó a la justicia, a la verdad y aunque no muriera en combate como Martí, también expresó amor por su patria, por la libertad, como Martí conoció el  destierro.
Por amor Víctor Hugo expresa compasión por los desamparados, ama el progreso.

Los textos escogidos fueron  seleccionados de su magistral obra “Los Miserables”, “Mis hijos” (traducida por José Martí) y El Hombre que ríe

“De todas las penas de este mundo cura, y de todas las heridas del bien obrar la estimación de lo hombres verdaderamente buenos; pero con ella misma es incompleta la victoria cuando no mueve el corazón de la mujer. Él es la medicina: él es el milagro: él es el triunfo...”

Obras Completas Tomo 5 pág. 16. Artículo: De las damas cubanas

“... las campañas de lo pueblos sólo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer, tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño la obra es invencible”.

 Patria, 7 de mayo de 1892

“ Una cosa es que la mujer desamparada tenga profesiones en que emplearse con decoro;  una cosa es  que la mujer aprenda lo que eleva la mente y la capacite para la completa felicidad, por entender y acompañar en todo al hombre, y otra cosa, que la fuente de todas las fuerzas, el cariño entre hombre y mujer venga a parar en un contrato de intereses y sentidos ”.

  Ramiro Valdés, Galarraga. Diccionario de Pensamientos Martianos  pág. 453

 La Nación, Buenos Aires, 25 de febrero de 1887, T.11  pág. 135

“... Más no es sólo en los tribunales y en las urnas, en donde quieren los pensadores de esta tierra ver la las mujeres. Es en la administración pública, en la dirección de cada casa de caridad, en el consejo de cada taller correccional. Pues, ¿ dos gobernadores de Nueva York no nombraron para altos puestos a dos damas?.

Nombráronlas, y no hay en el Estado más inteligentes oficiales, ni mejor servidos puestos. ¿Quién no ve en las cosas, y más en nuestras casas que en éstas,  a la esposa siempre tímida y ahorradora, y al esposo, siempre pródigo y  fantaseador, como si fuera la tierra Sésamo, y él, Montecristo, y a cada clamor suyo, de esos terribles que no hallan respuestas hubiese  de abrir a sus ojos la tierra obediente, el seno de oro?. Somos un tanto hebreos en punto  a fortuna, y esperamos siempre un  Mesías que nunca llega. Y no hay más que un modo de ver llegar el Mesías, y es esculpirlo con sus propias manos. No hay en la tierra más riqueza que la que viene precipitadamente por medios de indecoro o lentamente por medios de trabajo. ¿Quién  ha de ser mejor guía para las mujeres extraviadas que una dama buena?. Ni ¿ quién que ve una madre y la ve cómo ama y prevé y endulza, y perdona, duda de ese caudal de maravillas que yace ignorado en cada alma de mujer?. Es una mano de mujer, vara de mago, que espanta búhos y sierpes, y ojos de Midas, que trueca todo en oro. Pues ¿Cómo no ha de ser justo que en las juntas en que se ha de aconsejar sobre el modo de dirigir maestras, o alumnas, o pobres presos, aconsejen mujeres, que saben  de achaques  de mujer, o del modo de  reformarlos o curarlos?.El hombre es rudo e impaciente, y se ama más a sí que  a los demás. Y la mujer es tierna y goza en darse, y es madre desde que nace y vive de amar a otros. ¡Llámenlas, pues, a que  sea consejera en todas esas juntas de consejo, y donde haya niños o mujeres a quienes dirigir, o cuidar, o curar, sea mujer la que dirija, con lo que será más suave y rápida la cura!

¿Y en los colegios? ¿Se han de cerrar acaso los altos colegios a estas mujeres que han de ser luego compañeras de hombres?. Pues sí no tienen  los pies hechos al mismo camino, ni el gusto hecho a las mismas aficiones, ni los ojos a  la misma claridad ¿Cómo los acompañarán?. Vive todo ser humano de verterse, y es el más suave goce el comercio de las almas. ¿Qué ha de ser el marido sabedor, sino apartar los ojos espantados y doloridos de aquella que no entiende su lenguaje, ni estima sus ansias, ni puede premiar sus noblezas, ni adivinar sus dolores, ni alcanzar con los ojos donde él mira? Y viene  ese divorcio intelectual, que es el mal terrible...
“Ni es verdad, a lo que dicen maestros y observadores, que sea cosa probada la flaqueza de la mente femenil para llevar en sí hondas cosas de artes, leyes, y ciencias...”

Obras Completas T. 9 pág. 288
Artículo Carta al Sr. Director de la Opinión Nacional desde Nueva York,  1 de abril de 1882 .

“La mujer culta y atractiva es el único enemigo eficaz del alcohol”.

Obras Completas T. 12 pág. 248

 

LA MUJER VISTA POR VÍCTOR HUGO
 
“Los pecados de las mujeres, de los niños, de los servidores, de los débiles, de los indigentes, de los ignorantes, son los pecados de los maridos, de los padres, de los dueños, de los fuertes, de los ricos, de los sabios.
A los ignorantes enseñádles cuanto podáis; la sociedad es culpable por no darles instrucción gratis; ella es responsable de la oscuridad que produce: Si un alma sumida en sombras comete un pecado, el culpable no es el que peca, sino el que no disipa las tinieblas”.
                                                                                       Víctor Hugo
                                                                                       Tomo I página 25

....se sabe un hecho, que basta a decidir la contienda: de cada cien criminales encerrados en las cárceles, noventa no han recibido educación práctica. Y es natural: la tierra, llena de goces, enciende el apetito. Y el que no ha aprendido en una época que sólo paga bien los conocimientos prácticos, artes prácticas que le produzcan lo necesario para satisfacer sus apetitos, en tiempos suntuosos fácilmente excitados; o lucha heroica e infructuosamente y muere triste si es honrado; o se descorazona, y mata, si es débil o busca modo de satisfacer sus deseos, si éstos son más fuertes que su concepto de virtud, en el fraude y en el crimen.”

  José Martí    Obras Completas Tomo 8 página 278.                

La Mujer vista por Víctor Hugo

En el capítulo 10, página 49 del primer tomo de su obra maestra “Los Miserables”, Víctor Hugo cuenta la historia de un tal convencional G que moría en un lugar solitario, que la parálisis se había apoderado de él. El obispo lo visita y en una larga conversación que sostuvieron, éste último ya moribundo ante la interrogación del obispo, de sí había votado por la muerte del rey expresó:... “quiero decir que el hombre tiene un tirano; la ignorancia. Yo he votado por el fin de éste tirano, que ha engendrado la falsa autoridad que se apoya en lo verdadero.”

En cuanto a Luis XVI, yo dije no.

“No me creo con derecho para matar a un hombre; pero me siento con el deber de exterminar el mal. He votado el fin del tirano. Es decir el fin de la prostitución de la mujer, el fin de la esclavitud del hombre, el fin de la ignorancia. Al votar por la República, voté por todo esto. ¡He votado por la fraternidad, la concordia, la aurora. He ayudado a la caída de los prejuicios y de los errores. El hundimiento de los unos y los otros, produce la luz. Hemos hecho caer al viejo mundo; y el viejo mundo, vaso de miserias, al volcarse sobre el género humano, se ha convertido en una urna de alegría”!

Víctor Hugo a través de toda la obra resalta los problemas de la mujer en la sociedad, pone en boca de los personajes su pensamiento al respecto. Estos problemas están representados por Fantine, una mujer de 22 años, con su hija de 2ó 3 años que tiene que abandonar París, llamada Cossette y que había sido abandonada por su esposo,  decide volver a su pueblo natal en busca de trabajo. Pero para esto era necesario esconder su falta y separarse de su niña. Continúa describiendo y narrando el sufrimiento de ésta mujer y de su hija Cossette que sirvió luego de criada y fue maltratada, cuando expresa: “...valientemente había renunciado ya a las galas; se había vestido de percal y puesto sus sedas, sus vestidos, sus cintas y sus puntillas en su hija, única vanidad que le quedaba; bien santa, por cierto vendió todo lo que tenía, lo cual le produjo doscientos francos, una vez pagadas sus pequeñas deudas no le quedaron más que unos ochenta francos.”
Después de mucho andar, llegó a la hostelería de Thénardier, conoció a la señora Thérnardier, con la que instaló una amistad, para que le cuidara a su hija y así poder regresar a su pueblo y conseguir trabajo.

En el tomo I página 222 también nos dice:

“¿Qué es ésta historia de Fantine? Es la sociedad que compra una esclava. ¿A quién? A la miseria, al hambre, al frío, a la desnudez. ¡Pacto doloroso! Un alma por un pedazo de pan. La miseria ofrece, la sociedad acepta.”
“La Santa Ley de Jesucristo gobierna nuestra civilización, pero no la penetra todavía. Se dice que la esclavitud ha desaparecido de la civilización europea. Es un error. Existe aún, pero no pesa más que sobre la mujer y se llama prostitución.”

Hay otro capítulo titulado: “El Sistema de Negativos” donde un anciano es acusado injustamente. Cuando es llamado a declarar en el juicio, éste narra las condiciones en que viven él y su hija y expone:

“Ella también padecía lo suyo. Estaba todo el día metida en una barca hasta medio cuerpo, con  lluvias, con nieve, con viento que cortaban la cara; cuando hiela no importa hay que lavar lo mismo; hay personas que no tienen demasiada ropa y están esperando; si no se lavaba se perdían a los parroquianos”.  Ella regresaba a las siete de la tarde y se acostaba inmediatamente; ¡estaba tan cansada!. Su marido le pegaba. Ha muerto ya. No hemos sido nada felices. Era una buena muchacha que no iba a los bailes; era muy apacible. Me acuerdo de un martes de carnaval en que estaba ya acostada a las ocho de la noche. Ahí tenéis. Yo digo la verdad”.   Aquí vemos una vez más como sufrían las mujeres y los ancianos, en la forma tan horrible y despiadada que eran tratados sin derecho a nada, sin justicia alguna.

Más adelante en el tomo II en el capítulo V llamado: “La mirilla de la Providencia” expresa:  “La verdadera miseria era la que acababa de ver. Era aquella larva que acababa de para ante sus ojos y en efecto quién no ha visto más que la miseria del hombre, no ha visto nada. Es menester ver la miseria de la mujer. Quien no ha visto más que la miseria de la mujer, no ha visto tampoco nada. Es preciso ver la miseria de la infancia.”
....”es la indigencia la que produce esas tristes plantas humanas. Esas criaturas no tienen ni infancia, ni adolescencia. A los quince años aparentan doce, y a los diéciseis aparentan veinte. Hoy niñas, mañana mujeres. Diríase que saltan la vida para concluir más pronto.”

Capítulo IV Tomo II “Un corazón bajo una piedra”

“Miráis a una estrella por dos motivos: porque es luminosa y porque es impenetrable; pues a vuestro lado tenéis una radiación más suave y un misterio más grande: la mujer.” En el tomo III página 54 cap. XIV expresa: “Todos nuestros heroísmos vienen de nuestras mujeres. Un hombre sin mujer es una pistola sin piedra; la mujer es la que hace disparar al hombre.”


 


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