..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4, Nro.161, Viernes, 2 de febrero del 2007

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Crónicas de la lucha revolucionaria preparando la guerra XXVII a XXVIII partes

Con esta entrega, estamos culminando la publicación de este interesante recuento histórico. Próximamente presentaremos otros trabajos del General (r) William Galvéz, de momentos de la epopeya de la que fue activo participante:



PREPARANDO LA GUERRA 26ª Parte
Por William Gálvez:

30 DE NOVIEMBRE (24)

Pensando en la posibilidad de cerco, se retiró rumbo a Vista Alegre, visitó la casa de un conocido "oposicionista'* al régimen, con el fin de ocultar los armas, pero éste se negó; luego se trasladaron a la casa de Taras en El Caney y las escondieron en la pequeña fábrica de carnes en conservas del padre. Por la noche fueron a la iglesia bautista de El Caney, donde permaneció hasta el día dos.

    FRANK PAIS: "La población entera de Santiago, enardecida y aliada a los revolucionarios, cooperó unánimemente con nosotros. Cuidaba a los heridos, escondía a los hombres armados, guardaba armas y uniformes de los perseguidos, nos alentaba, nos prestaba las casas vigilaba de lugar en lugar, avisando los movimientos del Ejército. Era el hermoso espectáculo de un pueblo cooperando con todo valentía en los momentos más difíciles de la lucha."

El enemigo. 11.00 horas

Sobre las once de la mañana, cuando los informes recibidos en el Regimiento, ya daban a conocer la retirada de los insurrectos, otros los camiones de soldados salieron a ocupar los puntos que consideran claves en la ciudad y a efectuar registros en las zonas donde vieron lugar los encuentros con los rebeldes. Pensando en algún desembarco destinaron unidades cerca de las playas y posibles entradas por mar en la región de Santiago. Así en medio de una confusión total, las fuerzas represivos recuperaban la ciudad que durante varias horas estuvo en manos de los revolucionarios. Se mantuvo un tiroteo durante toda la tarde y todo el día siguiente, porque los soldados, nerviosos, disparaban contra las sombras o cualquier movimiento.

Guantánamo

Hacia la zona de Montesano, en Guantánamo, desde horas de la mañana se trasladaron compañeros de los tres grupos de acción, tal como fue acordado, una vez que hubieron llevado a cabo su misión. A un grupo de unos doce rebeldes, Camacho les ordenó internarse en la Sierra de Canasta. A otros los mandó a situarse entre Hierba de Guinea y Río Frío, para obstaculizar la Carretera a Santiago. Se explicaron las razones de por qué no se pudo atacar Caimanera y Jamaica. Sintonizaron las radioemisoras de Santiago, en busca de noticias, pero sólo escuchaban música. Desde allí vieron pasar dos camiones con soldados en dirección a Ermita --ya tenían información de que tropas de Cuneira avanzaban sobre Ermita. Terminado la tarde, consideraron que los compañeros identificados por las acciones se internaran en la Sierra Canasta o se mantendrían en la clandestinidad, y los que no, mantuvieran su acostumbrado, modo de vida.

Informes de la tiranía

En su residencia de la Ciudad Militar, el presidente Batista celebró una importante reunión con los jefes y altos oficiales de las Fuerzas Armados, según se consignó en nota ofrecida a los periodistas. Se destacaron tres disposiciones presidenciales: la designación del coronel Pedro A. Barreras como jefe militar de la plaza de Santiago de Cuba; el envío de tropas especializados a Santiago y la suspensión de las garantías constitucionales en cuatro provincias: Oriente, Camagüey, las Villas y Pinar del Río.

    Declaraciones del doctor Santiago Rey (ministro de Gobernación): "A la salida de mí entrevista con el señor Presidente de la República, y por su encargo, compláceme informar que los escaramuzas acontecidos en Oriente constituyen la prueba más evidente de la verdad de cuanto se ha venido denunciando responsablemente por los autoridades y el Gobierno.

    Individuos sin escrúpulos cuya profesión es la perturbación y el asesinato, han perpetrado esos hechos, siguiendo las consignas de sus respectivos jefaturas, fidelistas, trujillistas, priístas y comunistas, cuya medida de responsabilidad moral y, calidad de principios puede ser aquilatado por el intento de armar delincuentes comunes de la prisión de Boniato."

Resultado de las acciones

Desde el punto de vista militar, el levantamiento de Santiago no logró sus objetivos tácticos. Los sucesos provocaron que involuntariamente cientos de soldados fueran trasladados con urgencia a la capital oriental, para moverse desde allí a cualquier punto de la provincia por donde pudiera, producirse el esperado desembarco. El retraso de la expedición, factor no previsto por los organizadores del levantamiento, y los gritos de: "!Fidel ya está en Cuba!", lanzados en Santiago, agravaban la situación. De inmediato, el general Rodríguez Ávila, desde el Estado Mayor radicado en la Ciudad Militar de Columbia, ordenó a todos los mandos el acuartelamiento total. El propio día, 30 horas después de los combates santiagueros, todas las unidades militares recibieron el siguiente mensaje:

    "Se declara en toda la provincia de Oriente la situación de 'Operaciones' y en resto del territorio nacional la situación de 'Alarma' a que se refiere el anexo 5 de la directiva de Operaciones 1-5-956 de este, Centro.

    La situación de alarma previa: 1) registros en domicilios, lugares de trabajo, locales de partidos y asociaciones, así como registros en carreteras, etcétera; 2) emboscadas en lugares estratégicos; 3) acuartelamiento de tropas; 4) prohibición de formación de grupos y disolución de los que se formasen; 5) maniobras para ocupación y defensa de posiciones; 6) custodia de los servicios públicos; 7) vigilancia y control de plantas de radio, televisión y teléfonos; 8) cualquier otra medida de seguridad."

El Granma

Durante el día 30 de noviembre, el Granma mantuvo el rumbo hacia la isla Caimán Grande. Temprano en la mañana soleada y con buena visibilidad, se cruzó con un buque mercante. A fin de no despertar sospechas, todos los combatientes se ocultaron y sólo quedó visible la tripulación. Al mediodía, la radio del Granma captó Informaciones del levantamiento de Santiago de Cuba. Antes aquellas noticias y visiblemente contrariado por la demora de la travesía, Fidel dijo a Faustino Pérez: "Quisiera tener la facultad de volar.” divisaron el faro de Caimán Grande, situado a 180 millas al Sur de Cienfuegos. Un helicóptero de la posesión inglesa sobrevolaba el yate, pero continuó su recorrido sin novedad. Durante la noche el Granma cruzó por el Norte de Caimán Grande y cerca de las otras dos islitas del grupo de las Caimanes.


CRÓNICAS DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA                        
PREPARANDO LA GUERRA 27ª Parte
Por William Gálvez:

30 DE NOVIEMBRE (25)

El enemigo

En la misma noche del 30 de noviembre, el coronel Tabernilla Palmero, jefe de la Fuerza Aérea del Ejército, comunicó al general Rodríguez Ávila que la búsqueda de un yate de 65 pies, pintado de blanco, sin nombre, de bandera mexicana y con cabina que cubre casi todo el barco, realizada por la Patrulla Aérea Nacional en toda la Isla --especialmente en las costas Norte y Sur de la provincia oriental--, desde las 05:45 h, hasta las 17:00, había sido  infructuosa. El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de la tiranía, general Francisco Tabernilla Dolz, ordenó que el resultado se le comunicara al coronel Orlando Piedra, jefe del Buró de Investigaciones la Policía Nacional. Evidentemente la salida del Granma había sido detectada.

    Y lo anterior lo demuestra, cuando el 1º de diciembre dispusieron nuevamente, que los aviones de patrulla prosiguieran la búsqueda de un yate con las especificaciones   indicadas el día anterior, los que agregaban ahora las siguientes: "Que había salido de Tuxpan, Veracruz, México, el 25 de noviembre, y se suponía trataría de desembarcar por Oriente." El jefe de la Marina de Guerra recibió instrucciones sobre la "búsqueda y captura" de la embarcación, e idénticas órdenes recibieron los regimientos 1 y 7 de la Guardia Rural en Santiago de Cuba y Holguín. Eso demuestra que, o bien el yate expedicionario fue delatado por uno de los dos infiltrados en el MR-26-7, o algunos de los agentes de la Policía Federal, pagado por el agregado militar de la Embajada del tirano de Cuba en México, habían detectado su ausencia de Tuxpan y lo informó a éste.

El GRANMA

Mientras las fuerzas de la tiranía se cursaban instrucciones para su localización y captura, el Granma navegaba por el Sur de Caimán Chico y Caimán Brac, a cinco o seis millas de sus costas. En la tarde del 1º de diciembre, el máximo dirigente del Movimiento Revolucionario 26 de Julio se dirigió a todos los expedicionarios para informarles que el desembarco ocurriría en un punto cercano al pueblo de Niquero, en el Sur de Oriente.

Santiago de Cuba. 1º de diciembre

El sábado 1º de diciembre la ciudad de Santiago de Cuba amaneció paralizada. Se escuchaban disparos esporádicos y sólo transitaban vehículos militares. En la parte más céntrica de la ciudad, los soldados se desplazaban con sumo cuidado detenían y registraban a todos los que por alguna necesidad tuvieran que salir a la calle. A los sospechosos los retenían y a los demás los obligaban a regresar a sus casas, los que protestaban eran golpeados y conducidos al cuartel Moncada o la jefatura de la Policía Nacional, que se había instalado en la céntrica Escuela de Comercio en la calle Aguilera, a una cuadra del parque Céspedes.

    Allanaron la Catedral, pero nada encontraron. En los portales del hotel Casa Granda se agazapaban detrás de las columnas y barandas, disparando indiscriminadamente a los edificios cercanos donde creían ver algún movimiento sospechoso. Eso motivó que el jefe militar informara a las diez de la mañana a sus superiores:

"RADIO TELEGRAFICO DEL CUERPO DE SEÑALES

STGO DE CUBA URGENTE 011000 956

AG

C. Mtar.--

    En la mañana de hoy se tuvo conocimiento distintos edificios cercanos, Mercado único esta Ciudad se alojaban insurrecciónales (PUNTO) Enviados tropas este Mando fueron recibidas a tiros fusil y amet. cal. 30 con los que sostienen fuego (PUNTO) A esta hora desde la Escuela Normal Maestro Oriente se atacó este Puesto con amet. y fusiles y se repele agresión (PUNTO) Hasta ahora no se, conocen bajas ni heridos (PUNTO)

    DÍAZ TAMAYO

    Gen Brig J Rgto 1 GR

    C de H."

Parada en atención

El cadáver de Pepito Tey fue tendido en la funeraria de las calles de Calvario y Enramada. El público la colmaba. A riego de que pudieran ser identificados por los agentes de los cuerpos represivos, Haydée, Vilma y Hart acudieron dar el último adiós al valeroso combatiente y dieron sus condolencias a los padres. Vilma, por ser la conocida de ellos, se sentó a su lado.

    Poco antes de efectuarse el entierro, llegó un transporte con varios soldados. Al ver cómo gran parte del pueblo había acudido a rendir tributo al revolucionario que un día antes se alzara en armas contra la tiranía y cayera en el ataque a la unidad de la Policía Nacional, en desigual combate, se alarmaron, y algunos bastante nerviosos, pensando que algo sucedería, comenzaron a desalojar de modo grosero al público, originándose una discusión. Un soldado rastrilló su ametralladora y dejó escapar una ráfaga que destruyó los cristales al de la amplia entrada.

    La balacera provocó el pánico, muchos se arrojaron al piso, entre ellos la madre de Pepito y Vilma. Alguien tropezó con el carro donde descansaba el féretro y este se desplazó, unos metros. Por la escalera y desde la segunda planta bajó un militar, visiblemente nervioso, imponiendo que ya tenían que realizar el entierro y que sólo se permitiría como acompañantes los familiares.

    A pesar de las amenazas y los disparos, no pudieron evitar que gran parte de los asistentes se mantuvieron en el lugar, y rindieran tributo al bravo, revolucionario, cuando su cadáver era trasladado hacia la carroza fúnebre y no se movieron hasta que fue introducido en ella y partió hacia el cementerio Santa Ifigenia.

    De aquel tenso momento, Armando Hart recordaba: “Sin embargo, unos cuantos de nosotros, mientras el cadáver era transportado hacia la calle, nos cuadramos militarmente ante los restos de aquel héroe de la patria."

El enemigo

A las nueve de la noche del 1º de diciembre, aterrizaron en el aeropuerto de Santiago de Cuba, los aviones, que transportaban al coronel Barrera, con cuatrocientos soldados especializados en guerra de guerrillas. Este oficial venía a ocupar la jefatura de la plaza de la capital oriental. Luego que entrevistara con el general Díaz Tamayo y fuera informado de la situación, su tropa ocupó las principales posiciones de la ciudad y la población comenzó a vivir horas de angustia, pues los tiroteos, llevaban el pánico a la ciudadanía durante cerca de cuarenta y ocho horas ni siquiera podía salir a la calle en busca de alimento, y los que lo hicieron se arriesgaron a graves peligros.


CRÓNICAS DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA                        
PREPARANDO LA GUERRA 28ª Parte
Por William Gálvez:

30 DE NOVIEMBRE (26)

Frank, diciembre 2 de 1956

A media mañana del 2 de diciembre, Haydeé y Hart, preocupados, concurrieron a la casa de Vilma. Pensaban que ya habría noticias de Frank. La tarde anterior las dos mujeres recorrieron varios lugares con el fin de localizarlo, sin ningún resultado. Antes llegó Asela y poco después América y Graciela, con el mismo propósito. Al rato sintieron que un auto parqueaba frente a la casa. A los toques en la puerta Vilma acudió y al abrir, se encontraba con Frank. Para todos cesó la preocupación. Lo primero que hizo Frank fue preguntar:

    --Señores, ¿dónde está Fidel? ¿Qué le habrá pasado?

    Al  no poder responderle, de nuevo la preocupación embargó a todos. Se refirió entonces Frank al valor demostrado por Pepito, Otto y Tony y a todas sus cualidades. No pudo ocultar que se humedecían sus ojos. Luego analizó las acciones del 30. Se imponía exigir responsabilidades y salvar las armas que quedaron abandonadas, o guardadas en distintos lugares. Pidió a América y a Graciela que visitaran a Doña Rosario, para saber de Josué. Ya por la tarde, en el largo portal interior de la vivienda de Vilma, mientras conversaban los hombres, las mujeres fueron a cocinar. Frank se levantó y se puso a tocar el piano. Era una música triste, según lo recuerda Hart, interpretó distintos composiciones entre ellas, una suya: Melancolía.

    Al anochecer enviaba a Asela a que fuera a buscarle un jacket a su casa, para cubrirse del aire frío de diciembre. Le entrega su reloj, para que la madre estuviera segura de que era el quien la mandaba.

EL GRANMA

Nadie, a no ser los tripulantes del yate, sabía que estaban cerca de las costas cubanas. La velocidad era constante y desde la noche anterior la mar estaba agitada. Altas y frecuentes olas bañaban la proa. La impaciencia devoraba a los pasajeros, quienes, después del anuncio del cercano desembarco, poco podían dormir. Roque y Mejía, piloto y timonel respectivamente, se turnaban en la cabina, oteando en la negrura de la noche los destellos del faro de Cabo Cruz. Pasada la media noche y cuando Roque miraba el horizonte, una fuerte ola sacudió la embarcación: el vigía fue lanzado al mar. "¡Hombre al agua!", gritaron varios expedicionarios.

    Fidel ordenó detener la marcha para rescatarlo. El mal tiempo y la noche cerrada impedían encontrarlo. Estuvieron cerca de una hora escrudiñando el encrespado mar con los focos de linternas, pero nada. Muchos ya lo creían ahogado, que nada quedaba por hacer, sin embargo, Fidel ordenó continuar la búsqueda. Un nuevo y más abierto giro permitió escuchar una voz casi apagada, pero suficiente para guiar a la nave hasta el extenuado naufrago. Con un cabo y con bastante esfuerzo, lo rescataron. Para todos fue tanta la emoción que gritaron: "¡Viva Cuba, libre!" Los médicos Ernesto Guevara y Faustino Pérez cumplieron su primera asistencia de campaña.

    Una hora más tarde divisaron las luces del faro de Cabo Cruz. Enfilaron por el canal de Niquero hasta llegar a las boyas. Sin embargo, una gran preocupación surgió, pues dicha señal marina, no coincidían con los datos de la carta náutica, por lo que hizo surgir la duda de dónde se encontraban. Disminuyen la velocidad y cambian el rumbo. El comandante expedicionario decidió dirigirse a la costa y desembarcar.

    En la punta de mangle Los Cayuelos, a 2 km de playa Las Colorados, en Niquero al Sur de Oriente –por donde debieron entrar a Cuba, pero el expedicionario conocedor de la zona, no pudo distinguirla--, encalló el Granma, lo que provocó el desembarco a las 6 horas del 2 diciembre de 1956. Con la premura que el momento requería, bajaron el bote auxiliar para transportar a tierra el armamento y demás materiales de guerra, pero fue tanto la carga que se hundió. Cada cual cargó lo suyo. Faltando el pelotón de retaguardia, pasaron cerca 2 barco, uno de cabotaje y un arenero. Se hizo más urgente el abandono del Granma. Por carecer de petróleo, no pudo cumplirse la idea de Fidel de que regresara a Caimán Brac.

    La alegría de llegar a la patria, de haberse librado de las penurias y la constante preocupación de ser tragados por el mar o apresados antes de pisar tierra, se trocó en algo peor para Fidel, al pensar que estaban en un cayo. En una costa fangosa, con el agua a medio pecho, caminaron unos 100 metros, luego fue peor, al entrar en un pantanoso y enmarañado manglar que los hacía caer constantemente en el cieno. Las plantas cortaderas, con sus ramas espinosas y hojas filosas, lastimaban sus manos y rostros, a la vez que eran acosados por oleadas de mosquitos y jejenes. La marcha resultaba lenta y penosa, se lesionaron varios expedicionarios, además de perder calzados, ropa y valioso material bélico.

    Lo más grave seguía siendo la duda de si se encaminaban o no a tierra firme. En varias ocasiones y sin resultado, Fidel ordenó a Luis Crespo subir a los altos mangles para divisar tierra firme o cualquier indicio de que no estaban en un cayo. Transcurridas dos horas del endemoniado trayecto, Crespo vuelve a subir a uno de lo árboles y  distinguía el verdor de una franja de terreno y los contornos de un bohío. La vanguardia se dirigió de inmediato en esa dirección. Anduvieron por más de dos interminables horas hasta llegar a tierra firme, pero aun no tenían la certeza de estar en la isla grande. Un breve descanso y mientras esperaba a los demás, Fidel indicó a Crespo que fuera a explorar la casa que dijo haber visto.

    El expedicionario encontró al campesino Ángel Pérez Rosabal, quien le afirmó que estaba en tierra firme. Crespo lo condujo ante el comandante. Éste se alegró mucho de disipar la torturante duda, y con ella se cumplían dos partes de pronóstico de Fidel: “Si salgo, llego. Si llego, entro.” Quedaba lo más duro y difícil de realizar: “Si entro, triunfo”.

    Aunque en la noche del domingo llegaron rumores del desembarco, sólo el lunes 3 la prensa dio la noticia. El pueblo supo que Fidel estaba en Cuba, cumpliendo su compromiso de “ser libre o mártires”. Ahora quedaba a Frank hacer contacto con él, lo que sólo podría lograr a través de Celia. Comenzó a localizarla, al igual a quienes no fueron detenidos y que permanecían ocultos. A muchos los visitó personalmente. Indicó a Duque, citar a los jefes del Movimiento en la provincia.

    El día 4, en la casa de María Antonia se efectuó la reunieron con los antes citados, participando también algunos responsables municipales orientales. Se analizaron los hechos del 30. Frank llamó la atención por la poca o ninguna actividad en la fecha señalada, en la mayoría de las ciudades. Días más tarde se reunió con los jefes de los comandos no detenidos y los sustitutos de quienes cayeron en combates o guardaban prisión. Criticó fuertemente a los que no hicieron nada, independientemente de que el mortero disparara o no, y aún más a los que perdieron las armas sin llegar a disparar.

    Luego planteó la necesidad de reorganizarse, localizar las armas que se pudieran recuperar y conseguir otras, también explosivos para recomenzar las acciones. Insistió que era indispensable no desalentarse por los reveses sufridos y estar listo para trasladarse a la montaña en cualquier momento. También en esos días orientó a Enzo confeccionar un boletín informativo –redactado junto con Hart—para que militantes y simpatizantes no se desconcertaran. Posteriormente escribió un informe sobre los acontecimientos de los hechos, titulado: “La valerosa acción de Santiago”, partes del cual aparecen en estas crónicas.

    Por su resultado final, desde punto de vista militar, el levantamiento de Santiago de Cuba no cumplió a cabalidad sus propósitos, aunque lo más lamentable fue que no coincidió con el desembarco del Granma y, lo más doloroso, la muerte de los tres valiosos combatientes, sin embargo, el 30 de Noviembre se obtuvo otro resonante triunfo moral, al demostrársele una vez más a la tiranía que los revolucionarios cubanos estábamos decididos a combatirla por medio de las armas, y a cumplir la promesa que su máximo líder, Fidel Castro, había hecho a nuestro pueblo y al mundo:

“Seremos libres o mártires”

(FINAL)



 


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