..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4, Nro.162, Viernes, 9 de febrero del 2007

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Pedagogía de la Esperanza
Por Jesús Dueñas Becerra *

El doctor Raúl Leis, [en la foto] profesor titular de la Universidad de Panamá, impartió el día 29 de enero de 2007, en la Universidad de La Habana , el curso pre-congreso "Vigencia de la metodología de Paulo Freire en la enseñanza superior", incluido en el programa científico del evento internacional PEDAGOGÍA'2007, que del 29 de enero al 2 de febrero sesionó en el capitalino Palacio de las Convenciones.

El también sociólogo y escritor centroamericano se refirió a la vida y obra del eminente pedagogo brasileño Paulo Freire (fallecido hace 10 años), a quien calificó como uno de los más preclaros educadores latinoamericanos, ya que fue, es y será la columna vertebral y el alma de la Pedagogía de la Esperanza (título que le dio a su obra cumbre en el campo de la literatura especializada).

Para el finado maestro y pensador suramericano, la práctica, la ética, el humanismo, la espiritualidad y la política configuran la estructura científico-metodológica que le sirve de base filosófica y teórico-conceptual a ese sistema de enseñanza, aplicable no sólo a la educación popular, cuyo padre intelectual y espiritual es el ilustre pedagogo brasileño, sino también a la educación universitaria, a la que Freire hizo notabilísimos aportes teórico-metodológicos y prácticos como profesor de varias universidades latinoamericanas, estadounidenses y europeas.

Paulo Freire defendió el uso racional de un paradigma ético, político y pedagógico, opuesto por completo al modelo tradicional, ya que percibe el proceso docente-educativo como un diálogo profesor-alumno, donde la ternura, la humildad, la modestia, la escucha inteligente y el respeto a la dignidad humana del otro desempeñan una función "clave". Por otra parte, no subestimó, en ese fluido diálogo, el carácter iluminador del conflicto (civilizado), núcleo fundamental del desarrollo cognoscitivo y espiritual del ser humano.

En ese revolucionario sistema de enseñanza, Freire incluye otros componentes básicos: el humanismo crítico y emancipador que favorezca el desarrollo de una sociedad más justa, signada por el amor, la paz y la solidaridad; la esperanza -basada en hechos concretos y no en ideas abstractas- de que ese mundo mejor que la familia humana anhela es posible, porque esa esperanza crítica (así la llama Freire), le es tan necesaria al hombre como al pez el agua pura y cristalina; interiorizar e incorporar al quehacer docente-educativo del profesor el hecho de que la curiosidad es la fuente principal del conocimiento y la investigación, o para decirlo con palabras de José Martí, el motor que impulsa al hombre "[.] armado de todas armas, a la conquista de sí mismo"; sustituir la educación pasiva, verbalista, por la educación activa, participativa, para que el estudiante pueda expresar sus pensamientos, emociones, vivencias y sentimientos, sin temor a equivocarse, o a reproches; eliminar el criterio erróneo de que el "alumno" es un ser carente de luz y que el profesor lo va a iluminar con su "amplio y ancho saber", sino ver en el estudiante a una persona con luz propia, ya que el proceso docente-educativo es, sin duda alguna, un fenómeno bipolar; en consecuencia, se establece una verdadera relación profesor-estudiante. En ese contexto democrático, el profesor y el estudiante crecen desde los puntos de vista intelectual, humano y espiritual, y se convierten, por obra y gracia de la pedagogía de la esperanza, no sólo en mejores profesores y estudiantes, sino también en excelentes personas, el escalón ético más elevado al que debe y puede aspirar el ser humano.

Para Paulo Freire, la ciencia de la educación es fuente inagotable de ética, humanismo y espiritualidad, porque no existe la menor duda de que la pedagogía de la esperanza se nutre de lo mejor y más puro del vigente pensamiento martiano, concluyó el profesor doctor Raúl Leis.

* Crítico y periodista





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