..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4, Nro.162, Viernes, 9 de febrero del 2007

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Añoranza común de Víctor Hugo y de José Martí
Por Zoila Oro

Continuamos la saga de trabajos que iniciara la pasada semana nuestra colega Zoila Oro, como justo homenaje de la sección de la Sociedad Cultural José Martí de nuestro Centro, estableciendo un paralelo entre las ideas de Martí y Víctor Hugo:

Hay hechos en la vida de Víctor Hugo y de José Martí que no necesitan comentarios, como por ejemplo:

En su regreso a Francia después de años de destierro Víctor Hugo declaró que en pago suficiente de sus esfuerzos, únicamente pedía un sepulcro en el suelo patrio:

"Pour prix de mon exil, tu maccerderas, Francia, un tombeau"

De José Martí conocemos todos los versos:

"Yo quiero cuando me muera sin patria pero sin amo tener en mi losa un ramo de flores y una bandera."

De su sentir por los pobres, Víctor Hugo, preveía sus funerales de una pompa extraordinaria, por lo que había dispuesto en su testamento que fuese su cadáver conducido por los pobres.

De igual manera José Martí expresó en versos:

"Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar el arroyo de la sierra me complace más que el mar."

Cómo vio Martí a Víctor Hugo

119 veces aparece plasmado el nombre de Víctor Hugo en las Obras Completas de José Martí, y siempre para alabar, exaltar sus virtudes, y en muchas ocasiones lo puso como ejemplo a seguir.

En el prólogo que hace a la traducción a "Mis hijos" expresa su amor por Víctor Hugo y la grandeza del mismo:

"Hay sencilleces que pesan como cargas, cuando los hombres que los han de soportar son flojos y estrechos; así, así para mí ahora dulce y grave a la par, con la tradición de "Mes Fil", del poeta. Dulce en cuanto lo amo. Grave en la medida misma de este amor; que si él no fuera tan alto, mi amor no subiría a tanto para él."

Valoraciones martianas sobre Víctor Hugo

Sobre la traducción de a "Mis hijos" de Víctor Hugo habla lo siguiente:

"Yo habré traducido mal; pero en fin yo me he alegrado una vez bien. Dificultades graves. Traducir es transcribir, de un idioma a otro. Yo creo más, yo creo que traducir es transpensar; pero cuando Víctor Hugo piensa y se traduce a Víctor Hugo, traducir es pensar como él, impensar, pensar en él. Caso grave. El deber del traductor es conservar su propio idioma, y aquí es imposible, aquí es torpe, aquí es profanar. Víctor Hugo no escribe en francés; no puede traducírsele en español. Víctor Hugo escribe en Víctor Hugo: ¡qué cosa tan difícil traducirlo!"

"Yo anhelo escribir con toda la clara limpieza y elegancia sabrosa y giros gallardos del idioma español; pero cuando hay una inteligencia que va más allá de los idiomas, yo me voy tras ella, y bebo de ella, y si para traducirla he de afrancesarme, me olvido, me domino, la amo y me afranceso. De otros, traducir es pensar en español lo que en su idioma ellos pensaron. De él, traducir es pensar en la mayor cantidad de castellano posible lo que él pensó, de la manera, en la forma en que lo pensó, porque en Víctor Hugo la idea es una idea y la forma otra. Su forma es una parte de su obra, y un verdadero pensamiento: puesto que él crea allí, o la traducción no sería una verdad, o en ella es preciso crear también -yo no lo he traducido, lo he copiado- y creo que si no lo hubiera copiado, no lo hubiera traducido bien..."- (Obras Completas Tomo 24 página 13).

Da luego Martí explicaciones de ciertos usos de Víctor Hugo y de la traducción hecha por él, en las páginas 16, 17 18 y después continúa:

"¡Cuán difícil saber cómo ha pensado! Perdón pido pues, humildemente, por los errores que confieso, y perdón todavía porque yo me atrevo a creer que estos errores no lo son tantos. Es lícito anhelar las alturas de los pinos, pero al lado del ciclópeo ahuchuete, sólo es lícito acogerse a su sombra. Así yo ahora. El irradia; caliento de él mi espíritu; digo yo lo suyo; pudiera yo decirlo también como la universalidad de esa alma altar, amada y venerada y vivida en mí".

Considera Martí a Víctor Hugo lo más alto, el mejor ejemplo.

En carta al Dir. de la Opinión Nacional valora Martí a Hugo de la siguiente manera:

..."He ahí una mano generosa ya que no sabe escribir más que la palabra suma: amor. He ahí un anciano resplandeciente, en cuyos ojos tristes y centelleantes se adivina el noble menester del alma humana de quitarse sus ropas de tarea y vestirse en la región de la luz serena su manto de triunfo. ¡Los que han derramado sangre tendrán que volver a la tierra a borrarla con sus lágrimas! Sólo tienen derecho a reposar los que restañan heridas, no los que las abren. Y Víctor Hugo hace misión de restañar heridas. Hombres hay que no darían limosnas a un pobre por no descomponer, con el ademán de dar limosna, su andar gracioso. Gentes hay que sofocan todos los movimientos de su corazón y no le dan vuelta hasta no ver si cuadran a la comunidad que les rodea".

"Hugo ama y tiembla y se espanta de ver matar, y cuando ve las manos febriles del verdugo enarbolando los maderos del cadalso, extiende hacia el juez duro los brazos generosos, y le pide, en nombre de Dios que crea, que no niegue a Dios y que no lo destruya. Y dirán de él que es pedidor frecuente, y que prodiga sus clamores y que ya va siendo uso que no haya crimen de otro sin protesta de él. Más no se vive para ser aplaudido por los egoístas, sino por sí mismo...".

En sus Cuadernos de Apuntes José Martí una vez más pone de ejemplo a Víctor Hugo cuando expresa:

"Pudo Espronceda inclinarse a contar los dolores de la patria, o las angustias de lo esclavos, o las hazañas de los héroes, y hubiera sido notabilísimo poeta épico. Más. Su espíritu independiente y vagabundo hubiera hallado nuevas formas y menos forzado movimiento a la epopeya.- pudo extasiarse en las vastísimas esferas del lirismo, y su fantasía que era en realidad más vigorosa de lo que mostró ser, hubiera asegurado a la poesía española la gloriosa posesión de un Víctor Hugo. Pero hubo de abandonarse a la raquítica vida de los goces....."

Obras Completas t 21 página 41.
José Julián Martí y Pérez (1853-1895) y Víctor Hugo (1802- 1885)

51 años tenía Víctor Hugo cuando nace José Martí.
32 años tenía Martí cuando muere Víctor Hugo, 32 años convivieron en el tiempo.
Martí cae en combate 10 años después de la muerte de Hugo.

 


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