..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4,Nro.163, Viernes, 16 de febrero del 2007

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La estancia de Camilo Cienfuegos en Estados Unidos II Parte
Por William Gálvez

El trabajo de Camilo en el taller de confecciones de ropa de mujer no duró mucho, pues al disminuir la producción, lo sacaron. Pasado unos días, Camilo que hablaba ya un poco el inglés, puede emplearse como lavaplatos en un restaurante de la calle Broadway. Al comienzo de la temporada veraniega trabaja en el Huntington Yacht Club ubicado en Long Island, con el mismo trabajo pero ganando un poco más y disponiendo de una pequeña habitación.

A pesar de las dificultades que se le presentan, Camilo no pierde su jocosidad y no deja de hacer bromas, Rafael nos contó varias de ellas. En el Huntington Yacht Club trabajan hasta finales de septiembre, en que termina la temporada de verano. En su plan de ahorrar dinero, le daban a guardar a un amigo lo poco que les quedaba de lo que ganaban.

Sierra recuerda, que durante todo ese tiempo de permanencia en Nueva York, más o menos 7 meses, como estaban vinculados a una organización patriótica, participaban en actos y manifestaciones antibatistianas, antitrujillistas, antisomocistas y otras actividades similares. También nos dijo, que al producirse los sucesos del 26 de julio de 1953, se reunieron para ver la forma de apoyar y colaborar con la causa de los asaltantes, pues el hecho los había conmovido a todos. Y algo lograron, sobre todo contrarrestando las calumnias y las tergiversadas informaciones de la prensa norteamericana.

Muchas noches se reunían con los demás miembros de la organización -participando otros latinoamericanos-; discutían acerca del trabajo de la misma, la situación en Cuba y en otros países de nuestra América; realizábamos también círculos políticos, sobre todo de textos martianos o de materiales referentes a Martí.

Sin embargo, deben viajar a otra ciudad, pues en esos días Camilo participó en una manifestación de dominicanos –también había otros latinoamericanos-, que repudiaban la visita del tirano de dicho país, Rafael Leónidas Trujillo, a Estados Unidos. Camilo apareció en una de las fotos cargando un féretro, símbolo de los asesinatos cometidos en esa tierra caribeña. La protesta fue reprimida por la policía y algunos de los participantes resultaron heridos, por lo cual el mismo amigo y otras personas le sugirieron alejarse un tiempo de New York, pues las autoridades de Inmigración, valiéndose de las fotos, intensifican la persecución de latinos con estancia ilegal en Estados Unidos.

Camilo decide ir a probar suerte en Chicago, lo que hacen en octubre. Lo poco que han ahorrado tiene que utilizarlo en el viaje. Allí se hospedan en un apartamento en la calle Clark, en las cercanías del parque Lincoln y el lago Michigan. En otras de sus cartas dice a su familia:

“Chicago, Illinois 21 de octubre del 53

Mis queridos padres y hermanos:

Espero que todos se encuentren bien de salud. Yo por el momento estoy de escopeta, bien, chévere, OK. Les diré que recibí las 2 últimas cartas juntas Ya no les escribo desde New York, ahora estoy en Chicago…

Hace unas horas que llegamos, vinimos en tren, que demoró 16 horas. Hicimos el viaje juntos y de noche como los murciélagos. Ustedes se preguntarán por qué lo hicimos si estábamos bien en New York; es verdad, no estábamos mal, pero circunstancias especiales, un problema que no fue problema, pues no fue nada de particular, con Inmigración en New York, pero como averiguaron no sabemos cómo donde estábamos, preferimos hacer el viaje a esta ciudad, a la cual teníamos grandes deseos de conocer: aquí hay más trabajo y mejores pagos”.

Por lo general en todas sus cartas al mencionar las dificultades, las enmascara con el fin de no preocupar a su familia:

“Con eso evitábamos que nos siguieran los pasos en New York. La única dificultad de esta ciudad es el frío, pero eso no nos interesa. Yo pienso convertirme en un pingüino y Rafles en una foca.

El viaje en tren fue un tiro. Yo creía que aquello era un barco: tremendos asientos, mucha comodidad para comer y una letrina que da gusto verlo. Ya esto para nosotros es viajar de Lawton al Vedado.

Llegamos aquí con la dirección de un muchacho que conocí hace tiempo en casa de Téllez; ahí le dejamos las maletas al encargado de la casa, pues él no está, y ahora estoy escribiendo desde un parque muy bonito, sentado a la sombra de lo que fue un árbol, pues ya no queda ni una hoja (¿qué será eso?), se quedó en el palo vivo. Es el frío, familia; todavía no hace mucho pero llegará. Yo quiero que en la primera nevada caigan 400, 000 toneladas de nieve, y no me olvido del "cartucho" (bolsa) prometido.

Tengo que abreviar, pues de aquí vamos a un lugar, una fábrica en que piden hombres, lo leímos en el periódico, y si no hay nada, ya le preguntamos a un vago aquí en el parque dónde están las agencias de trabajo, para ir hoy mismo a buscar una pega, aunque nos podemos permitir el lujo de no hacerlo en unos días, pues no estamos mal en dólares, AL CONTRARIO.

Esto me gusta más que N. Y. Es más cómoda, más limpia, más bonita la ciudad, y hay buenos trabajos. Ya pronto escribiré; no se preocupen que esto es panetela para nosotros.

Muchos abrazos.

KAMILO”

Tal como dice en la misiva consiguen el trabajo en una agencia empleadora y deben de pagar por un puesto de ayudante de camarero de un restaurante en las afueras de la ciudad. Sólo son 4 horas con una paga de 35 centavos, producto de la propina. Indignados rechazan el insignificante dinero y se marchan. Poco después Camilo consigue trabajo en un taller, manejando una máquina ponchadora, pero con muy poco salario. Veamos la próxima correspondencia:

“Chicago 26 de octubre del 53

… Viejos, espero que se encuentren bien. Yo y Rafles estamos de vagabundos, miento, estamos bien, en este pedazo de hielo que es Chicago; tengo un frío que si anoche no hubiera dormido con la boca cerrada, hoy tendría un metro de nieve en el cielo de la boca, todavía estamos por ver la primera nevada y ya tengo frío hasta en el dedo gordo del pie, ¡qué frío!

Pero olvidemos el cold y sigamos por donde estábamos.

Ya hoy íbamos a empezar a trabajar en una fábrica haciendo bolsas de papel, pero el hombre de la fábrica nos dijo que fuéramos mañana.

En estos días hemos caminado toda la ciudad buscando trabajo, hemos llenado 60, 000 planillas y he dicho más de 999, 999 mentiras, hemos ido a todas las fábricas de aquí llevando como única recomendación nuestro ROSTRO, del cual muchos han dicho que es el más duro que han visto en toda su vida. Llegamos a las oficinas, saludamos y decimos: queremos trabajo, cualquier cosa. Con decirles que para esta semana tendremos 1/2 docena de ellos si queremos…”

El primero para hacer sobres.
El segundo para hacer efectos de navidad.
El tercero para hacer efectos de televisión.
El cuarto para carretillar hierros.
El 5to. para cargar sacos. (…)

Que les conste, que yo lo mismo hago sobres, que efectos de televisión…, todo depende de lo que paguen, aquí los sueldos si no pagan más de 1.25 por hora y no se puede trabajar sobretiempo, nadie los quiere. Cuando nos empiecen a llamar para trabajar lo tomaré por eliminación…

Pero tengan la seguridad que cuando ésta llegue a ustedes, ya tendré 700 horas trabajadas. Ya también podríamos estar trabajando en restauran, que es nuestro punto duro, pero…, ya de esos trabajos no queremos nada (…)

Le he mandado tarjetas a casi todo el mundo, aunque he perdido varias direcciones. Ahora tengo una fotografía especial, espacialísima…

CAMILO”

Como hemos visto, este emigrado además de tener “bien informada” a su familia de lo que hace, no se olvida de sus amigos del archipiélago cubano.

(CONTINUARA)

 


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