..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4,Nro.164, Viernes, 23 de febrero del 2007

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La estancia de Camilo Cienfuegos en Estados Unidos III Parte
Por William Gálvez                                 

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Desde que llegaron a Norteamérica, como hemos visto, la pareja de emigrados cubanos se hacen pasar por puertorriqueños a fin de encontrar trabajo y burlar a los agentes de Inmigración. También se esforzaban por aprender el idioma, pues sabían que eso era fundamental para su estancia y además, conseguir empleo. Pero a Camilo no sólo le interesaba el inglés aspiraba a “dominar otras lenguas”, la carta que sigue escrita con fecha 3 de noviembre de 1953, desde Chicago es prueba de ello, pues incluye en su primer párrafo varias palabras en inglés e italiano, también les dice que en EE.UU hay muchos extranjeros, luego continúa:

 

    En los cuatro meses que pasamos en el campo aprendimos con el cocinero…, que es alemán, un poco de ese idioma, y con un italiano que aquí trabajaba, su idioma; es fácil, es un intercambio, todo el mundo quiere aprender español y enseguida hacemos negocio. Usted me enseña (¿...?) y yo le enseño español, aunque el que con nosotros aprende, eso es lo menos que hace, pues al cocinero le enseñamos todas las malas palabras habidas y por haber…”.

 

    Aquí hay que aplicarle al emigrado Camilo el viejo refrán: “Aprendiz de todo y maestro de nada”. Sigamos con los enredos que se le presentan para poder trabajar:

 

    “A que no se imaginan cuál es mi nuevo "work, job ", qué barbaridad, qué familia tengo, eso es en español es…, laborar, trabajar. A que no se lo imaginan… (un premio de 25 ctvs. para todo el que adivine), bueno, para que sufran les diré que…  que me metí a sastre. Resulta que el trabajito haciendo sobres era muy duro y el jefe era 1/2 zoquetico (atrevido), y después de mandarlo a que hiciera él los sobres, le dimos fuera...

 

    Nos fuimos de ahí, trabajamos 2y1/2 horas en un restaurant [...] Además, el hotel nos pagaba 30 semanales y la comida, pero No, No y No. [...]

 

    Pero entonces en el periódico vi que pedían un sastre para una fábrica; me presenté, llené los papeles, pero cuando me dijeron "Identifícate, persona ", papeles de por medio…,   les dije que los tenía en N. Y. y que mañana, un mañana que nunca llegó, se los llevaría. También el ciudadano ese me dijo que tenía que tener unión…, le pedí la dirección de la unión y de ahí partí para allá (la unión esa tarde, sábado estaba cerrada y entonces el lunes, a las 8 en punto, ya estaba haciendo posta en la unión). Llegué a las oficinas… le dije a la «anciana" que hacía 10 días que estaba en el país y que era… sastre (no se rían, que ustedes saben de mis cualidades), que yo era tailor y que quería unionarme (sindicalizarme) y quería un trabajito; de ahí me pasaron a otro Depto., donde llené una solicitud.

 

    El buen Mr. ese me dijo que qué podía hacer, le dije que en sacos…, cualquier cosa; me preguntó… de dónde viene?, le dije de Cuba, me pidió el social security y llamó por teléfono, después me preguntó si yo era puertorriqueño (que es como aparezco en el registro del S. C.), entonces di marcha atrás, le dije que yo era nacido en P. R. y me preguntó que cómo le había dicho que cubano, díjele mire… usted me preguntó que de dónde venía y no dónde había nacido, entonces le tuve que dar una explicación, explicándole de cuando nací y dónde y cuando me llevaron a Cuba, o sea, que dije mentiras,  muchas mentiras, por fin el tío me dijo: Mira, vete ahora mismo a este lugar y ahí puedes trabajar.

 

    Llegué, seguí llenando planillas y diciendo mentiras (muy pocas); el hombre me decía: ¿tú sabes hacer esto, aquello, lo de más allá?, y a todo el YES, que es lo que vale y camina en este país. De ahí me dijo: venga tomorrow a las 8.

 

    Efectivamente, con 2 metros de nieve en el cielo de la boca del frío (sin nevar), me pasaron a un quinto piso, me buscaron una silla y me preguntaron si tenía tijera, dedal y demás, les dije que no, me consiguieron todo eso y después me pusieron a pegar cuellos, me tiraron un saco y fuera, ahí mismo fue el problema, gracias a un viejo que estaba al lado mío me fui defendiendo, le dije: Mire, Mr., resulta que hace muchos years que yo no hago esto, y se me ha olvidado, déme una manito, yo lo que quiero es aprender, no me interesan los tickets para la money. Efectivamente, el viejo me indicó cómo era (no es difícil); ahí me pasé como 2 horas, cuando el jefe vino me preguntó que de qué yo había pedido trabajo, ya le dije que en lo que yo era rápido era haciendo bolsillos, que podía hacer cualquier cosa, pero necesitaba un poco de práctica.

 

    Me dijo que si quería coger un puesto para hacer bolsillos, le dije… acepto. Seguí subiendo pisos y llegué al Dpto. de bolsillos, ahí me dieron una pequeña indicación de cómo hacerlos y me hicieron uno, entonces…, les dije: Mire, maestro, yo los hago igual con un procedimiento más moderno; me dijo: OK, Vamos a ver. Les hice uno y me dijeron: Déjese de inventos y hágalo como le dijimos. En fin de cuentas hice más bolsillos que un buey; todavía no sé lo que pagan, pero ya aseguré el puesto, pues el jefe me dijo que regresara mañana. Así que, como pueden ver, ya estoy de sastre, con  tal que no se enrede la pita (por las mentiras).

 

    Según comentarios de Atalayas, me parece que se puede sacar…  buena plata, moneda, dólares. / [...]

 

    De este pueblucho de Chicago creo que me queda poco que ver, pues hemos caminado como bueyes, primero buscando trabajo  y luego paseando. Con respecto a los trabajos, no es tan fácil; esto está muy malo desde que se terminó la WAR, hay muchísimos trabajos pero para quien tenga oficio o experiencia en máquinas, sobre todo en prensas de fuerza. Fuimos como a 30 fábricas diciendo que éramos expertos, pero cuando nos decían qué hacíamos…  (Como no tenían oficio, no respondían). Una vez le dije a un yanki que había trabajado 2 años en una agencia de la General Electric en Cuba, en motores y ventiladores, le expliqué lo que hacía y me preguntó que cuántos de ésos hacía por hora, le dije que de 2, 000 a 3, 000, y el yanki me dijo que si no me habían dado un diploma, que eso era un record. [...]

 

                                                                                         KMILO”

 

    Primera vez que firma de esa manera, posteriormente en otras correspondencias la utilizará.

 

    Su estancia en Chicago se le hace más incomoda, no sólo por las dificultades de encontrar trabajo, sino por el frío, que lo sufren desde New York, lo que es una constante en sus cartas:

 

                                                               “Noviembre 7 del 53

 

    [...] Esto está malo, de hielo, pero el que por su gusto muere... El sábado último recibí la carta de ustedes, mucho me alegró, pues hacía varios días que no sabía de ustedes, aunque relativamente sé poco, pues poco o nada me cuentan. Hoy domingo yo estoy tirado en este cuarto, pues nada tengo que hacer en la calle con el frío que hace (qué buena es Cuba), mañana pienso comprarme un sobretodo, pues el que Téllez me dio el año pasado, mejor dicho, hace unos meses no más, es un poco ligero y el americano es mucho, pienso comprarme uno de 6 pulgadas de ancho, uno que no le entren los tiros de la ametralladora, y también unas medias, las más gruesas que haya en la ciudad, pues yo tengo la dificultad de que los pies se me congelan. (Nada, que me convertí en el esquimal.) De eso de respirar por la boca no se ocupen, que ni por la boca ni por la nariz se puede.

 

    De mi trabajo les diré que todo anda bien, el yanki está contento con mi trabajo, ya tengo el puesto seguro y mi número el 1235; aún no sé lo que pueda sacar, tengo que esperar unos días (...)

 

    Ya hoy es día 14, esta carta la empecé hace varios días, del trabajo les diré que por los primeros 4 días que pegué (trabajé)  me pagaron $32.00 dólares, pero no está mal, pues sólo la primera semana trabajé 4 días y estoy adquiriendo práctica, esas máquinas son un trueno (...)

 

    Aquí le mando unos sellos al Conde de Montecristi, a Osmany, van 5 grandes, que creo son de Hungría y los otros 100 de Rusia, tengo unos más, no muchos, que le mandaré poco a poco. También les diré que Rafles el sábado se va para N. York, ya que recibimos carta de allá donde nos dicen que ya no hay problemas y él tiene una buena pega "over there " (allá), a mí me gustaría ir también, pero de momento me quedaré, ya que quiero ver qué puedo sacar en la sastrería. Ahora, si no me va bien, para diciembre ya haré el viaje si para ese tiempo derroto a Chicago, si no la puedo derrotar me voy. The time dirá la última palabra.

 

    Mañana sábado, por el día, iré a un hotel a trabajar el día, por 7 o 10 dólares y la comida; nada, kilos, kilos, que hacen falta, y por la noche iré a ver la película Joe Louis History, que es un tiro [...]

 

                                                                               KID Camilo”.

 

 

  Independientemente de todo el trabajo que pasaban para conseguir trabajo, hemos visto que cuando le era posible dedicaban algún tiempo a la recreación.

 

(CONTINUARA)

 


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