..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4,Nro.164, Viernes, 23 de febrero del 2007

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Confesiones de un psicólogo
Por Jesús Dueñas Becerra *

“El hombre vale, no por sus títulos (…)
ni por lo que se hereda, sino por lo que
por sí propio hace y conquista”.
José Martí

El licenciado Raúl Fuillerat Alfonso, investigador titular y profesor auxiliar de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, es un destacado profesional de la ciencia del espíritu, a quien me unen indisolubles lazos de afecto, porque he tenido el privilegio histórico de ser su maestro y el legítimo orgullo de que el discípulo haya aventajado, con creces, al maestro. Por esa y otras muchas razones, le he pedido que acceda a esta entrevista, para que dialogue con los lectores de LIBRÍNSULA y les relate cómo comenzó a ejercer la Psicología, profesión que ha enriquecido su intelecto y le ha dado pleno sentido a su vida espiritual. Cómo la ciencia psicológica le sirvió de referente teórico-metodológico y ético-humanista indispensable, para dar un “salto” cualitativo a los medios de comunicación social, y convertirse, por derecho propio, en uno de los mejores comunicadores en salud de la radio y la televisión cubanas, porque su trabajo serio y responsable en ese campo lo ha hecho acreedor a que se le reconozca y se le respete como lo que es: un psicólogo que, caracterizado por la integralidad,ha dedicado más de un cuarto de siglo de su fecunda vida profesional no sólo a tratar a los pacientes con afecciones psíquicas en los niveles primario y secundario de atención, sino también a la investigación científica en los institutos de Nutrición e Higiene de los Alimentos y de Higiene, Epidemiología y Microbiología, así como a formar a los futuros psicólogos que construirán un mundo mejor, presidido por el amor, la paz y la solidaridad humana. Sin más dilación, los dejo con mi invitado especial:

  • ¿Cómo percibe el profesor Raúl Fuillerat Alfonso la ciencia del espíritu?

“Primero que todo, la percibo como esencial, necesaria, y en estos tiempos de aumento considerable del estrés, de la violencia, del terrorismo, de exclusiones, de intolerancia, de no aceptación, de personas que quizás no han sido bien formadas y padecen de vicios emocionales tan negativos como la envidia, la traición, el rencor, el odio, las reservas y tantos trastornos del comportamiento que tienen como origen ese vicio mayor: la frustración. A todo ello agregaría que el estado de salud se categoriza hoy día no como una simple ausencia de enfermedad, sino como un estado de satisfacción, de bienestar físico, mental y espiritual; por otra parte, existe el fenómeno denominado vulnerabilidad psicosocial […], generador de muchas enfermedades […]. Entonces, me parece que sobran las razones para caracterizar la ciencia del espíritu como decía al inicio, esencial, necesaria, imprescindible y decisoria.  No es menos cierto que nuestra ciencia ha ido evolucionando e integrándose y haciéndose importante y necesaria en el contexto de otras ciencias, sobre todo en el caso de las ciencias médicas, que han transitado hacia un modelo mucho más salutogénico que curativo, y en el que se trabaja para que la Prevención y la Promoción de Salud ocupen el lugar que les corresponde dentro del proceso salud–enfermedad. La esencia del ser humano es indiscutiblemente biológica, psicológica, socio-cultural y espiritual, como bien dice usted que me entrevista. Por consiguiente, sólo un argumento bastaría para explicar cómo percibo la ciencia del espíritu: imprescindible”.

  • ¿Cómo valora usted sus casi 25 años de dedicación en cuerpo, mente y alma a la ciencia psicológica, y en particular, a la psicología de la salud?

“Podría haber hecho mucho más, pero sin falsa modestia, pienso que he trabajado con amor y dedicación. Y me remonto a mis primeros pasos en el área de salud de Mantilla (barrio suburbano de La Habana), donde tuve la mayor prueba de fuego, y aquellos inicios los recuerdo con mucho amor, precisamente porque trabajé con amor, y sobre todas las cosas, aprendí mucho. Pienso que todo profesional de la salud debe tener esa experiencia en la Atención Primaria. En los institutos de investigación biomédica, cuando vas a entrar, tienen en cuenta una serie de requisitos: promedio superior a cuatro puntos y buena conducta moral y revolucionaria. Sin embargo, pienso que debería exigirse haber estado al menos 4 ó 5 años de trabajo en la atención primaria de salud, porque es la que te da la visión de lo que es el Sistema Nacional de Salud, y eso es imprescindible para después diseñar y jerarquizar un buen proyecto de investigaciones. Eso evita un tanto ese Talón de Aquiles que tienen muchos investigadores, quienes diseñan estudios que son imposibles de realizar, que son utopías porque realmente no tienen ni la menor idea de lo que es la Atención Primaria de Salud.

He tenido la suerte de llevar la Psicología de la Salud a los medios de comunicación social, y ha sido una hermosa experiencia, pero también como profesional la vida me ha dado la oportunidad de trabajar en múltiples campos o esferas, sobre todo en la psicología de la nutrición, y últimamente, en la creación de estrategias de comunicación social en salud. En los últimos años he podido desarrollarme por igual, tanto en la investigación como en la docencia y en los servicios clínicos, que nunca he abandonado, y que casi he mantenido voluntariamente, ya que la actividad asistencial no estaba incluida en los planes del instituto donde laboraba”.

  • ¿Qué le reportaron, desde los puntos de vista profesional, humano y espiritual, sus dos décadas de trabajo en los campos de la nutrición e higiene de los alimentos, no sólo como psicólogo asistencial sino también como investigador y profesor titular?

“Cuando llegué al Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos, la única referencia que tenía era que allí todo estaba hecho, que no había mucho campo, y yo, personalmente, me preguntaba, ¿Qué podría hacer un psicólogo en un Instituto de Nutrición? La vida me demostró que es un universo precioso, y en menos de un año tenía tanto o más trabajo que en la Atención Primaria de Salud. De momento me sentí atraído, porque pude mantener mi vinculación con los servicios clínicos y paralelamente desarrollarme en Educación Alimentaria y Nutricional. No puedo dejar de mencionar a tres importantes personas: la doctora Astrea Damiani, una pediatra argentina “aplatanada”, la dietista Cecilia de Castro (pienso que puede haber alguien que sepa de Dietética tanto como ella, pero no más, porque, en mi opinión, no hay un ser humano que domine esa rama del conocimiento humano con tanta seguridad), y la doctora Dania Chiong Molina, quien me abrió las inmensas puertas del mundo de la Endocrinología. En lo que a la Educación Alimentaría y Nutricional se refiere, ya traía las bases psicopedagógicas […], y la esencia de esa materia, la agradezco a las doctoras Anne Suárez y Francisca Valdespino. Con todas esas maestras, ¿quién se resiste a aprender?

El trabajo en nutrición me fortaleció, ante todo, como psicólogo clínico o de la salud (como suelen llamarle en la actualidad). Aprendí bastante de nutrición, aunque jamás he indicado una dieta, ni me he puesto a inventar con aspectos que no se corresponden con mi especialidad. Pude diseñar tratamientos puramente psicológicos y educativos, dirigidos a personas con trastornos de la alimentación: obesidad, desnutrición proteico energética, anemias nutricionales (entre ellas la deficiencia de hierro y su vinculación con el rendimiento escolar), fibrosis quística, así como otras alteraciones de causa genética, pero sobre todas las cosas enfrenté, junto a un equipo interdisciplinario, sin apenas experiencia, el control y el tratamiento de la Fenilcetonuria en Cuba.

Fueron 20 años dedicados a esos niños y niñas, sus familiares, su medio psicosocial, y hoy día, aunque ninguno de los fundadores integramos el equipo de trabajo que atiende a esos pacientes, tenemos la gran satisfacción de lo hecho, de los logros, y por encima de todo eso, que tanto los niños (ya adolescentes y jóvenes), como sus padres, siempre vienen en busca de nosotros […], y ese es el mejor resultado, que aun conscientes de que no somos las personas que trabajamos en su atención, que se dirijan a nosotros, sobre todo cuando están en situaciones difíciles. Y creo que esa imagen que tienen de nosotros, es difícil de borrar, porque aprendieron a enfrentar la enfermedad, algunos hasta aprendieron a caminar, a hablar, tomados de nuestras manos, y esas cosas los buenos seres humanos no las olvidan jamás […]. En el contexto de la psicología y de la propia nutrición, gozo de prestigio y se me identifica como el psicólogo de la nutrición, y eso me gusta y me satisface, porque amo la especialidad, y respeto todo lo que aprendí, hice y todavía hago en el contexto de esa especialización de las Ciencias Psicológicas”.

  • ¿Qué función desempeña en su actividad profesional el ejercicio del periodismo, tanto científico como cultural?

“Bueno, hace unos meses me enteré que lo que yo hacía en los medios de comunicación social tenía un gran componente periodístico […]. No creo que haya divorcio entre mi actividad profesional y el ejercicio periodístico: primero que todo, trabajar en los medios me obliga a estar actualizado, mientras que el trabajo asistencial, la docencia y la investigación me enriquecen y es la mayor fuente de información que tengo para laborar en los medios. Como puede ver, no hay divorcio, y lo que es mucho más importante unos y otros se complementan y se retroalimentan.

Nunca he negado, porque no lo considero un delito, que me gusta salir en la televisión, la radio me apasiona mucho más y disfruto cuando termino un trabajo para la página Web de Habana Radio, que es mi tribuna actual. En esa emisora he ido formándome, en gran medida, como realizador y como periodista, y me he graduado como escritor y director radial. La televisión también me ha formado como asesor, como escritor y como conductor de espacios de salud y de crecimiento personal. En conclusión, a partir de la combinación de la experiencia adquirida en el Ministerio de Salud Pública en los servicios, la docencia y la investigación, y de mi trabajo en la radio, la prensa plana y digital y la televisión, es que ha nacido este comunicador social que soy hoy […]. En el campo de la comunicación social cada día hacen más falta los psicólogos, porque los medios, al igual que las ciencias médicas y las demás ramas del saber, marchan inexorablemente hacia la humanización, la socialización, y es en ese contexto donde deben estar los psicólogos, los sociólogos, los antropólogos sociales, etc. En síntesis, la función desempeñada por el periodismo cultural y científico en mi profesión no es otra que esa relación biunívoca, en que uno y otro se complementan”.

  • Usted es una persona muy conocida en los medios caribeños de comunicación social, y en consecuencia, se le identifica como el "psicólogo de los medios". ¿Es que, acaso, el yo artísticoprevalece sobre el yo psicológico?

“Bueno, creo que esa pregunta la respondí ya en gran medida (…), pero de todas formas le digo algo, y es una situación de conflicto de las que Kurt Lewin denomina como de atracción–atracción. Me gustan las dos: me emociona tanto dar una clase como presentarme en un programa de televisión, me apasiona tanto estar 6, 7 ú 8 horas seguidas en una consulta, donde atiendo con igual dedicación y calidad a todos los pacientes, como en ese programa de crecimiento personal que conduzco actualmente en Habana Radio, y que no sólo dura dos horas y media, sino que me ocupa toda la semana prepararlo, y cuando termino a la una de la mañana espero pacientemente la ruta 27, y sabe una cosa, y vamos a confesarlo todo, cuando llego cerca de las dos de la mañana a mi casa, no me puedo dormir hasta que no escucho el programa que he grabado en un casete, porque siempre tengo la impresión de que no ha quedado bueno, y después que lo escucho, duermo tranquilo 2 ó 3 horas, porque me coincide que ese día es miércoles y debo estar en el Hospital Infantil Docente de Centro Habana para mi consulta.

Está la experiencia con el Proyecto ‘Palomas’, esa relación que se establece, por ejemplo, con el realizador, la realizadora Lissette Vila, quien lo dirige y con quien he trabajado en documentales que después utilizo en mis clases. Quiere usted un documental que muestre mejor el trabajo de Prevención y Promoción que Voces, en el que su esencia es precisamente la prevención y la promoción de salud. Por ende, los realizadores necesitan de nosotros también. Cuántas actividades para niñas y niños con diferentes afecciones hemos incluido en ese proyecto […]. ¿Hay relación o no entre esas dos profesiones? Mire, quiere que le diga algo: con 57 años que voy a cumplir, y con más de 10 años de consagración al ejercicio de esas actividades, no puedo definir cuál pesa más. Por supuesto, sí hay un yo artístico fuerte, pero amo tanto mi profesión, me gusta tanto hacer lo que hacen los psicólogos de la salud, los profesores de psicología y los investigadores, que no he podido definir cuál es más fuerte y no me interesa averiguarlo, porque me siento realizado en una y otra, y porque estoy absolutamente convencido de que una y otra se complementan […], pero no ha sido tarea fácil ir convenciendo a mis colegas que esas profesiones se complementan, máxime si  nuestra esencia íntima es esa: comunicador social en salud. Entre otras cosas, he presentado cursos sobre Psicología y los Medios de Comunicación Social en congresos internacionales y los he desarrollado precisamente en Habana Radio, y sigo probando fuerzas, porque ese divorcio hay que erradicarlo […], para obtener óptimos resultados, pero, para ello, hay que ser, sobre todo y por encima de todo, un buen comunicador de salud […]”.

  • ¿Alguna recomendación a los jóvenes que comienzan a dar sus primeros pasos en la ciencia psicológica y en el arte-ciencia de la comunicación social?

“En mi opinión,  uno de los secretos de un triunfador es precisamente no saberlo todo, porque casi siempre, a veces del que menos imaginamos, del que en apariencia menos sabe, aprendemos algo, y ese algo lo podemos enriquecer con nuestra inteligencia y experiencia. Tratar de vincularse a la Atención Primaria (la mejor escuela), porque es allí donde el profesional de la salud aprende a conocer los riesgos, las necesidades, sentidas o no, la prioridad que se les da a los problemas de salud, a los conflictos, los recursos con que se cuenta para desarrollar determinada intervención en salud. Hoy día, a escala mundial, la medicina, la salud están dirigidas o centradas en el denominado Modelo de Competencia, el cual les otorga a la comunidad, a las personas comunes y corrientes, y no tanto al personal técnico-profesional, la mayor responsabilidad en relación con los problemas de salud. Por todo ello, la integración a esa comunidad, insertarse en ella, conocerla de cerca, es esencial. Yo he tenido esa experiencia durante seis años que trabajé en una estrategia de comunicación social en el área de salud Manduley en el municipio de Centro Habana. Ha sido una de las más grandes experiencias que he tenido como psicólogo de la salud en toda mi carrera. Ve usted ese diploma que dice, ‘Gracias por llenarnos de amor’, está firmado por médicos y enfermeras de la familia de Dragones, que es el Consejo Popular de esa Área de Salud. Ese sencillo diploma te patentiza que las diferencias entre médicos y psicólogos va desapareciendo a paso agigantado, que la psicología caribeña goza de prestigio, no sólo en Cuba sino fuera de ella, y entre muchos factores se debe precisamente a cómo ha ido alcanzando prestigio dentro de las Ciencias Médicas. No hay un equipo interdisciplinario de atención en salud, un claustro docente, un equipo de investigación que no incluya al psicólogo, y eso sólo se gana ejerciendo la profesión con honestidad […]. Respetarse a si mismo y respetar la profesión, eso es vital, aprender de los que tienen mas experiencia y brindar la poca o mucha que tengan, y sobre todo, estudiar diariamente, porque esta es una ciencia que se actualiza por días. Cuando se cumplen esos indicadores, se puede exigir.

Hay otro mal que nos aqueja, y lo sintetizo en una frase que se ha hecho bastante popular entre mis conocidos, y es ‘que nadie quiere ser del cuerpo de baile, todo el mundo quiere ser el centro, la gran vedette’. Eso es un grave error, el trabajo en equipo es fundamental, y dentro de ese equipo, en ciertos y determinados momentos usted será el centro, mientras que, en otros, contribuirá a que otro u otra lo sea, y eso también es bueno, es importante. Nadie es dueño de determinado tema, todos tenemos derecho a desarrollarlo […], a aportarle algo a cualquier tema que se encuentre en el ámbito de las ciencias que profesamos. Por último, pienso que todos los seres humanos debemos ser buenas personas, ser honestos, pero realmente, no me cabe en la mente, que un psicólogo, cuya esencia es la de atender la mente y el alma de los seres humanos, pueda ser una mala persona. ¿Cómo se puede curar un alma cuando la nuestra esta enferma, viciada y cargada de energías negativas?

En cuanto a los medios, es una labor de tanta paciencia como en la salud, pero para ser un buen comunicador, hay que ser autentico, veraz, honesto, tener un dominio amplio del tema que se vaya a tratar, poseer cultura general (algo muy importante), saber cómo proyectar la voz, el lenguaje que debe utilizarse, es lamentable el ‘papelazo’ que desempeñan esos comunicadores en salud que van a los medios a impartir clases de psicología o de medicina. Hay que buscar un lenguaje accesible a todos […], sin caer en vulgaridades. Hay que conocer cuáles son los problemas de las personas […] porque son conflictos que las agobian, y hay momentos en que no se puede hablar de ellos, porque pueden producir daños muy graves. Sobre todas las cosas, hay que tener conciencia de que no somos artistas, aunque tengamos un espacio en la televisión o en la radio, porque, en programas que he asesorado, me he encontrado a especialistas que han venido vestidos de cantantes y hasta de bailarines o bailarinas. Y no es que haya que salir con una bata sanitaria, ni que esté negado que salgas vestido a la moda, ni que siempre tenga que ser de cuello y corbata y la mujer con una chaqueta ligera. Eso depende del tipo de espacio, de la hora, del momento, pero los brillos y lentejuelas, las modas muy llamativas, son precisamente para los artistas, usted no lo es, usted es un comunicador social en salud. También tener muy en cuenta el respeto al televidente, al oyente y al lector, para evitar segundas o terceras intenciones, NO ofender a la diversidad social, aspecto muy importante que debe tenerse en cuenta, porque son medios que llegan a multitudes, y dentro de ellas se encuentra la gran diversidad social […].

Nada, ser estudiosos, ser honestos consigo mismos y con la profesión, y sobre todas las cosas, hace falta mucho amor y sensibilidad humana, tener el alma limpia, estar realizados, libres de rencores y frustraciones para ser un buen ‘curador de almas’. Y eso quizás no se aprende totalmente en la Universidad, eso se aprende en el hogar, en la familia, en nuestro paso por la vida, con los amigos y amigas, o cuando se tiene la suerte que tuve yo de tener, además de todo eso, un maestro (usted lo conoce muy bien) que me transmitió precisamente esa esencia ético-humanista, esa cultura de paz […] Muchas gracias, a usted y a LIBRÍNSULA, por la oportunidad de realizarme, y también, por qué no, de contribuir en la medida de mis posibilidades a la formación de las nuevas generaciones […] de psicólogos y comunicadores sociales”.

* Crítico y periodista.




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