..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4,Nro.164, Viernes, 23 de febrero del 2007

Libro de visitas

 

Entrevista con la escritora mexicana Elena Poniatowska
"Los escritores quieren triunfar en EEUU, que les traduzcan al inglés y no a un idioma indígena"
Por Yinett Polanco, La Jiribilla

No es habitual que presentemos una entrevista de forma tal que casi es un dossier… pero, amén de la frustración por una lluvia impertinente y desconsiderada que me impidió asistir a la presentación de Tinísima, (libro que afirmó en mí la casi adoración que siento por Tina Modotti) y poder ver en persona no sólo a su autora si no a mi muy admirada Liliana Felipe, a quien he escuchado una de las más hermosas canciones dedicadas a Cuba, “La maldita circunstancia”, basada en un poema de Virgilio Piñera, quisiera compartir la visión de EFE de la presentación del libro en la Feria y, sobre todo, la hermosa carta de amor que es el texto de nuestra compatriota Rosa Miriam Elizalde, dedicado a la Poniatowska:

Si tuviera que resaltar las dos cualidades que más me han impresionado de Elena Poniatowska diría que la capacidad de conmover que tiene su literatura y su sencillez personal. Luego de más de dos décadas de ausencia de la Isla Elena ha regresado a Cuba como invitada a la XVI Feria del Libro para presentar la edición de Casa de las Américas de su novela Tinísima. Una extraordinariamente abarrotada sala Nicolás Guillén siguió con atención cada respuesta suya en este encuentro con el público cubano donde la narradora y periodista mexicana rememoró sus inicios en el periodismo y las experiencias más importantes ligadas a su profesión, sus primeras visitas a nuestro país y su relación con la literatura en general. La presentación de Tínisima estuvo acompañada por un performance evocador de Tina Modotti a cargo de Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez. La relación de Jesusa y Elena data de hace 26 años, de ella ha dicho la narradora mexicana: “nos queremos muchísimo, nos hemos acompañado mucho, en muchas circunstancias de la vida”. La presentación de Tinísima en esta XVI Feria nos ha regalado a los cubanos no solo la posibilidad de tener en las manos ese magnífico texto, sino, además, de conversar con estas extraordinarias artistas y activistas políticas.

  • Usted ha dicho: “Cuba es un país heroico y algo de eso suena en mí”, ¿cuáles son las razones que la traen a Cuba esta vez?

La invitación que me hicieron para participar en esta Feria del Libro y la presencia aquí de Roberto Fernández Retamar a quien quiero muchísimo, de Chinolope, de Eliseo Altunaga, de Pablo Armando Fernández, quienes me ayudaron cuando yo vine a hacer las entrevistas en 1980 para el libro Tínísima y tuve la oportunidad de hablar con Sara Pascual, con María Luisa Lafita y con Roberto Vizcaíno, en fin, las personas que todavía vivían en Cuba, en La Habana, que la conocieron y trabajaron con ella.

  • Luego de una semana aquí, ¿cómo valoraría la Feria del Libro?

Conmueve a alguien que viene desde fuera como yo ver a los niños escogiendo su propio libro, la cantidad de lectores que tiene esta Feria, el entusiasmo que suscita. Para cualquier escritor, este es el paraíso y también lo es para cualquier lector.

Hablando específicamente de Tinísima ¿de qué manera nació este libro?
Cuando vine a La Habana en 1980 Gabriel Figueroa me pidió que hiciera un guión de cine porque se iba a filmar una película de Tina Modotti. Carlos Saura había hecho una película sobre Antonieta Rivas Mercado y la segunda en la que habían pensado era Tina Modotti. Resultó que la hermana del presidente de la República José López Portillo era la encargada de la cinemateca y nos hizo el favor de descuidarla y por lo tanto no hubo dinero para hacer esa segunda película. Yo había entrevistado a muchísimos viejos comunistas mexicanos, gente muy valiosa, muy entrañable, que me hablaban naturalmente de Tina Modotti, pero también me hablaban mucho de sí mismos, incluso fui a Trieste a entrevistar a su último amante y me dije, qué voy a hacer con todo esto, pues voy a hacer una novela. Así nació Tinísima, que era como le decía Julio Antonio Mella en sus cartas: mi cara Tinísima.

  • Se cuenta que luego de que usted escribiera Tinísima, Octavio Paz le dejó de hablar por un período de 10 años. ¿Ha sufrido en otras ocasiones situaciones como esta por defender sus ideas desde la izquierda?

Sí, he sufrido represalias, insultos, gente que me deja de hablar, pero finalmente en el último año de vida de Octavio, me invitó a pasar con él su fiesta de fin de año.

  • Los héroes y heroínas de sus obras son mujeres pobres, ¿no le interesa a Elena, la descendiente de una monarquía europea, escribir sobre sus antepasados?

Ya yo escribí un libro sobre ese tema que se llama Flor de Lis, pero en general a mí lo que me interesa es lo que no se me parece, lo que no tiene que ver conmigo, porque me gusta mucho descubrir y porque la gente siempre me sorprende. Mi medio social para mí es previsible, puesto que lo conozco.

  • Usted ha dicho: -Tengo el sello, la marca de fuego del periodista como un tatuaje que supongo que nunca va a desaparecer- Si volviese a nacer ¿ejercería nuevamente esa profesión?

No sé si volvería a hacerlo, pero sí extraño muchísimo la academia, me hubiera gustado ser universitaria, pero estoy muy agradecida con el periodismo, porque aprendí de él. Alguna vez le dije a Juan Soriano ―un pintor mexicano― que yo quisiera volver a vivir para volver a hacer las cosas mejores y me dijo: no te preocupes, que todo lo volverías a hacer, pero peor. Entonces no me hago ilusiones, pero sí extraño la academia porque a mi juicio me hubiera facilitado mucho tener una formación académica, saber investigar, saber leer, saber escoger qué voy a estudiar a lo largo de los años. Siento que me dispersé muchísimo, hice muchos artículos, entrevistas, crónicas sociales que me pedía el jefe de información y en eso me parece que perdí el tiempo. Hoy que tengo menos tiempo, pienso que eso fue mucho tiempo perdido.

  • Usted ha incursionado en todos los géneros periodísticos pero todos destacan su particular habilidad como entrevistadora, ¿cuál es su opinión sobre la italiana Oriana Fallaci?

Oriana Fallaci empezó siendo una gran periodista pero acabó siendo muy reaccionaria, terminó mal, vivía en los Estados Unidos, creo que al final renegó de todo aquello en lo que ella creía, lo cual es muy triste, pero de todos modos en su época fue una gente que sabía hacer las preguntas y escuchar, que son las dos cualidades fundamentales que necesita un entrevistador.

  • ¿Cómo valoraría a la izquierda mexicana hoy?

Creo que la izquierda mexicana se ha dividido y esto le hace daño porque la sitúa a veces en una situación de inferioridad, pero ahora tenemos un presidente legítimo que es Andrés Manuel López Obrador y somos muchas las personas que votamos por él.

  • ¿Qué piensa Elena Poniatowska de los cambios que se están produciendo en América Latina?

Ojalá de veras se incline la balanza hacia la izquierda, ha habido cambios que favorecen a América Latina y no estamos tan lejos del ideal de Bolívar que es una América Latina unida. Esto depende mucho de nosotros, porque en general también los escritores lo que quieren es triunfar en los EE.UU. y no que los traduzcan a algún idioma indígena, sino al inglés.

  • ¿Cuál debería ser hoy el papel de la literatura latinoamericana?

La literatura latinoamericana debería documentar lo que sucede en América Latina, porque para ser provechosamente universal hay que ser también nacional, hablar del propio país, hablar de las propias cosas, no es hacer indigenismo ni costumbrismo, sino de veras dar una visión del país como la dio Gabriel García Márquez, como la dio un gran escritor que merecía más que nadie el Nobel de Literatura: Alejo Carpentier, como la dio Miguel Ángel Asturias, que fue muy importante para Guatemala, y como la han dado otros escritores. Es muy importante reflejar en nuestra literatura nuestra realidad y que nos conozcan y nos amen a través del conocimiento que tienen de nosotros.

Elena Poniatowska presenta en Cuba su nuevo libro "Tinísima"

Agencia EFE

La escritora mexicana Elena Poniatowska presentó en la Feria Internacional del Libro de La Habana su obra "Tinísima" sobre la fotógrafa italiana Tina Modotti a quien consideró "un ser humano "extraordinario".

"Ella fue una gran luchadora social, además de ser un ser humano extraordinario y frágil, como lo son todos los humanos extraordinarios, fue quizá la primera gran fotógrafa mexicana", señaló en la presentación del título.

Indicó que el libro respondió a una solicitud que le hizo Gabriel Figueroa en 1980, quien quería llevar al cine, lo que nunca ocurrió, la vida de esta mujer italiana, "que devino hija ilustre de México y una figura imprescindible dentro de la cultura de mi país del pasado siglo".

Poniatowska, poseedora de un gran sentido del humor, dijo que al principio Moddotit, a quien no conoció personalmente, "al principio me escandalizó porque siempre estaba desnuda y yo me eduqué en un convento de monjas donde lo primero que hacíamos era ponernos nuestros canzolcitos, y la idea entonces de andar sin ellos me parecía un pecado mortal".

Recordó que la fotógrafa italiana fue la primera mujer que se retrató en México en una azotea acostada desnuda, instantánea que le tomó quien fuera uno de sus amantes y maestro, Edward Weston.

Dijo que la novela "Tinísima" tiene muchos hechos que son verdad, "pero también tiene muchos sentimientos que obviamente yo los inventé puesto que no la conocí", señaló la escritora.

La intelectual, Premio Nacional de Literatura y Periodismo de México, explicó que se hizo periodista muy joven, en 1953, "y aún lo sigo haciendo".

"Soy una gente que siempre está llena de preguntas, quizá porque no tengo respuestas, y aún sigo haciendo preguntas y sigo buscando respuestas, y me sigo preguntando por qué estamos aquí, para qué estamos aquí...", apuntó.

Según Poniatowska, la entrevista más difícil y la que menos le gustó de las realizadas durante su carrera "fue la que le hice a Guillermo Aro, un astrofísico que me trató muy mal y con el que me vengué, porque me casé con él".

"Él decía que todos los periodistas eran unos destripados de las carreras, que eran periodistas porque no habían podido ser otra cosa, lo cual era un poco verdad", agregó.

Poniatowska dijo que cree que "muchas escritoras escribimos mucho mejor que los hombres, y creo que en México hay grandes escritoras como Elena Garro, que hizo una novela que no se ha superado, titulado "Los recuerdos del porvenir", y que podría bien ser la Juan Rulfo mexicana".

También citó a Rosario castellanos quien "fue una inmensa poeta novelista, y una gran poetisa, y luego de lo que ha ocurrido en (el estado) Chiapas, todo el mundo está recurriendo a ella".

Asimismo, la novelista mexicana aseguró que Cuba "es el país que se está salvando más que cualquier otro de América Latina, porque se salva a la inteligencia, a la verdad, al rigor personal, a la negación del consumismo asqueroso que a todos nos ahoga, sobre todo en México".

Durante la presentación del libro, la directora de teatro mexicana, Susa [Jesusa] Rodríguez, hizo una representación de Tina Modotti, en ocasiones completamente desnuda, acompañada por la lectura de textos sobre la fotógrafa, de la argentina Liliana Felipe, quien vivió en México desde 1967.

La Feria Internacional del libro de La Habana, que este año tuvo en Argentina al país invitado de honor, concluirá mañana, domingo, y la del año próximo lo será en la autonomía española de Galicia (norte).

http://www.periodistadigital.com/cultura/object.php?o=578830


Mujeres

Por Rosa Miriam Elizalde

No, no es la solución tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi ni apurar el arsénico de Madame Bovary ni aguardar en los páramos de Ávila la visita del ángel con venablo antes de liarse el manto a la cabeza y comenzar a actuar. Ni concluir las leyes geométricas contando las vigas de la celda de castigo como lo hizo Sor Juana. No es la solución escribir, mientras llegan las visitas, en la sala de estar de la familia Austen ni encerrarse en el ático de alguna residencia de la Nueva Inglaterra y soñar, con la Biblia de los Dickinson, debajo de una almohada de soltera. Debe haber otro modo que no se llame Safo ni Mesalina ni María Egipciaca ni Magdalena ni Clemencia Isaura. Otro modo de ser humano y libre. Otro modo de ser.

El texto es de Rosario Castellanos, la gran escritora y diplomática mexicana, que murió a los 49 años en un absurdo accidente en Israel. Salí a buscarlo, después de escuchar fascinada a Elena Poniatowska, en la Feria del Libro, este sábado, mientras presentaba Tinísima para un público de todas las edades que repletó la Sala Nicolás Guillén, que se sentó en el piso cuando ya no hubo lugar y que se resistía a dejarla ir. Una presentación inusual, además, porque junto a Elena estuvo, en el papel de Tina, Jesusa Rodríguez, actriz y luchadora social que parece ella misma un personaje de la Poniatowska y a quien hemos visto en primera línea con las valientes mujeres que encabezaron los plantones y están en todas las batallas civiles escoltando a Andrés Manuel López Obrador.

Hay otro modo de decir, por supuesto. Es el modo en que Elena ve y retrata a la mujer mexicana, donde la «dignidad es la única proeza posible», como ha escrito Carlos Monsivais. De modo que ahí tenemos a Tina Modotti, que fue de todas partes, aunque su obra fotográfica basta para darle la nacionalidad de ese país; a la desgarrada Angelina Beloff, de Querido Diego te abraza Quiela; a Jesusa Palancares, la extraordinaria protagonista de Hasta no verte Jesús mío; a las anónimas vendedoras y sirvientas que habitan en el ensayo Juchitán de las mujeres; a las bordadoras tlaxcaltecas de Las señoras de Humantla; a Las siete cabritas, el libro que dedicó a aquellas que desafiaron la tradición machista y sin cuyos nombres no se puede hablar de la cultura mexicana: Frida Kahlo, Nahui Olín, Pita Amor, Rosario Castellanos, María Izquierdo, Elena Garro y Nellie Campobello; y claro está, a sus entrevistadas de lujo: María Félix, Dolores del Río, Lupe Marín, Lola Álvarez Bravo e Irma Serrano, con quien conversaba mientras le ayudaba a ponerse las inmensas pestañas postizas que la convertían en La Tigresa.

Estaban todas este sábado en la Sala Nicolás Guillén, sentaditas junto a una Elena sonriente y vestida con huipil colorido y una flor roja apretando el pelo en la nuca. Solo por Tinísima, la novela-biografía que comienza con el trazo maestro de la muerte de Julio Antonio Mella y el escarnio para su compañera, y cuyas páginas es imposible abandonar hasta el final; solo por Tinísima, digo, los cubanos tendríamos que quererla de aquí a la eternidad. Pero eso sería como llegar a la cima de una montaña y no explorar qué hay del otro lado. No existe literatura en América Latina como la de la Poniatowska que haya sabido rescatar ese «otro modo de ser humano y libre», esa voz coral de la resistencia y del cuestionamiento de los sistemas que regulan las situaciones de injusticia y represión de las mujeres.

Poniatowska es Tinísima y muchas, muchísimas más. «La literatura de las mujeres en América Latina es parte de la voz de los oprimidos. Lo creo tan profundamente que estoy dispuesta a convertirlo en leitmotiv, en un ritornelo, en ideología», ha dicho Elena. Y para suerte de todos nosotras, en eso anda.

http://www.juventudrebelde.cu/cartas-son-cartas/2007-02-20/mujeres/


LA MALDITA CIRCUNSTANCIA

letra: J. R. y L. F., inspirada en un poema de Virgilio Piñera - música: L. F.

Será por “la maldita circunstancia del agua por todas partes”, ¿será?
por la humedad, por Yemayá o por mi edad,
por la miseria que es tratar de recordar,
o por su olor dulzón y triste,
o por su piel de lagartona que persiste.

Será por la bendita circunstancia del agua por todas partes, ¿será?
por Amelia o el mojito que bebí,
o porque Hemingway le entraba al daiquirí,
o por la puerta siempre abierta con las piernas de una experta.

O por Ochún o por Changó,
“nadie puede salir”, nadie quiere salir,
o porque nadie me avisó
“nadie puede salir”, nadie quiere salir.

Será por la dichosa circunstancia del agua por todas partes, ¿será?
por “el peso de una isla en el amor de un pueblo”
o por el Che que me provoca todo esto, Ernesto:
la omnipresencia musical, el cañonazo de las nueve, el malecón.

Será por la perversa circunstancia del agua por todas partes, ¿será?
que las potencias celestiales o terrestres,
o las presencias tan humanas y silvestres,
que nos amparen estas tierras insulares a los pobres continentes.

Será Fidel, será Tomás,
“nadie puede salir”, nadie quiere salir,
o por Haydée, o por Martí,
“nadie puede salir”, nadie quiere salir.

Será por lo que viene o  todo lo anterior,
la cosa es que me enamoré de una señora ya mayor,
de entre 45 y 46,
una veterana que es la revolución cubana.




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