..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4,Nro.164, Viernes, 23 de febrero del 2007

 

Las secretas intenciones de Bush contra Cuba
Por Jesús Dueñas Becerra*
 
"Los honrados se juntan y los bribones los lapidan".
José Martí.
 
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, no sólo está en deuda de gratitud con la mafia terrorista anticubana, a cuyos "expertos" en fraudes electorales les debe la elección en el 2000 a la primera magistratura de la nación norteña, sino también es una "víctima" de las leyes de nacionalización dictadas por el Gobierno Revolucionario en los años 60 del pasado siglo.
 
El clan Bush tenía importantes intereses en la mayor de las Antillas. Además de sus negocios europeos, un miembro de la "ilustre" familia presidencial era director de 7 compañías en la ínsula caribeña, entre las que se incluyen The Cuban Company, The Cuban Railroad, Cuban Dominican Sugar, Barahona Sugar, Cuban Distilling, Sugar Estates of Oriente y Atlantic Fruit and Sugar. Los Bush (y asociados) les habían "levantado" casi todo a los "indios con levita" y ahora sueñan con recuperarlo.
 
No es de extrañar, pues, que un hombre, autodefinido como "cristiano" (¿?), que ordena y manda asesinar a pueblos enteros para robarles sus riquezas naturales y culturales y sin rubor alguno permite que una buena parte de la juventud norteamericana perezca en esas guerras de rapiña, que históricamente ha emprendido el imperio para ensanchar los límites geopolíticos y económicos de su insaciable rapacidad, sea el mayor promotor de drásticas medidas contra el pueblo cubano..., sólo para que le devuelvan a la familia los "[...] negocios nacionalizados o confiscados por (Fidel) Castro" en los primeros años del triunfo revolucionario.
 
Esa es la esencia íntima del "negociante" cruel y despiadado que apela a las más sucias trapisondas para seguir llenando sus arcas millonarias..., salpicadas con sangre inocente. Lo que menos les preocupa a Bush, a Condolezza Rice, a la mafia miamense y a los "disidentes" internos es el bienestar de la patria de Varela y Martí, donde nacieron y crecieron muchos de esos engendros criminales que hoy le suplican a su "amo" que ordene a los aviones de guerra estadounidenses bombardear el territorio nacional y a los marines invadirlo... a como de lugar; lo que verdaderamente obsesiona y "desordena" (con perdón de Carilda Oliver) a esos enemigos de la humanidad son sus intereses económicos y financieros. Se venden a la opinión pública internacional domo defensores de la libertad, la democracia y los derechos humanos...; valores que pisotearon sin piedad alguna en la Cuba republicana.
 
Un ejemplo elocuente es el Hospital de Dementes de Cuba, donde (mal) vivían y morían como moscas, en una noche invernal, centenares de pacientes con afecciones mentales de larga evolución, recluidos en las tristemente célebres "perreras"; infierno dantesco que la "flamante" Comisión de Asistencia a una Cuba Libre pretende revivir..., una vez "derrocado" el socialismo caribeño. El manicomio de Mazorra [en la foto] es hoy el emblemático Hospital Psiquiátrico de La Habana, devenido floreciente "Jardín de la Esperanza", que el comandante, doctor Eduardo Bernabé Ordaz, su inolvidable director fundador, cultivara con amor y ciencia durante más de cuatro décadas.
 
La noticia de que el gobierno norteamericano decidiera ampliar a 80 millones de dólares su "ayudita" a la contrarrevolución interna provocó dos reacciones antagónicas entre los "perseguidos" defensores de los derechos humanos (¿?): una de júbilo, porque ahora la "tajada" es mucho mayor para retribuir a activistas, escritores y periodistas "independientes", cuya función básica es satanizar la labor de justicia social desarrollada por la Revolución Cubana durante casi medio siglo; y otra de "disgusto", ya que ellos no "admiten" que, desde un país extranjero (¿?), se decida el destino de la patria y de los cubanos. Los primeros se quitan la careta y muestran su verdadera faz; los segundos NO quieren quitarse el disfraz de "patrioteros" y prefieren seguir tomándoles el pelo a los tontos y entontecidos de aquí y de allá y engañándose a ellos mismos..., porque estoy seguro de que a ningún cubano de buena sangre y buen corazón podrán adormecer con sus trasnochados "cantos de sirena".
 
En su fuero interno, no pueden disimilar su alegría, porque reciben más plata contante y sonante para engrosar su bolsillo..., perdón, para "liberar" a Cuba de la tiranía "castrocomunista". Los enemigos de la Revolución no defienden ideas, sólo intereses. Esa es la diferencia esencial entre ellos y nosotros, porque su única divisa es de qué lado se vive mejor... y nada más.
 
Si bien es cierto que la toxicomanía alcohólica que padeciera el mandatario norteamericano dejó en su personalidad graves secuelas bio-psico-socio-espirituales, que lo convirtieron en un sujeto fría y emocionalmente encallecido, NO creo que Bush cometa la locura de ordenar al ejército estadounidense que invada a Cuba; torpeza política que no sólo desencadenaría el esperado Bushgate, sino también le haría pagar un precio elevadísimo al prepotente imperio. Señor George W. Bush consulte el Oráculo de Delfos antes de embarcarse en una aventura que, de antemano, está condenada al más desastroso fracaso.
 
A los neo-anexionistas que esperan que se produzca el "milagro" de una invasión militar estadounidense a La Perla de las Antillas les recuerdo una antológica frase martiana:
"[...] No basta escribir una estrofa patriótica: hay que vivirla".
 
* Crítico y periodista.





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