..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4,Nro.165, Viernes, 2 de marzo del 2007

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Vacunación en Cuba: cobertura total
Desde aquel primer “caramelo” contra la polio, en 1962, hasta las actuales vacunas combinadas, la población cubana es hoy una de las más protegidas contra múltiples enfermedades
Por Marieta Cabrera
Fotos: Eddy Martin y Agustín Borrego

El ensayo clínico de una nueva vacuna tetravalente que reducirá otro pinchazo en el actual esquema de inmunización, comienza este lunes en Villa Clara, en feliz coincidencia con el aniversario 45 del inicio de la primera campaña de vacunación en Cuba.

Este compuesto combina la vacuna contra la difteria, tétanos y la tos ferina (DPT) con la del Haemophilus influenzae tipo B (Hib), para sustituir su administración por separado en los niños que arriban a los 18 meses de nacidos. Ahora serían solamente cinco las inyecciones necesarias para inmunizar a esos pequeños contra las cuatro enfermedades mencionadas más la hepatitis B (HB).

Con la primera vacuna tetravalente, la DPT-HB, utilizada en el país entre marzo del 2005 y julio del 2006, la cantidad de inyecciones requeridas bajó de 11 a nueve. Al introducir en septiembre del pasado año la pentavalente DPT-HB-Hib, los pinchazos quedaron en seis, al reducir al mínimo los correspondientes a los dos, cuatro y seis meses de vida.

La evaluación clínica de la DPT-Hib que hoy comienza en un universo de 500 niños villaclareños, permitiría registrar el nuevo producto antes de que finalice el 2007 y comenzar su aplicación generalizada en el sistema nacional de salud para el próximo año, según informó el doctor Eduardo Martínez, jefe del proyecto de vacunas combinadas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

“Uno siente orgullo de estas cosas, de verdad te lo digo”, expresó la joven investigadora Ana Aguilera, del propio CIGB, mientras cargaba en sus brazos a la pequeña Amanda, de seis meses de edad, quien ya recibió en el policlínico los beneficios de las nuevas vacunas que tanto desvelo cuestan al colectivo de trabajo de “mamá”.

Del “caramelo” soviético a las “11 contra 13”

“Aquella primera campaña fue algo maravilloso, era con una vacuna contra la poliomielitis que venía de la URSS en forma de grajea o caramelo. Recuerdo la recepción en el aeropuerto, los esfuerzos para su conservación en termos o con hielo en las áreas rurales, la preparación de los médicos y de las escasas enfermeras que teníamos, las reuniones con los representantes de las organizaciones de masas, que apoyaron ese empeño, la selección de los puntos de vacunación, el transporte y los recorridos...”

Es el testimonio del doctor Miguel Ángel Galindo, quien ha dedicado gran parte de su vida al programa nacional de vacunación y desde 1981 lo encabeza en el Ministerio de Salud Pública, al rememorar aquella campaña inicial durante la cual se inmunizó en una semana al 86% de los menores de 14 años, que en aquel momento eran el 30% del total de la población cubana.

Aunque esta significativa fecha de septiembre de 1962 es identificada como el inicio del programa nacional de inmunización, el doctor Galindo recuerda que desde mucho antes, en el 59 y el 60, hubo brigadas médicas que salían por el país a vacunar en zonas rurales, ante la difícil situación de salud y las precarias condiciones sociales existentes al triunfo de la Revolución.

En sus inicios, el programa estuvo dirigido al control de cinco enfermedades: la poliomielitis, la difteria, el tétanos, la tos ferina y las formas graves y diseminadas de la tuberculosis. Posteriormente, con el transcurso de los años, se han incorporado otras vacunas al esquema, hasta llegar a 11, que actualmente permiten la prevención contra 13 graves enfermedades infantiles.

Unas erradicadas, otras controladas

Pero el mayor impacto de tanta consagración, inteligencia y recursos, está en los resultados de salud que hoy Cuba puede exhibir a nivel mundial, según las estadísticas del MINSAP.

Cinco enfermedades fueron erradicadas: la poliomielitis en 1962, la difteria en 1979, el sarampión en 1993, la tos ferina en 1994, y la rubéola en 1995. Otras tres dejaron de constituir un problema de salud (se le llama así internacionalmente cuando una enfermedad tiene menos de un caso por millón de habitantes, o sea Cuba tiene 11 millones, cualquier enfermedad que tenga 11 o menos casos es considerada de esa manera), estas son el tétanos desde 1987, el Haemophilus influenzae tipo B desde el 2003, y la fiebre tifoidea desde el 2005.

También en estos primeros años del siglo XXI redujeron la morbilidad (número de casos) y la mortalidad en más del 95% la enfermedad meningocócica desde el 2002, la Hepatitis B desde el 2003 y la Parotiditis desde el 2004.

Estos logros son expresión además de los avances de la biotecnología cubana. De las 11 vacunas del programa, ocho las producen los centros del Polo Científico del Oeste, en particular el Instituto Finlay y el CIGB. El país solo tiene que importar tres: la polio; la del sarampión, rubéola y parotiditis, y la BCG que recibe el recién nacido contra la tuberculosis.

El desarrollo de una vacuna propia contra la Hepatitis B, por ejemplo, resultó decisivo en el notable descenso en la incidencia de este mal, que puede derivar incluso en cáncer (en 1992 ocurrían un poco más de 2 mil casos anuales de HB, mientras que en el 2006 la cifra se redujo a 49).

Esta protección contra la Hepatitis B empezó con una doble estrategia: la inmunización de los menores de un año, y de los grupos de riesgo. Además, entre 1994 y 1999 fue vacunada toda la población menor de 20 años. En la actualidad las autoridades de salud estiman que alrededor de 5 millones de personas están protegidas contra esta peligrosa enfermedad.

Los padres confían

“Mamá, me vacunaron en la escuela”, la frase en boca de un niño o adolescente con frecuencia sorprende a los padres en casa. El actual esquema de inmunización comprende la aplicación o reactivación de varias vacunas en diferentes etapas de la vida escolar, a los seis, nueve, diez, 13, 14 y 16 años.

En estas edades, a diferencia del seguimiento más estricto que lleva la madre en los primeros años de vida, la familia confía en que sus hijos recibirán esa protección, que funciona como un mecanismo conjunto entre las instituciones de Salud y Educación.

Desde que en 1962 Cuba comenzó esta estrategia se han aplicado más de 80 millones de dosis en las escuelas. En un principio, a veces no correspondía la edad del niño con el grado escolar, explicó el doctor Galindo, pero en la actualidad, hay coincidencia casi del 100% entre edad y grado, lo cual facilita la tarea.

Este es otro ejemplo de la evolución del programa en estos 45 años, el cual desde su origen obedeció a cuatro principios fundamentales: su cobertura a toda la población, a diferencia de muchos países que dirigen la vacunación solo a los niños y las embarazadas; su integración con la atención primaria de salud, incluso cuando aún no contábamos con una estructura sanitaria como la actual; la activa participación comunitaria y de las organizaciones de masas y su aseguramiento totalmente gratuito.

En estos momentos, 474 vacunatorios en los policlínicos del país y más de 50 hospitales maternos sirven de soporte para las dos estrategias fundamentales, el programa de inmunización permanente y también las campañas, cuyo propósito es, ante el incremento de una enfermedad, lograr en corto tiempo inmunizar a gran cantidad de población.

Además, el país dispone de otras vacunas no comprendidas en el programa nacional, para inmunizar periódicamente a determinados grupos de riesgo, como los ancianos, enfermos de SIDA y trabajadores agrícolas. Entre ellas están las que protegen contra la influenza, la fiebre amarilla y la leptospirosis, esta última otro logro científico cubano.

La inmunización contra la influenza, en particular, se ha mantenido sistemáticamente con la vacuna de la temporada desde el año 1997, cuando se les aplicó a 18 mil personas en hogares de ancianos. En la actualidad serán protegidos 500mil mayores de 75 años y otros grupos de alto riesgo.

Según explicó la doctora María Josefa Llánes, funcionaria del MINSAP, los virus que se utilizan en la elaboración de la antigripal cambian todos los años, según los hallazgos reportados de acuerdo con la vigilancia internacional y las predicciones de los científicos sobre qué tipos y cepas de virus circularán en determinado momento.

Salud para la economía

El desarrollo de productos y tecnologías exclusivas de Cuba en este campo es además de una vía inmediata para la solución de los problemas de salud en su población, una forma de ahorrar recursos financieros por la sustitución de importaciones y de incrementar los ingresos del país mediante la exportación.

La primera vacuna tetravalente cubana, la DPT-HB, por ejemplo, ahorra 300 mil dólares por cada 2 millones de dosis, al calcular la reducción de los costos de producción, almacenamiento, consumo de electricidad, material de envase y otros gastos de una campaña masiva de vacunación, explicó Néstor Expósito, investigador del CIGB.

En el caso de la pentavalente, la segunda de su tipo en el mundo y primera producida por un país subdesarrollado, el precio mínimo en el mercado internacional de una sola dosis es muy superior que el de las vacunas que la componen por separado o en combinaciones de cuatro antígenos.

De manera que los especialistas estiman que ambas vacunas tendrán a corto plazo una amplia demanda global, según los pronósticos de la Organización Mundial de la Salud y del UNICEF, lo cual daría la posibilidad al país de incrementar sus ingresos por esta vía, dada la calidad y eficacia del producto, y su aceptación probada ya en las primeras ventas al exterior.

Como perspectiva, los científicos cubanos continúan la investigación de nuevas vacunas combinadas, lo cual incluye proyectos como el de la pentavalente en un solo vial (la actual viene en dos frascos, uno con la DPT-HB y otro con la Hib, que se mezclan al momento de inyectar), o más para el futuro, incorporar el antígeno contra la poliomielitis, en lo que sería tal vez la primera vacuna sextavalente.

Total de dosis aplicadas en Cuba según tipo de vacuna 1962-2005 

Tipo de vacuna

Total de dosis aplicadas

Toxoide Tetánico (TT)     

               75 530 127 

Antipoliomielítica (OPV)  

                74 334 167

Antitifoídica (AT)     

                35 799 560

Triple Bacteriana (DPT)    

                31 193 923

Duple (DT)

                12 855 471

BCG

                12 162 833

Antimeningocócica (Tipo B) (1)

                 10 245 786

Hepatitis B (HBV) (2)

                 12 131 782

Triple Viral (PRS) (3)

                   5 351 499

H. Influenzae (Hib) (4)

                   3 821 105

Tetravalente (DPT+HB) (5)

                     209 411

1) Se comenzó a vacunar a partir de 1988
2) Se comenzó a vacunar a partir de 1992
3) Se comenzó a vacunar a partir de 1986
4) Se comenzó a vacunar a partir de 1999
5) Se comenzó a vacunar a partir de 2005
Fuente: Anuario Estadístico de Salud 2005 del MINSAP

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