..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4,Nro.166, Viernes, 9 de marzo del 2007

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Economía cubana: se acelera su ritmo de crecimiento
Por Fidel Vascós González

El los últimos años, la economía cubana registra una aceleración en los ritmos de su crecimiento. Si en el 2003 el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 3,8 % con relación al mismo período anterior; en el 2004 la dinámica anual se incrementó a 5,4 %; en el 2005 a 11,8 % y en el 2006 a 12,5 %. En este año, el valor absoluto del PIB, medido a precios constantes del año 1997, superó los 44,0 mil millones de pesos. Este monto ya resulta superior, en términos comparables, al obtenido en 1989, vísperas del inicio de la caída de la economía cubana debido al proceso de desintegración de la Unión Soviética y los países socialistas de la Europa del Este, así como al recrudecimiento del bloqueo del gobierno de EEUU contra la Isla.

La contracción tocó fondo en 1993. Ese año el PIB resultó un 34,7 % inferior al de 1989, lo que determinó graves consecuencias económicas y sociales para la vida del pueblo cubano. A partir de 1994 se registra un sostenido crecimiento económico. La tendencia, diez años después, muestra un promedio de incremento anual, para ese período, del 4,0 %.

Si bien el valor total del PIB en el 2006 es superior al de 1989, la estructura de producción se ha modificado significativamente a favor de los servicios, en detrimento de la creación de bienes materiales. En 1989 los servicios generaban el 57 % del PIB, mientras que en el 2006 constituyen más del 77 %.

Esta tendencia se refleja en la alta dinámica del año 2006 en comparación con el 2005, la cual está respaldada por los servicios sociales, entre ellos la educación, que crece 12,6 % y la salud pública, con un aumento del 10,3%. Por su parte, la producción agropecuaria decrece 7,5 %; la industria azucarera se reduce un 8,4 % y el resto de las industrias sólo aumenta un 2,4 %. Es de destacar el incremento de las construcciones en 37,7 % acorde con la reciente intensificación del esfuerzo inversionista en el país.

No obstante el agudo deterioro de la producción material de 1989 a 1993 y sus negativos efectos para años posteriores, los servicios sociales han mantenido su crecimiento durante todo el período, tanto en respaldo presupuestario como en indicadores físicos, habiendo alcanzado elevadas metas en el 2005.

Los gastos del Presupuesto del Estado destinados a la educación fueron 1600 millones de pesos en el año 1989 y más de 4800 millones en el 2005; en salud pública se saltó de 937 millones a casi 3200 millones; en deporte, de 117 millones a casi 370 millones; en cultura, de 200 millones a 780 millones. De manera especial debe destacarse los gastos de la seguridad social, que de 1164 millones casi alcanza los 3000 millones en el 2005. Se incrementaron los ingresos nominales de los jubilados y pensionados, a pesar de las graves afectaciones en la producción durante el período.

La misma tendencia al crecimiento se registra en los principales indicadores físicos de estos sectores. Por ejemplo, en lo relativo a la salud, de algo menos de 35 mil médicos en 1989, en el 2005 se registraron más de 70 mil, lo que redujo los habitantes por médico de 303, que ya era una cifra muy favorable, a 159; la tasa de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos se redujo de 11,1 en 1989 a 5,8 en el 2006; y la esperanza de vida al nacer se elevó de 74 a 77 años.

Estos avances sociales que inciden directamente en el nivel de vida de la población demuestran que una adecuada voluntad política de los gobiernos permite mantener e incluso mejorar sensiblemente los aspectos sociales de la población, a pesar de las afectaciones en la producción material que puedan registrarse en un período determinado.

La tendencia a incrementar el papel de los servicios en la economía cubana también se refleja en las relaciones económicas exteriores del país. Los servicios constituyen actualmente el 70 % de nuestros ingresos externos en bienes y servicios. La exportación de bienes se redujo de 5400 millones de pesos en 1989 a menos de 1200 millones en 1993. Últimamente se ha recuperado en algo, superando los 2200 millones en el 2005. Ello es debido, fundamentalmente, a las exportaciones de níquel en más de 75 mil toneladas con un precio cada vez más alto y a la nueva dinámica de los rubros exportables de la producción farmacéutica y biotecnológica, que alcanza los 270 millones, constituyéndose en el segundo rubro en importancia en la exportación de bienes.

En cuanto a los servicios, las exportaciones de la asistencia médica, educacional, de ingeniería, deportes y otras prestaciones profesionales y asistencia técnica, han desplazado a un segundo lugar a los ingresos por el turismo internacional. El superávit que se obtiene en el balance externo de ingresos y egresos de los servicios, unido a otros saldos favorables de la cuenta corriente, compensan plenamente el déficit en el balance externo de bienes. Ello ha conducido a que, en los últimos años, se registre un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, lo que significa que la economía interna ha generado los valores que han financiado las importaciones realizadas en el período.

Los avances alcanzados demuestran que el país ha logrado resistir el embate que significó la caída del campo socialista europeo y el recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno norteamericano contra Cuba. Se han comenzado a dar soluciones reales a los problemas y a crear condiciones para la superación de las dificultades, iniciándose el camino hacia la invulnerabilidad económica del país.

No obstante, la economía se enfrenta a importantes retos y aun existen problemas no resueltos en este ámbito.

Se mantiene un alto nivel de dependencia externa en el consumo de alimentos, cuyas importaciones han crecido un 35% en los últimos dos años. Agrava este hecho el decrecimiento nacional de las producciones agropecuarias. Se requiere un programa de sustitución de importaciones, incrementando las producciones agrícolas e industriales de alimentos.

En los últimos 10 años, la productividad del trabajo crece a un ritmo promedio anual inferior al del salario medio.

Se registran significativas deficiencias en la planificación, preparación y ejecución de las inversiones.

El incremento de la transportación urbana de pasajeros constituye actualmente un reclamo de primer orden.

Se mantiene el desajuste en el balance de ingresos y gastos de la población en pesos cubanos.

Para superar estas y otras dificultades de la economía cubana se requiere lograr, entre otros objetivos, el cumplimiento y sobrecumplimiento de los planes de producción; la reducción de los costos; el control y ahorro de los recursos, particularmente los portadores energéticos; el incremento de la productividad del trabajo.

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