..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4,Nro.166, Viernes, 9 de marzo del 2007

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La estancia de Camilo Cienfuegos en Estados Unidos (V Parte)

Continuamos presentando esta interesantísima serie que nos relata los días de penuria y esperanza en los que el futuro “Señor de la Vanguardia” se prepara para ingresar a la Historia:

RAFAEL: “Otra vez sin empleo y con los agentes de Inmigración rondando, decidimos partir hacia San Francisco, donde llegamos a principios de julio. La primera noche la pasamos en el Hotel Pickwick [en la foto]. Al día siguiente alquilamos un cuarto con dos camas en la calle Utah y 24, en un barrio donde vivían muchos latinos. Comíamos en un restaurante cercano, nombrado Caleta, que era propiedad de una mexicana llamada Sixta Radilla y su hermano Rufino, quienes hicieron amistad con nosotros, hasta el punto de ofrecer la garantía de trabajo ante las autoridades norteamericanas, uno de los requisitos para poder realizar nuestro segundo viaje a ese país, en 1956.

Nuevamente fue Camilo el primero en conseguir trabajo. Comenzó de camarero en el hotel Fairmont. Yo concurría los mediodías al lugar, me sentaba, y, enseguida venía Camilo con café con leche, tostadas con mantequilla y emparedados, que, por salir "gratis", ayudaba a aliviar nuestras penurias económicas.

Con posterioridad Camilo consiguió un nuevo empleo en la Atlas Universal Service, como pulidor y pintor de estructuras de ventanas y puertas de hierro. Este trabajo era mejor pagado que el anterior y yo ya laboraba en un restaurante, por lo que decidimos dejar el cuarto donde vivíamos y mudarnos para un apartamento, en la calle Florida, entre 21 y 22. Incluso, para aumentar sus ingresos, Camilo estuvo como dos meses trabajando extra, por las noches, como mozo de limpieza, pues necesitaba comprarse ropa y poder ayudar más a su familia.

Debido a que en este Estado no existían organizaciones patrióticas de exiliados en aquellos momentos, y que José Antonio se había mudado y desconocíamos su nueva dirección, Camilo se vio limitado en sus actividades patrióticas durante su estancia en San Francisco. No obstante, siempre existió en él una preocupación constante por informarse acerca de la situación en Cuba, mediante la prensa y todo tipo de fuente informativa.

Cerca de donde vivíamos existía un parque deportivo, el Ralph Park, donde se jugaba pelota. Camilo se compró un guante y unos spikes. Los domingos nos reuníamos un grupo --mexicanos, nicaragüenses, americanos, salvadoreños--; unos, compañeros de trabajo; otros, conocidos, y formábamos nuestros piquetes. Recuerdo que, creo que a finales de 1954, un día Camilo paseaba con dos conocidos latinos. Uno de ellos tuvo una discusión con dos individuos que estaban parados en una esquina y Camilo intervino, pues se habían ido a las manos. Sucedió que sus acompañantes lo dejaron solo, y tuvo que enfrentarse con los individuos en condiciones desventajosas”.

En julio de 1954, abandonan San Francisco; se encuentran otra vez en New York; desde allí Camilo escribe a sus padres, siempre con su acostumbrada jocosidad:

                                                                         “New York 15/7/54

(…) No sé si ahí estarán como yo, con un calor que no lo aguantan ni los caballos; hace dos horas me levanté y ya me he tomado 16 cocacolas  (sic) y 31 vasos de agua.

Escribo hoy desde casa de Téllez, hace 2 días estoy aquí; como sabrán, no pude ver a Norma, pues ya se fue, yo creí que estaría aquí, pero se fue (…)

Ustedes conocen, pues ya se lo había dicho, de mi deseo de hacer ese viaje, donde estaba estaré como no estaré en ningún otro lugar en este país, pero dondequiera yo me pego (trabajo) como un buey y me querrán igual; éste es el mejor tiempo para irse y como “irse” es correlativo, lo repito, me fui. Si no lo hacemos ahora, no lo hubiéramos hecho maybe, quizás, no lo hubiéramos hecho nunca. Como dice el gordo José, hay que aprovechar los bríos juveniles.

Ya me estoy poniendo viejo y tengo que aprovechar los pocos años juveniles que me quedan. Aunque más vale “viejo joven que joven viejo”, cojan ésa, filósofos.

Nuestra primera parada será San Francisco, después iremos a Los Ángeles, Hollywood. Tengo pensado en la Meca del cine filmar mi primera película en 3. D. (tercera dimensión). ¿Qué les parece? ¿O les gustaría más verme en Cinemascope? Después de filmar, iremos de ciudad en ciudad: San Diego, Sacramento, Las Vegas, y antes de nuestro regreso a nuestra pequeña ínsula, como ya les dije en diciembre, queremos ir a México. Creo que no será difícil, si no me dan permiso, lo tomaré por mí mismo; creo el río no es muy Grande ni muy ancho; ahí estaremos de vacaciones solamente una semana, viendo las incomparables bellezas de ese país: Monterrey, Guadalajara, México City, o les mandaré una postal desde Acapulco.

Tengo que hacer las maletas y guardar plenty yanquería (basuras), no sé qué haré con ellas pues no pienso regresar a esta ciudad (...)

                                                                           CAMILO”

Nos contó Rafael que durante el  viaje, Camilo le escribe a sus padres, pues decía que mantener esa correspondencia era como estar en su querida Cuba y junto a los suyos:

                                                                    “Kansas City 15/7/54 1

(…) Acabamos de arribar a esta bonita ciudad de Kansas un poco kansados; después de 7 horas de viaje, nos apeamos 10 minutos, nos tomamos un cafecito con leche y no tuvimos tiempo de poner ni una tarjetica, dentro de 5 horas estaremos en San Francisco, California.

Tengo que aguantar ahora a Rafles, que quiere decirle al nuevo piloto que si se apaga una lucecita en la pizarra, dice él, que ya sabe manejar avión. Yo no lo dudo, estamos sentados en el primer asiento.

Aquí todo es gratis. Cuando lleguemos nos vamos a quejar del inmisericordio servicio que nos están dando, nos han tirado a cáscara de caña, nos prometieron desde café hasta pollo frito, y lo único que nos han dado ha sido 1 chicle de a kilo, el café no nos interesa pero el pollo o me lo dan o me tiro del avión.

Bueno, nos fuimos (…)                                                                                   CAMILO

P. D. Nos acaban de dar otro chiclecito y van $0.02.

1 Debe ser 16, no 15.

El 4 de octubre de 1954, desde San Francisco escribe de nuevo. En la misiva refleja la nostalgia que lo embarga:

(...) quizás haya quien piense que yo con el tiempo los he casi olvidado, pero eso no es así, al contrario, cada día es más grande mi cariño a ustedes, eso lo sé yo y es lo que mi corazón siente. Diariamente veo las pocas fotos que de ustedes tengo, muchas veces pienso que estoy con ustedes, quisiera no pensar, porque, como en los sueños y los cuentos, el despertar es muy triste, tan triste como para hacer llorar. Eso es otra de las cosas por las cuales a veces no escribo, cojo la pluma y  todo me parece hueco, sin sentido, porque lo que se siente en lo dentro de uno es imposible escribirlo, porque no hay palabras ni corazón, el corazón está con ustedes, y aquí, del lado este, la materia, es imposible olvidarlos ni dejar de quererlos”.

Por esa fecha, los cubanos comienzan a tener relaciones amorosas con dos muchachas salvadoreñas de profesión enfermeras, Camilo con Isabel Blandón y Rafael con Gloria Torres. Ambas poseían la ciudadanía estadounidense.

RAFAEL: “Llevábamos ya bastante tiempo en este Estado, y nos sentíamos muy inseguros con respecto a la persecución por parte de las autoridades de Inmigración. Frecuentemente comentábamos: ‘Estos cabrones en cualquier momento nos cogen’. Una noche Camilo salió con unos amigos mexicanos del Estado de Guerrero. Se encontraban divirtiéndose en un night club llamado Noche de Ronda, en la calle Pozo --todavía existe-- cuando llegaron unos agentes de Inmigración solicitando identificación. Se dirigieron a la mesa donde estaban Camilo y sus amigos.

Camilo, que se había percatado de la situación, al ver que a su amigo Santiago Ruiz, quien estaba ilegal, le exigían la identificación, se metió por medio y trató de interceder a su favor, mas su mala pronunciación lo perdió. Lo registraron y comprobaron su estado ilegal. Fue entonces llevado a nuestro apartamento por los agentes, quienes, al efectuar el correspondiente registro, encontraron también mi pasaporte. Se quedaron en el apartamento con Camilo y situaron un agente en la calle para que me esperara; como éste tenía mi foto del pasaporte, me reconoció y me detuvo.

Fuimos conducidos a una oficina de Inmigración, donde estuvimos detenidos unas horas junto con otros latinos. Después, en un carro jaula fuimos conducidos hasta la prisión de Chulavista, muy cerca de la frontera con México, a 600 millas de San Francisco, donde metían a los que se introducían o estaban ilegales en el país, incluyendo a los delincuentes. En esa cárcel se les hacía un tipo de juicio y se les dejaba retenidos, hasta que fueran resueltas las visas para ser deportados.

Para nosotros esto fue una experiencia totalmente nueva. Fuimos alojados en una nave con diez literas dobles. Todos los reclusos de nuestra galera eran de habla hispana, y con algunos hicimos amistad. La comida era pésima, como para enfermarse, y la disciplina rigurosa. Hubo casos de hombres que se escapaban, pero los volvían a traer antes de los dos días, no obstante estar este lugar situado a cinco minutos, corriendo, de la frontera con Tijuana.

Enseguida Camilo se destacó por su personalidad y fue designado 'Jefe de las chichas”, nombre que le daban al jefe de una cuadrilla formada por siete u ocho hombres, los cuales se encargaban de la limpieza de la nave y las callecitas aledañas. A pesar de las gestiones de Isabel Blandón y Gloria Torres, mi actual esposa, tuvimos que permanecer treinta y cuatro días en la prisión de Chulavista, hasta que se celebró el juicio y fueron resueltas las visas de tránsito para ser deportados a México...”

La detención se produjo en abril de 1955 bajo el cargo de violación de las leyes de permanencia en el país. (CONTINUARA)



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