..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4,Nro.166, Viernes, 9 de marzo del 2007

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Gabo cumple 80 años de vida y 45 de haber publicado Cien años de soledad
Por Ericka Montaño Garfias

Hoy comienzan los festejos. Gabriel García Márquez recibirá una serie de homenajes al coincidir, en este 2007, varios aniversarios: su cumpleaños número 80, el próximo martes; 60 años como escritor, 40 años de la publicación de Cien años de soledad y, en diciembre, el 25 aniversario de haber sido galardonado con el Premio Nóbel de Literatura, en 1982.

Así, el Festival de Cine de Cartagena, que se inicia este viernes estará dedicado al Nóbel colombiano y se proyectarán películas basadas en sus obras, documentales y videos sobre su vida, aunque de acuerdo con información difundida por el festival, el autor de Crónica de una muerte anunciada no asistirá.

  • Edición conmemorativa

El lunes 26 de marzo comenzará, también en esa ciudad colombiana, la versión cuarta del Congreso Internacional de la Lengua Española.

Durante ese encuentro, cuyo tema es Presente y futuro de la lengua española: unidad en la diversidad se rendirá otro homenaje a García Márquez, al que se prevé la asistencia de numerosas personalidades del mundo académico, político e intelectual, entre ellas los reyes de España, así como amigos y estudiosos de la obra garciamarquiana.

Este encuentro servirá de contexto para el lanzamiento de una edición especial de la novela Cien años de soledad, preparada por la Real Academia de la Lengua Española, revisada por el autor.

La semblanza fue escrita por el escritor colombiano Alvaro Mutis; la introducción estuvo a cargo de Carlos Fuentes, e incluye textos de Mario Vargas Llosa, Claudio Guillén, Pedro Luis Barcia, Juan Gustavo Cobo, Gonzalo Celorio y Sergio Ramírez. La edición conmemorativa, de 756 páginas estará a cargo de la editorial Alfaguara, su costo oscilará entre los 100 y los 120 pesos y el tiraje será de un millón de ejemplares.

Cien años de soledad se publicó por primera vez en marzo de hace 40 años bajo el sello de Editorial Sudamericana.

En México, la editorial Diana, cuyo catálogo fue adquirido por Planeta el año pasado, publica la novela cumbre de García Márquez desde 1986.

Hasta el momento se han realizado 48 ediciones o reimpresiones, con un tiraje nunca inferior a 10 mil ejemplares, y no se prevé una edición especial, aunque sí podría haber algo promocional preparado, principalmente para las ferias de libros, de acuerdo con Pablo Maya, director de Marketing y Comunicación de Planeta.

  • Testigo y partícipe

En Cartagena de Indias, epicentro de los festejos, se encuentra el biógrafo de Gabriel García Márquez, el especialista en literatura latinoamericana Gerald Martin, quien adelantó a La Jornada, que en los primeros meses de 2008 publicará su biografía ''tolerada" del escritor colombiano, a quien conoció en 1990 durante el Festival de Cine de La Habana.

La biografía que publicará es la versión corta de un trabajo que ocupa ya 2 mil 500 páginas ''dos veces ya más largo que Guerra y Paz, y en el que seguiré trabajando, no solamente porque es un gran escritor, sino porque ha vivido todas las cuestiones históricas, de alguna manera ha sido testigo y ha participado, digamos espiritualmente, en todo".

Siempre he dicho, en broma, ''que soy el biógrafo tolerado. Así que es más una biografía tolerada que autorizada", dice el académico en entrevista vía telefónica con este diario.

''La verdad es que en los pasados años el mismo Gabo ha dicho que soy su biógrafo oficial. No soy oficial porque no comencé como tal, pero sí con el visto bueno de García Márquez; de lo contrario habría sido imposible hacer lo que he hecho.

''Al comienzo dijo que estaba dispuesto a aguantarme con tal de que no lo hiciera trabajar. Sí es una biografía autorizada en el sentido de que autorizó a sus amigos a que hablaran conmigo, conozco a su familia, me ha ayudado a hacer ciertos contactos, pero no lo es en el sentido de que no tengo acceso a su archivo o a su intimidad, como pasa con las biografías totalmente autorizadas. Lo que puedo decir es que si ha habido una biografía autorizada, sería ésta."

Gerald Martin es uno de los invitados especiales al Festival de Cine de Cartagena, que concluirá el 9 de marzo, al que confirmaron su asistencia los directores Jaime Humberto Hermosillo, Miguel Littín, Ruy Guerra, Hilda Hidalgo, la actriz Marisa Paredes y los productores Thierry Forthe, Jorge Alí Triana y Lisandro Luque.

Durante el encuentro se proyectarán las películas El coronel no tiene quién le escriba, Un señor muy viejo con unas alas enormes, Tiempo de morir, Edipo Alcalde, María de mi corazón y Veneno de madrugadas, adaptación de su novela La mala hora, entre otras.

En documentales y videos se proyectarán Amores ilícitos, La Cartagena de García Márquez, Un día en la vida de Tiempo de morir, Gabo premio Nóbel, La patria de la soledad, Un viaje al corazón de Macondo, La escritura embrujada y García Márquez: Tales beyond solitude.

Tomado de La Jornada

http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=3603

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¡Feliz cumpleaños García Márquez!
Por Michel Zelada Cabrera

<<El escritor colombiano Gabriel García Márquez, autor de la novela “Cien años de soledad” y premio Nóbel de Literatura.

Siete escritores bolivianos hablan del legado literario de Gabriel García Márquez y de la influencia en las letras universales, nacionales y en las obras de los narradores entrevistados. Este 6 de marzo el mundo celebra los 80 años de “Gabo”, los 40 de la publicación de “Cien años de soledad” y los 25 de la recepción del Premio Nóbel.

Este 2007 vivimos el año Gabriel García Márquez, puesto que el corazón literario latinoamericano y mundial late al ritmo de “Cien años de soledad”. No era para menos, en este emblemático marzo brindamos por cuatro buenas razones: Gabo cumple 80 años (nació el 6 de marzo de 1927), se cumplen 60 años de la publicación de "Ojos de perro azul", su primer relato; 40 de la publicación de "Cien años de soledad" y 25 desde que recibió el premio Nóbel de literatura.

Festivales de cine, coloquios, seminarios, lecturas maratónicas de su obra y homenajes por doquier están a la orden del día en tributo al autor del “Otoño del patriarca”. Y es que la magnitud de la obra literaria de este “colombiano universal”, como suele llamarlo algún crítico, es tan grande que ha roto todas las fronteras.

Bolivia no está ajena a su influencia, lectores de toda edad y escritores de diversas corrientes han caído en algún momento en las redes de alguno de sus relatos y novelas.

Así lo confirman las opiniones de varios escritores bolivianos que representan a tres diferentes generaciones de narradores. Con matices diversos, todos coinciden en que la obra de Gabo ha tenido gran influencia en la literatura universal y nacional en general, auque también niegan que haya influido en sus obras respectivas.

Escritores con una obra literaria ya consolidada como Ramón Rocha Monroy, Edmundo Paz Soldán, Manuel Vargas, Claudio Ferrufino- Coqueguinot, y noveles narradores que empiezan a construir su espacio literario como Miguel Esquirol, Rodrigo Antezana y Cecilia Romero, todos confiesan sus relaciones con el octogenario narrador colombiano.

  • Su influencia en la literatura

Entre los méritos que Vargas le reconoce a Gabo, es que ha recuperado mundos hasta entonces no considerados en la literatura: el de la fantasía y la magia como parte indisoluble de la realidad. “Con ello nos dice que la realidad es mucho más rica que lo que aparenta y todo puede suceder, todo puede ser en nuestro mundo americano”, asegura.

Otro mérito de García Márquez, según Vargas, es el manejo del lenguaje sencillo y desenfadado que ha hecho posible que la literatura llegue a una inmensa cantidad de lectores.

En tanto, para Paz Soldán la influencia de García Márquez ha sido tan grande que para muchos lectores de fuera de América Latina decir "realismo mágico" equivale a decir "literatura latinoamericana".

Miguel Esquirol va más allá y compara la influencia de García Márquez con el Big Bang , “Toda la literatura del continente comprimida estalló con una luz radiante, con nombre y apellido y creó el universo entero. El Big Bang se llamaría García Márquez, y con el acto de presionar la tecla de una vieja máquina de escribir se introduciría en el ADN mismo de la literatura”, sentenció el joven narrador que actualmente hace un post grado el Literatura en EEUU.

Antezana Patton, autor de una novela de ciencia ficción titulada “El viaje”, no quiere “creer” que García Márquez tenga influencia alguna y sugiere más bien que “se debería hacer una investigación para llegar a una conclusión, no creo que la opinión de nadie pueda juzgar esto”, dice.

  • Influencias en Bolivia

¿Escribir como García Márquez? ¿Tratar de imitarlo el Bolivia?, Ramón Rocha Monroy responde tajante, “la lectura de su obra nos conmocionó, pero imitarlo es en extremo flagrante, y no conozco intento alguno que haya prosperado”, Ferrufino – Coqueugniot coincide con Rocha en que no existen imitadores en Bolivia, sin embargo admite que hay influencias de su obra en la literatura boliviana así como el resto de América.

Vargas alerta y dice que es muy peligroso, para los escriben después de Gabo, “pues tiene un estilo único y pegadizo, de manera que escribir “como García Márquez” es vano.

Lamenta el caso de Isabel Allende y algunos otros nombres menos conocidos. “En Bolivia, su influencia ha resultado las más de las veces negativa, pues sólo se ha considerado aspectos superficiales y mecánicos, es decir, de copia facilona” y cita los casos de las lluvias “de no sé cuántos días en El festejo del deseo (Lechín), o el final de la divertida novela Jonás y la ballena rosada (Montes Vanucci)”.

Paz Soldán agrega otros dos nombres más que, según él, han recibido influencias de García Márquez: Manfredo Kempff (Luna de locos) y Giancarla de Quiroga (La flor de la Candelaria. El autor de “Días de papel” agrega que en general no hubo una influencia central.

Miguel Esquirol contradice a sus colegas mayores y asegura que García Márquez no sólo ha afectado a la literatura Boliviana “sino que a nuestra propia forma de ver Bolivia. Y nuestra literatura por palabra, obra u omisión (como aquel pésame católico) sigue regresándonos a García Márquez, de la misma manera que siempre volvemos a Borges, a Cervantes y a Homero. Todos ellos ya son parte nuestra”.

En opinión de Rodrigo Antezana, si, existe influencias del autor de “Crónica de una muerte anunciada”, directas cuando se lo intenta imitar, e indirectas, cuando alguien busca escribir de una manera distinta a la suya, evitar sus temas, su mundo, o su estilo de mundo.

Para Cecilia Romero, la flamante ganadora del Concurso de Cuento “Adela Zamudio”, es evidente que el colombiano ha influenciado en Bolivia, “en unos más que en otros, por ejemplo una novela que algo me recuerda el estilo es el Run Run de la Calavera, de Rocha Monroy”, asegura.

  • Influencias personales

Y le preguntamos al propio Rocha Monroy si Gabo había influenciado en sus obras, respondió con un tajante “NO”, similar respuesta tuvo Paz Soldán “Me parece que no”, dijo y les siguió Rodrigo Antezana negando también influencias de Macondo, “García M. tendrá mucha fantasía en su obra, pero nunca abordó la ciencia ficción”. Recordemos que Antezana tiene una novela publicada precisamente de ciencia ficción.

En tanto, Manuel Vargas admite que se identificaba con el mundo del autor de “Los funerales de la Mama Grande” con el agravante de que nació también un 6 de marzo.

“Tuve que cuidarme mucho de él, para que no se me pegue, y más bien recurrí pronto a lo que se decía eran sus maestros, y de esa manera entré al mundo de William Faulkner, y a otros como Hemingway, o Azorín, que de alguna manera son todo lo contrario, y así pude salvarme”.

Esquirol dice que si, “puedo decir que sí lo hizo, conciente e inconscientemente”, va más allá y confiesa que mucha veces tuvo ganas de ponerle alas de pajarraco a un Gabo anciano y dejarlo vagar por una Barcelona postolímpica, “o agarrar a pedradas a la bella que se fue volando para ver si la derribamos de una vez por todas como a un volantín rebelde, o resucitar una vez más al eterno dictador, pero esta vez con pulmones de fuelle, piernas biónicas y un corazón que late al frío y rítmico latido de un reloj digital”.

Romero va por similar camino que Esquirol, y asegura que la influencia fue total, “El lenguaje es barroco mestizo, y claro todavía hay ese matiz en mis escritos, aunque ahora narro de otras formas, creo que lo mío es la mezcla. El collage de todas las cosas que me conmovieron”.

  • La personalidad del Nóbel

¿Y cómo ven nuestros escritores a García Márquez como persona?, Ferrufino- Coqueugniot no tiene una opinión fija, “hay mucha controversia y prefiero no ahondar en ella.

Me quedo con el mágico autor”, dice. Para Antezana, el autor de “Noticia de un secuestro” es un idiota completo, “todo lo que sé sobre su persona habla de un pedante con nula capacidad analítica, enamorado de las lisonjas y la atención”.

Más preciso, Paz Soldán asegura que cuando lo conoció le pareció un hombre muy pagado de sí mismo. “Y nunca entendí del todo lo contradictorio de su crítica tan aguda del poder en El otoño del patriarca, acompañada de su falta de distancia crítica en su relación con Fidel Castro.

Y Esquirol: “García Márquez siempre será el tío, viejo verde enamorado de mi mejor amiga, que todos quisimos tener. De convencidas ideas política sin importarle el viento que sople. De oscuros amores (mujeres, libros, partidos).

Y si en realidad alguna vez le hizo, de un golpe, besar suelo cubano a Vargas Llosa, sólo por ver el gesto en el rostro de este último valieron la pena todos sus errores”.

En tanto, Romero rescata del colombiano su obra, “es de una influencia y grandeza que no se mide con palabras, creo que lo fundamental que hizo el autor fue mostrarnos que la palabra no es un mecanismo del pensamiento, es más una forma de darle significación al mundo”, concluye.

  • Feliz coincidencia

Y al momento de juzgar la obra de Gabo, todos nuestros escritores entrevistados coinciden en elogiarla, hasta Rodrigo Antezana, quien afirma que “como escritor es magnífico, tiene una prosa muy fluida y un excelente sentido del ritmo”.

Y Paz Soldán, docente de literatura Latinoamérica en la Universidad de Cornell (EEUU), asegura que es uno de los tres escritores latinoamericanos más importantes del siglo XX (los otros dos son Borges y Vargas Llosa). “Sus páginas son un modelo de desborde imaginativo y precisión de lenguaje”.

Manuel Vargas está seguro de que sin García Márquez la literatura latinoamericana no sería lo que es.

Ferrufino-Coqueugniot dice que su obra es un ejercicio narrativo mayor, “un trabajo de orfebre literario pocas veces visto”.

Y cierra este debate Rocha Monroy, quien confiesa que actualmente relee, pero incesantemente, la obra periodística del autor de Miguel Littin Clandestino en Chile, “para mi gusto superior a la de Truman Capote o a la de Kapuscinski”, sentencia.

  • Lectura de “Cien años de soledad”

“Un elemento del éxito de Gabo es la vocación, que se traduce en disciplina, una vida dedicada a la literatura” Plinio Apuleyo.

Con motivo del 80 aniversario de García Márquez, su amigo Plinio Apuleyo Mendoza rememoró para algunos de los recuerdos y anécdotas de esa amistad, que ha dejado huellas en la producción literaria de ambos.

"Recuerdo -dijo Mendoza a Efe- que cuando estaba escribiendo "Cien años de soledad" me dijo que estaba inmerso en una obra que podría convertirse en un golpe de éxito, o hundirlo en el ridículo".

El autor le ofreció algunos detalles de la obra: cómo era asesinada una persona y la sangre corría por las calles hasta que llegaba a casa de la madre o como desaparecía una joven y se marchaba al cielo.

Plinio le aconsejó que enviar al cielo a uno de los personajes era arriesgado, pero cuando recibió el manuscrito de la novela y lo leyó le escribió una carta para asegurarle que no haría el ridículo, "que ese era el golpe de éxito y era fascinante".

  • La primera edición de “Cien años…”

"En la editorial se recuerda a “Cien años de soledad” como un hecho mítico: fue un éxito sin precedentes” Luis Chitarroni

Hace cuatro décadas, la editorial Sudamericana publicaba en Buenos Aires una novela de un desconocido escritor colombiano, Gabriel García Márquez; era la primera edición de "Cien años de soledad", tan sólo 8.000 ejemplares que se agotaron rápidamente.

Fue a comienzos de junio de 1967 cuando la célebre novela vio por primera vez la luz, y lo hizo en Argentina, gracias al editor Francisco Porrúa, que en realidad quería publicar "La hojarasca" (1955) y "El coronel no tiene quien le escriba" (1961), pero éstos iban ya a ser publicados por un sello uruguayo.

A cambio, el colombiano, que por entonces vivía en México, le envió el primer capítulo de "Cien años de soledad", lo suficientemente bueno como para que Porrúa lo contratara inmediatamente y le enviara un adelanto de aproximadamente 500 dólares.

Año de Gabo

Cuatro festejos

El "Año de García Márquez". Así bien puede llamarse este 2007 en que coinciden el 80 aniversario de su nacimiento, los 40 años de la publicación de "Cien años de soledad", 60 de la publicación de su primer cuento “Ojos de perro azul” y los 25 del Premio Nóbel de Literatura.

Gran escritor

Gabo, como lo llaman afectuosamente desde sus más íntimos amigos hasta aquella legión de lectores anónimos que tiene repartida por todo el mundo, está considerado por los críticos como el más grande escritor vivo y para algunos es el más importante de la lengua de Castilla después de Cervantes.

Autor de casa

"Es un autor que lo consideran de casa en cualquier lengua y en cualquier época y en cualquier país donde se lea", manifestó recientemente en una entrevista con una radio colombiana Dasso Saldívar, autor de "El viaje a la semilla", la biografía de García Márquez, nacido el 6 de marzo de 1927.

Fértil imaginación

La admiración, veneración en algunos casos, que García Márquez despierta en todo el mundo no es gratuita. Es producto de la fértil imaginación y torrente narrativa de un genio que llevó a su más elevada expresión un estilo de contar historias fantásticas, no como fábulas, sino como mundo real.

Obra que atrapa

La obra tiene la virtud de que atrapa tanto al lector común como a los críticos, un fenómeno que la E. Sudamericana, constató hace 40 años cuando los 8.000 ejemplares de la primera edición de "Cien Años de Soledad" se agotaron en cuestión de días.

Sobre la novela “Cien Años de Soledad ”

  • Edmundo Paz Soldán

Escritor, Premio Nacional de Novela, reside en EEUU

He leído la novela “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, tres veces.

La primera vez fue a los catorce años, en unas vacaciones en casa de mis tíos en Santa Cruz, en el barrio Hamacas.

En la biblioteca de la casa encontré Cien años de soledad y Lolita, dos novelas que me conmovieron tanto en esa época que las recuerdo con más vividez que la ciudad de Santa Cruz de esas vacaciones.

En realidad cada que voy a Santa Cruz pienso en Aureliano Buendía y en Dolores Haze, en el olor mustio de los libros de mi tío, y en el calor húmedo de aquel diciembre, un calor que no sé si provenía de la ciudad en la que me encontraba en la vida real o del Macondo en el que mi imaginación vivía esos días.

  • Rodrigo Antezana P.

Escritor boliviano y crítico de cine.
A mí la frase "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella remota tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo", se me ha quedado pegada, y ya me tiene podrido, por lo mucho que se la repite. Supuestamente tenía que leer el libro en colegio, pero rara vez hacía lo que me decían en las clases.

Alguien leyó al curso un resumen de la historia. Recuerdo que no tenía interés en la obra. Sería mucho después que leería algo de García M., le reconozco mucho talento como narrador, pa’ que negarlo, genio, pero su mundo es muy primitivo, la mayor parte de sus personajes son un atado de ignorantes que podrían hacer un buen uso de la enciclopedia más básica. Un mundo completamente ajeno al mío. Preferí a Llosa.

  • Cecilia Romero

Ganadora del certamen de cuento Adela Zamudio “Cien años de soledad”, creo que para quien la tuvo en los ojos por primera vez o segunda tiene cien formas de ser leída. La soledad de los Buendía es la misma que vivirán quizás los Gonzáles, los Camperos o los Romeros sin importar la geografía. Aconsejan los surrealistas que uno escriba o hable según la locura que nos haya seducido, pues bien Gabriel García Márquez con esta obra fundamental nos muestra ese universo de gentes que viven y mueren bajo el sino de un azar o un destino que los mueve, la primera impresión fue la definitiva, la de encontrarse ante un escritor que ejerce el oficio con maestría y encanto, con real fantasía. Si se celebran 40 años, nos quedan 60 más de disfrute, no olvides que para ciertos Buendía sólo queda la opción del ojo desierto en soledad que se acompaña bien con libros.

  • Miguel Esquirol

Escritor, actualmente hace un Post Grado en Literatura en EEUU.
"Cien años de soledad" fue el primer libro que leí de este autor. Lo hice además en una edad en que se suponía que tenía que leer otro tipo de literatura más "infantil". Fue perder el miedo a la segunda página de la mano de Melquiades, y encontrarme en medio de una historia tan basta como una inacabable cena familiar en el que todos intentan contarte su historia. La segunda vez que la leí ya tenía mayor conocimiento de causa, e incluso me aterró la irresponsabilidad cometida por mis padres en dejar esa novela en manos de un niño, pero adivinando a la vez esa era la mejor forma de leer este libro.

La tercera vez que la leí la comencé en Madrid frente a la estatua de don Miguel de Cervantes para acabarla en el autobús camino a Barcelona, la misma Barcelona que lo había refugiado, y que también lo hacía conmigo, quizás siguiendo sus pasos de una forma inconsciente.

Siempre que leí esta novela me encontré con una sensación semejante: un mundo que se construía delante mío, que imitaba además la estructura fantástica de Macondo, y que cien años después se iba deshaciendo como un castillo de arena o de un libro que de pronto se ha secado y podrido en mis manos dejando sólo restos. Las últimas páginas las leía como un viento que te quita las hojas de las manos.

  • Claudio Ferrufino

Escritor boliviano, reside en EEUU.
Leí “Cien años de soledad” después de cumplir los veinte años, y no me arrepiento. Creo que hacerlo antes hubiese sido improductivo. A los veinte ya existía una supuesta formación literaria que me permitió apreciar mejor el libro.

Comparto con Jorge Luis Borges en que la primera parte es notable, mientras que en la segunda el embrollo se hace a veces confusión sin perder su riqueza estilística. Gabo está marcado por el sino de Cervantes, comenzando con que tanto el inicio de “Don Quijote” como el de “Cien años de soledad” son hitos inmemorables. Tal vez se deba a que ambas primeras partes, en Cervantes y en García Márquez, son de tal maestría que difícilmente se podría continuar en nivel semejante o parangonar al menos su calidad. Es cuestión de gusto. A Ligia, mi esposa, le gusta el total de la obra. Asumo que su herencia semi-tropical, el entorno de su infancia, la acercan más al colombiano que mi acercamiento andino.

Yo me uno al autor en sus Memorias, por ejemplo, en su juventud en el páramo bogotano, que me recuerda el páramo mío. Hay partes del recuento de su vida estudiantil que alcanzan la oscuridad de Rulfo, la esencia de una indianidad sombría que comparto.

Ahora que me acerco a los cincuenta hay una decena de libros que necesito releer.

  • Ramón Rocha M.

Escritor boliviano, Premio Nacional de Novela
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella remota tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo", es una de las pocas frases iniciales de una novela que, como muchos, me la sé de memoria.
Y es una frase clave para conocer la estrategia narrativa del realismo mágico. Yo leí el capítulo inicial en la revista Mundo Nuevo, que dirigía Emir Rodríguez Monegal, antes de conocer la novela íntegra. Leerla fue volver los ojos a mi familia, a mi entorno. Había algo muy familiar en esos personajes: Úrsula Iguarán era un calco de mi abuela Concha; Pilar Ternera, una versión de mi tía Maruja; José Arcadio, un avatar de Sixto, mi papá. Creo que nos ayudó a mirarnos a nosotros mismos, pero sobre todo, a apostar por lo nacional popular, por lo criollo, lo khesti, lo profundamente americano y mestizo y nuestro, a diferencia de los héroes europeizantes y las damas lánguidas y parisinas propias del modernismo. Muchos sentimos que Macondo era ese país íntimo que algunos poderosos nos empujaban a olvidar: ese país que hunde sus raíces en nuestras culturas locales, en nuestros saberes tradicionales, en nuestras formas criollas de decir y nombrar las cosas, incluso en nuestra maravillosa costumbre de hablar quechuañol, aymarañol o cambañol, sin preocuparse por la corrección o el refinamiento.

http://www.lostiempos.com/lecturas/04-03-07/contenido.php





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