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 La maestría de Don Augusto Roa Bastos
Por Mercedes Santos Moray
Desde que apareció la edición cubana de la novela Yo, el Supremo, del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, nos incorporamos cubanos y cubanas a la amplia humanidad de lectores que, en toda Iberoamérica, siguieron con verdadera avidez la obra de ese gran maestro de nuestro idioma, laureado con el Premio Cervantes.
Entonces, me adentré en su producción, conocí de su lírica, escrita en castellano y en guaraní, de su perfil como guionista de cine, cuya huella quedó atrapada para siempre en la filmografía argentina con más de 15 títulos, y sobre todo, en el perfil del narrador, autor de cuentos y de novelas tan conmovedoras como Hijo de hombre.
Muchos años después gocé del privilegio de conocer al novelista, cuando finalmente nos visitó, y de calibrar la estatura gigantesca de aquel hombre pequeño, ya en su ancianidad, pero lúcido y vital, abrumado por las muestras de amor y de simpatía que encontró en esta tierra a la que, durante tantos años, deseó venir, y que finalmente colocaba sobre su pecho la orden máxima de nuestro país, la José Martí, en el 2003.
El maestro ya no está físicamente entre nosotros, los que amamos su escritura y conocimos de la intensidad de su vida, siempre entregada a su pueblo y a la defensa de los humildes, de sus raíces guaraníes.
Pero está su obra, esa que ha recibido también el homenaje, en la Casa de la Independencia de Asunción, la capital de su amado Paraguay, en la que se presentó un volumen singular, Augusto Roa Bastos. Valoración Múltiple, en coedición entre la Casa de las Américas y el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes de la hermana nación sudamericana, tributo que Cuba y su pueblo, el paraguayo, como toda la América latina le rinde a este creador de sueños, una de las voces mayores de las letras de nuestra cultura a escala universal.
Ese acto solemne además constituyó un hecho revelante, al declararse por la Secretaría de Cultura de la nación paraguaya, como una obra de “interés cultural”, en el que además se explicita que, con esta edición, “seinaugura una alianza con la Casa de las Américas”.
La edición estuvo al cuidado de un buen amigo, erudito en cuestiones de la literatura latinoamericana, como el filólogo francés Alain Sicard, profesor e investigador de la Universidad de Poitiers, y el trabajo fue asumido por el Centro de Investigaciones Literarias, de la Casa de las Américas, en Cuba.
Estudios críticos, valoraciones de diversas personalidades de las letras, una bibliografía de carácter exhaustivo, textos sobre la producción poética, dramática, ensayística y narrativa del escritor y entrevistas al propio Augusto Roa Bastos conforman el volumen, de obligada referencia para cuantos, a escala mundial, y especialmente en el contexto histórico y cultural de nuestra América se interesan por la obra del autor de El naranjal ardiente.
Enviado por su autora
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