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 La BNJM pierde a uno de sus más laboriosos trabajadores
Un sencillo hombre de pueblo, que durante largos años integró las filas de los trabajadores de esta Institución y que fue Maestro para muchos de los que desempeñamos tareas en los Fondos Bibliográficos, falleció recientemente, cuando justo cumpliría años en el día de ayer.
Amable Silva, -para todos los que lo conocimos, el querido Tatica-, que como técnico empírico ponía la magia de su conocimiento exacto en la búsqueda del más reacio volumen en la intrincada selva de los almacenes de esta Institución, el que armado de su sonrisa, nos mostraba los “trucos” del oficio, el que con su pelotón de vanguardia (Alfredo Cruz, Alejandro Recaño, José Ferro, Orlando Solís, Ángel Masó y Raúl Carballea) eran los primeros intercalando libros o revistas, o despejando enormes hectáreas de caña, en sus días de trabajo voluntario en la Zafra de todos…
Amable, con quien bromeaba diciéndole la Momia, por los años y por que aparecía de improviso tras cualquier estantería, revisando, ordenando, amando a esta Institución más que a su propia vida…
Amable: guajiro pinareño, historiador y cronista de su tiempo, aquel que nos contaba historias que nos hacían conocer la maravilla del boniato con leche cubano, o los abusos de los dueños antes de 1959 o nos iluminó sobre las bellezas del cementerio de Colón…
Hermosas fotografías salieron de sus manos: nacido en tiempos de revolución, su nombre hubiera brillado en esta esfera…
Triste noticia la que nos toca compartir hoy con ustedes… Librínsula quedó esperando una entrevista que ya nunca llegará… pero nos dejó su sonrisa y su presencia, en esta Biblioteca Nacional que nunca, nunca, lo olvidará:
¡Salve, Tatica!!

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