..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 4, Nro. 196, Viernes, 5 de octubre del 2007

 

El asesino del Che, la Operación Milagro y los médicos cubanos
Por Salim Lamrani (*)

Mario Terán, antiguo suboficial jubilado tristemente famoso por haber ejecutado al legendario guerrillero Ernesto Che Guevara el 9 de octubre de 1967 en la escuelita de La Higuera en Bolivia, vivía en el más completo anonimato en Santa Cruz. Hundido totalmente en la indigencia, subsistía sólo con su miserable pensión de antiguo soldado y había perdido la vista, víctima de una catarata que no había podido curar, por falta de recursos (1).

En 2004 el presidente cubano Fidel Castro lanzó una amplia campaña humanitaria continental que lleva el nombre de Operación Milagro, apoyada por Venezuela, que consiste en operar gratuitamente a los latinoamericanos pobres que sufren de cataratas y otras enfermedades oculares. En 30 meses, cerca de 600.000 personas de 28 países, incluso ciudadanos estadounidenses, recobraron la vista gracias al altruismo de los médicos cubanos. El objetivo anunciado es operar a 6 millones de personas para 2016 (2).

La elección de Evo Morales como presidente de la República de Bolivia en diciembre de 2005 y su voluntad de emprender una política social destinada a mejorar el bienestar de una de las poblaciones más pobres del continente, ha permitido que los bolivianos accedieran al programa humanitario que lanzó Cuba. Cerca de 110.000 bolivianos han podido recobrar la vista sin pagar un solo centavo (3).

Entre éstos se encuentra Mario Terán, quien pudo deshacerse de su grave dolencia gracias a los médicos cubanos. Pablo Ortiz, periodista boliviano que trabaja para el diario El Deber de Santa Cruz, contó la historia: “Terán tenía problemas de cataratas y fue curado en la Operación Milagro, por médicos cubanos, totalmente gratis”. Luego dio más detalles: “El tipo es un perfecto desconocido. Nadie sabe quién es. Está en la ruina y se presentó en el hospital de Operación Milagro, nadie lo reconoció y fue operado. Nos lo contó su propio hijo, que fue al diario para hacer un agradecimiento público [...] Fue en Agosto pasado [2006]” (4).

A veces la historia reserva algunas sorpresas. Así, el asesino del Che fue curado por médicos enviados por Fidel Castro, el más fiel e íntimo compañero del “guerrillero heroico”. Terán debe su vista a los emisarios de la salud que siguen el ejemplo internacionalista del hombre a quien mató.

Según el antiguo agente de la CIA Félix Rodríguez, que participó en la captura del Che, Terán se presentó voluntario para ejecutar al líder rebelde. Antes había asesinado a sangre fría a todos los demás prisioneros (5). Pero frente al Che le faltó el valor:
 
“Cuando llegué al aula el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo:
-Usted ha venido a matarme.
Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó:
-¿Qué han dicho los otros?
Le respondí que no habían dicho nada, y él comentó:
-¡Eran unos valientes!
Yo no me atrevía a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentí que se me echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido, el Che podría quitarme el arma.
-Póngase sereno –me dijo– y apunte bien, ¡va usted a matar a un hombre!
Entonces di un paso hacia atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga [...]. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto” (6).

En vísperas del cuadragésimo aniversario de su desaparición y a pesar de la execrable campaña mediática internacional destinada a empañar la imagen de uno de los más grandes revolucionarios de la historia del siglo XX, el ejemplo del Che permanece “grande, muy grande, enorme” y sigue brillando “intensamente” gracias al sacrificio de decenas de miles de médicos cubanos que, en el anonimato de su acción heroica por los cuatro puntos cardinales, persisten en la creencia de que otro mundo, menos cruel, es posible.+ (PE/Ctro Martín Luther King)

Notas:

  1. Héctor Arturo, «Che vuelve a ganar otro combate», Granma, 29 de septiembre de 2007.
  2. Operación Milagro, «Página Principal», 28 de septiembre de 2007. http://www.operacionmilagro.org.ar/ (sitio consultado el 30 de septiembre de 2007). Para los ciudadanos estadounidenses que se beneficiaron del programa humanitario véase Prensa Latina, «Oftalmólogo estadounidense reconoce valor de Operación Milagro», 19 de enero de 2007.
  3. Operación Milagro, «Bolivia. De las tinieblas a la luz: Operación Milagro devolvió la vista a más de 108 403 pacientes», 28 de septiembre de 2007. http://www.operacionmilagro.org.ar/ (sitio consultado el 30 de septiembre de 2007).
  4. Juan Pablo Meneses, «¡Primicia Mundial! Entrevista a Pablo Ortiz», Crónicas Argentinas, 11 de octubre de 2006.
  5. Claudia Márquez, «El Guerrero de las sombras. Entrevista a Félix Rodríguez», El Veraz, 19 de agosto de 2005.
  6. Mario Terán, «Extractos», sin fecha. http://fotolog.terra.com.ar/desdelaterraza:26 (sitio consultado el 30 de septiembre de 2007).

(*) Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francés especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba (Pantin: Le Temps des Cerises, 2005), Cuba face à l’Empire (Genève: Timeli, 2006) y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006).

Che vuelve a ganar otro combate
Héctor Arturo

Lean bien este nombre: Mario Terán. Mañana nadie lo recordará, como ya le ocurrió hace cuatro décadas, cuando lo convirtieron en noticia. Pero ahora solo les pido que al menos por un instante graben bien este nombre en las memorias, para que nadie olvide y todos juzguemos.

El hijo de este señor se presentó en el periódico "El Deber", de Santa Cruz, en Bolivia, con el ruego de que publicaran una nota de agradecimiento a los médicos cubanos que habían devuelto la vista a su anciano padre, tras intervenirlo quirúrgicamente de cataratas, mediante la Operación Milagro, un verdadero milagro.

El padre de este boliviano agradecido es Mario Terán. A los que tenemos más edad, puede que el nombre nos suene a haberlo escuchado antes. Los jóvenes quizás jamás hayan oído hablar de él.

Mario Terán fue el suboficial que asesinó al Comandante Ernesto Che Guevara el 9 de octubre de 1967, en la escuelita de La Higuera.

Al recibir la orden de sus jefes, tuvo que acudir al alcohol para llenarse de valor y poder cumplirla. Él mismo narró después a la prensa que temblaba como una hoja ante aquel hombre a quien en aquel momento vio "grande, muy grande, enorme".

Che, herido y desarmado, sentado en el piso de tierra de la humilde escuelita, lo observó vacilante y temeroso, y tuvo todo el coraje que le faltaba a su asesino para abrirse la raída camisa verdeolivo, descubrirse el pecho y gritarle: "No tiembles más y dispara aquí, que vas a matar a un hombre"

El suboficial Mario Terán, cumpliendo órdenes de los generales René Barrientos y Alfredo Ovando, de la Casa Blanca y de la CIA, disparó sin saber que las heridas mortales abrían huecos junto a aquel corazón para que continuara marcando la hora de los hornos.

Che ni siquiera cerró sus ojos después de muerto, para seguir acusando a su asesino.

Mario Terán, ahora, no tuvo que pagar un solo centavo por haber sido operado de cataratas por médicos cubanos en un hospital donado por Cuba e inaugurado por el presidente Evo Morales, en Santa Cruz.

Anciano ya, podrá volver a apreciar los colores del cielo y de la selva, disfrutar la sonrisa de sus nietos y presenciar partidos de fútbol. Pero seguramente jamás será capaz de ver la diferencia entre las ideas que lo llevaron a asesinar a un hombre a sangre fría y las de este hombre, que ordenaba a los médicos de su guerrilla que atendieran por igual a sus compañeros de armas que a los soldados enemigos heridos, como siempre lo hicieron en Bolivia, al igual que antes lo había hecho en las montañas de la Sierra Maestra, por órdenes estrictas del Comandante en Jefe Fidel Castro.

Recuerden bien este nombre: Mario Terán, un hombre educado en la idea de matar que vuelve a ver gracias a los médicos seguidores de las ideas de su víctima.

A cuatro décadas de que Mario Terán intentara con su crimen destruir un sueño y una idea, Che vuelve a ganar otro combate. Y continúa en campaña.

Enviado por Nuestro Boletín "¡Liberen a los 5 YA!"


Me arrepiento, soy Mario Terán el que asesinó al CHE
Por Mario Terán  escribe Juan Micali, un luchador de Argentina

Desde Argentina, nuestra hermana Marta Speroni nos advierte: “Este texto lo escribió el compañero Juan Micali y es el resultado de una serie de intercambios muy buenos que hubo "a favor y en contra" de la operación a Terán, en el grupo yahoo "comité argentino"; como resultado de esas intervenciones... Juan recapacita, porque al principio cuando la difundí estaba enojado con que lo hubiesen operado a Terán y escribe esta nota.  Está muy buena”:

Soy Mario Terán, el que asesinó fríamente al CHE, me arrepiento:

Soy aquel que no tuvo coraje para matarlo en su estado natural.
Tuve que inundarme de alcohol para hacer lo que hice…

No tengo paz, soy un cobarde porque asesiné al CHE, pido perdón.

Sé que me odiarán por el resto de mi vida y eso me duele más.
No intento esconderme, aquí estoy para explicar que me arrepentí
Sé que hasta las piedras me odian, pero soy un hombre, ¡no me odien!
 
Aprendí que al CHE no lo maté, sino que vive
y está presente
y más que antes.

Estoy muerto en vida y eso me duele más y quisiera morir…

Me dieron la vista y veo más claro que antes  lo que hice, pido perdón.
Me dieron una lección y es la de conocer al Hombre Nuevo, sin odios.

Mi nombre dio vueltas al mundo y eso me duele mucho más.
Caen lágrimas de mis ojos por ver lo que hice, pido perdón.

Solo el Hombre Nuevo me comprende.
Pido perdón y puedo decir que EL CHE VIVE y no morirá nunca.
 
Enviado por Marta Speroni, del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba





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