- Declaración de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI) y de la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información (SOCICT)
- Destape en La Habana: alegato por las mulas
- 21 de mayo, Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo
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número: 212
Destape en La Habana: alegato por las mulas
Por Jorge Gómez BarataTal vez por arrogancia, pereza intelectual o simplemente por razones prácticas, no se han elaborado términos específicos para identificar algunos comportamientos animales, haciendo extensivo a ellos vocablos creados para los humanos. De ese modo, indebidamente se llama traicionero, cruel o presuntuoso a un animal o se denomina “mula” al Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana.
Peor aún es valerse de la morfología o las actitudes atávicas de algunos animales para aludir a comportamientos humanos. Es erróneo e injusto identificar a los burros con la torpeza, a las víboras con la bajeza y a los zorros con la doblez, aunque para equilibrar se han expuestos argumentos a favor: el caballo se asocia con el liderazgo legítimo y viril, el león con la majestad y el perro a la fidelidad.
Los animales son criaturas de un género diferente, hijas de otro reino y habitantes de un ámbito de la realidad donde rigen códigos específicos; no son inferiores a los humanos, sino distintos; incluso la ausencia de conciencia implica distinciones no necesariamente negativas. Los animales no aman ni odian, son incapaces de ejercer la crueldad y, al no razonar, no son conscientes de que tienen un destino.
Por razones prácticas, desde el principio de los tiempos, el hombre al interactuar con los animales, ha alterado no sólo su comportamiento y la reglas de la naturaleza, sino su condición y, a partir de las especies originarias, mediante la domesticación, la selección artificial y el entrenamiento, ha creado cientos de razas y desarrollado habilidades útiles e insólitas.
En su medio natural las aves suelen vivir en parejas, lo que resulta contraproducente en la cría destinada a producir resultados económicos. Ningún avicultor puede permitirse tener un gallo para cada gallina. La domesticación y no una actitud natural hicieron polígamo al gallo y obligó a la gallina a practicar la poliandria. A la luz de los criterios humanos, pudiera considerarse que la domesticación corrompió a las aves.
El caso de las mulas y los mulos es todavía más dramático porque no son criaturas surgidas de la naturaleza, sino creadas por el hombre. Se trata de un híbrido, resultado del cruce dirigido de asno con yegua. Por razones que obviamente no pueden explicar, en estado salvaje, los caballos no se aparean voluntariamente con las burras ni los asnos con las yeguas.
El mulo es una obra de ingeniería genética empírica que ... ampliar +



