Lucernario de la BNCJM (fotos del autor)

Desde adentro

Auguste Labouret (1871-1964), artífice del Lucernario y el Zodiaco de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí

Por: Johan Moya Ramis

Es difícil que todo aquel que entre por las puertas de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM), no quede fascinado ante el policromado y luminoso espectáculo que ofrecen el Lucernario y El Zodiaco. Es común ver a visitantes y usuarios levantar la cabeza hacia el techo en estado contemplativo o cuando suben al tercer piso, y miran hacia la derecha, se ven confrontados con los intensos ojos esmeraldas de la Minerva, como si la diosa les planteara un enigma. 

La admiración que irradian estas obras de arte tiene relación directa con su doble propósito: forman parte de la iluminación natural interior por refracción de la luz, y al mismo tiempo constituyen un sello de identidad iconográfico de esta magna institución. Por otra parte, está la factura original y única de estas piezas, que como en toda obra de arte de excelencia, están impresas el alma y la industria del artista que las hizo: el maestro vidriero francés Auguste Labouret (1871-1964). 

Nació el 20 de marzo de 1871 en Laon, ciudad capital de la provincia de Aiste, al norte de Francia. Vástago de una familia de abogados y notarios, rompió con la tradición familiar al tomar el camino de las artes. Para ello matriculó en la École nationale supérieure des Beaux-Arts (ENSBA). Como complemento a sus estudios tomó lecciones en cursos de la Escuela del Louvre, la Academia Juliana y en la academia del escultor italiano Filippo Colarossi. 

En 1902 abrió su propio taller en la rue du Cherche-Midi, en París, lugar en el que trabajó indistintamente durante más de 60 años, como maestro y restaurador de vidriería y mosaicos. En 1906 se casó con Jeanne Sauer. Dos años después nació su hija Claire, que posteriormente seguirá el oficio de su padre. En 1913 Labouret trabajó como oficial de Instrucción Pública. En 1919, se le encargó escribir un informe sobre el estado de las vidrieras en Francia y participó en la reconstrucción y restauración de edificios públicos y religiosos que quedaron afectados después de la primera Guerra Mundial. Esto le dio la posibilidad de trabajar con los mejores arquitectos del Art Deco de su tiempo en Francia, estilo arquitectónico de gran influencia en ese país durante la posguerra. De modo que la firma de Labourtet comenzó a estar presente en los mosaicos y vitarles de múltiples edificios públicos (en Saint-Quentin, Lens, Tergnier), pero sus obras más relevantes hay que buscarlas en las iglesias. (Saint-Louis de Grenay, Saint Oudile, Sainte-Eugénie y la Chapelle du Bon-Sauveur de Picauville).

Se especializó en las decoraciones luminosas, donde primaban la abstracción y la figura humana, utilizando ladrillos de vidrio tallado con cinceles, combinados con cemento y mármol, unidos con juntas de expansión de cobre, o aluminio. Tras el desarrollo y consolidación de esta técnica, en 1933 presentó en París la Patente No. 756065 para vidrieras compuestas con vidrio y losa de cemento, lo cual fue novedoso en el mundo de la vidriera de aquellos días. 

En 1937, fue presidente de la clase de vitrales para la Exposición Universal de París. Para esa época Labouret no solo era considerado un maestro en el arte de la vidriería y el mosaico, sino que también era respetado como innovador, inventor y teórico en esta disciplina de las bellas artes. Uno de los secretos del alto grado de maestría alcanzado por Labouret en su oficio, era que no rechazaba ningún trabajo, para él no había obra grande ni pequeña, asumía cada encargo con la misma prestancia y ética profesional. Esta diversificación de su obra le permitió desarrollar y perfeccionar la técnica del cristal facetado, que hoy día continúa siendo referencia obligatoria para aquellos que incursionan en el universo artístico del vitral y el mosaico. 

En 1938; se le otorgó la orden de Caballero de la Legión de Honor. Ese mismo año recibió el encargo que sería la obra maestra de su vida: la construcción de los vitarles de la Basílica de Santa Ana de Beaupré en Canadá. En 1940, dejó el taller a cargo de su hija Clarie, y partió a Norteamérica para trabajar en la construcción de 240 piezas de vitral, que abarcaron unos 2 600 m2. 

Esta obra monumental de la Catedral de Santa Ana, hizo que la década de 1950 fuera de gran relevancia para el maestro vidriero francés. Fue recibido con gran notoriedad en Nueva York, Cincinnati y Filadelfia. Hubo solicitudes de su trabajo en Inglaterra, Italia, Alemania, Bélgica, Portugal y España, pero también en Sudáfrica, América del Norte y América Central. 

Cuba fue uno de los pocos países centroamericanos que tuvo el privilegio de contar con la obra de Labourtet. Por esas afortunadas confluencias de la historia, el período de esplendor profesional del maestro vidriero francés, coincidió con la construcción del actual edificio de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, cuya primera piedra se colocó el 28 de enero de 1952, y quedó concluido en 1957, aunque su inauguración oficial tuvo lugar del 21 al 24 de febrero de 1958. Su diseño arquitectónico y construcción estuvieron a cargo del famoso dúo de arquitectos Evelio Govantes Fuertes y Felix Cabarrocas Ayala, quienes en la década del veinte del pasado siglo, fundaron la firma “Govantes y Cabarrocas. Arquitectos”, cuya rubrica aún puede encontrase en grandes edificaciones de la Ciudad de La Habana. 

Hasta el momento, no se han encontrado documentos que puedan dar fe de cómo y bajo qué circunstancias los arquitectos Govantes y Cabarrocas, establecieron contacto con el trabajo de Auguste Labouret. La documentación encontrada al respecto solo nos revela que el 23 de marzo de1953, la Junta de Patronos de la Biblioteca Nacional Cuba, emitió un informe a las Asociaciones de Hacendados y Colonos, quienes eran contribuyentes del proyecto arquitectónico del edificio, donde se menciona que “el lucernario, puerta principal y ventanal, fue ejecutado por el Atelier Labouret de París (obra original y única en América, hasta ese momento)” . Mediante este dato podemos afirmar que antes de 1953, Govantes y Cabarrocas, no solo tenían conocimiento del trabajo de Labouret, sino que habían establecido contacto con él. Por esa misma fecha, el dúo de arquitectos entregó el proyecto definitivo de construcción al presidente de la Junta de Patronos de la Biblioteca Nacional, el Dr. Emeterio Santovenia. En la página once de dicho proyecto aparece contemplada la fabricación de un lucernario de aluminio y cristales en el vestíbulo, con un precio de ejecución de 14 000 pesos. Otra información importante que se desprende de ambos documentos, es que el lucernario y el zodiaco formaban parte del diseño original del edificio. 

La Revista de la Biblioteca Nacional José Martí en su edición correspondiente a los meses de octubre-diciembre de 1957, estuvo dedicada a la víspera de la inauguración del moderno edificio. Dentro de los detalles de la construcción que sacó a la luz pública, mencionó a la “Galería Labouret de París”   (aunque en realidad se trataba de un taller) como la constructora del lucernario y el zodiaco, a este último con posterioridad se le comenzaría a llamar “La Minerva”, por la prominente figura de la diosa latina de la sabiduría en el centro de la pieza. 

Otra pista posible del encuentro directo con la obra de Labouret, pudiera ser el viaje realizado a los Estados Unidos a finales de la década de 1940 por parte de la Doctora Lilia de Castro, en aquel entonces directora de la Biblioteca Nacional, en busca de un referente arquitectónico que se adaptara a las condiciones de la Isla.

Como valor añadido a todo lo antes dicho, El Lucernario y El zodiaco de la BNCJM podrían ser consideradas una de las últimas obras de arte de gran envergadura realizadas por Auguste Labouret. Según la información disponible, en 1961 el maestro vidriero francés cerró su taller, y se trasladó a una villa en Crozon, una comuna francesa situada en la Bretaña de ese país, con hermosas vistas al Atlántico, sobre sus costas. Allí pasó sus últimos días hasta su deceso el 13 de febrero de 1964, a la venerable edad de 94 años.

  • Foto de Zodiaco de la BNCJM Zodiaco de la BNCJM
  • Foto de Auguste Labouret  Imagen tomada de http://www.lyc-mariecurie-sceaux.ac-versailles.fr/les-mosaiques-de-labouret/ Auguste Labouret Imagen tomada de http://www.lyc-mariecurie-sceaux.ac-versailles.fr/les-mosaiques-de-labouret/
  • Foto de Detalle de la firma de Auguste Labouret en el zodiaco de la BNCJM (foto del autor) Detalle de la firma de Auguste Labouret en el zodiaco de la BNCJM (foto del autor)
  • Foto de Fondos Bibliográficos Sala de Arte. BNCJM)  Fondos Bibliográficos Sala de Arte. BNCJM)
  • Foto de Fondos Bibliográficos Sala de Arte. BNCJM Fondos Bibliográficos Sala de Arte. BNCJM
  • Foto de Fondos Bibliográficos Sala de Arte. BNCJM    Fondos Bibliográficos Sala de Arte. BNCJM
  • Foto de Fondos Bibliográficos Sala de Arte. BNCJM)     Fondos Bibliográficos Sala de Arte. BNCJM)
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