Librínsula 2.0

Desde adentro

La impronta de una revista cultural

Por: Astrid Barnet

Cuatro décadas de existencia, de trabajo y de continuo batallar con las armas del pensamiento, el convencimiento y, ante todo, con la aceptación de millones de lectores, de seguro caracterizan y engrandecen a determinadas publicaciones, como armas de la verdad, por el mejoramiento humano y por una existencia cada vez más comprometida con cada época, cada situación histórica contextual y cada directivo y autor (es).

Así ha despuntado la revista Librínsula digital, órgano de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, cuya extensísima variedad de trabajos inscriptos en diversos géneros literarios y periodísticos ha logrado trascender  los más disímiles vericuetos –producto de cambios organizativos y de índole administrativa--, gracias a la labor y el empeño de destacados colectivos de profesionales, en su gran mayoría jóvenes profesionales adiestrados en el difícil arte de llegar a hacer arte el difícil oficio de la escritura, además del diseño.

Así, y no obstante a las contingencias para su feliz existencia, desarrollo y excelente marcha, Librínsula digital ha logrado existir (¡existir!) contra viento y marea. Su colectivo creativo y sus innumerables colaboradores así lo han querido y, ante todo, la han defendido como uno de los principales baluartes de nuestra Cultura nacional y de las connotadas personalidades fundadoras del mencionado alto centro de estudios e investigaciones que escribieron y continúan escribiendo el amplio espectro de Lo Cubano y de la Cubanidad con letras de oro.

A su esforzado, entusiasta y creativo colectivo de jóvenes y de no tan jóvenes el profundo reconocimiento de sus colaboradores, conscientes de que Ese Sol del Mundo Moral –cuyo título recuerda uno de los pensamientos más imperecederos del “inefable” y “Padre amoroso del alma cubana”: José de la Luz y Caballero--, enaltece aquellos períodos claves en el proceso de formación de la nacionalidad cubana y de su continuidad ética en tiempo y espacio.