El autor con los miembros de equipo de trabajo de Librínsula en la Biblioteca Nacional de Cuba izquierda a derecha: Gilma García Niubó, editora; Elvira Castillo; Producción) y Yesenia Isaac,  Digitalización y OCR  (Foto del autor)

Imaginarios

Librínsula, entre el recuerdo y la complicidad

Por: Carlos L. Zamora

Cuando la Dirección de la Biblioteca Nacional me invitó a dirigir este proyecto, que ya tenía una presencia reconocida y reconocible en las redes, sobre todo por su defensa de Cuba de las numerosas campañas que se organizaban, y se organizan, en esos nuevos espacios de confrontación, acepté con la condición de no renunciar a esa defensa, pero a partir de que las trincheras de la publicación se conformaran con las armas y combatientes que constituían nuestro ejército en la institución: los libros, o mejor los documentos, y los bibliotecarios. No hubo objeción alguna y comencé a trabajar con el compromiso, no solo de mantener los niveles de interés sino de expandirlos y diversificarlos. Al final, creo haberlo conseguido, pero significó, sin lugar a dudas, un gran esfuerzo.

Aunque tuvimos muy poco tiempo para encarar la nueva responsabilidad, en el Departamento de Publicaciones sabíamos que habría que conformar un Equipo de Redacción y que era imprescindible mantener motivados a un grupo de colaboradores que habían hecho causa con la publicación casi desde su inicio y que ante la reformulación del perfil podrían reconsiderar sus contribuciones. En esencia habíamos definido como objetivo de Librínsula promover el patrimonio blibliográfico de la Nación y la labor bibliotecaria y a algunos, en los primeros momentos, pareció que tales propósitos se apartaban de sus intereses. Sin embargo, tanto a los que se dedicaban a temas políticos e históricos, más recurrentes en el formato anterior, les hicimos una propuesta que finalmente pareció convincente: tanto el hecho histórico como el análisis político eran bienvenidos al sumario si el protagonista del artículo era el documento. Es decir que el inicio de la gesta independentista cubana nos interesaba pero en el nuevo perfil lo que atraía a nuestra publicación era un libro, un manuscrito, una partitura, un grabado, un audiovisual, ya de nuestros fondo o de otra institución de información, que constituyera una fuente documentaria de ese acontecimiento, y cuanto más original fuese, mejor. 

Quienes puedan detenerse a estudiar el tránsito entre una y otra etapa de Librínsula, podrán advertir el cambio paulatino de contenidos, cada vez más cercanos al nuevo perfil deseado, sin que ello significara una ruptura absoluta ni mucho menos, sobretodo porque los cambios se ralizaron sobre la marcha.

Nuevas secciones y reconceptualización de otras, confirieron mayor realce a la publicación, que ganó y diversificó lectores desde entonces. Nombrar las cosas, Desde adentro, Entrevista, Imaginarios, trataban de promover informaciones que contenían nuestros fondos bibliográficos y a aquellas personas que tenían o habían tenido a lo largo de la historia de las instiuciones de información del país , un papel protagónico. Insistimos en que, aunque gestada en la Bilioteca Nacional, pertenecía a todo el Sistema de Bibliotecas Públicas del país y a su red de colaboración y debía ser representativa de esa amplia relación.

Desde el inicio quisimos también, que desde el punto de vista visual, el lector reconociera el respaldo bibliográfico, documentario, de cada artículo. Así aparecieron como ilustraciones manuscritos inéditos, caricaturas, fotos, documentos deconocidos por la mayoría, verdaderas joyas que forman parte de nuestro patrimonio.

Desde el punto de vista personal, Librínsula me permitió el sueño frustrado del Periodismo como carrera y mantenerme íntimamente ligado al libro, como fuente de cultura y de crecimiento, pasión, esta última,  que me sigue acompañando.

También la oportunidad de compartir trabajos y experiencias con colaboradores de mi más alta estima como Ana Cairo, Mercedes Santos Moray, Roberto Méndez, Emilio Setién, Víctor Fowler, Jorge R. Bermúdez, Leonardo Depestre, Axel Li, Marlene Vázquez, Blas Nabel, entre otros tantos y sobretodo estimular la participación de colegas y amigos de la Biblioteca, que eran y son parte imprescindible de la historia de esta revista, como Olga Vega, Vilma Ponce, Tomás Fernández Robaina, Elda González, Eddy Rodríguez, Deborah Gil, entre otros.

La investigadora, ensayista y profesora universitaria, Ana Cairo, lamentablemente desaparecida, tendió, en su momento, un importante puente con la Universidad de La Habana y gracias a su coordinación jóvenes profesores de esa institución se convirtieron en colaboradores sistemáticos de la revista

De muy satisfactorio también para mí fue la retroalimentación con salas y departamentos de la Biblioteca Nacional como la Hemeroteca, la Fototeca, la Sala Cubana, por citar algunos, que constituían una motivación permanente para seguir indagando en nuestra riqueza patrimonial.

Fue también un ejercicio permanente de la Revista tratar de salvar de la desaparición física materiales en muy deteriorado estado de conservación que tras su digitalización y publicación pudieron estar a la disposición de los lectores.

Durante el tiempo en que me desempeñé como Jefe de Redacción de Librínsula, tras cada cierre de edición, aquellos viernes que nunca olvidaré, acosados por apagones y fallos tecnológicos, mi equipo y yo, sentíamos que una batalla terminaba y que otra aguardaba. Y entre las desavenencias inevitables y la camaradería esencial, estábamos siendo fieles al compromiso de defender la Nación con la dignidad de su patrimonio como escudo y la persistencia de los, muchas veces,  anónimos guerreros que son los bibliotecarios. No conseguí todo lo que me propuse, pero al término de mi trabajo allí, creo que el camino estaba desbrozado. Al arribar a su número 400, la publicación me confirma su mayoría de edad y no puedo menos que festejarlo con ustedes.


  • Foto de Rosa Cristina Baez Valvez (1952-2016) primera jefa de redacción de Librínsula (ver en http://rompiendomurosxlos5.blogspot.com/2016/05/desde-neuquen-un-homenaje-rosa-cristina.html Rosa Cristina Baez Valvez (1952-2016) primera jefa de redacción de Librínsula (ver en http://rompiendomurosxlos5.blogspot.com/2016/05/desde-neuquen-un-homenaje-rosa-cristina.html
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  • Eliades Acosta Matos, director de la Biblioteca Nacional de 1997-2007, fundador de la revista digital Librínsula (archivo del Dpto. Publicaciones BNCJM)
    Librínsula: La Isla Infinita
    Por: Eliades Acosta Matos

  • Elda González Mesa, Jefa de Dpto. de Publicaciones 2002-2014
    Librínsula, un desafío al tiempo
    Por: Elda González Mesa

  • Imagen promocional de Librínsula (archivo del Dpto. Publicaciones BNCJM)
    La Isla de los Libros
    Por: Hilda Pérez Sousa

  • Revista digital Librínsula ver en http://librinsula.bnjm.cu/399/inicio.html
    Librínsula: Un reservorio de imaginarios visuales
    Por: Jorge Luis Montesino Grandías