Graffiti en las calles de La Habana (foto del autor)

Nombrar las cosas

Paredes cómplices: algunas consideraciones sobre el arte grafiti en la capital (parte I)

Por: Alejandro Zamora Montes

“El mismo Picasso, al que Brassaï mostrará las fotografías de sus graffiti en diversas ocasiones a lo largo de su prolongada relación, no solo reconoce su influencia señalando que, cuando era joven, a menudo copiaba graffiti y que dejó grabados un gran número de ellos en las paredes de Montmartre, sino algo más importante: ve en ellos el carácter sígnico que caracteriza a la mayor parte de la pintura abstracta del siglo veinte”. 

                                                                                               Graffiti Brassaï, Círculo de Bellas Artes, 2008. Alcalá, Madrid. 

 Por medio del correo electrónico en el año 2015 Martha Cooper y quien suscribe estas páginas, establecimos contacto. Ella había trabajado como fotógrafa en el New York Post a fines de la década del setenta y, gracias a su encuentro con el célebre grafitero Dondi1 pudo adentrarse en la escena underground estadounidense, en la cual jóvenes artistas “bombardeaban” trenes en las ciudades de Philadelphia y Nueva York. Su lente logró captar en aquel momento histórico el nacimiento de una cultura hiphopera que cambiaría por completo la faz de la tierra. Martha es coautora, junto a Henry Chalfant, de Subway Art (1984), uno de los libros más influyentes sobre grafiti en el mundo, y autora de Hip Hop Files: 1979-1984, un volumen compilatorio de fotografías realizadas a b-boys y grafiteros. También ha aparecido en documentales como Everybody Street, donde es entrevistada junto a grandes fotógrafas/os como Ricky Powell; Joel Meyerowitz; Jill Freedman; Jamel Shabazz; Mary Ellen Mark, Clayton Patterson, entre otras/os. Por todo lo anterior, resultaba para mí un verdadero honor conseguir que viniera a Cuba, en aras de organizar un evento donde fuese mostrada su extensa obra. Recuerdo que Martha quedó encantada con mi invitación y me sugirió un diálogo con su representante. Debido a un complejo universo de trabas burocráticas no se pudo concretar el anhelado intercambio. En medio de aquel proceso, lo único que pudo calmar mi frustración fue el asistir a una exposición fotográfica ubicada en la Fábrica de Arte Cubano (FAC) del 18 al 21 de junio del propio año 2015. La misma fue titulada “De Mambo, Salsa y Hip Hop: el universo visual de Joe Conzo”. La curaduría estuvo a cargo del promotor cultural Ariel Fernández Díaz y las palabras de presentación recayeron en manos de la gestora cultural Darsi Fernández Maceira. Dicha exposición quise interpretarla como un extraño acto de justicia poética pues Conzo, junto a Janette Beckman, son dos importantes fotógrafos que también han trabajado tópicos relacionados con la cultura Hip Hop en su país, desde los inicios. Con relación a este artículo resulta indispensable aclarar que habrá saltos inevitables a la hora de abordar la panorámica grafitera capitalina a causa de una elemental necesidad de síntesis. Quisiera expresar mi profundo agradecimiento a las siguientes personas e instituciones: Dra. Aurora Camacho Barreiro; Natalia Bolívar; Víctor Fowler Calzada; Serafín Tato Quiñones; Ramón Torres Zayas (Mongui); Dayma Crespo Zaporta; Daylana Pie Beato; Jorge Luis Montesino Grandías; Mayckell Pedrero Mariol; Frency Fernández Rosales; Amir Saarony, a los departamentos de Referencia y Publicaciones Seriadas de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí y en especial, a todas las grafiteras y grafiteros cubanos. 

Etimología de grafiti, pintada, post-grafiti, mural… y sus derivados 

En el Diccionario de la Real Academia Española, en su vigesimotercera edición (2014), perteneciente a la Editorial Planeta Colombiana S.A., aparecen las siguientes entradas:

Grafiti (Del it. Graffitti, pl. de graffito): m. Firma, texto o composición pictórica realizados generalmente sin autorización en lugares públicos, sobre una pared u otra superficie resistente. 

Grafito: Escrito o dibujo hecho a mano por los antiguos en los monumentos. 

Grafitero, ra: Persona que hace grafitis. 

Pintada: Acción de pintar en las paredes letreros preferentemente de contenido político o social. 

En la tesis titulada “El postgraffiti, su escenario y sus raíces: graffiti, punk, skate y contrapublicidad”, de Francisco Javier Abarca Sanchís (en opción al grado de Doctor en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid) se entiende por Postgraffiti: 

“El comportamiento artístico no comercial por el cual el artista propaga sin permiso en el espacio público        muestras de su producción, utilizando un lenguaje visual inteligible para el público general, y repitiendo un motivo gráfico constante o bien un estilo gráfico reconocible, de forma que el espectador puede percibir cada aparición como parte de un continuo”. 2

Para algunos estudiosos, el arte urbano es un término genérico que engloba distintas expresiones artísticas como el grafiti y el post-grafiti, siendo este último el concepto más extendido. Para otros, la diferencia sustancial entre graffiti/post-grafiti radica en el receptor, en el destinatario final de la intervención artística. El grafiti está destinado a ser un código cerrado que solo es comprensible a la comunidad de writers (escritores), mientras que el arte urbano está dirigido a un público general. Igualmente, la RAE define: 

Mural (Del lat. Murális): Perteneciente o relativo al muro. Dicho de una cosa: Que, extendida, ocupa una buena parte de pared o muro. Mapa mural. Pintura o decoración mural.  

Muralismo: Arte y técnica de la pintura mural. 

Muralista: Artista que cultiva la pintura y decoración mural. 

Antecedentes del grafiti en Cuba

Los primeros antecedentes del grafiti en Cuba pueden hallarse en el arte rupestre, con los denominados petroglifos (grabados rupestres) y pictografías (pinturas rupestres). Esta muestra de animismo toma una dimensión cultural al ser mirada desde nuestros días, en tanto los aborígenes lo ejecutaban con un fin mágico-religioso. Muchas de estas representaciones fueron realizadas con el manejo de pigmentos varios, utilizando los dedos de las manos o brochas muy rústicas. Dentro de las más de doscientas estaciones rupestres existentes en nuestro país hasta el momento, tenemos las de Punta del Este (Isla de la Juventud), Cueva de La Chapa (La Habana), Cueva Mural (Matanzas), La Perdiguera y Cueva del Indio (Pinar del Río), la Caverna de Patana y Cueva de Perla del Agua (Guantánamo), las Cuevas de María Teresa (Camagüey), entre otras. 

Colonia 

Algunos especialistas han manejado el criterio de que otro antecedente del grafiti en Cuba son los anaforamas o “firmas” presentes en los cabildos, y por integrantes de la sociedad Abakuá o practicantes del denominado Palo Monte. Otros señalan que este sistema de códigos era empleado en estos casos con fines rituales y secretos, por tanto, dichas prácticas culturales estaban concebidas para el espacio privado, no público. Una tercera opinión podría sustentarse en que esta iconografía ha penetrado en alguna medida el imaginario colectivo a través del tiempo, pues el hecho de encontrarla dispersa en una multiplicidad de espacios diversos (troncos de árboles, calles, cuadros de artistas como Wifredo Lam o Belkis Ayón, dentro del universo de la moda y en portadas de libros) nos habla de una huella cultural que siempre ha estado pugnando por acompañarnos, por permanecer. Estos anaforamas poseen total vigencia en la actualidad y contienen diversos significados. En el siglo XIX podemos advertir vestigios de la pintura mural en la arquitectura cubana (ubicada en fachadas e interiores), con temáticas complejas: antropomórficas, zoomórficas y con motivos vegetales. De la época colonial también nos llegan los denominados “mamarrachos”. Según el tomo segundo del Diccionario de Diccionarios del catedrático Arturo Masriera Colomer, de Montaner y Simón Editores (1917), entendemos por mamarracho: Figura defectuosa y ridícula, ó adorno mal hecho ó mal pintado. Cualquiera cosa imperfecta, ridícula o extravagante.3 Estos mamarrachos, entendidos también como una mixtura de imágenes con textos, aparecían plasmados sobre las paredes de la ciudad intramuros. En la revista No. 54 de la Universidad de Oriente nombrada Santiago es incluido un texto del investigador Joel James Figarola titulado: Aproximación al carnaval donde se expone que, según el tomo II de las Crónicas de Emilio Bacardí, estas figuras fueron traídas por los españoles, las cuales se utilizaban igualmente para distinguir las celebraciones carnavalescas. Cirilo Villaverde, autor de la novela costumbrista Cecilia Valdés o La Loma del Ángel (considerada la mejor novela del siglo XIX) concibió un libro titulado Excursión a Vueltabajo (1838-1839), publicado en dos partes. En este último se describe el traslado del autor desde La Habana a su natal Pinar del Río, tratándose en realidad de un viaje semiótico hacia un proyecto de nación imaginada, fundacional. Resulta interesante leer en este fragmento la descripción de un almacén de víveres del pequeño pueblo del Rincón, cerca del poblado de Santiago de Las Vegas: 

“Era cosa de ver la multitud de mamarrachos con que estaban embadurnadas las paredes, especialmente de la sala. En el testero de la izquierda, había o quisieron pintar un paisaje, donde figuran en primer término varios árboles y un cazador, que se conoce que lo es por la escopeta que lleva, en actitud de dispararla, y más que por esto, por los pájaros que se posan en la boca de aquélla, tomándola quizás por la rama de algún árbol. Frente de esta pintura estrambótica, se veía representada una escena doméstica de nuestra gente campesina, cuyo traje se ha querido imitar. Las figuras parecen de títeres por lo acartonadas y fieras, y eran cuatro. La primera es, o parece un cerdo, que sigue a un peón el cual está en ademán de recibir de manos de una guajira, que se ve al frente, un corazón alado que le presenta en un tenedor; y entre ambos personajes, asoma su cabeza un venado, que así teme al hombre como a las yerbas que pace. ¿Qué pensaría el mundo de nosotros, si estas pinturas, por efecto de una catástrofe semejante a la que sepultó a Pompeya, fuesen trasmitidas a la posteridad? Nada de particular tendría, ni nos llamarían la atención los mamarrachos de las ventas del campo, pues ningún lugar nos parece más a propósito para pintarlos, si no viésemos que, merced a nuestro atraso en el arte y a nuestro poco gusto, la manía de embadurnar las paredes de las casas, aunque menos fuerte hoy, todavía, cunde no sólo en los pueblos, sino también en nuestra misma ciudad”. 4

Para la crítica cubana especializada, en este fragmento literario Villaverde pone de relieve su incomprensión respecto a ciertas dimensiones de la cultura popular, basada en la apología de cierto esteticismo clásico, entiéndase ilustrado.5  Cabría preguntarse entonces si el desconocimiento o la insensibilidad aún presentes en ciertos estamentos académicos respecto al arte grafiti u otras dimensiones de la cultura popular, no estarían religados de alguna manera a esta animadversión, transmitida por herencia desde la colonia.

República. Etapa pre-revolucionaria.

Motivados por la ausencia de la asignatura pintura mural en la Academia Nacional de Artes Plásticas San Alejandro y de otras escuelas afines, hubo artistas cubanos que viajaron en aras de obtener conocimientos respecto a esta especialidad, sobre todo a Europa. Sin embargo, muchos de ellos sentían que los murales europeos no les comunicaban lo suficiente, pues se trataba de buscar en aquellos momentos una matriz de honda raíz identitaria. Es entonces que esta variante artística es impulsada –en gran medida– por la influencia del muralismo mexicano, que llega a Cuba a principios de los años treinta del pasado siglo. 6 Dentro de las manifestaciones existentes que se han desarrollado en el arte mural cubano tenemos la escultopintura, pintura mural, mosaico, cerámica, decoración mural, entre otras. Podemos citar a eminentes muralistas o artistas que en algún momento de sus vidas “muralearon” como Domingo Ravenet, Orlando S. Suárez, Amelia Peláez, René Portocarrero, Fidelio Ponce de León, Mariano Rodríguez, Carmelo González, entre otros. Debido a su esencia didáctica respecto a las masas, no es posible desligar la pintura mural de las luchas clandestinas en Cuba. Hubo un sinnúmero de textos vinculados al Movimiento 26 de Julio que aparecieron en paredes ofreciendo mensajes de profundo contenido social o denunciando públicamente a los diferentes regímenes dictatoriales, entre ellos: ¡Viva Cuba! ¡Abajo la dictadura! ¡Abajo Batista! De este modo, las paredes se convirtieron en verdaderos soportes del gesto gráfico, pasaron de ser herramientas de expresión cultural a mecanismos de combate político. Desde el universo cultural cubano el tema se ha abordado ampliamente. Tenemos el ejemplo del dibujo animado “La pregunta” (1980), dirigido por el realizador Juan Padrón, o el filme “Clandestinos” (1988), del cineasta Fernando Pérez. Es importante destacar la figura de Silvano Shueg Hechevarría, alias “El Chori”, pues probablemente constituye el primer intento consciente de utilización del tag (firma) en La Habana. Considerado el mejor timbalero cubano de todos los tiempos, también fue reconocido por diseminar su apodo en cuanta calle o pared citadina existiese. Para ello utilizaba tizas y estampaba un slogan con el siguiente mensaje: “El artista que se anuncia solo”. En su libro El viaje más largo, el escritor Leonardo Padura Fuentes describe la vida y obra de este popular artista, quien en la década de los años cincuenta conoció a grandes figuras como Rita Montaner, Josephine Baker, Errol Flynn, Imperio Argentina, Agustín Lara, Marlon Brando, Ernesto Lecuona, Cab Calloway, Ernest Hemingway, María Félix, Barbarito Diez, Gary Cooper, entre otras. Las apariciones del Chori en filmes como “Un extraño en la escalera”, “The Big Boodle” (conocida popularmente como “La pandilla del soborno”), “La herrería de Sirique” y “PM”, inmortalizaron su imagen para siempre. En el libro Desmemoriados. Historias de la musica cubana, de la investigadora y coleccionista Rosa Marquetti Torres, también aparece una enjundiosa investigación acerca de este singular personaje. 

Etapa Revolucionaria (años 60-70)

Los años sesenta fueron testigos de una intensidad revolucionaria a escala planetaria: las luchas sudamericanas, los movimientos feministas, la revolución sexual, etc. Para Cuba, estas dimensiones no constituyeron una excepción. En las publicaciones periódicas de la época (Caimán Barbudo, Pensamiento Crítico) ya se hablaba de “arte visual”, “poemas pop”, “poemas concretos”, “poesía fónica”, “audiopoemas”, así como de las minifaldas, tribus urbanas como los beatniks, hipsters, hippies, diggers, dutch provos y “defensores del vandalismo creador”; del pop art en la plástica; la música avant-garde de John Cage, el rock, el situacionismo, etc. Sin contar, por supuesto, con el denominado “Mayo del 68” y su extendida técnica del pochoir (plantilla) utilizada por los jóvenes parisinos para plasmar en paredes sus famosas consignas: “Prohibido prohibir, la libertad comienza por una prohibición”, “Hagamos el amor y no la guerra”, “Desconfiad de los mayores de 30”, “La imaginación al poder”, “Sean realistas: pidan lo imposible”, “Un policía duerme en cada uno de nosotros, es necesario matarlo”, “Cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución. Cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor”, entre otras. Hubo creadores cubanos que en aquella difícil etapa trabajaron conscientemente elementos del grafiti en sus carreras artísticas, a pesar de ser más conocidos en el ámbito del diseño gráfico, véase el caso de Umberto Peña. Vale la pena aclarar que su interés en el tema erótico vino dado a raíz de una exposición de grabadores japoneses a la que asistió –en el mismo año 1968–, en París.7 La influencia del arte psicodélico, el comic, el shunga, el pop art, la transvanguardia y la posmodernidad están muy presentes en su obra creativa. Sería conveniente para futuras investigaciones analizar si Umberto Peña también podría ser considerado un impulsor del actual Yarnbombing o “grafiti de crochet”, por sus piezas denominadas “trapices”. 

Años ochenta

Esta etapa es considerada por la crítica especializada como “El renacimiento cubano”, ya que hubo muchos creadores que se constituyeron en ejes de renovación artística. El 14 de enero de 1981 tuvo lugar en el Centro de Arte Internacional una muestra colectiva titulada Volumen I. Esta exposición, conformada por la obra de once pintores (José Bedia, Flavio Garciandía, José Manuel Fors, Gustavo Pérez Monzón, Tomás Sánchez, Rubén Torres Llorca, Juan Francisco Elso, Israel León, Rogelio López Marín “Gory”, Ricardo Rodríguez Brey, Leandro Soto) marcaría definitivamente las posteriores colaboraciones entre artistas. El carácter grupal –más agudizado en la segunda mitad de los ochenta– y accionar público de proyectos (Hexágono, Arte Calle, Puré, TTVV, Pilón, Hacer, Provisional, entre otros), así como sus alianzas con intelectuales cubanos que aportaron mucho desde el universo teórico/pedagógico/curatorial (Gerardo Mosquera, Magaly Espinosa, Antonio Eligio Tonel, Desiderio Navarro, Lupe Álvarez, etc.) quedan demostrados en textos de obligada consulta como: Déjame que te cuente. Antología de la crítica en los 80, de Margarita González, Tania Parson y José Veigas; Arte de los 80 en Cuba, del investigador Félix Suazo; Complots, del “conflicto” al “sinflicto” y Peggings, ambos del artista/teórico Frency Fernández Rosales; Post-arte: comunicación y rechazo. Mis inquietudes: plástica joven, de Abel Collazo, donde se expresan los artistas Aldito Menéndez, Lázaro Saavedra, Ciro Quintana, Glexis Novoa, Abdel Hernández, Carlos Rodríguez y René Ponjuán; De los muros y la escritura, de la investigadora Margarita Mateo Palmer presente en su libro de ensayos Ella escribía poscrítica; Ser en la historia o no ser en la historia: cuento sobre el graffiti cubano, de Raquel Cruz y Julio César Llópiz en Arte Cubano, la reconocida revista de artes visuales. Un aspecto que podría servir para futuras disquisiciones es el de que muchas de estas uniones estaban conformadas por estudiantes de escuelas de arte. 

Es decir, que en La Habana se empieza a elaborar arte público independiente a partir de la academia, provocando la conjugación consciente de códigos centrados en lo urbano, así como una mixtura entre el imaginario popular y la cultura de “élite”. En el año 1986 surge el grupo Arte Calle, considerado por la crítica especializada como el mejor referente del actual arte grafiti en Cuba. Transitando por varias etapas hasta desaparecer en 1990, dicho proyecto estuvo compuesto por Aldito Menéndez, Pedro Vizcaíno, Iván Álvarez, Ofill Hechavarría, Ariel Serrano, Ernesto Leal, Eric Gómez, Leandro Martínez, Hugo Azcuy, Frency Fernández, Max Delgado, Ernesto Benítez, Nilo Castillo, Juan-si y Alejandro López. Muchos de ellos eran estudiantes de la Escuela Elemental de Artes Plásticas, de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, del Instituto Nacional de Arte (ENA), y del Instituto Superior de Arte (ISA). En el blog Sopa de cabilla. De lo cubano a lo universal, Aldito Menéndez (líder del grupo) declara en su texto La lamentable historia del grupo de artistas cubanos ARTECALLE que su fundación tuvo lugar a raíz del video de una película sobre grafiteros y b-boys en New York, y como un acto de protesta ante el hecho de no poder mostrar sus obras en circuitos estatales. Son numerosas las variables históricas e influencias a la hora de comprender por qué razón de todos los grupos Arte Calle fue el más cohesionado filosóficamente a la hora de crear arte público independiente. Además de los presupuestos ideoestéticos (bad painting, comic, punk español), cierta esencia underground y “friki”, sus lecturas (Foucault, Lyotard, Gramsci, Lotman, Eco, etc.), la utilización de “acciones plásticas” como mecanismos comunicativos al margen de los canales oficiales, un espíritu colaborativo y una conciencia política –a no dudarlo– de izquierda, es innegable que la inserción en Cuba de diversos elementos globalizadores, incluyendo a la cultura Hip Hop, jugó un rol sustancial, y su presencia en la cultura nacional es innegable. Es muy posible que el filme referenciado por Aldito sea Wild Style (1983) del director Charlie Ahearn, donde participan pioneros del grafiti estadounidense, entre los que se encuentran “Lee” George Quiñones (Zero), Sandra (Lady Pink) Fabara y Frederick Brathwaite (Fab 5 Freddy). En 1984 se proyecta en la Televisión Cubana los premios Grammy, donde participan juntos en el tema Rock it el gran jazzista Herbie Hancock y el DJ Grand Mixer DXT. Parte de la coreografía estuvo compuesta por varios b-boys vestidos como muñecos, cuestión que causó gran impacto en la capital. En el año 1987 existió en Holguín un programa televisivo titulado Breakdance. Puntos de vista, que obtuvo “Primer Premio en la categoría de Juveniles no Seriados de la Televisión”. Estuvieron presentes, junto a los holguineros, grandes figuras como Soledad Cruz, Rogelio Martínez Furé, Lili Rentería, Carlos Ruiz de la Tejera, el Dr. Rogelio Álvarez Cambras, entre otras/os. Su guionista fue Mario Nieves y su director, Alfonso Banderas. 8 El reconocido poeta y ensayista Víctor Fowler Calzada publica en el suplemento Naranja Dulce, perteneciente a la revista Caimán Barbudo, un artículo hiphopero fundacional: “El extraño caso de los bailarines solitarios”, luego de la experiencia de ver bailar breakdance al hijo de un amigo suyo poeta. En el texto es comparada la agonía del proceso danzario con el onanismo y el clímax final del baile con un orgasmo. 9 En esa misma revista fue publicado un trabajo de Alberto Rodríguez Tosca titulado “La imaginación es la loca de casa”, referente a los grafitis y pintadas en Bogotá, Colombia. El documental Estética (1984) del realizador Enrique Colina indagó ontológicamente sobre algunos gustos y preferencias del pueblo cubano en aquella etapa. Evidentemente para los chicos de Arte Calle, estas dimensiones culturales no debieron haber pasado inadvertidas. Estos signos son percibidos en el mural El arte está a pocos pasos del cementerio (1988), que estuvo ubicado en la Avenida Zapata entre 8 y 10, donde una de sus figuras representaba a un bailarín ejecutando un head spin (giro de cabeza en el breakdance); y/o en la vertiente musical que más tarde abrazó Ofill Hechavarría, al rapear la canción Cha Cha Chaplin Boys (1992), en uno de los videoclips del reconocido realizador cubano Ernesto Fundora. La impronta de Arte Calle aparece reflejada en los documentales Reviva la Revolu de Pablo Dotta y Los pintores cubanos. Dos siglos de pintura, de Roberto J. Cayuso. Existen otros contextos que permiten advertir el zeitgeist de la época: proyectos como Arte en la Fábrica y Telarte (utilizando pinturas en vallas colocadas a un costado de la Autopista Nacional) o el grafiti realizado por el artista Vicente Rodríguez Bonachea en la fachada de la estación de policía de Línea y 22, que anunciaba la proximidad de la posada ubicada en 11 y 24. En el monumento neoclásico dedicado al General José Miguel Gómez, en el municipio El Vedado, apareció un grafiti con un mensaje muy tierno, que rezaba: “Lina, Carlos aún te busca”, el cual causó gran sensación en la urbe capitalina (ha sido posteriormente citado en textos de intelectuales cubanos como Margarita Mateo Palmer, Arturo Sotto Díaz, Félix Suazo). En 1980, al escritor Julio Cortázar le publican Queremos tanto a Glenda, un libro de cuentos. Uno de ellos es dedicado a su amigo, el pintor Antoni Tápies. Se titula precisamente, Graffiti, una historia de amor entre colores y paredes que transcurre históricamente durante la dictadura en Argentina. En 1986 se realizó el V Coloquio Nacional de la Crítica Artística y Literaria y en ese mismo año tuvo lugar el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas. La visita a Cuba del artista estadounidense Robert Rauschenberg provocó gran revuelo en la comunidad artística nacional (Rauschenberg, junto a Andy Warhol y Jasper John, encabezaban el listado de artistas cuyas obras inician el célebre movimiento del pop-art). En 1989, por primera vez, la Oficina Nacional de Diseño Industrial (ONDI) convocó a los Premios Anuales de Diseño Industrial e Informacional. 




  • Foto de Grafitti callejero con imágenes de Fidel Castro y José Martí Grafitti callejero con imágenes de Fidel Castro y José Martí
  • Foto de Grupo Arte Calle (foto del autor) Grupo Arte Calle (foto del autor)

Bibliografía consultada

1. Cooper, Martha: El día que nació el hip-hop. Rolling Stone Magazine no. 68, junio 2005, p. 53-54.

2. Abarca Sanchís Francisco, Javier: El postgraffiti, su escenario y sus raíces: graffiti, punk, skate y contrapublicidad. Consulta realizada el 25 de marzo de 2016, a las 9:00 a.m. URL://https://eprints.ucm.es/11419/

3. Colomer Masriera, Arturo: Diccionario de diccionarios. Montaner y Simón, Editores. Calle de Aragón, n. 255, Barcelona, 1917. p. 899.

4. Villaverde, Cirilo: Excursión a Vueltabajo. Ediciones Loynaz, 2009. Documento tomado de los fondos de la Biblioteca Nacional José Martí.   

5. Arrufat, Antón: Cirillo Villaverde: Excursión a Vueltabajo. La Jiribilla Digital. Consulta realizada el 29 de marzo de 2016. URL://http://www.lajiribilla.co.cu/2012/n598_10/598_01.html

6. La revolución en la pintura mural. Labor del muralista Orlando S. Suárez en el primer año de la liberación. Editorial Echevarría, Fomento 114, Habana. Documento tomado de los fondos de la Biblioteca Nacional José Martí.   

7. García, Manuel: Entrevista con Umberto Peña: “el arte está en la vida”. Revolución y Cultura 1/2016, pp. 40-42. 

8. Zamora, Bladimir: “el break, según telecristal”. En: Caimán Barbudo., edición 225, año 20, Ciudad de La Habana, pp.13-14.  

9. Fowler Calzada, Víctor: “El extraño caso de los bailarines solitarios.” En: Suplemento Naranja Dulce. Caimán Barbudo, edición especial. Vol. 6, año 22, edición 252. Ciudad de La Habana, 1986, p. 24.

  • Muerte de Sócrates por  Jean-François-Pierre Peyron (1744 – 1814) Statens Museum For Kunst (Copenhagen, Denmark)
    Elogio de la muerte del filósofo griego
    Por: Noel Alejandro Nápoles González

  • Alejo Carpentier en la BNCM (archivo del Dpto. Publicaciones BNCJM)
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    Por: Araceli García Carranza

  • Nancy Morejón  Imagen tomada de https://afrofeminas.com/2020/06/18/nancy-morejon-todavia-huelo-la-espuma-del-mar-que-me-hicieron-atravesar/
    La danza y la literatura como parte de la identidad cultural cubana en la poesía de Nancy Morejón
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  • magen de Bertha von Suttner y la edición original en lengua alemana de su novela ¡Abajo las Armas! (imagen tomada de Wikipedia)
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