Portada de Bohemia-12 julio 1991 No 28 (hemeroteca BNCJM)

Nombrar las cosas

Paredes cómplices: algunas consideraciones sobre el arte grafiti en la capital (parte II)

Por: Alejandro Zamora Montes

Años noventa

En 1989 se produjo la caída del Muro de Berlín. Fueron mantenidos intactos posteriormente sólo dos fragmentos de pared a petición del artista Bodo Sperling, para constituir lo que se conoce hoy como East Side Gallery, la mayor exposición permanente al aire libre del planeta, con 103 murales elaborados por artistas del mundo entero. Con la disolución de la Unión Soviética entre 1990 y 1991, en Cuba comienza un proceso de fuertes tensiones económicas y sociales. Durante el primer decenio de los noventa, las paredes habaneras se llenaron de imágenes y mensajes que dialogaban con los transeúntes. Tenemos el ejemplo de las denominadas “súper-gráficas”, un proyecto promovido por el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, que escogió a un grupo de diseñadores gráficos y estudiantes del ISA para llevarlas a cabo. Fueron muy conocidas las ubicadas en las calles O y Humboldt, Infanta y San Rafael, M entre 25 y 27, Avenida G y calle 15, Galiano y Malecón. Participaron los artistas Carlos Manuel, Ernesto Azcuy, entre otros. La capacidad de convocatoria que tuvo la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) a la hora de impulsar el diseño de un sistema propagandístico acorde con los tiempos que corrían fue impresionante. Se hablaba incluso en la prensa plana de un boom de la propaganda juvenil. Sería justo mencionar que la figura de Roberto Robaina “Robertico” (primer secretario de la UJC en aquella etapa) jugó un rol fundamental en este sentido. Contaba en 1990 con treinta años y trató de llevar a cabo, junto con su equipo de trabajo, un conjunto de ideas renovadoras para atraer a la masa joven, con el objetivo de que ésta se comprometiera desde el punto de vista político-ideológico. Ejemplo de ello fue el intento de fabricación en serie de patinetas con el logo de la UJC para juventudes que gustaran del skate.10Cabe señalar brevemente que este elemento, muy vinculado a la cultura del grafiti/postgrafiti, ya era visible en la prensa plana de los años ochenta, ya que el skate era considerado como deporte en los países del campo socialista desde 1979. 11 Referente a los grafitis y murales llegó un momento en que resultó difícil no advertirlos por toda la ciudad. La intención era noble, pero el desconocimiento también hizo estragos. En varias ocasiones, por no respetar las leyes de la propaganda, sucedían hechos tan inverosímiles como un grafiti realizado a la entrada de un hospital que rezaba: “Somos felices aquí”; o en el muro de un cementerio con la frase: “Aquí no se rinde nadie”.12También se advertía el uso indiscriminado de la tipografía denominada cursiva decorativa en casi todos los diseños. 

En 1995 se realizó el Primer Festival de Rap en el reparto Guiteras, Habana del Este. El fundador de esta plataforma sociocultural/comunitaria fue Rodolfo Rensoli Medina junto a Grupo Uno, su equipo de trabajo. En el segundo festival, que tuvo lugar en el Anfiteatro de Alamar, ya se utiliza conscientemente el denominado “grafiti hip hop”. El artista Yasser Castellanos (que se une a Grupo Uno a partir de la tercera edición) realiza los grafitis que forman parte de la escenografía. Yasser integró posteriormente el staff de los proyectos conjuntos OMNI-Zona Franca, llegando a exponer con ellos en Múnich, Alemania. Ha sido popularmente conocido en la escena hiphopera cubana con sus series “Cubano de a pie”, “Darse cuenta” y “Pensando en Cuba”, así como con “Canales”, un grafiti que tuvo gran repercusión en la zona 6 de Alamar, como parte de la Novena Bienal de La Habana. El proyecto AGK-Crew (Alamar Grafiti Kings), integrado fundamentalmente por la grafitera Yudith Matamoros y el rapero/dj/productor musical Edgaro González, tuvo gran relevancia a la hora de llevar arte a las paredes, postes, tanques de agua y de basura, en esa mítica ciudad al Este de la Habana. En el documental “La FabriK”, de Lisandro Pérez Rey, aparecen fragmentos del accionar de dicho dúo. Una obra importante en ese periodo (y poco abordada por la crítica especializada) fue la del artista Ariel Díaz García “El Rasta”. Sus murales, grafitis y performances con una estética basada en el imaginario popular, el body art (con la inclusión de códigos alegóricos a la racialidad y al universo rastafari) fueron recogidos posteriormente en el documental “Pintando Habana” (2004), del austríaco Rupert Schwarz. 

Años 2000/actualidad

El proyecto Omni-Zona Franca surge en 1997 y de manera progresiva causó gran impacto en el universo cultural, sobre todo en los años 2000. Se trataba al inicio de dos grupos: Omni y Zona Franca, en los cuales la poesía, literatura, performance, oralidad y las artes visuales jugaron un importante papel. Era, por tanto, un grupo multidisciplinario; siempre en función de utilizar un arte dinámico, en proceso. De ahí su vertiente de contemplar el espacio público como escenario de acción. Su primera incursión grafitera fue con una pieza titulada Grafiti 1, ubicada en la zona 11 de Alamar, justo debajo de un puente. Los responsables de esta obra fueron: Tagles Heredia, Adolfo Cabrera (Fito), Olber Reyes, Jorge Besteiro, Nadia Cárdenas, René Cervantes, Petra, Félix “Tierra Verde”, El Roco, Amaury Pacheco, Jorge Pérez (Yoyi), Alina Rodríguez, Yasser Castellanos, Luis Eligio Pérez, Karel Leyva, Balesy Rivero, Rodolfo Rensoli, Nilo Julián González, Raydel Araoz, Antonio Salvador y Dirkis Macías. Alamar también ha “parido” otros artistas relevantes en el universo grafitero. Tenemos el caso de David Escalona Carrillo “Davisito OMNI”, Norge, David Berenguer, César Rojas Guibertes “INK”, Yanelis C. Valdés Herrera “NoNo 12”, Ihosvany Hernández “Flecha”, Joel Martínez García “Ras Joe”, Amaury Mengana Abreu (quien también es bailador de breakdance y cultiva el land art), entre otros. Documentales como Grafiteando en Alamar (2007), de Marcelo Siqueira; Havana Bombings (2010), de Camila Fernández; Alamarilove (2018), de Carmelo Raneri; son algunos acercamientos a esta manifestación, que halló sólido refugio en la denominada “Ciudad del Hip Hop”. La escena del grafiti a comienzos del siglo XXI en La Habana resulta verdaderamente heterogénea. Podemos enumerar a grafiteros y proyectos con estéticas disímiles, como: Galería Rodante (2002) consistente en automóviles grafiteados con obras de grandes artistas cubanos como Roberto Fabelo, Zaida del Río, Eduardo Roca Salazar (Choco), Rafael Zarza, Manuel López Oliva, Rocío García, entre otros. La idea original partió del artista Eduardo Expósito, y existe un documental titulado igualmente Galería Rodante dirigido por Yuder Laffita; El grupo BCD (Bajo Condiciones Difíciles) estuvo integrado por Mr. Myl y Marcel Márquez, cuya obra estaba imbuida por la gráfica política. El grafitero Danilo Maldonado que firmaba como “El Sexto” en las paredes citadinas –metáfora posible del “sexto héroe” por la campaña política sostenida a favor de los cinco héroes cubanos prisioneros en cárceles estadounidenses– llegó a ser conocido en su momento por sus performances de alto contenido crítico; Muraleando (2007) situado en Lawton, fundado por Miguel Martínez y Manuel Díaz Baldrich, deviene proyecto de honda raíz comunitaria. El proyecto del Callejón de Hamel con sus instalaciones, murales y orgullo identitario, se encuentra bajo el auspicio del artista Salvador González. 

El grupo Camaleón, provenientes del universo del diseño, con Nelson Ponce a la cabeza; Revólver (colectivo integrado por Yaimel López, Miguel Leiva, Gabriel Lara, Javier García y Marco López); HDLC (Hijos de la calle), compuesto por los grafiteros Glenda y Leandro; Yulier Rodríguez Pérez “Yulier P”, con sus figuras amorfas que él denomina “almas”; Jessica Betancourt Bosque “Pikyai”, que utiliza una figura central consistente en una jirafa fumadora con ojos enrojecidos; Enzo Valdés “Enzo”, con sus pequeños ratones persiguiendo fragmentos de queso; Osmany Urbay con sus cocodrilos, aviones y dinosaurios; Fabián López, con su personaje cubierto con pasamontañas nombrado “Súper-malo” y su popular 2+2=5; 

El proyecto PIB (Producto Interno Bruto), constituido por Javier, Gabo, y otros integrantes; Leandro “Sam 33”, con sus enormes cabezas de gorilas; Luis Casas “Mr. Myl”, con sus calaveras con ojos de diamantes y sus dragones; el proyecto comunitario “Esquinas que riman” con el trabajo de artistas urbanos, bajo la égida del activista/rapero/productor musical Yimi Konclaze; Alejandro “Seorek”, grafitero de Cojímar. Y muchos más. De igual manera, la presencia e intercambio cultural con grafiteros extranjeros ha sido muy enriquecedora para el arte del grafiti en Cuba: “Tono” (España), “The Mac” (EUA), “Os Gemeos” (Brasil), “Abstrk” (cubano radicado en Estados Unidos), Ricky Mastrapa (EUA), “Stone” (Alemania), “Nina” (Brasil), “Neon” (Alemania); “Kez 5”, “Mico” y “Coco” (EUA). Igualmente encontramos a “Toast”, “EME”, “Bufones”, “JR” (quien, junto a José Parlá, realizó el proyecto Arrugas de la Ciudad), “1 Up Crew”; entre otros. 

Visión interdisciplinar del grafiti habanero

El arte grafiti forma parte indisoluble de nuestro universo cultural. Tenemos el corto “Pravda”, del realizador Eduardo del Llano, un homenaje a los grafiteros cubanos y una mirada conceptual sobre la tensión filosófica entre arte y política. “Graffiti de amor” es un bello tema del cantautor Carlos Varela, presente en su disco Como los peces. “Calle G” (conocida popularmente como “Túmbenlo”) es una canción presente en el fonograma El disco negro del dúo rapero Obsesión, que desencadenó abundante polémica en su momento, ya que la misma proponía grafitear la estatua de José Miguel Gómez, debido a su papel histórico con respecto a la masacre de los Independientes de Color en 1912. Los estudios académicos en la capital apenas han trabajado el universo grafitero. Existe una tesis de licenciatura en la Facultad de Artes y Letras titulada Puré (1991), de los autores Tamara Sotolongo Carmenate y Eduardo Daniel Calves Somoza; un examen estatal que lleva por título Street Art en Cuba (2014) de Ismaray Chacón Galán, y en la Universidad de las Artes existe una tesis sobre grafitis y tatuajes. Eventos curatoriales y pedagógicos como “Parche Rosa Sucio” han sido muy importantes a la hora de teorizar sobre este arte. Durante tres meses (del 15 de septiembre al 28 de noviembre del 2012), la Galería Cristo Salvador ofreció una muestra de grafiti habanero, donde el especialista Julio César Llópiz impartió una conferencia titulada Graffiti: pintar, arañar y viceversa. El proyecto itinerante Cíclope, fundado por las historiadoras del arte Annia Liz de Armas, Claudia Arcos Ponce y Claudia Pérez Pérez, tuvo a bien mostrar (a través de la fotografía realizada por artistas) algunos aspectos medulares de la cultura urbana en el país: danza y teatro callejero, deportes libres, tribus urbanas, música urbana, arte urbano, etc. Del 11 de enero al 9 de febrero de 2019 tuvo lugar una exposición en la Fototeca de Cuba titulada Street Life, que contó con la curaduría de Grethel Morell, basada en la vida urbana de niños y adolescentes cubanos, y no faltaron obras que expresaban visualmente el skate y el grafiti. La obra Todo para vender, Bansky en la Habana, del artista camagüeyano Néstor Siré estuvo basada en la exhibición de una pieza original del célebre grafitero británico, para ello contó con la ayuda profesional de un grupo de restauradores de la Oficina del Historiador de la Ciudad que la rescataron de una pared mediante la técnica del stacco, para ser presentada posteriormente en la duodécima Bienal de La Habana (2015). El intercambio del grafitero Yulier Pérez con Nelda Castillo (Directora del grupo teatral El Ciervo Encantado) en octubre del 2017 propició que en la obra ¡Guan melón… tu melón! apareciesen grafitis que cubrían todo el escenario. El diseñador canadiense Amir Saarony es el editor/organizador de Paredes pintadas-La Habana, primer libro sobre arte urbano en Cuba. 

El 14 de noviembre de 2018, justo en la Primera Exposición-Archivo de Hip Hop cubano realizada en la Sala de Música de la Bncjm, donó dos ejemplares de cortesía para esta importante institución del conocimiento.   

En el grafiti habanero se perciben las mismas representaciones tipográficas que oscilan en el mundo: el estilo block letter, bubbleletter, wild style, throw up, el 3D o tridimensional, etc. La utilización de personajes que comenzaron siendo elementos auxiliares al lado de las letras (y que en la actualidad constituyen todo un género dentro del grafiti) también están presentes en la capital, y abarcan tanto heroínas/héroes del cómic o series estadounidenses, animes o mangas, como personajes de historietas/símbolos muy conocidos por el pueblo cubano. Tal es el caso de Elpidio Valdés y otros elementos de la cubanía como la bandera cubana, equipos nacionales de pelota, etc. Es importante aclarar que en Cuba coexisten indiscriminadamente elementos/utilizaciones propias del mural, el grafiti y algunas dimensiones del post-grafiti, siendo los límites difusos en este sentido. Referente a esta última expresión artística, lo más común es encontrarse en las paredes elementos del stencil o plantilla, así como cierta filosofía de hacer arte en el espacio público sin suponer que ello constituya un acto vandálico (a plena luz del día) aunque en no pocas ocasiones estos artistas sean cuestionados por transeúntes, vecinos, o la policía misma. En mi opinión, no es posible hablar de un movimiento de grafiti o post-grafiti en Cuba, sino de gestos artísticos aislados y diversos que en ocasiones interaccionan y se superponen. Otra característica visible es la plena convivencia política de proyectos de corte institucional con otros de corte alternativo o independiente. Ejemplo fehaciente de ello fue la conferencia ofrecida en la Casa de las Américas el 21 de julio del año 2017 por los grafiteros alternativos Osmani Carratalá “Happy Zombie” y Yulier Pérez “Yulier P”, acompañando a Giselle Armas (integrante de Nuestra América), y Rubén Cabrera (integrante de Pangea). Estos dos últimos proyectos están constituidos por colectivos jóvenes de izquierda y se pronuncian en defensa del medio ambiente. Para ello ubican por toda la ciudad plantillas, rompecabezas gigantes y stickers con la imagen de Berta Cáceres, Fidel Castro y Carlos Marx. Ese mismo día el encuentro culminó con una muestra fotográfica del artista Abel Carmenate en la galería de la institución, bajo el título “De vuelta a las calles”, basada en el grafiti habanero. En el XV Simposio de Hip Hop Cubano (2019) tuvo lugar en la Agencia Cubana de Rap el primer panel de mujeres grafiteras. Con la participación de Jessica Betancourt Bosque (Pikyai), Carmen Barrueco Véliz (Fulana), Gabriela Padrón Amoroso (Azul) e Inmaray Tillet Fonseca, fueron abordados elementos relacionados con el género y graffiti, el afrofuturismo en la pintura, el cyberpunk, entre otros. En los municipios Playa y La Lisa, también es posible observar murales fotorrealistas, como es el caso de los “colosos” del artista Máisel López, consistentes en rostros de niños amplificados que revisten un carácter comunitario. El proyecto San Isidro D.A (Distrito de Arte) en La Habana Vieja, incluye el arte grafiti en función de una cohesión social y empoderamiento de la comunidad. Frente a su galería, nombrada GTG (Galería Taller Gorría), se puede disfrutar un gran mural con la obra de los más recientes exponentes del arte urbano (Fabián López “2+2=5”, Jessica Betancourt Bosque “Pikyai”, Leandro “Sam 33”, Luis Casas “Mr. Myl”, Glenda Tapia Noajed “Lou 81”, entre otros). En un contenedor ubicado a la entrada del ISA (Hoy, renombrada Universidad de las Artes) aparecen dibujos de Fabián López, Happy Zombie, y otros. El primero de agosto de 2020 tuvo lugar el primer encuentro de grafiteras y muralistas en el barrio Jesús del Monte, del capitalino municipio de Diez de Octubre, bajo la égida de Gabriela Padrón Amoroso (Azul). La multiplataforma que sostuvo este proyecto fue Lab.Arte 92, dirigido por el joven promotor Javier Agudo, y participaron otros proyectos como Rey Graffitis Habana Cuba, del joven Reynaldo Radamés Carrión García, quien además tiene un grupo en la red social Facebook, donde se abordan estas temáticas. El total de mujeres artistas fueron once. Proyectos muy importantes, no capitalinos, lo constituyen Grafitazos (Granma) y Undergraff (Holguín). La obra de grafiteros matanceros como Adiel Martell y Rey Marlon Galarraga Núñez es muy valiosa, llegando ambos a incursionar en otros derroteros, como el diseño de portadas de discografías y logos publicitarios. 

Koniec/The End/El final

Cuba es un país mestizo, socialista, subdesarrollado, complejo… y surrealista. Un elemento que debería tenerse en cuenta a la hora de analizar los contornos conceptuales en el grafiti habanero es la tecnología. No existe un mercado del spray o tiendas especializadas en esta modalidad artística por razones diversas, tanto endógenas como exógenas. Las grafiteras y grafiteros cubanos no cuentan con el acceso a potes modelo alien, clásicos, hardcore, pockets, micros, nitro 2G, máximo XXXL; o boquillas de tipo fatpink, needle, astro fat, skinny banana, NY fat, Skinny street, entre otras. Igualmente resulta muy difícil (no imposible) la obtención de materiales propios del street art. En este sentido, los artistas urbanos buscan métodos alternativos con la utilización de tinta de imprenta y pintura acrílica, introducidos en pomos plásticos conocidos como “pepinos”. Se conciben sprays “criollos” mediante la utilización de válvulas de bicicleta. Tampoco se ha incorporado en nuestro quehacer artístico el denominado graffiti ecológico o impresión en limpio (con su variante del moss graffiti, elaborado a partir del musgo) o el mismo yarnbombing. No obstante, también existen detalles que pueden dar al traste con cierta similitud del uso transgresivo o democrático del espacio público, sea el país que sea, y con las condiciones socio-históricas que dicte la época en cuestión. Por ubicar un ejemplo concreto, en el libro No logo (2000), de Naomi Klein, se pone de manifiesto el uso de la contrapublicidad como reacción a la dominación corporativa y neoliberal, expresada en empresas que invaden el espacio público con su despotismo publicitario. Sin embargo, en La Habana de los años cuarenta y cincuenta existió el denominado pasquín, cuya utilización con fines propagandísticos servía de soporte para las carreras políticas de senadores y representantes. Gracias a técnicas como la serigrafía y el uso de la policromía, se concibieron verdaderas joyas de este tipo de cartelística. No obstante la corrupción gubernamental imperante, así como la acumulación a ultranza de estos mismos soportes comunicativos en el espacio público, provocó que hubiese una explosión de expresiones populares como la de caricaturizar las imágenes de estas figuras políticas mediante el dibujo de colmillos vampíricos, dientes careados, sogas al cuello, penes, parches oculares, entre otros; las cuales distorsionaban el mensaje inicial, subvirtiéndolo y provocando con ello una verdadera filosofía contracultural. ¿Serían los primeros antecedentes de culture jamming en el mundo, o al menos en Latinoamérica? Hoy, debido a las Nuevas Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones (NTIC), la piratería, el mundo cada vez más globalizado, y al perenne resorte que es la necesidad (que obliga siempre a los pobres a buscar ingeniosas soluciones) en Cuba existe el denominado “Paquete semanal”. En esta plataforma cultural pueden encontrarse interesantes materiales audiovisuales relacionados con el arte del grafiti/post-grafiti: The graffiti artist, Wild Style, Exit through the Gift Shop, The radiantchild, Bansky and the rise of outlaw art, La oveja blanca, Bomb it, Sublevación urbana, la serie Cuba underground y libros como El arte urbano, de Oscar Olea (1980), de la Universidad Nacional Autónoma de México; La insurrección de las paredes. Pintas y Graffiti de Nicaragua (1984), de Omar Cabezas y Dora María Téllez; Graffiti. Arte urbano de los cinco continentes (2004), de Nicholas Ganz, Editorial Gustavo Gili, S.A. Barcelona; Street Logos (2004), de Tristan Manco, Editorial Thames& Hudson; Graffiti Planet (2009), compilado e introducido por KET, Editorial Michael O´ Mara BooksLimited; Street Art. From around the world, de Garry Hunter, Editorial Capella; y Graffiti and urban art. Pieces, tags, stencils and stickers (2011), de Cristian Campos, Editorial FKG; así como la lectura de noticias relacionadas con el célebre artista KATSU, quien utiliza drones para grafitear algunos rostros representativos de la marca Calvin Klein en edificios de seis plantas en New York. Habrá que esperar a que todo ese conocimiento penetre bien profundo y se cocine, para saber cuál será la próxima imagen cómplice que encontraremos en una pared, poste, monumento, solar, lavabo, tanque de agua y calles transitadas de la capital cubana. Porque el grafiti es filosofía y su límite es el cielo.  

Bibliografía consultada

1. Cooper, Martha: El día que nació el hip-hop. Rolling StoneMagazine no. 68, junio 2005, p. 53-54.

2. Abarca Sanchís Francisco, Javier: El postgraffiti, su escenario y sus raíces: graffiti, punk, skate y contrapublicidad. Consulta realizada el 25 de marzo de 2016, a las 9:00 a.m. URL://https://eprints.ucm.es/11419/

3. Colomer Masriera, Arturo: Diccionario de diccionarios. Montaner y Simón, Editores. Calle de Aragón, n. 255, Barcelona, 1917. p. 899.

4. Villaverde, Cirilo: Excursión a Vueltabajo. Ediciones Loynaz, 2009. Documento tomado de los fondos de la Biblioteca Nacional José Martí.   

5. Arrufat, Antón: Cirillo Villaverde: Excursión a Vueltabajo. La Jiribilla Digital. Consulta realizada el 29 de marzo de 2016. URL://http://www.lajiribilla.co.cu/2012/n598_10/598_01.html

6. La revolución en la pintura mural. Labor del muralista Orlando S. Suárez en el primer año de la liberación. Editorial Echevarría, Fomento 114, Habana. Documento tomado de los fondos de la Biblioteca Nacional José Martí.   

7. García, Manuel: Entrevista con Umberto Peña: “el arte está en la vida”. Revolución y Cultura 1/2016, pp. 40-42. 

8. Zamora, Bladimir: “el break, según telecristal”. En: Caimán Barbudo., edición 225, año 20, Ciudad de La Habana, pp.13-14.  

9. Fowler Calzada, Víctor: “El extraño caso de los bailarines solitarios.” En: Suplemento Naranja Dulce. Caimán Barbudo, edición especial. Vol. 6, año 22, edición 252. Ciudad de La Habana, 1986, p. 24.

10. González Margarita, Ana: Pudieran hacerse las patinetas en Cuba. En: Juventud Rebelde, s/n, La Habana, martes 26 de junio de 1990, p. 12. 

11. Wildy: Patinetas. En: Somos Jóvenes no. 100, marzo de 1988, pp. 2-4. Documento tomado de los fondos de la Biblioteca Nacional José Martí.   

12. Beatriz, Mayra: Mucho ruido, muchas nueces. Revista Somos Jóvenes, no. 129. 1991. p. 6-13. 



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