Desde adentro

Ilustres en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí: el presidente Osvaldo Dorticós en día de inauguraciones

Por: Mabiel Hidalgo Martínez

En la tarde del lunes 14 de diciembre de 1959, la dirección de la Biblioteca Nacional José Martí, en la figura de la doctora María Teresa Freyre de Andrade inauguró la Biblioteca Circulante y la Biblioteca Juvenil como parte de los Servicios de Bibliotecas Circulantes que prestaría la institución, además de abrir sus puertas los renovados departamentos de Música y Artes Plásticas. Lo anterior respondía a la nueva estructura de departamentos y funciones que tenía entre sus propósitos “rescatar al pueblo de su ignorancia, y hacerle accesible el libro”.   

Según testimonio de la entonces subdirectora, doctora Maruja Iglesias, la doctora Freyre había recibido una llamada telefónica de la Presidencia del país en la que Dorticós ponía a consideración su asistencia en la inauguración anunciada.  La respuesta afirmativa no se hizo esperar, pues como afirmara Maruja, las consultas que le hacía la Biblioteca al presidente eran muy bien acogidas, teniendo en cuenta el carácter autónomo de la institución en aquellos tiempos. 

La presencia del Presidente de la república, doctor Osvaldo Dorticós Torrado (Cienfuegos, 1917- La Habana, 1983) le otorgaba solemnidad al acto, a la vez que significaba la primera visita de un mandatario a la Biblioteca en el nuevo contexto revolucionario. 

Dorticós se graduó de Derecho y Filosofía en la Universidad de La Habana en 1941, y desarrolló una carrera sólida y de excelencia en la etapa republicana. Fue decano del Colegio Nacional de Abogados. Una activa participación como dirigente del Movimiento 26 de Julio en su ciudad natal sumó méritos al currículum del abogado para que, al triunfo de la Revolución, fuera designado Ministro Encargado de la Ponencia y Estudio de las Leyes Revolucionarias, y luego de la renuncia de Manuel Urrutia, ocupara la presidencia de la república.   

La directora de la Biblioteca Nacional José Martí y el presidente Osvaldo Dorticós en la inauguración del departamento Juvenil, 14 de diciembre de 1959. Colección BNJM.

La visita de Dorticós a la Biblioteca Nacional fue todo un acontecimiento. Las palabras de Maruja describen el ajetreo de los preparativos: 

“Se había trabajado mucho para la inauguración de nuevos departamentos […] Todo relucía y se distribuyeron arecas y malangas por las partes que lo merecían. María Teresa lo supervisó todo muy temprano y ella misma intentaba mover de aquí o de acullá una planta por otra o buscar el lugar mejor”. 

Las instantáneas atesoradas en la colección de fotografías BNJM aseveran las descripciones de Maruja Iglesias, quien destaca: “Sin exagerar, alrededor de las cuatro de la tarde, cuando llega el presidente Dorticós había entre doscientas y trescientas personas esperando e iban abriendo espacio cuando lo reconocieron. […] Una parte de aquel público siguió al presidente, y la otra observó cuidadosamente todo lo que se veía según avanzaba la multitud a pasos cortos”.  

La prensa se hizo eco de la visita de Dorticós a la Biblioteca Nacional José Martí y reveló “las frases de elogio del presidente a tan encomiástica labor”.  En las semanas siguientes las revistas y diarios nacionales publicaron reportajes de los departamentos inaugurados y las novedosas prestaciones que ofrecían. Atractivos y útiles servicios ofrecían los especialistas de la Biblioteca Nacional a un público lector que aumentaba en la medida que el centro desarrollaba  labores de ordenamiento, clasificación, investigación y adquisición de nuevas colecciones. El propio mes de diciembre de 1959 se había aprobado la Resolución que establecía los fines de la Biblioteca y un anteproyecto de reglamento que regulaba sus funciones y estructura. 

Entrega de libros al presidente Dorticós, de izquierda a derecha: Marta Vesa (funcionaria), el pianista y compositor César Pérez Sentenat, Caridad Lara, Osvaldo Dorticós, Maruja Iglesias y otros asistentes a la inauguración de los nuevos departamentos, 14 de diciembre de 1959. Colección BNJM.

Nuevos derroteros asumía la Biblioteca en su doble condición de institución bibliográfica nacional y biblioteca pública, en este último rol, los departamentos Circulante y Juvenilmaterializaron el acercamiento de la lectura al pueblo trabajador, al obrero, al estudiante. La concepción de una sala para los usuarios más jóvenes estuvo esbozada en los diseños del nuevo edificio de la Biblioteca Nacional desde la elaboración de sus planos. Su concreción se hizo posible el 14 de diciembre de 1959, y la destacada bibliotecaria Audrey Mancebo se desempeñó como su primera directora. Se abría a partir de entonces la puerta ancha para el crecimiento intelectual de varias generaciones de niños, adolescentes y jóvenes que crecieron con las experiencias y enseñanzas del espacio más tierno y prometedor de futuro de la Biblioteca Nacional.

Interesantes proyectos impulsaron los departamentos, avalados por el tesón de especialistas de alto nivel profesional. La sala de Música se convirtió en una novedad con atractivas propuestas para el público. Amén de su función de investigación y promoción del acervo musical cubano, principalmente en el rescate de la música folklórica, ofrecía servicios de discoteca, libros de música, material didáctico para profesores y la posibilidad de que el usuario llevara sus propios discos para escucharlos en los equipos del recinto. A las bondades anteriores era posible acceder en un horario que favorecía al trabajador, a partir de las tres de la tarde y hasta las once de la noche. 

Por su parte el departamento de Artes Plásticas con María Elena Jubrías como timonel, gestionó el préstamo de obras de arte, servicio que contribuía al desarrollo del gusto estético de los lectores y acercaba a los hogares reproducciones de pinturas y grabados famosos. Además programó exposiciones, cursos de apreciación de las artes, orientó a los maestros de la enseñanza artística y contó con la asesoría y participación de especialistas de prestigio que impartieron conferencias sobre diferentes manifestaciones del arte cubano y universal.                                                       

 La prensa se hizo eco de la visita de Dorticós a la Biblioteca Nacional José Martí y reveló “las frases de elogio del presidente a tan encomiástica labor”.  En las semanas siguientes las revistas y diarios nacionales publicaron reportajes de los departamentos inaugurados y las novedosas prestaciones que ofrecían. 

Atractivos y útiles servicios ofrecían los especialistas de la Biblioteca Nacional a un público lector que aumentaba en la medida que el centro desarrollaba  labores de ordenamiento, clasificación, investigación y adquisición de nuevas colecciones. El propio mes de diciembre de 1959 se había aprobado la Resolución que establecía los fines de la Biblioteca y un anteproyecto de reglamento que regulaba sus funciones y estructura. 

Nuevos derroteros asumía la Biblioteca en su doble condición de institución bibliográfica nacional y biblioteca pública, en este último rol, los departamentos Circulante y Juvenil materializaron el acercamiento de la lectura al pueblo trabajador, al obrero, al estudiante. La concepción de una sala para los usuarios más jóvenes estuvo esbozada en los diseños del nuevo edificio de la Biblioteca Nacional desde la elaboración de sus planos. Su concreción se hizo posible el 14 de diciembre de 1959, y la destacada bibliotecaria Audrey Mancebo se desempeñó como su primera directora. Se abría a partir de entonces la puerta ancha para el crecimiento intelectual de varias generaciones de niños, adolescentes y jóvenes que crecieron con las experiencias y enseñanzas del espacio más tierno y prometedor de futuro de la Biblioteca Nacional.

Interesantes proyectos impulsaron los departamentos, avalados por el tesón de especialistas de alto nivel profesional. La sala de Música se convirtió en una novedad con atractivas propuestas para el público. Amén de su función de investigación y promoción del acervo musical cubano, principalmente en el rescate de la música folklórica, ofrecía servicios de discoteca, libros de música, material didáctico para profesores y la posibilidad de que el usuario llevara sus propios discos para escucharlos en los equipos del recinto. A las bondades anteriores era posible acceder en un horario que favorecía al trabajador, a partir de las tres de la tarde y hasta las once de la noche.

 El presidente se despide de la directora de la BNJM, 14 de diciembre de 1959. Colección BNJM

Por su parte el departamento de Artes Plásticas con María Elena Jubrías como timonel, gestionó el préstamo de obras de arte, servicio que contribuía al desarrollo del gusto estético de los lectores y acercaba a los hogares reproducciones de pinturas y grabados famosos. Además programó exposiciones, cursos de apreciación de las artes, orientó a los maestros de la enseñanza artística y contó con la asesoría y participación de especialistas de prestigio que impartieron conferencias sobre diferentes manifestaciones del arte cubano y universal.

El testimonio fotográfico de esa tarde de inauguraciones ha sido un valioso aliado al paso del tiempo para revelar el júbilo y las impresiones de los asistentes. Generaciones diversas recorrieron junto al presidente Dorticós los salones de la Biblioteca Nacional. Los días finales del “Año de la Liberación”  marcaron el preludio de una obra necesaria, de un proyecto que encaminó sus objetivos en pro de la lectura y la cultura, una biblioteca renovada que sentaba las bases de la labor bibliotecológica en el país, de la difusión y la preservación de nuestra memoria histórica y documental.




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