Imaginarios

Publicaciones periódicas orientadas a los niños cubanos en los repertorios de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, 1858-1953

Por: Jorge Luis Montesino Grandías

El universo infantil en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí cuenta con inestimables repertorios catalogados y conservados en varias de las Salas que conforman la institución, los cuales ilustran los disímiles enfoques y las conceptualizaciones  estético-sociales e ideológicas en la manera de pensar, tratar y socializar la infancia desde que esta fuera vista como una problemática y preocupación institucional y particular ya a finales del siglo XVIII en esta Isla. Se hace notar desde la Sala infantil juvenil "Eliseo Diego", en la profusa bibliografía e iconografía contenida en documentos escritos y visuales, y a través de la programación de actividades de extensión como el Concurso Leer a Martí, etc. El trabajo dirigido a los niños entronca con la prestación de servicios y en general participa de la proyección institucional de la Biblioteca Nacional en progresión con el periodo que abrió el año 1959. Los fondos bajo custodia de la Fototeca en Colección Cubana "Antonio Bachiller y Morales" lo demuestran.   

Dentro del Universo del niño en Cuba las publicaciones periódicas orientadas a entretenerlos, instruirlos y educarlos durante el siglo XIX y la primera parte del XX permanecen rezagadas en el interior del micromundo infantil cubano si tenemos en cuenta la creación, producción y socialización de sus funciones, valores y aportes en casi dos centurias de existencia. Generalmente desconocidas, una copiosa variedad de revistas en cuanto a formato, regiones e instituciones sociales y culturales diversas enriquece esa particular historia editorial vinculada además con el entorno familiar y social de la niñez en la historia cultural del país.

Si pretender en esta oportunidad reconstruir la línea cronológica editorial por cierto parcial de las revistas dedicas a los niños en Cuba, este acercamiento enumera y a grandes rasgos caracteriza una serie de títulos recogidos en catálogos y otras referencias puestas a disposición del lector interesado en este particular visto a través de la literatura y el periodismo. Interesa el periodo que va de 1858 hasta 1953 por ser el menos conocido; algún autor asegura que La Edad de Oro (julio-octubre de 1889) escrita por José Martí es la primera revista para niños editada en nuestra geografía; cuando no es exactamente así. El escritor y estudioso del tema Joel Franz Rosell afirma: "La literatura infantil nace en Cuba bajo el signo de una triple dependencia: la de la literatura para adultos, la de los intereses escolares y la del debate por la afirmación nacional." (1) Criterio que apunta algunos matices medulares para el estudio de la creación en general dirigida a los niños. Aunque circunscrito a cartografiar la labor de autores cubanos con al menos un libro en su haber, el Diccionario de autores de la literatura infantil cubana, de Ramón Luis Herrera Rojas y Mirta Z. Estupiñán González, Editorial Gente Nueva y Unión, La Habana, 2015, constituye un muy valioso aporte bibliográfico a la literatura cubana. Ambos investigadores consideran que: 

"El principal problema que resuelve el DALIC es el de sistematizar una gran masa de información hasta entonces muy dispersa acerca de los autores y los libros de literatura infantil y juvenil cubana, y ponerla a disposición de bibliotecarios, maestros, profesores, promotores de lectura e investigadores." (2)  

Aunque fueran incluidos otros ensayos ?que sin dudas siempre serán jugosos convites a la apertura? para (re)armar el tejido de la literatura infantil en Cuba, salta a la vista que el estudio de la literatura escrita para los niños no ha prestado la debida atención a las publicaciones seriadas dirigidas al mismo grupo etario. Con predominio dichos análisis enfocan la labor autoral y editorial del libro. En este sentido mencionamos las pródigas andadas de: Mirta Aguirre, Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso, Luis Cabrera Delgado, Salvador Redonet, Alga Marina Elizagaray, Excilia Saldaña, Nersys Felipe, Ivette Vian Altarriba, Enrique Pérez Díaz, entre muchos más escritores y estudiosos.

Una valiosísima contribución es la Bibliografía de la literatura infantil cubana, siglo XIX, de Mercedes Muriedas, publicado por el Departamento juvenil de la Biblioteca Nacional José Martí, La Habana, 1969. Diseño y portada de Antonio Canet. La misma constituye un catálogo de libros utilizados en la enseñanza de las primeras letras en la Cuba colonial de 1800. Recoge títulos editados en castellano en Cuba, en varios países hispanoamericanos, España, París y Nueva York. Está dividido en tres partes con prólogo escrito por Eliseo Diego. Nuestro interés actual se concentra en la última de aquellas, la cual registra las publicaciones periódicas destinadas a los niños, con una relación cronológica de las mismas. Estas son: El Álbum de los niños (1858-1861), El Periquito (Matanzas, 1869), La Infancia (Habana, 1872), El Educador popular (Nueva York, 1873-1878) y La Infancia (Habana, 1873), El Amigo de los niños (N.Y. 1875). Además: La Niñez (Habana, 1879), El Mentor ilustrado (N.Y. 1881-1882), El Correo de los niños (Habana, 1885), La Edad de oro (N.Y. 1889), El Álbum (Habana, 1892), La Infancia (1893) y El Ayo de los niños, (1899), las dos últimas de la Habana.    

Para contribuir a la socialización de las publicaciones periódicas nacidas para los niños y su entorno familiar y social cubano, como se afirma en líneas anteriores, a continuación presentaré una relación sumaria de títulos conservados en los fondos Hemerográficos de la Colección Cubana "Antonio Bachiller y Morales" y en la Sala General de la BNCJM. Así contribuir desde las páginas de Librinsula a la difusión del patrimonio bibliográfico que atesora esta institución camino a cumplir 120 años de fundada el próximo 18 de octubre de 2021.

El Catálogo de Publicaciones Seriadas Cubanas de los siglos XVIII y XIX, 2da. Edición, Editorial Oriente, 1985, en el Índice de materias de revistas recoge como primera publicación el Álbum de los niños, 1858-1861, con el lema: "Amor a Dios. A nuestros semejantes. Al trabajo", del cual se conserva un ejemplar encuadernado con 30 entregas enumeradas. En orden cronológico continúan El periquito, 1868 y Rigoletto, 1863-1864, ambos de Matanzas; El amigo de los niños, Nueva York, 1875; La Niñez. Periódico de Instrucción y Recreo, dirigido por Fernando Urzais, cuyo nacimiento se cumplió el lunes 28 de julio de 1879 en la Habana, a 20 centavos el número y 25 para los que no fueran abonados. Se imprimió en la Imprenta Mercantil, de S.S. Spencer, Calle del Empedrado, número 10. Contó con una amplia lista de colaboradores: Esteban Borrero Echeverría, Antonio Bachiller y Morales, José Antonio Calcagno, Joaquín M. Riera, Luisa Pérez de Zambrana, Aurelia Castillo de González, María de Santa Cruz, Felipe Poey, José Martí, Vidal Morales y Morales, Eusebio Valdés Domínguez, Domingo Figarola Caneda, Diego Vicente Tejera, Manuel Muñoz Bustamante, et al, escribieron sobre la educación, la literatura, poesía, y notas de orientación general. Además: La edad de oro, Nueva York, 1889; El álbum, 1892; Periquito, 1893 y El ayo de los niños, 1899, las tres de la Habana. También: La juventud católica de la Habana, 1871-1874; El mentor ilustrado, Nueva York, 1881-1882. Asimismo, las siguientes vinculadas con los estudiantes: El estímulo, 1861-1863; El estudio, 1884-1885; El estudiante, 1889 y La ley, de 1895, de igual forma El alacrán, 1879, y El palenque universitario, 1887, Dicho inventario recoge el siguiente periódico dirigido a la juventud y la infancia: El porvenir del Carmelo, 1860, todos estos últimos títulos producidos en La Habana.

Otro título a tener en cuenta es La infancia. Semanario de instrucción y recreo dedicado a los niños, cuyo director y editor responsable fue Carlos Genaro Valdés, se publicaba los domingos al precio de cinco centavos el número, el primer salió el 27 de octubre de 1872 en la principal ciudad cubana. Tuvo las secciones Variedades y La Infancia, la cual informaba los puntos de venta disponibles en la Librería La Principal, en la Plaza del Vapor, la Librería de Sanz, Muralla 61, así como en peluquerías, zapaterías e imprentas. La Redacción y Administración estuvo en O-Reilly 35, además de la impresión en la Imprenta y Litografía de Lagriffon y Dediot, en la calle anterior. El último ejemplar que se conserva corresponde al Año II, Núm. 50, 21 de diciembre de 1873. En su profesión de fe se le considera "el primero de su clase que ve la luz pública en la capital de Cuba." Estuvo dirigido a "despertar en el corazón de la niñez los sentimientos de caridad y sana moral, (…) y á (sic) fortalecer y desarrollar su inteligencia con los conocimientos científicos que puedan ponerse a su alcance, haciéndoles amar el estudio." Para contribuir "con saludables doctrinas al mejoramiento social de nuestro país." Colaboraron Ramón Codina, J. de Dios de La Rada, Sin embargo, catorce años antes el ya mencionado Álbum de los niños, es decir, en 1858, dirigiendo sus palabras de presentación A los niños de ambos sexos se agenciaba la apertura de este tipo de publicaciones orientadas a los pequeños: "Cuando de algún tiempo á esta parte han aparecido tantos periódicos en esta capital, cuando se han generalizado tanto en la Isla que apenas hay pueblo que llegue á figurar algo, que no tenga el suyo, podia (sic) parecer como una falta el que no tuvieran alguno los Niños; mas ya existe su Album (sic) y la falta ha desaparecido". Lo cierto es que este último incluyó en sus páginas cuentos y artículos relacionados con la familia, la religión, los descubrimientos e invenciones, el tiempo, la geografía, y hasta diálogos educativos y oportunas notas sobre etimología. Sobresalen las ilustraciones tanto monocromáticas como a color dirigidas a complementar los temas de interés editorial por lo cual aportan en su conjunto una considerable iconografía de y a la literatura infantil; campo necesario de estudio. 

En los fondos Hemerográficos pertenecientes a la Sala General se conservan numerosas revistas publicadas durante la primera mitad del siglo XX. El lector interesado puede consultar los siguientes títulos: Primavera. Revista infantil ilustrada, a la luz el 10 de enero de 1912. Fue su Redactor propietario Félix Callejas, con sede en Calle H, núm. 91, altos, Vedado, Habana. En las palabras de presentación Callejas expuso el credo que animaba su empresa editorial como un "regalo de Noel que hacemos a los niños, para que como los niños franceses, como los ingleses, como los norteamericanos, como los niños de las naciones más cultas de la Tierra, tengan, sin necesidad de recurrir a los periódicos escritos para las personas mayores, que a veces los niños no pueden comprender bien, y que no deben estar siempre en manos infantiles, una revista ilustrada, un magazine, que les sirva de grata recreación, que los haga sentir, que los haga pensar, que los haga reírse, (…) y que les dé a conocer, por medio de la lectura y de los grabados, las cosas bellas que hay en la vida.”  Incluyó grabados de Zarco y de Martínez, dibujos decorativos del reconocido A. Jiménez, historietas de Rom d`An y de Ciro, además de fotografías, todos relacionados con los asuntos descritos en cada edición. Continuaron El Porvenir (1913-1916); Cubanito. Revista científica y literaria dedicada a los niños, de Caibarién y efectiva a partir del 1  de febrero, 1915. Su Director fue el maestro público Alberto Ayala, quien expone en Mi Proposito (sic): "mis deseos de proporcionar algo útil al cultivo moral e intelectual de mis pequeños compatriotas," y "Cubanito será órgano defensor de los niños en general y de todas las escuelas en particular; en el colaboraran niños y niñas de cualquier lugar de la República, que remitan trabajitos no mayores de una columna, si estos tienen méritos suficientes para ello."  

Los maestros también fueron convocados a participar con sus colaboraciones. Las portadas incluían dibujos de niños, es el caso de infante Honorio Gómez, realizado en grabado por Cesar López, aquel alumno y este profesor de una escuela de Caibarién. Osvaldo Espinel, J. M. Bejar, C. Rodríguez Rivero, Rodolfo Fleytas, María Morales Nieblas, Dulce Miranda, Osvaldo Reyes, Aurelio Jiménez Cortina, ofrecieron sus opiniones sobre diversos temas. Igualmente circularon Chiquitín (1927); Payaso (1930); Muñequitos, Muñecos, y Luisito, las tres de 1933; Payaso (1935); Fiñe (1936); Palestra infantil (1936-1937); Mi colonia (1937); Colonito (1936-1944); Muñecos (1938); Niños (1941-1944); Mundo infantil (1947) y Hoy infantil (1952-1953). Debo mencionar El Renacimiento escolar, de 1900. Aun cuando consta en registros, la búsqueda realizada hasta el momento de redacción de estas líneas indica que no se conserva ningún ejemplar en la BNCJM.

Valgan estos apuntes en el intento de contribuir a la difusión del patrimonio bibliográfico atesorado en la BNCJM, y específicamente de las revistas orientadas a la niñez. Las publicaciones seriadas dirigidas a los infantes cubanos y a su entorno familiar y social como medios para estimular la lectura, la instrucción, la educación y valores personales y sociales, contienen un universo inestimable de referencias culturales, ideológicas y editoriales a valorar en camino a la expansión y (re)configuración del universo infantil y su literatura en Cuba. 

Notas

(1)  Joel Franz Rosell: "La literatura para niños en Cuba, 1959-1989. Política, creación y mercado", América. Cuadernos CRICCAL, Año 1999, pp. 113-122, 24-10 de noviembre de 2020: www.persee.fr/doc/ameri_0982-9237_1999_num_23_1_1434

 (2) Herrera Rojas, Ramón Luis y Mirta Z. Estupiñán González:" El Diccionario de autores de la literatura infantil cubana (DALIC)". Documento consultado en Internet.