Imaginarios

Un espacio para leer en todas las formas, la sala infantil-juvenil “Eliseo Diego” de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.

Por: Ana Laura Escalona Díaz

El acto de leer es un proceso que va más allá de la instrucción académica, está mediado por las historias de vida de las personas, la sociedad en la que viven, la manera en que se han relacionado con los libros, sus referentes culturales y representaciones. Para que la lectura se convierta en una práctica educativa y trasformadora se deben desarrollar espacios que la entiendan como tal; de manera integradora, que superen las valoraciones cuantitativas (cuánto tiempo se lee, cuántos libros, con qué velocidad o precisión) y se centren en las características cualitativas que forman y enriquecen la experiencia lectora desde edades tempranas (dónde y cómo se lee, sobre qué, con quién o quiénes, cómo es útil o no, qué se descubre, qué inspira, qué se crea a partir de ella).

Desde este enfoque, se sueña y re-diseña la sala infantil juvenil “Eliseo Diego” de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM) que reabrirá sus puertas en el venidero año 2021. Su objetivo es ofrecer, en los propios recintos de la institución, un espacio público y gratuito para niñas, niños y adolescentes, dirigido a promover el gusto por la lectura y contribuir al desarrollo de su personalidad. 

Son reconocidos los múltiples beneficios de fomentar la lectura desde los primeros años de vida para crecer de manera saludable. Ella estimula la creatividad, permite conocer diferentes realidades, personajes y desarrollar la fantasía. Regala la oportunidad de aprender a través del ejemplo, valorar diferentes estrategias de afrontamiento aportando ideas y alternativas para la vida cotidiana. A la vez, las historias que se descubren o escuchan evocan diferentes emociones las cuales a partir de su  reconocimiento, diálogo y manejo en la realidad facilitan el desarrollo emocional. 

De igual forma, se plantea que no existe una sola forma de acercarse al mundo lector, que todas las lecturas son legítimas, aquellas que se realizan para sí mismo como las que son leídas por otras personas para un público (lecturas compartidas, narraciones, cuentos), las que no son utilitarias y las que sí; es decir, las que se llevan a cabo como medio para desarrollar otra actividad como la confección de trabajos escolares. También son válidas las lecturas fragmentadas, que no se leen de principio a fin; las extensas, las cortas, de autores famosos y poco conocido.  

De manera consecuente con esto, la nueva sala infanto-juvenil de la BNCJM contará con diferentes actividades y tecnologías para incluir y fomentar todas las formas de leer posible. Contará con espacios al aire libre que permitan simultáneamente disfrutar y fomentar el vínculo con la naturaleza, y dos zonas a lo interno de la sala destinadas a los diferentes períodos etarios a los cuales está destinada. De esta forma se contará con un área especializada en la etapa infantil para pre-lectores y escolares hasta cuarto grado; mientras la otra será dedicada a los púberes y adolescentes de quinto a noveno grado. Cada una tendrá su mediateca y estantes creativos al alcance de la mano. Igualmente, la programación de actividades contemplará la hora del cuento para bebés, preescolares y escolares, talleres relacionados con las diferentes manifestaciones artísticas, concursos y juegos participativos, así como, presentaciones culturales.  

La Biblioteca Nacional de Cuba cuenta con una rica y valiosa historia en sus funciones de servicio al público más joven de la población. Su labor de promoción por la lectura entre las niñas, niños y jóvenes ha contado con gran reconocimiento a nivel nacional e internacional. Este quehacer en los primeros momentos de su historia contó con el liderazgo e impulso de María Teresa Freyre de Andrade de Velázquez, quien defendió que la institución no debía solo recoger, conservar y organizar el patrimonio Cultural de la Nación con el fin de ponerlo al servicio de los investigadores; sino asumir también la responsabilidad de llevar la cultura a toda las personas, privilegiando a las niñas, niños y jóvenes, dado que ellos y ellas son el futuro y quienes mantendrán vivo el centro cultural que haya fomentado su universo espiritual e intereses cognoscitivos desde edades tempranas.