Después de leer Cien barcos en la historia de Cuba o Historias de Cuba en cien barcos del bibliógrafo

Nombrar las cosas

Cien barcos en la historia de Cuba

Por: Araceli Gracía Carranza

Después de leer Cien barcos en la historia de Cuba o Historias de Cuba en cien barcos del bibliógrafo, coleccionista y sobre todo investigador Emilio Cueto pensé que la obra podría tener también, otros títulos como La Historia de Cuba vista por un cubano excepcional ; o La Historia no se estudia por un solo libro; o La Historia de Cuba en el corazón de un hombre sincero ; o Emilio Cueto nos enseña a estudiar la historia ; o La Historia de Cuba al descubierto ; o Emilio Cueto devela la entraña de Cuba ; o Cuál es la verdad de nuestra historia ; o ¿Cuba?: su geografía; o La historia y la certeza; o Historia: contexto y conexión; o La erudición histórica convertida en disfrute y entretenimiento.

Esta obra detalla algunas cargas llegadas a nuestros puertos , en cinco siglos .Su autor lo confirma con sus innumerables viajes a través de nuestra bibliografía nacional. Su principal puerto o punto de partida: un inestimable principio pedagógico: “La Historia no se estudia por un solo libro”, idea que muy bien aprendió y aprehendió, en su primera clase de historia, impartida por una sabia profesora: la hermana dominica Marie Carolyn Klinkhamer quien instó a su alumno a estudiar la historia por fuentes originales, pesar evidencias y consultar una amplia documentación para llegar a conclusiones propias ya que la certeza solo es posible encontrarla en las matemáticas.

Cueto confiesa que no se alejó del contexto ni de su conexión, imprescindibles acciones en cualquier tipo de investigación. Su libro es cronología real así lo expresa en su introducción: “hay una línea en el tiempo por la que transita, en muchos capítulos saltamos de siglo a siglo dentro de una misma página, con gran naturalidad. Contexto y conexión”. 

La obra puede leerse a partir de cualquier capítulo cada cual narra un pasaje de nuestra historia. El autor nos lleva a acontecimientos conocidos o desconocidos, convierte la erudición en disfrute y sin proponérselo da lecciones de cómo impartir la historia, además demuestra cómo nuestra condición de isla ha determinado nuestra manera de ser y vivir, nuestro carácter y nuestra realidad.

Dialogar y comentar con este cubano inmenso algunas páginas de sus Cien barcos……fue un verdadero privilegio y de algunos aspectos quiero dar fe sin ánimo de lograr una selección cierta, ni siquiera un aproximación a lo más relevante, cito: el por qué el “homo sapiens-“ no viajó a nuestra Isla sino con nuestra Isla”; el aroma de Cuba en la mesa de trabajo de Dostoyevsky; su encuentro con el ancla de la Santa María; la enjundiosa y admirable bibliografía en torno al indio Hatuey, con la cual supera nada menos que la información que nos legó Carlos Manuel Trelles y Govín; de como la palabra oro durante la conquista adelantó varios siglos al perro de Pavlov; sobre la quema de las naves de Hernán Cortés; por qué el explorador paleño Anton de Alaminos merece una estatua en San Cristóbal de La Habana, y cientos de otros temas imprescindibles, develan lo real y maravilloso, en nuestra Historia de Cuba.

En uno de los cien barcos de nombre desconocido llega a la Bahía de Nipe (1612) la Virgen de la Caridad del Cobre. En este caso el autor dedica unas páginas a la Patrona de Cuba pero antes un extenso y erudito libro, sin antecedentes en nuestra bibliografía nacional, lo dedica a la presencia de la Virgen en la forja de nuestra nacionalidad.

Otros barcos llegados a Cuba motivan al autor de este libro a hacernos otras historias curiosas, y hasta desconocidas, acerca de nuestros orígenes y realidades, pequeñas historias que engrandecen e iluminan la Historia de nuestro país.

El índice temático ofrece detalles puntuales de los distintos aspectos de nuestro acontecer: caña de azúcar, café, tabaco y agricultura; relaciones con otros países; el arte y el deporte, la filatelia y la numismática; la industria; la religión; la literatura; la medicina; los símbolos patrios, estos y más nos perfilaron y determinaron como nación.

Al final de Cien barcos..., Emilio Cueto confiesa que el libro comenzó donde lo terminó: en el Estrecho de la Florida, y hace votos porque en ese espacio de mar solo transiten siempre barcos y personas de buena voluntad.

Un poema de su autoría, escrito en París, en 1976, luego de 15 años sin pisar suelo cubano,cierra el libro. Su título: Tu y yo en el centro. 

Sus primeros versos: 

Para olvidarme que estoy muy lejos

Por eso, Isla, te llevo dentro…..

y sus últimos versos:

Ya para siempre, por Todo el Tiempo,

mi Isla….. ¡en su pecho me lleva dentro!

Y así es y será por siempre porque Emilio Cueto ha situado a Cuba no sólo en el centro de su corazón sino en el corazón de Washington. Cueto ha buscado a Cuba en el mundo, muestra palpable es su colección, lograda durante más de cinco décadas, y única fuente contentiva de la más completa bibliografía cubana en el extranjero así como de obras de arte e iconografías inéditas, coleccionismo que demuestra su entrañable amor a la tierra que lo vio nacer.

Cien barcos... es un libro de Premio y de Premios.

Es nuestra historia escrita con originalidad y estilo propio, es nuestra historia vista desde novedosas perspectivas, y modos no usuales hasta la fecha. Es un libro imprescindible para conocer a Cuba.





Bibliografía consultada

Miami, Florida: Ediciones Universal,  2018.-535p.-- (Colección Cuba y sus jueces)

Véase. En su Cien barcos  ……. Una posible cronología para Cuba. p. 27-59

Cueto, Emilio. La virgen de la Caridad del Cobre en el alma del pueblo cubano / con fotografías de Julio Larramendi ; prol.Dionisio García Ibáñez, monseñor.-Guatemala: Ediciones Polymita , s.a.;Santiago de Cuba : Arzopispado,2014.-559 p.: il.


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