Hablar de la labor desplegada por nuestro homenajeado –desde la promoción cultural–puede resultar una tarea titánica, toda vez que el mismo deviene una suerte de “Tarantino” del lenguaje

Nombrar las cosas

Víctor Fowler Calzada: un trabajador incansable en la búsqueda de diálogo con el mundo

Por: Alejandro Zamora Montes

Hablar de la labor desplegada por nuestro homenajeado –desde la promoción cultural–puede resultar una tarea titánica, toda vez que el mismo deviene una suerte de “Tarantino” del lenguaje, una voz lúcida e inquieta de la intelectualidad en nuestro país. Vaya, un verdadero “clásico”. Intentaré esbozar tan sólo un breve recorrido o muestra de su actividad promocional a partir de la consulta realizada en fuentes diversas, porque además de ser un amante de la buena cocina y la tecnología no bélica, puedo asegurar que este intelectual orgánico sí es alguien que –como bien se menciona en el popular programa televisivo Con dos que se quieran 3– “lee a su cultura con amor y con rigor”.

Creo que nada de lo anterior tendría sentido si no empezamos aclarando que Víctor nació en 1960, por ende, pertenece a esa generación ochentiana que estuvo muy permeada por la renovación artística, y por una incesante búsqueda de apertura al mundo. Esa misma apertura tiene que ver con la apología de lo que él mismo considera no tanto un concepto, sino más bien una actitud filosófica ante la vida: la alegría. Me atrevo a asegurar que estos cimientos éticos tienen su génesis en la Escuela Unificada “Felipe Poey”, anexada en aquel entonces a la Universidad de La Habana. La ampliación del colegio por los mismos alumnos (es decir, aulas, baños, secretaría, almacén y laboratorio) bajo la guía de exigentes albañiles, tenía que ver con algo más que cemento, arena, bloques, cabillas y encofrado: era la construcción de algo nuevo, diferente. Desde una demostración del procedimiento de inseminación artificial con una vaca en la propia escuela, hasta demostraciones reales de técnicas de escalamiento con botas, arneses, cinturones de seguridad, etc. Estas tempranas experiencias marcarían en Fowler una conciencia y responsabilidad de sentirse parte de un proyecto colectivo. Primero a nivel barrial, comunitario, y más tarde; como veremos, a nivel regional y global. 

1. El apoyo a escritores y la renovación cultural

Los talleres literarios habaneros en los años ochenta impulsaron a no pocos jóvenes poetas y narradores. Muchos de ellos aspiraban a engrosar las filas de la entonces denominada Brigada Hermanos Saíz (BHS), paso intermedio para alcanzar el gran sueño deseado: pertenecer a la institución de vanguardia UNEAC. A la vida de Fowler llegó una gran oportunidad que no desperdició: ser el vice-presidente de la BHS a partir de una invitación que le hiciera el reconocido escritor Senel Paz. Víctor enseguida puso manos a la obra: junto a un reducido grupo de lectores publicó una convocatoria en el periódico Granma para que todas y todos aquellos que quisieran formar parte de la institución enviaran sus trabajos, con el objetivo de ampliarla y renovarla (hay que decir que la BHS había envejecido en cuanto a referentes culturales, pensamiento, líneas de acción, etc.). El saldo final de este llamamiento público fue la entrada de más de sesenta escritores jóvenes. Algunos fueron incorporándose con alguna que otra diferencia temporal: Juan Carlos Flores, Alessandra Molina, Rolando Sánchez Mejías, Rubén Sicilia, Antonio José Ponte, entre otros. Fue una victoria para la joven promoción intelectual. Como bien menciona Víctor en su texto “Limones partidos”, publicado en Cubista Magazine: “[…] terminamos así con el secreto, la cofradía y el control de una promoción anterior sobre el pedazo de vida cultural que mantenían aún como una suerte de carta de identidad y capital para negociaciones con las instituciones”. Fin de la cita. Más adelante, específicamente el 18 de febrero de 1986 surgía la AHS (a partir del Encuentro Nacional de Jóvenes Escritores, Artistas y Técnicos de la Cultura) y a la fusión entre el Movimiento de la Nueva Trova, la Brigada Raúl Gómez García y la propia Brigada Hermanos Saíz. 

2. Suplemento Naranja Dulce

El Caimán Barbudo (fundada en 1966) era una de las revistas más sólidas de la época. Hoy usaríamos el término “duraka”. En aquella etapa, un salto cultural mayúsculo fue que en las catorce provincias del país casi todos los órganos de prensa comenzaran a editar suplementos culturales de manera mensual, lo cual impulsó la carrera de muchos autores, además de mantenerlos informados culturalmente tanto a nivel nacional como internacional. Paradójicamente, La Habana no contaba con ninguno, a pesar de las múltiples peticiones de creadoras y creadores. El inquieto Víctor Fowler se reunió con el entonces Director del Caimán, Alex Pausides, para proponerle la elaboración de un número especial dedicado a los jóvenes. La decisión de Pausides fue que la revista podía asumir la edición de cuatro números al año con estas características. Surgía así Naranja Dulce, una publicación de periodismo cultural fuera de serie, un genuino espacio de confluencia generacional. Su consejo editorial estuvo conformado por el propio Víctor; Omar Pérez; Luis Felipe Calvo; Alberto Garrandés; Abelardo Mena; Atilio Caballero; Emilio García Montiel; Antonio José Ponte y Ernesto Hernández. El diseño, a cargo de Juan Carlos García Díaz, era totalmente revolucionario. En las páginas del suplemento podíamos encontrar desde poesía inglesa, italiana, norteamericana, soviética y cubana, hasta interesantísimos textos sobre erotismo, semiótica, religión, artes plásticas, cine, teatro, música, entre otros. Para que se entienda la dimensión futurista de esta publicación seriada: existe un texto de Fowler titulado “El extraño caso de los bailarines solitarios”, surgido a raíz de que viera al hijo de un amigo suyo poeta bailando breakdance frente al espejo. Ponerle título (como si de una novela negra se tratara) a la práctica individual de uno de los elementos básicos de la cultura Hip Hop, así como comparar la agonía del proceso danzario con el onanismo y el clímax final del baile con un orgasmo, resulta algo de veras alucinante. Ese orgasmo literario alcanzaría hoy dimensiones olímpicas, ya que dominamos que este baile lo han propuesto como deporte para el año que viene, pero no quiero irme del tema. Tampoco faltaron textos que analizaban/rescataban la vasta obra de iconos nacionales como Virgilio Piñera y José Lezama Lima. 

3. Los coloquios dedicados a Lezama en la Biblioteca Nacional de Cuba

Hubo un grupo de jóvenes que comenzó a reunirse en torno a la figura de Lezama Lima en el año 1984, con el noble afán de recuperarla. Fue publicado el volumen “Imagen y posibilidad”, y un libro que recogía toda su poesía. A raíz de conversaciones y encuentros en coloquios realizados en la Casa de Lezama con la entonces Directora del Museo, Fabiola Mora, nuestro homenajeado (que comenzaba por ese entonces a trabajar en la Biblioteca Nacional) va pensando en la posibilidad de celebrar coloquios en esta prestigiosa institución. Dicha posibilidad se concreta del todo cuando Fabiola decide dejar la dirección de la Casa Lezama. Fueron entonces celebrados tres coloquios en la BNCJM, dos con carácter nacional y uno con carácter internacional. 

4. Contribución de Fowler al Programa Nacional de la Lectura

Víctor ha expresado: “Un pedagogo que valga la pena es un promotor de lectura, y un promotor de lectura que valga la pena es un pedagogo. Cuando tú haces promoción de lectura en realidad haces una propuesta al otro de cómo y que leer”. En este sentido, tres de los aportes extraordinarios que elaboró Víctor fueron el manual “La lectura: ese poliedro”, disponible en formato impreso y descargable digitalmente desde el sitio web de la BNCJM; un diseño de investigación nacional que permitía seguir la hoja de ruta de las dinámicas de las lecturas y un diseño de diplomado de promoción de lectura en la capital, con posgrados para las provincias y cursos para los municipios. Vale aclarar que “La lectura, ese poliedro” es un manual muy utilizado en países del primer mundo, y muy poco conocido en el nuestro. 

5. De los cafés-literarios, alianzas, 50 años de Revolución cubana, editorial “En Vivo” y otras lecturas tecnológicas…

En una ocasión me llaman de Información, en mi centro laboral. Me avisan que Víctor Fowler me andaba buscando. Me alegré mucho, porque lo extrañaba. Él se encontraba desde hacía meses en los Estados Unidos estudiando e impartiendo conferencias. Cuál no sería mi sorpresa al ver los rostros perplejos de no pocos compañeros de trabajo cuando pasaban al lado de un hombre negro y obeso, de unos cincuenta y pico de años, con el pelo teñido de azul celeste, tatuado y con aretes en las orejas, el cual me esperaba sonriente en el lobby. Me dije por dentro: ¡Qué bonito es tener un amigo así! Lo que más me gustaba de toda aquella situación era su espíritu grunge en medio de toda aquella marejada de incomprensión elitista. No es secreto que la diversidad colorista de los pelos era una de las principales dimensiones estéticas de ese movimiento alternativo. Pelos rebeldes en fucsia, verde o naranja. ¡Caramba, me he vuelto a salir del tema! El hecho es que Fowler venía de estar impactado e ilusionado por la campaña que estaba realizando en esos momentos la Alcaldía de Nueva York para extender en la población la buena lectura, a través de anuncios con fragmentos de poemas en el metro neoyorquino, también de los centros relacionados con la literatura como la cadena Barnes & Noble. Víctor le comenta todas estas experiencias a Iroel Sánchez, y como ambos han mantenido siempre un diálogo correcto y colaborativo, establecen una tormenta de ideas de la cual emanan proyectos diversos. Ya estaban construyéndose los cafés-literarios de 23 y G, 23 y 12,y el de la terminal de ómnibus, gracias a la unión del Instituto Cubano del Libro con el Poder Popular. Todas/os aquellos que disfrutaron de los doiles con fragmentos de poesía cubana, los cuadros del pintor Fariñas y la venta de libros nacionales mientras tomaban café, ya saben de dónde provino la idea. Al estar próximo el 50 Aniversario del Triunfo de la Revolución, a Fowler se le ocurre otro sueño: celebrar esta importante fecha con la publicación de más de treinta títulos. Gracias nuevamente al diálogo conjunto con Iroel, se concreta la magia de ver publicados más de una veintena de antologías sobre cuento, poesía, relatos policíacos, deportes y ciencia ficción cubana, etc. Otra de las grandes acciones de promoción cultural llevadas a cabo por Víctor fue la creación (junto a Marta González Grau y Waldo Ramírez) de la revista En Vivo, con el objetivo de contar con estudios académicos profundos sobre el fascinante universo de la radio y la televisión. La formulación inicial era una suerte de trinidad: una peña en vivo en la televisión donde se debatieran estos temas, la propia revista, y la editorial de igual nombre. El impulso de este proyecto también se logró gracias a Pedro Amézaga. La peña nunca pudo llevarse a cabo, pero la revista y la editorial se lograron, y se mantienen hasta hoy. El Proyecto “Vifocal, Fondo Digital de Literatura Mundial” consistió en la donación de seis DVDs de libros al Centro Cultural Cubapoesía, o sea, 24 Gigabytes de literatura universal –con fines educativos– para los Centros Provinciales del Libro, pertenecientes a cada una de las provincias del país. Dicho proyecto se fue ampliando con carpetas de grandes músicos de la contemporaneidad y audiovisuales. No son pocas las personas que se han sentido favorecidas, hasta el punto de abrazar fuertemente a Fowler y confesarle que sus tesis de maestrías o doctorados pudieron lograrse gracias al hecho de poder acceder a estos contenidos digitales. 

6. Erotismo

Fowler, imbuido por sus abundantes lecturas de los denominados estudios culturales, es uno de los pioneros a la hora de establecer esta dimensión epistemológica en las ciencias sociales cubanas. Con el volumen La maldición. Una historia del placer como conquista, se abrió una puerta para los amantes de los estudios de género en nuestro país, y fuera del mismo. Ha publicado la antología “La eterna danza”, un compendio de la poesía erótica de los últimos dos siglos en Cuba. También vale la pena mencionar un libro que voló de los estantes de las librerías cubanas. Me refiero a: “Hentai. Introducción al ANIME erótico japonés” de Yudith Vargas Riverón, gracias a la colaboración entre la editorial UH y a ediciones ICAIC. El discurso erótico japonés, la producción xilográfica erótica shunga, los mangakas y seres mitológicos del país nipón, así como el shibari y el roricom, entre otros interesantes temas, pueden ser consultados aquí. En los agradecimientos Yudith expresa: “A Víctor Fowler, clarividente y rotundo, como debe ser”. El referido volumen partió de una tesis de licenciatura de la Facultad de Artes y Letras. Nuestro homenajeado fue su consultante. 

7. Raza y Hip Hop

No son escasos los ejemplos de la militancia de Víctor con respecto al complejo tema del racismo y la discriminación racial. Recordemos sus contundentes palabras (las cuales, en mi opinión) cambiaron por completo (y de modo justo) el curso de la discusión relacionada con el texto del intelectual Roberto Zurbano publicado en el New York Times, que provocó gran polémica. Nuestro homenajeado participó en “Aquí estamos” con una interesante conferencia sobre el tema negro en la literatura cubana de los años 90, junto a la desaparecida intelectual Ana Cairo. Vale recordar que el curso “Aquí estamos” fue la idea de crear/desarrollar aproximadamente un año de conferencias correspondientes al tema negro en el popular espacio “Universidad para todos”, luego llevado a formato libro con el título “Presencia negra en la cultura cubana”. El muro de Facebook y el blog de nuestro protagonista han sido también tribunas para apoyar/denunciar hechos relacionados con esta causa. A partir de un comentario racista/elitista/clasista sobre Erick Iglesias (artista popularmente conocido como Cimafunk), la respuesta decisiva de Fowler no se hizo esperar. Tampoco cuando un custodio le pidió identificación (únicamente a él) dentro de un grupo de personas blancas a la entrada de La Lonja del Comercio, o su inconformidad con un texto de corte racista y poco profesional publicado en el periódico Tribuna de La Habana referente al ex-presidente estadounidense Obama. Suyo también fue el apoyo académico para un interesante texto publicado por Espacio Laical, y que llevó por título: “Indagaciones sobre la cuestión racial en Cuba”, u otro titulado “Epistemología del racismo: notas mínimas”, publicado en el sitio web “Rebelión”. Con relación a la cultura Hip Hop, no es secreto que esta cuenta con una presencia de más de tres décadas en Cuba. Fowler formó parte de las discusiones establecidas en torno a este fenómeno cultural en su década de esplendor: los años noventa y principios de los dos mil. Ha ofrecido (y ofrece) conferencias en los simposios y talleres. Conviene recordar que la sección “De libros” ubicada dentro de Movimiento (la revista cubana de hip hop) estuvo a cargo de él por años. La idea provino de los encuentros de intelectuales como Roberto Zurbano, Tomás Fernández Robaina, Marta Lesmes y otras/os con Ariel Fernández Díaz (fundador y director de los primeros cuatro números), ya que este último veía lúcidamente al hip hop como una herramienta política, no solamente musical. Existen dos textos suyos publicados en un dossier de la revista Librínsula, a propósito de la Primera Exposición-Archivo de Hip Hop cubano en la BNCJM, y otro en La Jiribilla, relacionado con un bonito y extraordinario evento que tuvo lugar en agosto pasado en la Agencia Cubana de Rap: la confluencia de Aurora Bosch (una de las cuatro joyas del ballet cubano) con Miguel Ángel Abreu Larrondo (Miguelito La Peste), considerado el mejor bailador de breakdance de Cuba.

Resumen

Soy consciente de que me han faltado otras muchas acciones de Víctor con respecto a la promoción cultural en nuestro país. Me viene a la mente su etapa al frente del Centro Dulce María Loynaz, o al frente de la revista “Miradas” de la Escuela de Cine Latinoamericano, de su hermosa relación con un intelectual y cineasta incómodo como Julio García Espinosa, de la cual derivó un libro, sus interesantes cavilaciones acerca de consumos culturales y producción/distribución/ de contenidos en el paquete semanal, sus elocuentes propuestas antes/durante/después del proceso constitucional cubano y su mirada hacia complejas dimensiones humanas/divinas relacionadas con el amor, el perdón y la reconciliación, compiladas en ese volumen de obligada consulta: “La cuestión del perdón”. Sea este un pequeño y humilde acercamiento a la consagrada labor de un ser humano que respira cultura cubana por todos sus poros. Y no hay que ser experto en anatomía para darse cuenta de que, por su volumen, debe poseer bastantes. 




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