Resulta, para algunos, algo cansino seguir hablando sobre la esclavitud en América (completa) y todo lo que con ella vino: tanto la belleza creada a partir de la mezcla cultural y el mestizaje como las muestras de la maldad que puede acompañar a la raza h

La Puntilla

Miradas coloniales: los casos de Ota Benga y Sarah Baartman

Karen Fowler Berenguer

Resulta, para algunos, algo cansino seguir hablando sobre la esclavitud en América (completa) y todo lo que con ella vino: tanto la belleza creada a partir de la mezcla cultural y el mestizaje como las muestras de la maldad que puede acompañar a la raza humana una vez se construye "la raza" como concepto para separar(nos) a estos (nosotros) de aquellos (ellos). Para otros, entre los que me incluyo, resulta de vital importancia conocer y explorar nuestra pasado, en especial sus partes feas, y es como parte de una de mis muchas indagaciones que llego a la historia de Ota Benga: un miembro de la etnia de los batwa pigmea del Congo, que fue expuesto en 1904 en la Exposición Universal de St. Louis y posteriormente en el zoológico del Bronx. Ambas exhibiciones pretendían promocionar la teoría según la cual el hombre evolucionaba del mono y otras como la eugenesia y el racismo científico.

En el libro  Spectacle: The Astonishing Life of Ota Benga (Espectáculo: La sorprendente vida de Ota Benga)  se puede - a través de lo que la misma autora (Pamela Newkirk, quien también escribió Within the Veil: Black Journalists y White Media, con el que ganó el National Press Club Award for Media Criticism.) nos dice -  conocer el viaje de vida de este hombre que en 1904, tras sobrevivir las matanzas realizadas por las Force Publique1,  fue vendido como esclavo (junto con otros 8 pigmeos más) a Samuel Phillips Verner y llevado a los Estados Unidos, viaje este que sería el comienzo de su fin.

Este libro no es un trabajo de ficción: es una obra que busca -a través de testimonios, documentos y una seria investigación-, contar  la vida de Ota, vida que no es un cuento de blancos y negros enfrentados, y tampoco una narración de completa maldad contra la virtud infinita de nuestro protagonista; la historia de Benga  está llena de matices y es la de un ser humano que fue arrancado de su medio, sin previo aviso, e introducido a la fuerza en una sociedad que, aunque nunca llegó a aceptarlo, le fascinó.

Según lo que se conoce popularmente, Ota no sólo fue sujeto de una cruel exposición y victima de la violencia física y verbal que trajo aparejada la misma; también entabló una “amistad” con su “captor”, fue “regresado” a África, “pidió y logró” regresar a Estados Unidos, se casó con una joven africana, vivió en un orfanato, aprendió a leer y escribir, trabajó en una fábrica de tabaco y entabló varias amistades (aunque nada de lo anteriormente mencionado sucedió necesariamente en ese orden o ni siquiera es seguro que haya sucedido, cosa que el libro deja claro en varias ocasiones).

La vida de Benga termina trágicamente el 20 de marzo de 1916 cuando, atrapado entre dos existencias: una que ya no le pertenecía (la suya en el Congo, a la cual no encontró manera de regresar o al menos de reintegrarse)  y otra que nunca tendría un espacio para él, a menos que fuera como una curiosidad de feria ( la impuesta en los Estados Unidos). Ese día, Ota decidió acabar lo que era ya una mera supervivencia  y, de esa manera, terminar con 12 años de sufrimiento que empezaron con su captura en septiembre de 1904.

Existen, como suele suceder con historias tan viejas e infinitas versiones de los hechos ,como sucede con el retorno de Benga a los Estados Unidos:

 “(…) Mientras él (Verner) se despedía,él afirma que Benga le pidió regresar con él.  No sería difícil entender el porque, incluso considerando la humillación e incomodidad que Benga tuve que aguantar en St. Louis. Atrapado ahora en un ciclo de  zozobra , él podría haber sopesado la anterior humillación con el actual genocidio de su pueblo (...).Sin embargo, aunque tales cálculos  fueran posibles, no se sabe si Benga acompañó voluntariamente a Verner de vuelta a los Estados Unidos. En una ocasión Verner, atribuyéndose una vez más el rol del salvador de Benga,afirmó que Benga le amenazó con suicidarse si él no lo llevaba .En otra Verner dijo que temía que Benga fuera a ser re-esclavizado y por ello escogió llevárselo; también declaró que el regreso de Benga fue posible debido a la venta de una dote de mármol de un un Jefe Mwiila (...)”2
Por eso mismo la lectura de Espectáculo: La sorprendente vida de Ota Benga resulta una experiencia, mínimo, interesante.

Y si, para algunos, resulta agotador seguir hablando sobre la esclavitud en América (completa) no sé muy bien que resultaría entonces hablar sobre “la Venus Hotentote” también conocida como Sara Baartman  con la cual deberíamos viajar hacia Europa, específicamente Inglaterra, para poder descubrir como fue su vida tras dejar su natal Sudáfrica, en 1810, de la mano de Hendrik Cezar (el hermano de su amo anterior en Ciudad del Cabo) y su compañero de viaje Alexander Dunlop.

Una vez en Inglaterra, Sarah fue expuesta desnuda sobre una plataforma de dos pies de alto, en la que debería obedecer a su “guardián” cuando este le indicara sentarse, caminar o pararse; también los espectadores podían tocar (de la forma que desearan) sus glúteos, todo esto por lo que en español llamaríamos dos chelines.

Resulta interesante saber que aunque la esclavitud fue abolida en Inglaterra en 1807, no fue hasta 1833 que fue formalmente abolida en el Imperio Británico y esto permitió que Baartman fuera exhibida sin que se cuestionara como ella llegó a esa situación, sino la naturaleza descaradamente sexual del acto. Finalmente, una sociedad benéfica solicitó la prohibición del espectáculo y dicha petición fue llevada ante los tribunales donde quedo “demostrado” que, supuestamente, Sarah había firmado un contrato en el que accedía a ser puesta en exhibición y según el cual ella regresaría a Sudáfrica en dos años (es decir 1812). Hasta el día de hoy la veracidad de dicho contrato está en duda pues, aunque se tiene constancia  de que Baartman hablaba Danés, Francés y un poco de Inglés ( aparte de sus lenguas maternas), era analfabeta. Luego de que esto provocara el fin de tan repudiable negocio en Inglaterra y de que ella fuera hallada culpable de su propia explotación, fue trasladada a París; allí un domador de fieras la expuso durante quince meses y así continuó la degradante exhibición.

Al igual que Ota Benga la vida de Baartman terminó trágicamente cuando, luego de 5 años de una constante violación a su integridad moral y física, murió con tan solo 25 años de edad. El libro Representation and Black Womanhood :The Legacy of Sarah Baartman (Representación y Feminidad Negra: El Legado de Sarah Baartman) es un trabajo colaborativo de diez brillantes mujeres que buscaron rendir tributo a Sarah contando las verdades cubiertas de su historia y analizando su legado. Como dato curioso debo decir que aparte de este magnífico libro existe una película llamada Vénus Noire (2009) en la cual una cubana (Yahima Torres) interpreta a la mismísima Baartman.

Los zoológicos humanos son una muestra de la cultura de supremacía racial existente en los imperios coloniales, así que no es de extrañar que dicho comportamiento de exhibir a seres humanos como algo menos que animales no se halla limitado a la trata de personas africanas. Muchos son los casos, de otros países,  como los salvadoreños Máximo y Bartola, también conocidos como Máximo Valdez Núñez y Bartola Velásquez, respectivamente. Conocer sobre las verdades feas y reconocer la huella que dejaron en la cultura (como en el caso Baartman) o disfrutar con las intrigas y misterios (como sucede con la historia de Benga) son formas excelentes de responder varias preguntas de nuestra historia común o de encontrar inspiración, como fue el caso de Diana Ferrus con su tributo a Sarah Bartmann “I’ve come to take you home”(He venido a llevarte a casa) del cual les dejo un fragmento bajo la promesa de que podrán encontrarlo completo en Representation and Black Womanhood: The Legacy of Sarah Baartman

“  He venido a aliviar tu pesado corazón,
te ofrezco mi afecto para tu cansada alma.
Cubriré tu rostro con las palmas de mis manos,
pondré mis labios sobre las lineas de tu cuello,
daré un festín a mis ojos con tu belleza
y cantare para ti,
porque he venido a traerte paz.”  3        

Notas

1) Nombre que recibieron las fuerzas armadas del territorio de la actual República Democrática del Congo  y, que en ese momento, se encontraban al servicio de Leopoldo II de Bélgica.

2) SPECTACLE. Copyright © 2015 por Pamela Newkirk página 153.

3) REPRESENTATION AND BLACK WOMANHOOD Copyright © Natasha Gordon-Chipembere, 2011. “I’ve come to take you home.” permiso dado por Diana Ferrus. Página XI.



Bibliografía consultada



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