Transcurre 1348 y Ella pasea por la ciudad florentina su presencia, palpable, ubicua, espeluznante.    Se llama Atropo y tiene por madre a La Noche. Y es una Parca. De las tres hermanas, la que se encarga de cortar el hilo de la vida.    Ahora cuenta con

Nombrar las cosas

La Pandemia que originó un libro

Por: Argelio Santiesteban

   Transcurre 1348 y Ella pasea por la ciudad florentina su presencia, palpable, ubicua, espeluznante.  Se llama Atropo y tiene por madre a La Noche. Y es una Parca. De las tres hermanas, la que se encarga de cortar el hilo de la vida.  Ahora cuenta con una terrorífica aliada: la Peste Negra, venida de tierras asiáticas.

   Florencia se halla en total estado de histeria colectiva, pues mueren, en menos de tres días de sentirse enfermos, nueve de cada diez atacados por el mal. Y, desesperados, prueban todo lo que suponen les ha de apartar de Atropo. Quemar incienso y especias. Fumar tabaco. O flagelarse, o sea, castigarse las espaldas con un látigo, pues suponen que aquel desastre es un castigo de El Altísimo, por los muchos pecados cometidos. Mientras, el miedo irracional se vuelca contra los eternos proscritos: judíos, mendigos…
   Pero hay quienes, más realistas, piensan de modo diferente…
   Y, entonces, inventaron el aislamiento físico.
   Un grupo de diez jóvenes --siete doncellas y tres mancebos-- están conspirando.
   Y se niegan a que sus cuerpos floridos se conviertan en materia pútrida. Por eso, huyen de la plaga y toman por refugio una villa en las afueras de Florencia,  rodeada de prados, preciosos jardines, pozos de agua fresquísima, pájaros cantores.
   Durante su retiro, matan el tiempo contándose narraciones a viva voz.
   Y… ¡qué narraciones! Cubren un amplio espectro que contempla desde lo risible hasta lo impúdico, como un antídoto o un exorcismo contra la amenaza de la torva Atropo.

            Un libro incomparable
   Es obvio: en las líneas que anteceden me he estado refiriendo a El Decamerón. (1)
   Alguien –que cierto biógrafo describe como un hombre corpulento y de risa fácil--  ha dedicado varios años a plasmar los cien cuentos que supuestamente los diez jóvenes se han narrado durante diez días (de ahí el título).
   Aquel coloso se llamó Giovanni Boccaccio (1313-1375).
   El resultado fue grandioso. El texto está escrito en toscano, afirmando –junto a las obras de Petrarca y Dante--  la condición de ese dialecto como temprano germen del italiano.

   Pero hay más.
   Con toda la razón del mundo, se considera a El Decamerón como la primera obra renacentista. Sí, porque abre la puerta a un mundo nuevo, con el ser humano como eje central del universo. Y contrapone la alegría de vivir a las tétricas telarañas medievales. No ha de extrañarnos, entonces, que la iglesia católica lo incluyera en su Índice de libros prohibidos, aduciendo que contenía “errores intolerables”. (2)

   No obstante, a pesar de las rabietas de los persecutores, la obra quedaría como una presencia en el arte de todos los tiempos, lo mismo en Botticelli que en Pasolini.

            Un comentario, a manera de coda
   Es indudable: la plaga fue una debacle para Florencia. El propio Boccaccio nos habla de cien mil muertos, su padre incluido.
   Una auténtica catástrofe.Sólo dejó tras sí un recuerdo amable: El Decamerón. (3)
En el cine
•    Boccaccio 70 (1962) se inspira en los cuentos de Boccaccio.
•    El Decamerón fue adaptado al cine por el director italiano Pier Paolo Pasolini en 1971.
•    Aprendiz de caballero (2008) adapta el Decamerón bajo la forma de una comedia romántica.
•    Maraviglioso Boccaccio (2015) de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani relata cinco de los cuentos del libro de Boccaccio.

En pintura
Sandro Botticelli ilustró el Decamerón con cuatro tablas dedicadas a la historia de Nastagio degli Onesti. Tres de ellas se exponen en el Museo del Prado (Madrid), la cuarta está en el Palacio Pucci de Florencia.
Botticelli, Sandro (1445-1510) Dentro de este ámbito profano también destaca la serie de cuatro cuadros Nastapio degli Honesti (Museo del Prado, Madrid), donde recrea una de las historias del Decamerón, de Boccaccio.
Los libros raros alcanzan precios muy elevados en las subastas y las transacciones privadas. En 1812 se vendió en Londres una copia de la primera edición de El Decamerón, de Giovanni Boccaccio, por 2.260 libras; este fue probablemente el precio más alto pagado por un solo ejemplar desde que comenzaran las subastas de libros en el siglo XVII.

Notas
(1) Existen ediciones cubanas: Arte y Literatura, La Habana, 1970 y 1974.
(2)  La apergaminada Iglesia consideraba pecaminosa a la risa. Por eso es el móvil de los asesinatos en serie que tienen por escenario una abadía medieval en El nombre de la rosa, novela de Umberto Eco.
(3) Al menos otra obra literaria tiene como núcleo argumental una epidemia: La peste, del argelino francés Albert Camus, tomando a Orán como localización (Gallemard, 1947).



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